29 nov. 2011

HISTORIA A LA CARTA

HISTORIA A LA CARTA

Como todos los problemas de nuestro país están resueltos gracias a su exitoso “modelo”, la presidente ha dispuesto crear el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano, al que ha puesto el nombre del inocente Manuel Dorrego, por no haber sido suficientemente recordado por la Historia nacional. Desde luego, con toda una estructura burocrática de sueldos y financiamientos varios que pagaremos, como siempre, todos los argentinos.

El objetivo, netamente político e ideológico, tiende a desmitificar a los próceres “tradicionales” y a crear otros nuevos. Así seguramente serán bajados del pedestal Julio Argentino Roca por militar, José Gervasio de Artigas por xenófobo y antifederal, o Martín Miguel de Güemes por paramilitar irregular, y en cambio pasarán al bronce indiscutido Néstor Kirchner como el prócer máximo de la historia argentina, el Che Guevara por ser el protagonista de un libro plagado de errores, cuyo autor es el señor presidente de la institución (objetivos comerciales de por medio), los mapuches por “discriminados” según el Inadi y los integrantes de las bandas terroristas Montoneros y Erp, por “jóvenes idealistas”.

Este engendro está presidido por el psiquiatra Mario "Pacho" O'Donnell, un ex liberal, ex radical, ex menemista, ex duhaldista, y hoy por hoy populista, “federalista” e incondicional cristinista. Mañana veremos. El resto del equipo, igual que su presidente, son “historiadores” aficionados, o -lo que es peor- mercenarios de la historia. Entre los integrantes está Felipe Pigna, un obsesivo “buscador-descubridor de defectos” de nuestros próceres, que ya escribiera más de un mamarracho, pero cuya aceptación popular le permite lucrar con sus sesudos “estudios”.

También se suman al directorio “personalidades” del entorno kirchnerista como el jefe de gabinete Aníbal Fernández, el actual secretario de incultura Jorge Coscia, y el tristemente célebre Eduardo Anguita, secuestrador y asesino de Argentino del Valle Larrabure, ahora presentado como una especie de “periodista”. En total 33 “eminencias” para re-educarnos en “la historia que no nos contaron”, como reza el sitio de internet de O’Donnell.

Tan sorprendente como esta “comisión de notables” son los dos premios que otorgará el “instituto”: José María Rosa y Jorge Abelardo Ramos. El primero se refiere a un docente universitario, abogado e historiador, alineado en la corriente revisionista, pero cuyo abuelo fue ministro de hacienda del dos veces presidente Julio Argentino Roca y posteriormente de Roque Sáenz Peña, también presidente de los argentinos; su padre fue interventor federal en Mendoza luego del golpe militar de Uriburu en 1930 contra el presidente constitucional Hipólito Yrigoyen y un simpatizante de la extrema derecha filonazi y de los militares golpistas del 43, en particular del general Arturo Rawson. José María Rosa, además, se casó con una representante de la más rancia aristocracia porteña: María Luisa Delfina Bunge.

El segundo premio lleva el nombre del dirigente político argentino fundador de la Izquierda Nacional, escritor de ideología marxista, que no podría estar más alejado del pensamiento nacionalista y conservador de Perón como del repudiable capitalismo de amigos de los Kirchner. Tampoco hay forma de asociar a Jorge Abelardo Ramos al presidente del club, el inefable “Pacho” O’Donnell, que ha navegado por todas las aguas políticas del país y naufragado en todas ellas, con lo cual el nombre del premio no puede menos que significar una ofensa para la familia del inclaudicable luchador de la extrema izquierda nacional.

De esto se deduce que para algunas figuras públicas del país el pasado no es obstáculo para bautizar calles, estadios o premios, mientras que para otras cualquier mácula -real o inventada- sirve para borrarlos de un plumazo de la memoria colectiva, además de ser vilmente descalificados en cuanta oportunidad se presente.

Lo que más desprestigia a esta “historia a la carta” que nos impone la actual administración kirchnerista es que, en lugar de dejar libertad a diferentes corrientes de pensamiento elaboradas por los profesionales de esa disciplina formados en nuestras universidades y centros científicos, se pretende la homologación de las ideas surgidas de mentes poco preparadas y cuyos propósitos no están demasiado claros, ni en el corto ni el largo plazo.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz



27 nov. 2011

EL CULEBRÓN



EL CULEBRÓN

Es el nombre que dan en España a lo que nosotros llamamos teleteatros o telenovelas, aunque en el caso argentino podría tratarse también de un “reality show” o tal vez de una comedia dramática de múltiples enredos.

El argumento, que ya vivimos en los 70, se centra en una rica viuda “doliente” que maneja una gran empresa (el país) y, mientras se pinta las uñas y ensaya diferentes mohines frente al espejo recordando a su difunto y admirado esposo, se debate en interminables tribulaciones del tipo “ser o no-ser”, ya que los cortesanos, como en toda la historia de la humanidad, luchan a brazo partido para obtener los favores de la doña, que no su corazón, y compartir o adueñarse del poder. 

La enlutada viuda, protagonista de la serie, no termina de decidirse entre el candidato joven y alegre o el más añoso y “seguro”. Las escenas, por demás repetidas -por momentos melodramáticas, otras pasionales-, importan los consabidos e interminables parlamentos a los subordinados e incluyen -lloriqueo va sonrisita viene-, a personajes de todos los estratos socio-económicos, desnudando la cruda realidad de la “casa” (el país) y el ominoso futuro, en caso de que la mujer poderosa sufra algún percance.

Los presuntos “amigos” de la viuda (crédito interno y externo), entretanto, se mantienen expectantes, atentos a sus pasos y próximos a dar el salto, en caso de que hubiera alguna herencia por cobrar o bien mueble o inmueble que reclamar.  

A los habitantes de la hacienda (el pueblo del país) se los intenta mantener en la ignorancia de lo que realmente sucede y, en caso de que alguno descubra el secreto de la viuda (sus monumentales engaños), se lo soborna o se lo castiga, a fin de doblegarlo por la plata o por la fuerza. Lo importante es que los chismes sobre la crisis doméstica no trasciendan.

En este culebrón, que tiene proyectados apasionantes capítulos que se irán develando durante los próximos cuatro años en todos los televisores del país (sean plasmas o no), intervendrán también los familiares directos de la viuda: su hijo (el director y guionista), su hija y su cuñada (coprotagonistas) y un nutrido elenco de “estrellas del séptimo arte”, que nos dejarán boquiabiertos y extenuados con sus brillantes actuaciones.

El insospechado final, que quedará abierto para los sucesores de la indiscutida protagonista de la tira, y que nadie se anima a adelantar, será la “bomba” que hará de esta telenovela la más recordada en la historia de los culebrones nacionales

Advertencia: los personajes y las situaciones descriptos en este texto están tomados de la realidad y no son producto de ficción alguna.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz


25 nov. 2011

CAMBIO DE FRECUENCIA

CAMBIO DE RADIO

A nuestros oyentes y seguidores:
Cuando teníamos todo acordado para salir al aire por Radio Cultura de Buenos Aires con nuestro programa Punto de Encuentro, sobrevino una seria desinteligencia con su particular e intratable propietario y director, que finalmente nos negó el espacio que días atrás nos había concedido, no precisamente sin cargo.
Sin embargo, estaremos en el aire a partir de diciembre en FM Vital de Córdoba, 93.7 del dial, www.fmvital.com.ar/, una emisora en la que tuvimos programas entre 2004/2007 y cuyo propietario y director jamás nos bajó línea ni nos observó nada que no debiéramos decir, o que debiéramos decir, entendiendo que la vida en democracia implica el respeto y la defensa de la libertad de expresión. Hoy nos está recibiendo con los brazos abiertos.
Ya daremos a conocer el día y la hora en que saldremos al aire, apostando a que entre todos los argentinos podamos construir una nueva cultura de medios en el país. 
 
Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

16 nov. 2011

PSICOSIS EN LA SOCIEDAD ARGENTINA



PSICOSIS

Así se llamó la inolvidable película de Alfred Hitchcock, un clásico del cine de suspenso, en la que el famoso director narra la historia de un asesino en serie, interpretado por Anthony Perkins (foto), cuyo desorden psicológico lo lleva a realizar actos aberrantes de los que no es en absoluto consciente. 

Desde el punto de vista científico, la psicosis es descripta como un estado mental en el cual el individuo experimenta una pérdida de contacto con la realidad, explicación que arroja luz sobre la conducta del protagonista del film mencionado.

En Argentina hemos experimentado varias veces una especie de psicosis colectiva, cuando los gobiernos de turno han restringido las libertades individuales, especialmente en el campo económico. Al ver amenazados sus ahorros, la ciudadanía, sin dudarlo, se vuelca en masa a su rescate, provocando el colapso de los bancos y del sistema financiero del país, es decir, produciendo el efecto contrario al que se busca.

Sin haber aprendido nada del pasado, nuestra presidente, preocupada por la fuga de capitales y sin ponerse a analizar seriamente las causas, ha tomado una serie de medidas a todas luces desacertadas, prohibiendo la compra de moneda extranjera, en particular el dólar estadounidense, y estimulando de esta forma una estampida de insospechadas consecuencias.

Esta disposición se suma a otras del mismo tenor, como por ejemplo las restricciones a las importaciones y exportaciones, que tantos perjuicios económicos y políticos han reportado al país. En forma concomitante, se verifica un principio de desabastecimiento de alimentos básicos de la canasta familiar –aceite, azúcar, harina-, que, por haberlo ya vivido en épocas pasadas, enciende una mecha de alerta en la población. En este momento la gente está desesperada por adquirir dólares; luego correrá a los supermercados a comprar mercadería para acaparar.

La impericia de los ministros de economía de la Nación es pública y notoria. Y cuando usamos el plural, adrede, nos referimos al cuarteto integrado por Amado Boudou (titular de la cartera), Mercedes Marcó del Pont (presidente del Banco Central), Guillermo Moreno (secretario de Comercio Exterior) y Ricardo Echegaray (director de la Agencia Federal de Ingresos Públicos, Afip), y sus "asesores" en las sombras, que, con sus elucubraciones fantásticas sobre la dirección ideal de la Economía, están llevando al país a un estado de psicosis colectiva, tal vez porque ellos mismos no logran contener la inflación galopante y recurren entonces a la desenfrenada emisión monetaria y a un sinnúmero de artilugios espurios. 

Para la re-asunción de CFK como presidenta de la Nación faltan unas pocas semanas. Hacemos votos para que tanto el incógnito futuro ministro de economía de la Nación como las actuales figuras consigan calmar la psicosis colectiva que, sin duda, estallará en algún momento si se sigue la misma línea de conducta en el ámbito económico.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz