19 dic. 2007

Apostillas de una semana sabrosa


Para el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una apostilla es una acotación que comenta, interpreta o completa un texto. Podríamos decir que es una pequeña nota aclaratoria sobre un tema. La primera semana de Cristina Fernández en el sillón presidencial ha sido rica en sorpresas y anécdotas, repleta de bocadillos para intercambiar y hacer consideraciones, ya que nos involucran como ciudadanos.
Sin duda el tema del valijero mercenario se llevó todos los titulares de los diarios y los comentarios de noticieros y columnistas nacionales y extranjeros. Siendo tan complejo y rico en matices, el tema amerita algunas observaciones.

Ley pareja no es rigurosa

Dijo Aníbal Fernandez en declaraciones a Radio 10 por el escándalo de la valija: “las convenciones internacionales impiden que se revisen las aeronaves de los mandatarios” ¿Cómo? ¿Los mandatarios tienen coronita? Doña Cristina debería exigir inmediatamente, como lo hizo con los jueces y el impuesto a las ganancias, que el equipaje de los mandatarios sea revisado como el de cualquier ciudadano. Ella misma se proclamó alguna vez “la primera ciudadana”. Es hora de poner en práctica lo que tanto declama desde el atril: la igualdad ante la ley. Todos los argentinos, del primero al último, tenemos los mismos derechos que Chávez, Néstor Kirchner y Antonini Wilson. Que lea el art. 16 de la CN: en Argentina no hay prerrogativas de sangre, títulos de nobleza ni privilegios de ningún tipo.

Misterio de medianoche

De no haber sido detenidos en Ezeiza, ¿qué ruta hubieran seguido los petrodólares venezolanos? Es decir, ¿a quién le iba a pasar la valija el señor Antonini? ¿Con quién iba a entrevistarse ese día? Según informes periodísticos Antonini había realizado unos ocho viajes anteriores al viaje fatal. ¿Cuántas valijas trajo y qué había dentro de las mismas? ¿Libros y papelitos? La presidente debe tener una biblioteca y un escritorio totalmente atiborrados de material bibliográfico de fabricación venezolana, referidos a dos temas que la presidente domina: la filosofía de Hegel y la historia de Paraguay y el mariscal Solano López.

Felisa con la bolsita, Cristina con la valijita

Por razones obvias, los dólares venezolanos debían llegar en efectivo y no mediante una transferencia bancaria, que deja huellas. ¿El caso de la ex ministra Micheli no había sido suficiente? No. No es eso. Es que Cristina quería diferenciarse de Felisa. No es lo mismo esconder la plata en una “bolsita” en el baño, que hacerlo en un maletín ejecutivo que llega a un aeropuerto internacional. Es una diferencia de “clase”, de “sangre azul”.

Miente, miente que…

Las lastimosas explicaciones de la presidente para tratar de ocultar el chanchullo evidente:
1. “Más que países amigos quieren países empleados”, sostuvo en referencia a Estados Unidos. Tal vez. De lo que no hay duda es que la presidente también quiere funcionarios “empleados” que en un salón de la Rosada aplaudan cada vez que nombra al gurú Chávez o que vilipendia al “imperialismo” yanqui. En francés eso se denomina “la claque”: los pagados para aplaudir. En Argentina los llamamos de otra forma.
2. “Esta Presidenta es mujer, pero no se va a dejar presionar”. Apelar continuamente a su diferencia de género (“soy mujer”) para victimizarse, no hace más que levantar sospechas al repetirlo como si tratara de convencerse de que… Además resulta enojoso que intente homologar a todas las féminas argentinas con su inconducta.
3. “Uno nunca sabe cuánto es verdad y cuánto es mentira”. Es cierto. Pero al no haber proclamado en ningún momento su inocencia ni haber enfatizado su deseo de indagar el caso hasta el hueso y permitir que la Justicia (que acá no es independiente) se haga cargo, hace que lo cierto parezca muy, muy dudoso.

Las represalias

Según La Nación:
“Decenas de funcionarios pasaron por los despachos de Cristina, del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Desde allí partieron llamadas hacia gobernadores, intendentes y dirigentes kirchneristas para que “repudiaran” la acusación de la justicia norteamericana. La orden fue obedecida por todos (…).
“Anoche, luego de haberse reunido con la Presidenta, el canciller Jorge Taiana analizaba qué medida tomar respecto del embajador de Estados Unidos, Earl Anthony Wayne. Mientras lo evaluaba, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ya había instruido a los ministros que no recibieran en audiencia a Wayne –el diplomático es muy dado a estos encuentros protocolares– y que cualquier pedido que les haga de ahora en más lo canalizaran a través de Cancillería.”

Caritativo con lo ajeno

¿Qué hace el presidente Chávez repartiendo entre sus amigos ideológicos los petrodólares que le pertenecen al pueblo venezolano? ¿Todavía no se enteró de que él es un mero administrador de los recursos públicos? La ciudadanía se lo hizo notar el pasado 2 de diciembre, pero parece que se niega a darse por aludido. Si es así, que algún venezolano le recuerde que en su país hay hambre, pobreza y desabastecimiento y que a él le está vedado hacer caridad política con recursos ajenos.

Mostrando la hilacha (del vestido)

Para el acto de asunción, Cristina se hizo coser una copia exacta del vestido que usó Letizia Ortiz para el bautismo de su segunda hija. ¿Se le pasó el detalle de que el marido de Letizia, Felipe de Borbón, iba a estar presente en la ceremonia? Cómo se habrá reído el príncipe: su esposa es la musa inspiradora de nuestra presidente. Y no sólo el vestido, ya que los abanicos con que doña Cris aparece en público (quizás para calmar ciertos sofocones) también es una moda que ha tomado prestada de la princesa de Asturias.

Sede vacante

La embajada en Cuba está vacante. El actual embajador está empeñado en renunciar, pero nadie parece estar dispuesto a reemplazarlo. Los elegidos han sido varios: Bielsa, Solá, Obeid y el argentino mejor relacionado con Fidel: Miguel Bonasso. Todos han rechazado la generosa oferta. La excusa: aceptar el cargo equivale a “dejar libre la cancha política.” La realidad: no es un destino apetecible. Pero cómo, ¿no es que estos compatriotas admiran a Fidel y su paradísiaca isla, donde el bienestar, la libertad y los derechos humanos son los rasgos turísticos dominantes? Vamos, muchachos. A juntar coraje, que Fidel los va a tratar muuuuy bien. No se van a aburrir. Y de paso pueden interceder por la doctora Hilda Molina y apuntarse un poroto en la cuestión de los derechos humanos que tanto predica Cristina.

Cada piquetero con su canastita

Castells se suma al reclamo de la canasta navideña: doña Cris, ¡a cumplir las promesas electorales! El pobre hombre sólo está reclamando por sus elementales derechos humanos: un aguinaldo, un pan dulce y una sidra… para empezar.

Hogar, dulce hogar

Parece que el matrimonio presidencial, hermanita Alicia incluida, ya no vuelven a sus respectivos domicilios en Río Gallegos. Previsores de la ira de quienes los conocen bien, los Kirchner siguen viviendo en la provincia Santa Cruz, pero en su nueva residencia en la más ‘caté’ localidad de El Calafate, donde predomina el turismo internacional (hay otro “roce”) y un ambiente relajado, que permite distender los nervios hasta el comienzo de una nueva semana en la Rosada. Debe ser una casa con muchos ceniceros y donde la cristalería se renueva constantemente.

13 dic. 2007

El cambio que se vino

En un ya lejano mes de 2003, una conocida conductora de televisión, famosa por sus almuerzos, preguntó con cierta picardía a su invitado de ese día, Néstor Kirchner: “¿Es cierto que con usted se viene el zurdaje?”.

Sorprendido, el visitante ensayó una respuesta poco satisfactoria para salir del paso, pues, aunque maliciosa, la interrogación de la anfitriona no dejaba de ser la realidad de lo que ya rondaba la mente del por entonces flamante presidente electo. Así fue. Con el correr de las semanas, el “zurdaje” se fue apoderando de la Casa Rosada hasta tomarla por completo.

La primera tarea de gobierno del zurdaje fue crear y consolidar un fuerte bastión de poder político, que más tarde traería como corolario la insólita sucesión conyugal en la presidencia. Para ello se puso especial empeño en diseñar e implementar una cuidada regresión a los años 70, que incluyó una feroz caza de brujas hacia cualquier miembro de la sociedad argentina que hubiera tenido alguna participación en los estamentos del poder entre 1976 y 1983 -civiles, militares, policías, curas-, al mismo tiempo que establecer un firme lazo con las vengativas madres y abuelas de varias líneas, así como con hijos y nietos del mismo tenor, sindicalistas resentidos, contrabandistas de petrovalijas y un largo etcétera.

Es así que en cuatro años y medio hemos visto desfilar por los despachos de gobierno, legislaturas y tribunales, meneándose y/o ocupando cargos, a ex terroristas, militantes y simpatizantes. Una larguísima lista de nombres repetidos desde los años 70, cuyo juramento a sus respectivos cargos tuvo la esperable impronta de incluir a los supuestos “30.000 desaparecidos”. Y de allí en adelante la historia de los últimos cuatros años es conocida por los lectores.

El uso del poder por parte de Kirchner para sus propios fines (afirmar el débil porcentaje que posibilitó su asiento en el sillón presidencial, luego del retiro de Menem de la segunda vuelta), usando todos los recursos del Estado que fueran necesarios -nuestro dinero, por supuesto-, trajo como fruto la gestación de la sucesión presidencial, algo insólito en la historia de la democracia, condenable no por lo extravagante sino por lo estrepitosamente espurio de su origen, rasgo típico del accionar del zurdaje.

Una vez segura de su previsible triunfo, la dama se dedicó a “instalarse” internacionalmente, moviendo el costosísimo avión presidencial a donde la hotelería, los centros de compra y los de diversión fueran más de su agrado, mientras trasladaba una impresionante comitiva en equipos de comunicación, maquillaje y vestuario para codearse con cualquiera, izquierda o derecha, nunca se sabe. Otro rasgo típico del zurdaje (además de despilfarrar los dineros de la ciudadanía, nunca los propios): amagar a la derecha y doblar a la izquierda.

Ya instalada en la presidencia y mientras improvisaba el discurso de asunción, la reina Cristina no se privó de nombrar, como era previsible, a los terroristas muertos durante la guerra antisubversiva, llamándolos eufemísticamente “las víctimas”, mientras dirigía la mirada hacia los palcos donde Bonafini, Carlotto y Cía la observaban atentamente y asentían complacidas. Probablemente lo hizo adrede, para remarcar que para quienes combatieron a la subversión no habrá jamás, por lo menos durante su mandato, ningún tipo de reconocimiento a sus víctimas, como tampoco para los cientos de civiles inocentes que cayeron bajo las balas asesinas del terrorismo. Curiosa distinción, ya que entre los presentes se encontraba el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón, que hace muy poco ha visto morir víctimas de los etarras a dos miembros de la guardia civil española. El mismo efecto de rechazo debe haber causado al enviado del presidente Sarkozy, que se ha solidarizado con su par español Rodríguez Zapatero por los ataques de la banda ETA, ofreciendo su cooperación para el diseño de una estrategia conjunta de lucha contra el terrorismo. Tampoco habrá causado mucha gracia a la representante del gobierno de Bush, Elaine Chao, en cuyo país el terrorismo internacional promovido por la red Al Quaeda produjo varios miles de víctimas hace 6 años.

El zurdaje telúrico también evidenció otro cambio en la asunción de Cristina. En mayo de 2003, cuando fue el turno de su marido, el gurú Fidel Castro hizo su aparición por el país para distinguir lo que sería el mandato de Kirchner, dándose el lujo de dar una “clase magistral” sobre no se sabe qué tema en la Facultad de Abogacía de la UBA. El lunes, por el contrario, la delegación cubana pasó prácticamente inadvertida para los periodistas ya que el protocolo ni siquiera la mencionó, mientras el órgano de difusión cubano “Granma” anunciaba orgullosamente en su portada de Internet que Cuba estaría presente en la ceremonia, representada por el vicepresidente del Consejo de Ministros José Ramón Fernández. No. Fidel ya fue. Esta vez la estrella debía ser Hugo Chávez, quien por alguna razón desconocida apareció en el Congreso cuando la presidente le estaba tomando juramento a Julio Cobos. ¿Un desplante? Tal vez. De lo que no hay duda es que se trató de un rasgo de mala educación, propio de quienes comulgan con estos personajes y su ideología. La misma mala educación que demostró la flamante primera mandataria al ofender al invitado presidente uruguayo con su ataque sobre la pastera. Gesto esperable de quien provenía.

El zurdaje hizo también gala de una paradoja tragicómica, por no decir sencillamente hipócrita. Horas antes de que la mujer de Kirchner recibiera la investidura presidencial, Yolanda Pulecio, la madre de la ex candidata presidencial Ingrid Betancour, cautiva en la selva desde hace más de seis años por terroristas de las FARC, se entrevistaba en Buenos Aires con el canciller Jorge Taiana, ex terrorista montonero que en julio del 75, durante el gobierno constitucional de Isabel Perón, puso una bomba en el bar “El Ibérico”, causando la muerte de dos personas: un mozo y una mujer. ¿Qué tipo de “ayuda” le puede ofrecer un ex terrorista que comulga y se solaza con Hugo Chávez, el mayor proveedor de municiones para el terrorismo colombiano, a una madre desesperada por recuperar a su hija de las garras de ese mismo terrorismo?

El cambio que se vino con doña presidente, salvo por dos o tres cositas realmente “novedosas”, no es sino “más de lo mismo”. ¿O alguien esperaba algo distinto del zurdaje que se nos vino -otra vez- encima?

8 dic. 2007

Cuando el destino (de)pende de un dedo

Si bien es cierto que el nepotismo no es patrimonio de la gestión K, ya que ha sido moneda corriente en todas las administraciones de gobierno argentinas, es cada vez más marcada la tendencia a incluir entre los funcionarios a parientes y amigos, en especial aquellos que poca o ninguna idoneidad tienen para ejercer un cargo.

El artículo 16 de nuestra olvidada Constitución Nacional dice textualmente: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimientos: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”.

A pesar de su innegable importancia para la vida política y social de la comunidad, este artículo es olímpicamente pasado por alto por jueces (igualdad ante la ley), legisladores (impuestos y cargas públicas) y por el poder ejecutivo, que designa funcionarios a quienes lo único que no se les exige es, precisamente, la idoneidad.

En el caso de los embajadores –a eso se refiere el título de esta nota–, la cuestión de la falta de idoneidad es notoria, lo que se suma a la situación poco favorable en la que resulta posicionado nuestro servicio exterior si lo comparamos con el de otros países, en particular algunos de nuestros vecinos, por ejemplo Chile o Brasil.

La ley del Servicio Exterior de la Nación prevé el llamado “artículo 5” que autoriza el nombramiento de embajadores no integrantes de dicho servicio, pero sólo en casos excepcionales. En nuestro país se ha hecho de la excepción la regla. Fue durante el gobierno de Onganía –que tuvo embajadores “artículo 5”, pero contados con los dedos de una mano– que se organizó definitivamente la preparación de nuestros diplomáticos con la creación de la Instituto del Servicio Exterior. Es así que desde entonces todo aspirante a integrarlo debe pasar por un curso de dos años de duración antes de acceder a lo más bajo del escalafón. Y para acceder a dicho instituto debe tener título universitario y manejar dos idiomas extranjeros.

Además, teniendo en cuenta que es el Estado el que forma con sus recursos a los futuros embajadores, es deseable que éstos, que en definitiva son los representantes de la ciudadanía –no de los gobiernos de turno– ante los países extranjeros, sean dignos emisarios que cuenten con un bagaje de formación académica y personal que jerarquice su gestión y refleje cabalmente la imagen del Estado que representan.

En los últimos meses hemos asistido, con gran impotencia, a ciertas designaciones ante importantes organismos internacionales como la de la actual ministra de Medio Ambiente, Romina Picolotti, que formó parte de la delegación argentina ante la Corte Internacional de La Haya por el conflicto de la pastera Botnia en Uruguay.

Semanas atrás, Felipe Solá, diputado electo, al ofrecérsele la embajada en París, contestó que inmediatamente se pondría a estudiar francés. Según un matutino de tirada nacional, “Solá recibiría el destino como un premio a su colaboración con el oficialismo en la campaña electoral de 2005 y en la reciente también”. Es decir, para los destinos estratégicos para la política nacional no hay que pensar en embajadores de carrera, preparados por el propio Estado para desempeñarse en el mundo diplomático, sino en el amigo o colaborador que haya hecho más “méritos” a los ojos del gobernante que habrá de tenerlos por lacayos. Tampoco hay que soslayar el hecho de que a nuestra presidenta electa le fascina ir de paseo y salir de compras en ciertas capitales del mundo, para lo cual es muy conveniente contar con un embajador que sepa halagar a la dama.

En la misma fuente citada más arriba se lee también que “la ventaja de designar a Timerman en Washington en reemplazo de José Octavio Bordón radica en el hecho de que el actual cónsul en Nueva York ya conoce al dedillo a todo el espectro político, económico y diplomático
estadounidense y allí también lo conocen a él. Así lo explicaban ayer en ámbitos diplomáticos locales. El caso de Bettini es similar. El embajador en España (…) bregó personalmente ante los Kirchner en los últimos días por quedarse en su sitio”. El artículo termina con una aclaración. “En los próximos días podrían conocerse varias nuevas designaciones en la veintena de representaciones extranjeras que tienen embajadores políticos. De acuerdo con la ley del servicio exterior, los mandatos de aquellos embajadores que no son de carrera cesan al terminar la presidencia de quien los nombró”.

Es decir, que debemos distinguir entre los embajadores “políticos” y los “otros”, dando por sentado que estos últimos son los “de carrera” y que éstos, por más años y méritos acumulados, nunca accederán a ciertos destinos, que están reservados de antemano para los “amigos” del poder. A lo sumo podrán aspirar, o competir, por la capital de algún país asiático o africano.

Aquí podríamos preguntarnos en qué categoría revista el actual embajador en Colombia, y algunos otros inclasificables. Tal vez, como reza un viejo dicho, los embajadores son como las bicicletas: los hay de carrera, de media carrera y de paseo.

1 dic. 2007

Definitivamente, nada en común

Desde el 28 de octubre último Argentina cuenta con la primera mujer elegida presidente por el voto popular, que ocupará el sillón de Rivadavia por los próximos cuatro años. Funcionarios, periodistas y hasta la propia Cristina Fernández han pretendido equiparar su figura a la de otras mujeres que han liderado y lideran sus respectivos países en la centuria pasada y en la presente. Sin embargo, no hace falta bucear mucho en la historia pasada y reciente para detectar profundas diferencias entre aquellas mujeres y ésta.

En el siglo XX, tres figuras sobresalen entre las féminas líderes en Oriente y Occidente: Golda Meir, Indira Ghandi y Margaret Thatcher, por citar sólo algunas. La primera de ellas, Golda Meir, primera jefa de gobierno de Medio Oriente, fue la cuarta Primera Ministra de Israel entre 1969 y 1974, talentosa diplomática y reconocida estadista. La segunda, fue Primera Ministra de India en dos períodos: entre 1966 y 1977 y luego entre 1980 y 1984, liderando su partido durante largos años. Finalmente, Margaret Thatcher fue la primera mujer en convertirse en Primera Ministra de Inglaterra, país que lideró entre 1979 y 1990, ganándose el apodo de “Dama de Hierro”. Además fue una líder indiscutida del Partido Conservador inglés entre 1975 y 1990, siendo su influencia significativa en la política mundial de esos años. También podemos citar, entre otras, a Violeta Chamorro y Corazón Aquino, jefas de estado y dirigentes políticas de enorme gravitación en sus respectivos países en puntos opuestos del orbe.

Actualmente, a comienzos del siglo XXI, las mujeres líderes en el mundo de la política también se destacan por su profunda compenetración con los problemas y la realidad que les toca vivir y, sobre todo, por su capacitación académica. Así como Thatcher se graduó en Oxford con un diploma en Química, Angela Merkel, canciller alemana, es Doctora en Física, especialista en el campo de la Física cuántica. Vivió 36 años en Alemania Oriental, bajo el yugo ruso. Al caer el muro, se decidió a ingresar a la política, desempeñándose desde 1990 como Ministra de la Mujer y luego como Ministra de Medio Ambiente y Seguridad Nuclear, durante el gobierno de Helmut Kohl. Habla a la perfección el ruso y el inglés.

Por su parte, Condoleezza Rice, la Secretaria de Estado norteamericana, de 53 años, es quizás la mujer con el bagaje académico más abrumador entre todas ellas: Doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Denver y Doctora Honoris Causa por varias universidades. Hasta su incursión en la política en 1989, fue profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Stanford, ocupado varios cargos no solamente dentro de la universidad, sino también como fundadora o miembro de directorio en una infinidad de empresas e instituciones de relevancia donde se ha destacado por su capacidad e inteligencia. Ha publicado varios libros y numerosos artículos sobre su especialidad.
Hillary Clinton, actualmente senadora por Nueva York y primera candidata a la presidencia por el Partido Demócrata, es una brillante abogada, nominada como una de las mejores profesionales de su país entre 1988 y 1991, egresada de la universidad de Yale, una de las más importantes de Estados Unidos.
Michelle Bachelet, actual presidente de Chile, es Médica Cirujana Pediatra con especialización en Epidemiología, graduada en la Universidad Nacional de Chile. Durante el gobierno de su predecesor, el socialista Ricardo Lagos, se desempeñó como Ministra de Salud y posteriormente como Ministra de Defensa. Debido a sus excelentes calificaciones académicas obtuvo varias becas; la última, ya en plena carrera política, la llevó al Colegio Iberoamericano de Defensa en Washington, donde se especializó en temas de Defensa Continental.

Lo más relevante de todas las figuras arriba mencionadas es que ninguna de ellas recibió un cargo en la vida civil o en la política de manos de su cónyuge ni ascendió en el partido por vía de prebendas, aprietes o “dedos”, sino que todo fue logrado con su propio esfuerzo, producto de su talento y mérito personales. Es imperativo destacar que todas estas mujeres pusieron su capacitación personal como prioridad antes de lanzarse al ruedo político, dando por sobreentendido que la mejor manera de servir a sus respectivos pueblos es a través de la preparación personal. Es así que todas ella, antes de ingresar a la política han trabajado en la vida civil en sus respectivas áreas de estudio: Thatcher como investigadora en el campo de la cristalografía, Merkel en la física cuántica, Bachelet en las áreas de salud y defensa, Clinton en la de leyes, Rice en la docencia.

Es por eso que la diferencia entre Cristina Fernández y estas mujeres es tan abismal, que no hay punto de comparación con ellas. Nuestra presidente electa “ha cursado” estudios de abogacía en la universidad de La Plata (según se lee en su propio sitio web), pero la misma universidad no ha podido hallar el acta en la que, supuestamente, concluyó esos interminables “estudios”. Tampoco aparece matriculada como profesional en ningún colegio de abogados del país, ni parece dominar alguna lengua extranjera. Su vida junto a su marido en la ciudad de Río Gallegos no muestra ningún dato sobresaliente en los años transcurridos entre 1976 y 2003, cuando su marido accedió a la presidencia. De la misma manera, su militancia dentro del partido peronista no depara ninguna sorpresa debida a sus méritos personales. Y en cuanto a su llegada a la presidencia del país el pasado mes de octubre, demás está decir aquello de lo que todos los argentinos hemos sido testigos: los resortes del poder de turno, el de su marido y el suyo, impidieron las internas dentro del propio partido peronista, impulsando la candidatura única de Cristina y movilizando todos los recursos del Estado que fueron necesarios para conseguir el propósito de instalar a la señora en la presidencia.

No. Definitivamente. No hay punto de comparación entre las otras y ella. Lo que tiene en común la “reina Cristina” con las otras mujeres líderes en el mundo es únicamente el “género”.

14 oct. 2007

El país donde los muertos votan

“De acuerdo con las planillas oficiales que se usarán dentro de tres semanas, 26.290 hombres de más de 100 años están habilitados para votar y 7.000 de ellos tienen más de 112 años, la edad del japonés Tomoji Tanabe, el hombre más viejo del mundo. Si el padrón es correcto y toda esta gente se presenta el domingo 28, el Indec estará en aprietos: en su último censo, hecho en 2001, sólo registró 374 hombres de más de 100 años. Pero si la oficina de estadísticas es la que tiene razón, el padrón tiene una falla grande: registra más de 25.000 muertos. Y ésos son sólo los hombres.
No hay registro de las mujeres porque en la década del 40, cuando se sancionó la ley del voto femenino, el Congreso priorizó la discreción y ordenó que sus edades no quedaran asentadas en las fichas. Con el tiempo el criterio cambió, pero esa información, que no fue registrada, nunca pudo recuperarse.”

Así comienza una nota publicada el domingo pasado por un matutino de tirada nacional. Si tenemos en cuenta que los supuestos ganadores de la elección a gobernador en Córdoba, que se llevó a cabo el pasado 2 de septiembre, reclaman su triunfo por 17 mil votos, no es utópico pensar que el club de los super-abuelos podría hacer cambiar el resultado de un escrutinio nacional con -solamente- la tercera parte de sus afiliados. Ni que hablar de Chaco, donde la diferencia fue de apenas mil votos.

La nota citada continúa con otros dos párrafos tan sorprendentes como los primeros: “las autoridades de la justicia electoral, que son quienes preparan los padrones, saben que sus planillas arrastran miles de muertos, incluso menores de 100 años, pero afirman que no pueden borrar a nadie sin “la baja” del Registro Nacional de las Personas (Renaper), organismo que depende del Ministerio de Interior. Para el Gobierno, el problema está en la ley. Hay que cumplir demasiados requisitos para remover de las listas a una persona fallecida, afirma el director nacional electoral, Alejandro Tullio. “Con un certificado de defunción debería ser suficiente para dar de baja a alguien, pero la ley establece lo contrario”, dice el funcionario.”

Siguiendo con las suposiciones, si además de los más de 26 mil varones de más 100 años y de los “miles de muertos” de ese sexo que votarán por no estar dados de baja, hay que agregar las mujeres en ambas situaciones: las que tienen más de 100 y las que no están dadas de baja por resultar muy complicado el “trámite”.

Mientras los funcionarios acusan a la Justicia por no depurar los padrones, Gerardo Morales, el compañero de fórmula de Roberto Lavagna, afirma en la misma nota que “estando el recuento en manos del Correo no podemos descartar que ocurran cosas. En varias provincias ES USUAL que haya muertos que votan. Ha pasado en Salta, Tucumán, Misiones”.

Siendo en Argentina el voto optativo después de los 70, no sería difícil, si hubiera voluntad, implementar algún mecanismo de control para asegurar que los mal llamados “abuelos” (que ciertamente poco y nada tienen de incapaces o ineptos) estén debidamente asentados en los padrones y puedan votar si ése es su deseo, desalentando la posiblidad de que sea usurpado su derecho al voto, y a la vida.

Por otra parte, sería deseable que un famoso libro asentara entre sus récords a la Argentina por la cantidad de abuelos que han superado los 100 años, mujeres y varones, ya que, si creemos en las estadísticas nacionales, rondarían los 50 mil, dato que nos catapultaría al primer puesto mundial en este rubro.

Seguramente muchos países nos pedirían la fórmula que explica la extraordinaria longevidad de una parte sustancial de nuestra ciudadanía. Además de eso habría que convocar a todos y cada uno de estos ancianos para que reciban un justo reconocimiento del estado argentino (¿un museo?, ¿un monumento?), ya que, haber llegado -o superado- la centuria, con las magras jubilaciones que perciben, es en sí otro imbatible récord. A nivel mundial.

2 oct. 2007

Los Miserables

Así intituló Victor Hugo una de sus novelas más famosas, profundo estudio de la naturaleza y del alma humanas y obra maestra de la literatura universal. El protagonista, Jean Valjean, acorralado por la miseria, es enviado a prisión por haber robado un pedazo de pan para poder sobrevivir. Luego de muchos años de injusta y cruel cárcel, Jean se fuga y pide asilo en la casa de un obispo. Tentado por el vicio, intenta robar la platería de su protector, pero es descubierto. Sin embargo, el obispo muestra hacia él una actitud de misericordia y generosidad que cambia para siempre la vida de Valjean. A partir de ese momento se promete a sí mismo convertirse en un hombre de bien. Se establece en un pequeño pueblo y dedica su vida a practicar con su prójimo la bondad que otros experimentaron con él. Esta obra monumental escrita en la segunda mitad del siglo XIX es un retrato de las miserias y las bondades del alma humana, que aparecen en cada individuo de acuerdo a las circunstancias que le tocan vivir, pero resaltando por sobre todas las cosas la capacidad de redención del ser humano, cuando le es ofrecida la oportunidad de volver empezar.

Si tuviéramos que comparar a los personajes de esta tragedia -donde la desesperación originada en la injusticia social es el rasgo dominante que, a juicio del autor, los convierte en los merecedores de tal epíteto- con los integrantes de la casta dirigente argentina, no sería difícil reconocer quiénes son los miserables -telúricos- del siglo XXI, los verdaderos miserables por su incapacidad para redimirse a pesar de la miríada de recursos con que han sido bendecidos.

Haciendo una escala de miserables en la política nacional, el primer puesto correspondería al presidente y su esposa, insensibles, ambiciosos en el mal sentido, despilfarradores e incitadores a la división y a la violencia social. El segundo puesto, inmediatamente después de la pareja presidencial, correspondería al ministro de Salud, Ginés González, ferviente mentor de la cultura de la muerte con su apoyo indisimulado a cualquier aborto presente y futuro, su repartija indiscriminada de preservativos y su pertinaz negligencia hacia los más necesitados del sistema de salud; en tercer lugar se sitúa el ministro de seguridad bonaerese, León Arslanián, que mientras descansa en un lujoso hotel de Palm Beach, sostiene que los argentinos tienen una “sensación de inseguridad” que, como la sensación térmica, es más producto de la imaginación de los ciudadanos que de la realidad. El cuarto lugar lo ocupa el jefe de gabinete Alberto Fernández, cuya función es mantener vigente la mentira oficial, a toda costa, de forma que se vuelva “creíble”: en Argentina no hay inflación, entre tantas, tantas otras mentiras.

La interminable escala de miserables de la política argentina, sujetos sin posibilidad de redención debido a su propia decisión, nos lleva a esperar que la ciudadanía, que ha dado tantas muestras de raciocinio en los últimos meses, demuestre con su voto el próximo 28 de octubre que “los miserables”, estos miserables que han destruido la república, que ambicionan el poder por el poder mismo, que no entienden que la función pública significa exactamente “servicio a la comunidad”, no tengan cabida nunca más en la dirigencia de nuestro país.

22 sep. 2007

Sede Vacante

En su habitual columna de los lunes que se publica en un matutino porteño, el periodista Joaquín Morales Solá hace un análisis detallado de las elecciones del pasado domingo en Santa Fe y Córdoba. Descontando la macromegálica provincia de Buenos Aires, se trata de las dos provincias, económica y electoralmente, más importantes a su continuación. En la primera, el ya declarado triunfo socialista significa una tremenda derrota para el matrimonio presidencial, porque el socialismo binnerista (Hermes Binner, gobernador electo) es comparable al europeo o al chileno -con economías liberales- y no al chavista “del siglo 21” de inspiración comunista, del que se encuentra totalmente distanciado. En Santa Fe, los K se habían jugado, incluso con actos públicos, por el candidato opositor, Rafael Bielsa… ex montonero, ex canciller, y actual y no renunciante para su campaña, diputado nacional, que hizo un triste papel.
Nuestros queridos amigos cubanos en el exilio suelen llamar erróneamente “socialismo” al régimen de Fidel Castro. Eso no es socialismo, sino marxismo-leninismo, comunismo en su estado puro. Al socialismo auténtico, como las social democracias europeas, no hay que tenerle miedo, ya que sus fines son la promoción del hombre en todos sus aspectos sin pretender anular las libertades civiles, como sucedió en las primeras décadas del siglo XX en Argentina con el puñado de legisladores socialistas que impulsaron algunas de las leyes laborales más importantes del país, todavía vigentes. Entre ellos podemos citar a Alfredo Palacios, el primer diputado socialista de América (1904), Nicolás Repetto, Juan B. Justo, Antonio De Tomaso, Enrique y Adolfo Dickmann y Mario Bravo, que enorgullecieron al país con su trayectoria de trabajo y honradez.
En Córdoba, el kirchnerato apostó, tímida y simultáneamente, a los dos candidatos con más chances, con el esperable resultado: ambos supuestos ganadores se disputan la titularidad de la gobernación, mientras acusan de fraude al adversario. No obstante, en un breve paso por Córdoba, la reina K le levantó el pulgar al continuismo de Schiaretti; Luis Juez no se presentó a una pantomima de inauguración de un shopping, que aún no existe, por lo que lady K no pudo comprar ni un par de zapatos.
En un cuarto oscuro con una íncreíble oferta (34 boletas, algunas prácticamente iguales entre sí), el electorado cordobés no tuvo más remedio que confundirse y no saber a ciencia cierta a quién estaba eligiendo. Tal vez ésta haya sido la causa de la mínima diferencia a favor de Schiaretti (1,1%), que ha desatado una verdadera batalla campal por la disputa del triunfo. Por otra parte, ciertas irregularidades constatadas por la prensa de todo el país, especialmente en el centro de cómputos, han espoleado al candidato supuestamente perdedor a reclamar ante la justicia y pedir el recuento voto por voto.
Aun cuando dicho prolijo recuento le diera la victoria al bendecido Schiaretti, hace ocho años vicegobernador de la provincia, la nimia diferencia significa de por sí una vergüenza para la casta gobernante. Su oponente es un independiente, y su mayor antecedente el ser intendente (alcalde) de la ciudad de Córdoba, aunque de dudosa eficiencia.
Analizando objetivamente ambas elecciones se cae en la cuenta de que en estas dos provincias, de mucho peso para las elecciones presidenciales de octubre, el resultado ha sido adverso al oficialismo, o concretamente, al matrimonio real, que ha guardado un prudente silencio al respecto. Mientras la polémica aumenta y las acusaciones se cruzan de uno a otro lado, los cordobeses no sabemos todavía quién habrá de regir nuestros destinos durante los próximos cuatro años. Lo único cierto en la provincia mediterránea es que la sede está aún vacante.

14 ago. 2007

El Buen Pastor y la pastorcilla mentirosa

La reina Kristina pasó por Córdoba. No habló. Apenas unos minutitos, sólo para levantarle el pulgar al candidato oficialista, en vista de las próximas elecciones provinciales en el mes de septiembre. Se trata del actual vicegobernador que promete cambiar todo, a pesar de sus ocho años en el cargo. Proviene - en orígenes que hoy trata de ocultar- de las más selectas filas de la Fundación Mediterránea, que comandaron Domingo Felipe Cavallo, y los ya desaparecidos industriales “capitalistas” Piero Astori y Fulvio Pagani (creador de ARCOR). No obstante, el sr. Schiaretti, que aspira a gobernar –o seguir gobernando- a la provincia de Córdoba, supo adaptarse al populismo.
Ni hablar de la indecente actitud de políticos de todo color, hoy devenidos “K”, que se aglomeraron para ver si lograban alguna bendición de la reina. La excusa era la inauguración de un nuevo centro comercial en el predio de lo que fue la cárcel de mujeres provincial, llamada “El Buen Pastor”, transformada en shopping tras una millonaria inversión.
El Buen Pastor merece una mención especial por nuestra parte. Era una cárcel para mujeres, atendida por una dotación de monjas… carceleras, y con un policía de guardia en la puerta. La población carcelaria estaba constituida mayoritariamente por infractoras a la ley de profilaxis, es decir, prostitutas. En pleno gobierno constitucional, y con toda la ley en la mano, recluyeron allí a peligrosas mujeres integrantes de los grupos Montoneros y ERP. Como era una cárcel de mínima seguridad, desde allí fugaron, tras sólo arrancar una reja, todas las terroristas, alrededor de 20. Fue en mayo de 1975 y, repetimos, en pleno gobierno constitucional. Y lo reiteramos ya que en la inauguración del nuevo centro comercial se exhibió un video con la historia del predio, haciendo notar que había sido un centro de detención de mujeres usado por la dictadura.
Luego se construyó una cárcel modelo de mujeres en un pueblo distante unos 20 kilómetros de la capital provincial y El Buen Pastor se transformó en un nido de ratas. Pero es una gran manzana triangular en el corazón del barrio de Nueva Córdoba, con un valor inmobiliario muy alto. Así, un personero del ex gobernador Angeloz, se lo “vendió” a un ingenuo ciudadano alemán, que finalmente nos demandó –y cobró- por cifras millonarias que pagamos todos los cordobeses. El valioso predio terminó en lo que la reina Kristina vino a inaugurar ayer: un centro comercial.Dicha ex cárcel, queda a no más de quinientos metros de nuestro hogar. Y salimos a curiosear.
El tráfico estaba cortado por lo menos en cuatro cuadras a la redonda, y vimos -sólo sobre una avenida cercana- decenas de colectivos en los que fueron llevados “espontáneamente” la pobre gente que iba a aplaudir a la reina a cambio de unos pocos pesos y un choripán, que, desde luego salen de nuestro dinero. ¿Que otro candidato presidencial goza de semejantes privilegios?
La primera dama y candidata no se quedó a dormir, y prefirió volver a Buenos Aires, siempre acompañada por el vocero presidencial, Miguel Núñez, a quien nadie le escuchó nunca “vocear” nada. Probablemente el Sheraton o el Holyday Inn cordobeses no llenaban sus expectativas luego de sus experiencias en los hoteles y spas más exclusivos del mundo, donde viene parando desde que tomó conciencia de su “sangre azul”.
“Primero debió resolverse el hambre de muchos argentinos, pero eso ya pasó”, señaló la senadora y candidata de la Casa Rosada para suceder a Néstor Kirchner, apenas horas antes de su visita a Córdoba. “Tenemos que aprender los grandes países” concluyó. ¿Estará la Venezuela Bolivariana, la Bolivia de Morales, o la Cuba de Castro entre los grandes países?
Mientras tanto, en la provincia del Chaco diez argentinos han muerto por desnutrición en los últimos meses y otros 80 presentan casos preocupantes. Obviamente no se ha enterado de que una chaqueña de la misma edad que la candidata, Rosa Molina, pesa apenas 24 kilos, por no poder procurar el alimento y por lo tanto ser pasible de serias enfermedades.
La nueva monarquía hereditaria. El cambio recién empieza…Argentina… ¡Un país en serio!

20 jul. 2007

Sana envidia y vergüenza ajena

El fin de semana pasado se produjeron dos acontecimientos que nos provocaron, respectivamente, ambas sensaciones. El sábado, Francia festejaba su fecha patria, un nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla, y el domingo la selección argentina de fútbol jugaba en Venezuela frente a Brasil por la final de la Copa América.

El sábado 14 de julio sentimos la sana envidia, al ver encabezar los festejos franceses a Nicolás Sarkozy, el presidente recientemente elegido. El acto fue una fiesta cívico-militar, sin bandería política alguna. Sólo la tricolor bandera francesa estaba multiplicada fenomenalmente. No se escuchó ni una palabra que pudiera denotar ideología o partidismo. El imponente desfile militar a lo largo de la avenida de los Campos Elíseos, la más importante de París, que se extiende desde el Arco de Triunfo hasta la Plaza de la Concordia, fue una muestra del legítimo orgullo de los franceses por sus armas y por los hombres que las representan. Sarkosy dio su toque personal al invitar a dicho desfile a fuerzas de todos los países de la Unión Europea. Una prueba de su voluntad integradora. También innovó en su manera de presidir el acto, recorriendo la avenida en un vehículo militar descubierto, del que se bajó finalmente para acercarse a su pueblo y saludar efusivamente tanto a militares como a civiles, entre ellos muchos escolares con sus uniformes.

La ciudadanía se había reunido allí por puro fervor patriótico y no movida por alguna dádiva, ni llevada al acto en colectivos contratados por el gobierno. Esta genuina fiesta ciudadana continuó en la concentración multitudinaria que se reunió para escuchar un concierto de música popular al pie de la torre Eiffel, cerrando lo que había comenzado con un desayuno en el que el presidente departió con propios y ajenos, incluida la oposición.

Eso es gobernar para todos. La actitud a imitar. Y la sana envidia por un pueblo que ha aprendido de su pasado y que se proyecta, sin odios ni rencores, hacia un promisorio porvenir.
Como contraste, la selección nacional de fútbol tuvo un comportamiento vergonzoso en la final de la Copa América, demostrando -como muchos compatriotas, especialmente en el ámbito político-, estar predispuesta favorablemente para cualquier triunfo pero incapaz de concebir la derrota, que, cuando es limpia, debe ser aceptada con dignidad, sobre todo en el deporte. Desde nuestro lego punto de vista, pensamos que la selección nacional jugó muy mal ante un Brasil que, si bien no mostró el brillo de otras oportunidades, fue netamente superior. El resultado final fue la contundente y lógica consecuencia. No se le puede echar la culpa al árbitro, ni al viento, ni a los días previos con exceso de pileta de natación de nuestros representantes. Y es que en materia de excusas uno se sorprende por la “creatividad” de nuestra gente.

De cualquier manera, el seleccionado nacional resultó subcampeón. No quedó relegado al último lugar del campeonato, sino posicionado en segundo lugar, algo que parece que los argentinos no tenemos capacidad para digerir.

Es por eso que sentimos vergüenza ajena en la actitud de nuestra selección, comenzando por el técnico, que eligió irse al vestuario y no recibir la medalla correspondiente. Luego, la pésima disposición de los jugadores, que subieron al palco de mala gana, recibiendo sus medallas de plata casi sin saludar y con cara de haber perdido una guerra. A medida que bajaban del palco, todos se fueron sacando la presea de su cuello, mientras que al capitán del equipo, que recibió la copa por el subcampeonato -un trofeo muy importante- sólo le faltó meterla en el bolsillo. Probablemente el significativo tamaño del premio no se lo permitió.

La vergüenza ajena por el desplante inmerecido a los anfitriones venezolanos organizadores del torneo. La actitud a reprochar.

Lo que nos pinta como un pueblo resentido, proclive a caer e insistir en los errores del pasado, y con un futuro amargo e incierto.

14 jul. 2007

A LOS CERROS TUCUMANOS …

A nuestro presidente no lo llevaron a Tucumán ni los caminos de la Patria ni los sentires por el 191 aniversario de nuestra Independencia. Muy lejos estuvo de los versos de la “Zamba del grillo”, la composición de Atahualpa Yupanqui interpretada magníficamente por muchos de nuestros folckloristas. Pero, sobre todo, muy lejos del espíritu que movió a nuestros próceres de 1816.
K. llegó al Jardín de la República para hacer campaña política en favor propio, de su esposa y del gobernador Alperovich, que se postula para un nuevo período, sentenciando que el año que viene acompañaría a Cristina en los festejos.
El presidente se manifiesta católico, no obstante hizo lo predecible: un nuevo faltazo al tradicional Te Deum. El sr. Alperovich es judío, y con todo el respeto que ellos nos merecen, fue el que quiso quitar la cruz de la bandera de Tucumán. Algo así como si algún cristiano o musulmán quisiera quitar la estrella de David de la bandera de Israel.En el hipódromo tucumano, escenario del mítin, se pudo observar a un gobernador provincial, pasado a las filas K pero de origen extrapartidario, hacer una larguísima “homilía” en la que no escatimó elogios a la “futura presidente” ante una cohorte de pobrecitos arriados por un choripán y algunos pesos, que respondieron con aplausos y cánticos a lo obviamente pactado con algún puntero zonal. Todo, por supuesto, pagado con recursos del erario público. El gobernador Alperovich inició su discurso dirigiéndose sólo al presidente y a la senadora Cristina Fernández, ignorando al medio gabinete nacional presente, además del vicepresidente. La candidata no dejó de lanzar besos con sus manos, aún durante la entonación de las estrofas del himno nacional.
Este circo montado y con libreto, en el que la celebración del aniversario de nuestra independencia fue artera e intencionalmente desdibujada, nos hizo pensar en aquellos hombres de 1816.
Ignoramos si nevaba aquel día de hace casi doscientos años, pero con seguridad haría mucho frío. Los diputados que se encontraron en San Miguel de Tucumán debieron viajar varios días en carretas. No existía el Tango 01, y las carretas no tenían calefacción. Pero a los congresales los movía el generoso fuego interno de la Patria naciente, y no la intención mezquina de las nuevas generaciones de políticos, ávidos de poder, prebendas y malsanas ambiciones personales.
Ese fuego que motivó a aquellos hombres probos, verdaderamente imbuidos de los intereses de sus representados e instruidos en las mejores universidades que funcionaban por aquel entonces en Latinoamérica, se reunieron durante varios meses a debatir sobre el futuro de este suelo que hoy pisamos. Y finalmente, aquel histórico 9 de julio de 1816, nos dejaron como legado “…una Nación LIBRE e INDEPENDIENTE del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda otra dominación extranjera…”. Ese espíritu de emancipación y reafirmación de nuestra soberanía e identidad nacionales estuvo ausente este 9 de julio en Tucumán, porque está ausente en quienes hoy ostentan el poder, facultad que le deben precisamente a aquellos hombres.
La significación de tamaño acontecimiento, cuyas repercusiones posteriores implicaron nada menos que la independencia de otras naciones de Sudamérica que seguirían la huella de nuestro país, pasó desapercibida para estos funcionarios que no han comprendido que la política no es más que el desinteresado servicio a la comunidad.
No podemos saber qué sucederá en los próximos meses en nuestro país, pero sí deseamos fervientemente que en la tierra tucumana
el 9 de julio de 2008 se reúnan los representantes más dignos de nuestro país para celebrar la independencia de la corrupción, la impunidad, la mezquindad, los intereses foráneos. Es decir, la independencia de este poder político que nos gobierna por estos días y pretende perpetuarse. Nuestros nobles representantes de 1816 así lo querrían.

9 jul. 2007

El cambio recién empieza

Curioso lema de campaña de la recién lanzada candidata presidencial argentina, Cristina Fernández, luego de más de cuatro años en el poder.
Lo mismo pensaron nativos y foráneos que, antes de la Revolución Cubana, apoyaron incondicionalmente a Fidel Castro y sus guerrillas cuando se tuvo noticia del inminente golpe para derrocar a Fulgencio Batista, a comienzos de 1959.

Lo que nadie podía imaginarse - mucho menos los propios cubanos- era lo que sobrevendría después, es decir la inmediata degradación de los propósitos de la revolución y las reales intenciones de Castro y su camarilla: la apropiación del gobierno por la fuerza, el atroz sometimiento del pueblo a un régimen marxista-leninista, y la ambición de perpetuarse indefinidamente en el poder, con sus horrendas consecuencias.

Poco a poco la isla caribeña se fue convirtiendo en la más terrible de las cárceles, donde varios millones de sereshumanos se fueron acostumbrando a perder sus libertades individuales y -con mucha frecuencia- perder la vida ante la imposibilidad de defender los derechos más elementales. El caso más patético que aún existe es el de la médica Hilda Molina, cuya salida del país le es negada por sostener las autoridades actuales que su cerebro es “propiedad” y “patrimonio” del estado cubano. Aun si esta razón fuera atendible, lo que resulta incomprensible es la negación a la madre de esta médica, Hilda Morejón, de 88 años y en silla de ruedas, del “permiso” para salir de la isla-cárcel y visitar a su familia en Argentina. En el caso de Morejón, aparentemente, el desalmado gobierno cubano, no tendría ningún reclamo que hacer en cuanto a ser propietario de alguna parte de su anatomía.

El “paraíso” caribeño es un sitio al que nadie ajeno puede acceder, a menos que consiga la autorización de los que comandan sus destinos desde hace medio siglo, pero tampoco nadie propio puede salir sin correr el riesgo de dejar la vida en el intento. Irónicamente, los que disfrutan de semejantes “beneficios” suelen preferir perder la vida ahogados en el mar o devorados por los tiburones antes que continuar en dicho “paraíso”.

La relación cubano-argentina es grande e importante en la historia, pero nos referiremos sólo a los últimos años. Desde el comienzo mismo del régimen, en los años 60, ya Argentina tenía milicias cubanas trabajando para la subversión en el norte del país. Aquellos primeros se llamaron Uturuncos. La infiltración continuó lenta pero sostenidamente hasta el baño de sangre que significaron los ERP y Montoneros de los años 70, entrenados y financiados por el régimen caribeño, cuyo objetivo era extender la “revolución” a toda la región.
En el año 1973 asumió la presidencia argentina Héctor J. Cámpora. En su asunción estuvo presente Osvaldo Dorticós, por aquellos años presidente cubano, ya que Fidel se había reservado el cargo de “primer ministro”. La llegada de Cámpora, con Dorticós a su lado, marcó el comienzo del desmadre, cuando fueron liberaron todos los terroristas, que -con la ley en la mano- se había logrado encarcelar. Y a partir de esta actitud, una tremenda y sangrienta guerra civil, jamás reconocida como tal.

Un presidente constitucional, posterior al gobierno militar, no dudó en “prestarle” a Fidel el dinero de todos los argentinos. Algo así como 1.400 millones de dólares que jamás volvieron, ni creemos que hayan sido utilizados para mejorar el estado de los habitantes de la isla.

Treinta años después -mayo de 2003, comienzo del kirchnerato-, las aproximaciones a la izquierda nacional -ex terroristas ocupando cargos en todos los estamentos del poder, madres y abuelas paseándose orondamente por la Casa Rosada mientras ‘asesoran’ al presidente en todo tipo de cuestiones y reciben prebendas a cambio, ministra de defensa desintegrando lo poco que queda de nuestras fuerzas armadas-, e internacional -’lazos fraternos’ con Cuba, Venezuela y Bolivia y un largo etcétera- resulta entonces razonable preguntarnos cuál es el cambio que recién comienza. Obviamente, el predominio de “derechas” en los países centrales, que puede significar importantes aprietes a nuestra economía, y la ambición de convertirse en una especie de “Eva reciclada”, no permitirán que la “señora” vire demasiado hacia la izquierda.

Sin embargo, casi seguramente seguiremos sufriendo la presión de los ex compañeros de militancia de madame K, esa “izquierda caviar” fiel discípula de nuestro ¿compatriota? Ernesto Guevara de la Serna, más conocido como el ‘Che’, lugarteniente durante años del “comandante” Fidel y quien pintó patéticamente la ideología que los movía al enviar en 1967 un mensaje a la Organización de Solidaridad para los pueblos de Asia, Africa y America Latina (Olas), que decía textualmente: “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”.

Por eso pensamos que el slogan de campaña de la mujer del presidente tiene mucho de verdad y que los argentinos debemos estar atentos -y “no perder la memoria”, como machaca constantemente el matrimonio presidencial- al ingresar al cuarto oscuro el próximo octubre. El cambio recién empieza.



The change has just begun

Cristina has chosen a curious campaign slogan. The same thought natives and foreigners when, at the end of the 50’s, shortly before the Revolution to overthrow Fulgencio Batista’s regime, unconditionally supported Fidel Castro and his guerrillas.

Yet none of them could imagine –not even the Cubans- what would happen immediately afterwards, i.e. the degradation of the revolutionary aims and the actual intentions of Castro and his gang: power hoarding, the people’s infamous subjugation to a marxist-leninist regime and the ambition of staying indefinitely in office.

Little by little the island turned into a huge jail in which millions of human beings began to get used to resign their individual rights –and frequently to lose their own lives- unable to defend the most elemental rights.

Currently, the most pathetic case is that of Hilda Molina, the physician whose departure of the country is denied by the Cuban rulers on the argument that her brain “belongs” to the Cuban state. Even though this might sound “reasonable” it is impossible to understand why Hilda’s mother, Hilda Morejón, 88 and in a wheel chair, is also denied the “permission” to leave the island in order to visit her family in Argentina, since in her case the Cuban regime does not claim to be the “owner” of any part of her anatomy.

The Caribbean “paradise” is nowadays a place hard to reach for foreigners and hard to leave for natives, unless getting a “permission” from those who decide on the life and death of anyone living in the island. Ironically, however, hundreds of Cubans have preferred to die drawned in the sea or eaten by the sharks instead of staying in Castro’s “paradise”.

The relationship between Cuban and Argentina can be referred to as significant and long-dated. From the beginning of the regime, in the 60’s, there were Cuban task forces working for subversive interests in the north of the country. They were called “Uturuncos”. Infiltration went on slowly but increasingly till the bloodshed of the 70’s, when the ERP and Montoneros, trained and financed by Castro, intended to deploy the revolution throughout the region.

In 1973 Héctor J. Campora became Argentina’s new president. In his inauguration the presence of Osvaldo Dorticós, the Cuban president (Fidel Castro had retained for himself the title of “prime minister”) was a significant fact, since Campora’s arrival to power with Dorticós by his side meant the beginning of the end: hundreds of terrorists, who had been legally put in jail, were freed.

Ten years later, Raúl Alfonsín, president-elect, decided to “lend” Castro the money of the Argentine people: 1.400 million dollars that neither returned to us nor were used to relieve the Cuban people’s misery.

Twenty years after, in May 2003, president-elect Kirchner began his approaches to the national and international Left. Thus, former terrorists became officials in all instances of power, “mothers” and “grandmothers” began to roam the halls of the Government’s House while ‘advicing’ the president on a variety of matters and the minister of Defense fulfilled her task of dismembering the remnants of the Armed Forces.

Therefore we wonder which is the change that has just begun.
The predominance of right-oriented administrations in today’s Europe may mean significant “squeezings” to the national Economy. Likewise Cristina’s ambition of becoming a sort of “recycled Evita” would not allow her to turned too much to the left.

Nevertheless, there is something certain: we shall go on suffering the pressure of her ancient subversive partners, those true disciples of Ernesto Guevara de la Serna, ‘Che’, Fidel’s long-term right-arm who once outstandingly depicted the ideology behind them: “Hatred as the fighting element, unyielding hatred for the enemy, hatred driving beyond the natural limits of the human being and turning him into an efficient, selective, cold killing machine. Our soldiers must be like that: any people without hatred cannot vanquish a brutal enemy.”

The president’s wife slogan seems intrinsically deceitful. The Argentines must be wide-awake –and keep alive our memories- since the next October election is coming closer and the change might have just begun.

2 jul. 2007

LA GORRA DEL ESCANDALO

Días pasados el sitio web de un conocido diario de tirada nacional se escandalizó por el hallazgo, en otro sitio web, de un remate poco común: la gorra de un suboficial alemán de la segunda guerra que aparecía con sus correspondientes fotografías, incluyendo una del interior en la que se veían las iniciales de la temible SS.
Es curioso el hecho, no sólo por el quién se hizo eco del escándalo (una publicación oficialista) sino por el qué (un objeto aparentemente intrascendente), lo cual deja al descubierto un hecho que no puede soslayarse: rasgarse las vestiduras porque alguien puso en remate virtual una gorra de un suboficial nazi, algo que podría ser del interés de cualquier coleccionista, sin importar su signo ideológico.
Lejos estamos de adherir a la ideología -y procedimientos- que significaron los usuarios históricos de dicha gorra, pero aflige que se arme escándalo cada vez que aparece una esvástica, mientras que a nadie se le mueve un pelo ante la proliferación en nuestro país, en cualquier acto público, de banderas rojas o argentinas con la hoz y martillo o el rostro del Che Guevara, autores de un genocidio infinitamente mayor y, lamentablemente, aún no superado.
Maniquea costumbre nacional de los últimos años, que se viene a sumar a otros “tics” azuzados por la prensa en general. Nadie deja hoy de referirse a la “última dictadura” cuando se remiten al último gobierno militar, y muy particularmente se llenan la boca al hablar del “dictador” Videla. Nuestro último gobierno militar asumió en medio de una guerra declarada desde el exterior, cuya represión ya había sido ordenada por dos decretos de un gobierno constitucional, curiosamente del mismo signo político que el actual. Los militares asumieron con la complicidad y beneplácito de la gran mayoría de los políticos y de la sociedad de entonces reconociendo su propia incapacidad para revertir el caos que vivía la República. Estamos convencidos –ya que no nos lo contaron, sino que lo vivimos- de que si en aquel momento se hubiera llamado a un plebiscito nacional, la aceptación de dicho golpe de estado hubiera obtenido un aplastante triunfo, aunque hoy una cierta mayoría manifieste una hipocresía rayana en el escándalo, que creemos en algún momento la historia juzgará.
La mencionada “dictadura” tuvo una duración de 6 años, equivalente a un período presidencial constitucional de aquel entonces, con la salvedad de que no estuvo a cargo un solo hombre sino que se trató de un gobierno “colegiado”, y que a lo largo de esos seis años se habían pactado, y se cumplieron, varios reemplazos. Nadie podía inmortalizarse en el poder, de manera tal que el llamado “Proceso de Reorganización Nacional” tuvo cuatro presidentes distintos, secundados por otros tantos integrantes del resto de las armas, rotativos y en calidad de Junta.
No obstante, a aquellos que no se les pasa un día sin hablar de la última dictadura, tratan a Fidel Castro como al “presidente cubano”, a quien no denominan “dictador” a pesar de haber tomado el poder por la fuerza en 1959, y él, sólo él, ha comandado los lamentables destinos de la isla hasta el día de hoy. Cuarenta y ocho años de miseria, corrupción y muerte.
Por ignorancia o por hipocresía se niega lo evidente: que es tan nefasta una “dictadura de derecha” como una “tiranía de izquierda” y no se instruye al soberano en la diferencia entre ambos conceptos.
Dictadura, según el diccionario de la Real Academia, es un “gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor, del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país”, (es decir que el dictador es un gobernante que toma el poder en forma irregular, “de facto”, no “de iure”), en tanto que tiranía es el gobierno de un tirano, es decir “aquel que obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad. Dicho de una persona: que abusa de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, y también simplemente del que impone ese poder y superioridad en grado extraordinario”. Por eso nuestra izquierda tildará siempre a Jorge Rafael Videla de “dictador”, en cambio jamás se referirá a Castro -“presidente” por imposición- y a Chávez, presidente por dudosa votación, como lo que realmente son: tiranos.

Raquel Eugenia Consigli
Horacio Martínez Paz
El Cordobazo: un ensayo exitoso

El 29 de mayo se conmemoró un nuevo aniversario del mítico Cordobazo. En los informativos se pudo ver que -en Buenos Aires- un grupo de encapuchados armados con palos y con una bandera del grupo Quebracho cortaba amenazadoramente la esquina de Av. Corrientes y Av. Callao, obligando a un caos de tránsito sobre esta última arteria, tanto que aun a la insistente sirena de la ambulancia de una conocida empresa de emergencias médicas le fue impedido el paso. Ignoramos la suerte final corrida por la persona que debía ser socorrida, pero tememos lo peor. La policía, presente en el lugar, se limitó a desviar el tránsito. Por supuesto que la hora elegida era una hora pico, ya que no era cuestión de pasar desapercibidos. Luego vimos un muy promocionado informe de Canal 12 de Córdoba -que hoy integra el grupo Clarín-, absolutamente falso.

Ambos firmantes de esta columna somos cordobeses, aunque vivimos de diferentes maneras aquellos momentos. La firmante femenina estuvo durante cuatro días encerrada en la casa paterna sin poder asomar la nariz ni al jardín, ya que por encima se entrecruzaban los disparos de francotiradores. El firmante masculino fue sorprendido por el hecho en el exterior, pero desde una situación privilegiada, con información minuto a minuto de lo que estaba sucediendo en el querido terruño. Un par de meses después, ya en Córdoba, fue invitado por uno de los directores del Canal 12 de aquel entonces, de signo ideológico absolutamente antagónico al actual, para ver todas las filmaciones “en crudo” (es decir sin editar) que se habían tomado durante aquellos fatídicos días. La proyección demandó toda una tarde, y era muy distinta a las pocas imágenes -éstas si ya editadas- que pudimos ver hace poco por dicho canal.
Lo que derivó en el Cordobazo comenzó como una manifestación -genuina o no- de ciertos gremios radicalizados que hicieron bajar al centro de la ciudad a cientos de obreros de las fábricas automotrices y de sectores, también radicalizados, del estudiantado de la universidad, hasta que apareció la verdad: el copamiento de la “manifestación” por el grupo Montoneros y otros adláteres de la misma calaña.

En la tarde de aquel 29 de mayo no quedaba un solo obrero en las calles cordobesas, como así tampoco ningún estudiante. La ciudad fue tomada e incendiada por la subversión, en ese momento en estado germinal, a modo de primer ensayo general de lo que vendría después. Es decir, que tildar al Cordobazo como una “genuina manifestación de protesta del pueblo cordobés” es sencillamente una falacia. Hubo complicidades de quienes no midieron lo que verdaderamente estaba sucediendo: un comandante de Ejército que se negó a actuar hasta último momento previendo la oportunidad de reemplazar a Onganía en la presidencia (algo que finalmente logró), o un timorato funcionario provincial que pidió auxilio a Gendarmería (asentada en Jesús María, unos 45 kilómetros al norte de la capital provincial) y dio marcha atrás cuando el comandante le dijo que si bajaban a la ciudad habría muchos muertos.
Curiosamente, el informe transmitido por Canal 12 en este nuevo aniversario -que se limitó a mostrar a los obreros bajando desde sus fábricas y a la policía disparando gases lacrimógenos- habla de 14 muertos, cuando en realidad no existe un registro oficial, y mucho menos de quiénes fueron las supuestas víctimas fatales. El informe obvió mostrar, por ejemplo, a tres o cuatro encapuchados destrozando la vidriera de una céntrica concesionaria automotriz que vendían autos “de lujo” (Citroën 2CV), y empujando con precisa coordinación los autos a la calle, mientras otro abría la tapa del tanque de nafta y le introducía una antorcha.

La realidad del Cordobazo es una sola y la reiteramos: fue el ensayo general de la guerrilla, preparándose para lo que vendría después. Al fin y al cabo, resultó exitoso ya que consiguieron su objetivo: tener a toda la población atrincherada y atemorizada durante cuatro días, mientras se producían toda clase de desmanes y atropellos a los derechos humanos de la ciudadanía. Lo que vendría después es por todos conocido.

Raquel Eugenia Consigli
Horacio Martínez Paz
Día de la Madre

Kirchner adelantó el día de la madre, que en Argentina se celebra tradicionalmente el tercer domingo de octubre, o se ha confundido con el día del padre que se celebra el tercer domingo de junio. Le ha regalado a su madre putativa, Hebe de Bonafini, nada menos que un millón de dólares…, y hasta le prestó su atril para que ofreciera, desde la Casa Rosada, una conferencia de prensa en la pudo moderar su discurso en contra del jefe de Estado Mayor del Ejército, y despacharse sobre otros asuntos, no sin dejar de espetar su veneno y su odio.
En contra de todas las leyes y normas jurídicas, el omnipotente presidente que nos ha tocado en suerte, le adjudicó de manera directa a la no reconocida Universidad de Madres de Plaza de Mayo una frecuencia radial. Pero no cualquier frecuencia: AM (amplitud modulada) 530 Khz.
Para los legos en temas radiales, es la más codiciada de las frecuencias, y en una licitación pública, nadie que la pretendiera hubiera ofertado menos de un millón de dólares. A los mismos legos les contamos que mientras más baja es la frecuencia de Amplitud Modulada, mayor es su alcance. Y la adjudicada a la “madre” del presidente es una de las más bajas posibles. Con mínima potencia de transmisor llega a medio país. Ni hablar si además les “subsidian” un transmisor de alta potencia.
Al firmante masculino de esta columna le tocó -en los finales de los años 70 y comienzos de los 80- integrar sucesivos directorios de lo que fue el primer multimedio argentino (los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba), y defendió con uñas y dientes un embate del entonces ministro Martínez de Hoz que -invocando la vapuleada ley 22.285- intentó cambiarle la frecuencia de 580 Khz de Radio Universidad de Córdoba, para pasarla a otra muy alta, y por lo tanto de mucho menor alcance. A eso se sumaba que el criterio de aquel momento era también suspenderle la posibilidad de emitir publicidad. Se logró nuestro objetivo y hasta el día de hoy conserva su frecuencia original, y emite publicidad.
Pero uno nunca sabe para quién trabaja. En ese entonces era una radio realmente universitaria, difusora de cultura y valores, ocupando el primer lugar en las radios cordobesas. Hoy, y desde 1983, está en manos de mediocres e ideologizados directivos que lo único que consiguieron fue obtener un enorme déficit, que paga el erario público nacional, en contraposición con las ganancias que en aquellos años dorados producía el multimedio. A título de ejemplo: la iluminación de ciudad universitaria y el mundialmente prestigioso laboratorio de hemoderivados fueron solventados con las ganancias de la radio, que hoy se ha transformado en carga pública, además de un cachivache auditivo que ha pasado al último lugar en los ratings locales.
Tenemos un presidente que maneja el espectro radioeléctrico de acuerdo a su capricho. Y sus caprichos pasan siempre por la izquierda radicalizada. ¿O será que en su concepción le asigna el mismo status a la Universidad Nacional de Córdoba, con sus casi 400 años de existencia, a la universidad de Hebe Bonafini, y a su “profesor emérito”, Sergio Schoklender? ¿O, como decíamos al principio, resolvió adelantar el día de la madre, regalándole a “la suya” un millón de dólares, que, en definitiva, sale de nuestros bolsillos?

Raquel Eugenia Consigli
Horacio Martínez Paz
Todos los números del presidente

Que al presidente no le cierran los números no es ninguna novedad. Desde que se supo que había colocado los millones de las regalías petroleras de Santa Cruz en una cuenta de un banco extranjero, jamás se pudo averiguar exactamente de cuántos cientos de millones se trata. Tampoco consiguió llevarse bien con las cifras del Indec, de modo que no le quedó otra alternativa que dibujar los números que lo favorecen, a fin de no exacerbar a una ciudadanía cansada de la inseguridad, la manipulación de la prensa y los ataques a las instituciones.
Sin embargo, no se puede negar que el señor Kirchner, permanentemente aplazado en matemáticas, es perseverante. A pesar de las derrotas sufridas el domingo pasado en las urnas ha resuelto subir la apuesta y, empeñado en no dejarse vencer por algún grupito de ciudadanos “desmemoriados”, se ha lanzado de lleno a participar personalmente en cuanta contienda electoral esté en juego, respaldando al títere K “ad hoc”. En la ciudad autónoma de Buenos Aires y en Neuquén perdió por goleada. Ese mismo día también había elecciones en algunos puntos de la geografía provincial cordobesa. Se elegían varios intendentes en municipios y comunas de pequeña o mediana identidad, en todos los cuales participaba un candidato “transversal K”. Los “hombres del presidente” perdieron en todas las localidades, salvo una, Punta del Agua, en la que el representante K se impuso por una mínima diferencia: 20 votos, algo que los diarios nacionales ni siquiera reflejaron.
Consciente del peligro -con las posibles nefastas consecuencias- que implica ser derrotado también en la segunda vuelta porteña, ha resuelto intervenir con el poder de la maquinaria oficial en esta elección y en cualquier otra, haciendo lo que nunca debe hacer un presidente de la Nación: “nacionalizar” los comicios encabezando la campaña a favor de su marioneta. En el caso de la Capital Federal no lo hará resaltando las cualidades de su delfín, sino denostando malignamente al adversario, probablemente convencido de que ensuciar al rival resultará beneficioso para él.
Según la ley, debe haber segunda vuelta, pero la ética política, que ni siquiera lo ha salpicado, indica que cuando al candidato ganador le faltan escasos puntos para alzarse con la elección en la primera vuelta, mientras que la diferencia con el segundo es abismal, se debe abstener del ballottage.
El mismo Kirchner celebró en carne propia cuando en el 2003 Menem se bajó de la segunda vuelta, permitiéndole a él alcanzar la presidencia de la Nación con el mismo caudal de votos (la mayoría “prestados” por Duhalde) que distancia a Macri de Filmus: 22%. Es probable que el señor presidente deba tomar algunas clases de matemática elemental, porque después de cuatro años en el sillón de Rivadavia, no solamente parece ignorar que su período de gobierno ya expiró, sino que tampoco acusa recibo de que los números, definitivamente, no le cierran.

Raquel Eugenia Consigli
Horacio Martínez Paz