30 mar. 2009

SAPO CANCIONERO

Pidiendo perdón al simpatiquísimo batracio anuro que nos acompaña todos los veranos en las sierras cordobesas y nos libera de cientos de mosquitos y otros insectos incompatibles con la vida humana, queremos establecer algunas coincidencias.

El que inspiró el gato cordobés, “Pateando Sapos”, Osvaldo Fourcade, contaba la anécdota cordobesa mientras caminaba hacia el “barrio inglés” (hoy parte del barrio Alta Córdoba). Luego, Jorge Chagra y Nicolás Toledo crearon y le pusieron música al precioso poema, repetido hasta el paroxismo por los mayores representantes de nuestra música folcklórica: Sapo cancionero.

Sapos hay de varias especies: el manso, leal y útil, que convive con nosotros, algunos venenosos, los escuerzos, y otros intratables, como el enorme sapo buey o "cururú", que pesa más de un kilo y medio y al que, según los científicos, sólo le hacen competencia la rana toro y la rana Goliat que vive en Camerún y llega a pesar 5 kilos.

Mercedes Sosa sigue en el candelero, como un falso sapo cancionero. Su aspecto es el de un sapo venenoso. Ícono de la izquierda recalcitrante. Tiene facha de batracio, pero es un escuerzo. Pretende ser el sapo cancionero nacional, el tenor de los charcos, aunque en realidad es el más grotesco de los troveros. Lo de grotesco le cabe con mayúsculas. La trova ya está harta de tanta hipocresía de la defensora de los pobres, que cobra fortunas por abrir la boca y no las redistribuye, fortunas que -por supuesto- pagamos todos los argentinos.

Lo que hace más grotesco a este "sapo" que canta es que se despache con tanta desfachatez contra la "oligarquía" (la gente del campo) que pretende "ahogar" a la reina Cristina, porque la señora presidente quiere -sin ningún derecho- despojarlos de sus genuinas ganancias. El sapo sale a defender a la abeja reina. Lo que no canta este sapo hipócrita y mentiroso es la fortuna que ha acumulado a costa de los pobres.

Ya en el año 2000 Mercedes Sosa estuvo ausente del festival folklórico de Cosquín, porque su organizador de entonces, Julio Marbiz, se negó a pagar el cachet exigido: 45.000 dólares por subir al escenario de la plaza Próspero Molina durante unos treinta minutos.

El año pasado, para el recital en la Expo Zaragoza 2008, la defensora de pobres, Mercedes Sosa, le cobró al estado argentino, 61.211 euros, sólo en concepto del 70% de anticipo, por su actuación, que no llegaba a 2 horas sobre el escenario. Pero, entre los cuatro integrantes de la delegación, integrada por León Gieco, Adriana Varela y Teresa Parodi, la factura que tuvimos que abonar los compatriotas de estos defensores de los derechos humanos propios, rondó el millón de pesos (830 mil, según las informaciones más optimistas).

Los medios argentinos reprodujeron las explicaciones de los funcionarios kristinistas:

"Pero los representantes de algunos de estos músicos dicen que no fue así su viaje a Zaragoza y que aunque sólo figuren "honorarios" las sumas facturadas son por todo concepto. Incluyen gastos (pasajes de avión, trenes de Madrid a Zaragoza, hotelería, fletes, comidas y alquileres de equipos) que, por tratarse de un país europeo, son mucho más altos que el cachet. Gustavo Fernández Russo, director general de la Secretaría de Medios del gobierno de Cristina Kirchner, está satisfecho con la inversión económica y la participación argentina en esta megaexposición, cuyo tema central fue "Agua y el desarrollo sostenible". (!!)

El funcionario también insistió en que todos los gastos están incluidos en esa factura. Contó que sólo para trasladar al staff de Mercedes Sosa en pasajes aéreos se gastaron 17.600 euros. Y que su cachet sería de unos 180.000 pesos. De ahí se deduce que los otros 182.000, para llegar a su total de facturación (algo más de 362.000), fueron destinados a gastos. El funcionario explica que si la cifra es mayor que lo que se puede pagar habitualmente eso se debe a que no es lo mismo que cante en la Casa Rosada ("para lo cual no necesita más que un viaje de taxi", dice) a que actúe en Zaragoza. "Demanda varios días y todo lo que implica para una persona de su edad", argumentó el funcionario nacional.

Pidiendo nuevamente perdón a los sapos y emulando a Osvaldo Fourcade, nos vamos pateando sapos para el barrio inglés...

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz