12 jun. 2012

NACIONAL Y POPULAR AL MÁXIMO

El último fin de semana resultó bastante agitado para las altas esferas de la conducción nacional. No nos referimos a Cristina Fernández sino al avión presidencial, que durante el fin de semana comprendido entre el viernes 8 y el lunes 11 de junio cubrió cuatro veces el trayecto entre Buenos Aires y Río Gallegos, dos de ida y dos de vuelta.

El insólito episodio se debió a la supuesta enfermedad del hijo de la presidenta argentina que tuvo que ser trasladado de urgencia a Buenos Aires, manteniendo en vilo tanto al personal de los aeropuertos como a la custodia presidencial, a los miembros del gabinete nacional y, en definitiva, al país entero.  Mal nos va a los argentinos con esta dirigencia cuando la rodilla de Máximo es una cuestión de Estado.

Sin embargo, la polémica que se ha desatado no tiene que ver con la patología que aqueja al primogénito de la primera magistrada, sino al uso de los bienes del Estado por parte de la señora Kirchner, que parece creer que el Tango 01, el avión presidencial, es un taxi aéreo a disposición de sus exclusivos caprichos y los de su familia. No hace mucho fue fletado con Florencia para asistir a una fiesta patagónica con sus amigas. También ha volado hasta la capital santacruceña con los diarios del día o muebles y objetos para decorar sus propiedades.

Hace unas semanas, polemizando con Mauricio Macri por el traspaso del subte porteño, Cristina prometió a una jujeña de nombre Salustriana, habitante de La Quiaca, en el extremo norte del país, que la pasaría a buscar con el Tango 01 y la llevaría a Buenos Aires para que conociera el subterráneo. Esto confirma el convencimiento de la presidenta sobre la posesión personal de ciertos bienes que corresponden al Estado, es decir, a los 40 millones de argentinos, que se los hemos cedido gentilmente por el período que dure su mandato y para usos acotados.

La internación de Máximo Kirchner en el más exclusivo hospital de la Argentina, ubicado en la localidad de Pilar, provincia de Buenos Aires, también habla a las claras del ejemplo nacional y popular del gobierno que timonea la viuda de Néstor Kirchner, que nos aturde permanentemente con sus discursos en cadena nacional para la plebe, pero que no se condice con su conducta cotidiana de lujos y ostentación.

Como contraste, los máximos dirigentes de los países vecinos que acusan un crecimiento interesante en lo económico, se muestran en actitudes mucho más austeras que nuestra señora de negro, en particular el presidente uruguayo, cuya sencillez impacta por lo extremo.

Estamos seguros de que cualquiera de los presidentes de los países de la región, como de muchos otros en el mundo, no dudarían en hacerse atender en los hospitales públicos de sus respectivos países, algo impensado para los K,  por más que algunos nosocomios como el Argerich tienen siempre a punto una unidad especial para la atención urgente o no de los miembros de la muy “nacional y popular” primera familia argentina.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz


6 jun. 2012



VIVARACHOL

Hace unos días la presidenta amonestó al senador Aníbal Fernández por haber manifestado que, mientras al resto de sus compatriotas les está vedado comprar dólares, él ahorra en la moneda norteamericana porque le da la gana. ¿Tomaste vivarachol?, le preguntó Cristina Kirchner, al ex jefe de gabinete.

El polifuncional Fernández, autor de un libro prologado por la presidenta (“Zonceras argentinas y otras yerbas”), nos tiene acostumbrados a hemorragias verbales de todo tipo, como la recomendación que hizo días atrás sobre el cuidado de las plantas de marihuana, cuyo consumo debería ser despenalizado según este senador.

Lo realmente preocupante, es que, mientras la presidenta sigue adelante con la irracional política ecónomica diseñada entre Guillermo Moreno y Axel Kicillof, muchos pacientes oncológicos argentinos se ven privados de adquirir la medicación que necesitan para sus respectivos tratamientos, debido a las trabas aduaneras impuestas por el secretario de comercio de la Nación.

La razón para impedir el ingreso de estos medicamentos, que no son precisamente “Vivarachol”, no está demasiado clara, aunque tal vez se deba a la sustitución de importaciones que la primera magistrada está empeñada en imponer en el país a cualquier costo.

Aplicando este delirante criterio nos atrevemos a sugerirle al señor Moreno que se proceda de la misma forma en el ámbito cultural. En diciembre de este año, la cantante Madonna ofrecerá varios recitales en el país que serán pagados, obviamente, mediante una abultada cifra de moneda norteamericana que saldrá del país sin restricciones.

A los productores del evento se les debería exigir que exporten a un artista equivalente, para lo cual proponemos a uno de nuestros grandes músicos, Charly García, famoso por destruir instrumentos, golpear músicos, provocar desmanes en escenarios y habitaciones de hotel y hasta por bajarse los pantalones en público, sin contar sus saltos mortales desde alguna ventana.

Así se cumpliría con el criterio de la sustitución de importaciones para todos y todas, especialmente para aquellos que toman Vivarachol, medicina de fabricación nacional, exenta de trabas a la exportación, de venta libre y consumo cotidiano entre nuestros funcionarios, que usan y abusan de la buena fe y de la paciencia de los argentinos.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz