25 jun. 2011






EL ABUSO DE LA CADENA

En Argentina una cadena nacional es una transmisión que se realiza en forma conjunta y obligatoria con todas las emisoras que integran la Cadena Nacional de Radiodifusión y Televisión, y RAE, Radiodifusión Argentina al Exterior, con el objetivo de hacer llegar un cierto mensaje del gobierno a la mayor audiencia posible.

En una democracia donde rige el estado de derecho el uso de este tipo de transmisiones está generalmente limitado a casos de crisis nacionales, como las constituidas por una guerra o bien por cualquier tipo de desastre natural (terremotos, tornados, inundaciones). En los sistemas autoritarios o totalitarios, por el contrario, los gobernantes se valen de las transmisiones en cadena nacional para fines propagandísticos o bien para adoctrinar, someter o amedrentar a la población.

Esta práctica de transmisión conjunta provoca serias pérdidas económicas a las emisoras privadas, que ven su programación baldada con la consecuente pérdida de la publicidad ya pautada.

El presidente Richard Nixon usó la cadena nacional de su país para anunciar su renuncia a la presidencia tras el escándalo de Watergate, en agosto de 1974. El emperador japonés Akihito, que sucedió a su padre Hirohito en 1989, dirigió un mensaje en cadena nacional en marzo pasado, por primera vez en 22 años, para expresar su emoción por la calma con la que su pueblo actuó frente al terrible terremoto seguido del tsunami que causó miles de víctimas, y su agradecimiento a las naciones del mundo que se solidarizaron con su país.

Durante la primera mitad del siglo XX y con los progresos tecnológicos disponibles, el comunismo ruso, el fachismo de Mussolini y la Alemania nazi usaron las respectivas cadenas nacionales en forma indiscriminada y permanente para perseguir a los disidentes e instalar no solamente el terror, sino también los respectivos “paraísos” concebidos por Stalin, il Duce y Adolf Hitler.

En diciembre de 1961, a casi tres años del triunfo de la revolución que lideró y en un recordado mensaje transmitido por cadena nacional, Fidel Castro confesó "con entera satisfacción y con entera confianza soy marxista-leninista y seré marxista-leninista hasta el último día de mi vida". A partir de ese momento, el dictador cubano hizo de las transmisiones en cadena un hábito nacional, llegando a parlar durante doce horas seguidas, mientras su juventud se lo permitía.

Por su parte, su admirador y discípulo bolivariano Hugo Chávez ha usado y abusado de la cadena nacional a su antojo, especialmente para eliminar a los disidentes y para convencer al mundo de las bondades de su “modelo”, lo que incluye también su programa semanal “Aló presidente”, donde supuestamente “escucha” y se interesa por sus gobernados. Un reciente estudio realizado por una ONG con sede en Nueva York y publicado en distintos medios digitales y gráficos del mundo –entre ellos El Universal de Venezuela– ha concluido que Chávez ha hablado alrededor de 1.300 horas por cadena nacional, emitiendo unos dos mil discursos por radio y televisión durante los diez años de gobierno que van desde 1999 hasta enero de 2010.

Desde que la Argentina retomara el rumbo democrático en diciembre de 1983, los sucesivos presidentes hicieron uso de este recurso del Estado en ocasiones relativamente escasas y que, en general, lo ameritaban. Raúl Alfonsín lo hizo en varias oportunidades, aunque no fueron excesivas, Menem prácticamente la descartó y Néstor Kirchner usó la cadena nacional solamente en dos oportunidades.

Sin embargo, su viuda, Cristina Fernández, después de convencerse de las maravillas de los decretos de necesidad y urgencia, descubrió casi por azar los beneficios que le reportaba el uso de la cadena nacional para fines proselitistas. Su primera aparición fue en mayo de 2008. Desde entonces, la presidenta de todos los argentinos no solamente ha usado y abusado de las transmisiones en cadena por motivos intrascendentes, sino que ha instaurado una manera particular de llevarlas a cabo.

Digitando prolijamente sus estudiados parlamentos, CFK usa frecuentemente el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, presidido por la imponente imagen del Che Guevara, haciendo que las cámaras de televisión la tomen de frente y perfil ante el atril (no sentada frente a un escritorio), alternando las tomas entre "Ella" y la concurrencia y registrando minuciosamente todo el campo visual, mientras la presidenta se dirige a un auditorio colmado mayoritariamente por personas de sexo masculino (gobernadores y gente de la farándula), la claque incondicional, que asiente, sonríe y aplaude, festejando el más mínimo de sus mohines circenses o expresiones vacuas. Hasta hace poco se detectaban también en el recinto -y eran enfocadas con insistencia- algunas presencias femeninas con sus cabezas tocadas por pañuelos blancos, que ahora, curiosamente, brillan por su ausencia.

Es cierto que no se puede achacar solamente a la gestión K, iniciada en mayo de 2003, el uso exagerado de los recursos del Estado, pero sí es verdad que tal vez pase a los anales de la historia nacional como la administración más corrupta -lo cual no es poco decir-, y que jamás rindió cuentas de los siderales fondos desaparecidos en distintos agujeros negros ni de la flota de aeronaves que los Kirchner han usado para trasladar desde muebles y objetos para sus propiedades en Calafate, hasta para hacerse llevar los diarios del día o trasladar a la “nena” a una fiestita de cumpleaños.

El uso de los recursos del Estado, entre ellos la cadena nacional de radio y televisión, debe ser realizado con prudencia y mesura por parte de quienes detentan transitoriamente el poder, y exige, además, el monitoreo permanente no sólo por parte de los organismos e instituciones competentes, sino de la ciudadanía a partir de la cual ese poder ha emanado.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

19 jun. 2011

20 de Junio - DÍA DE LA BANDERA ARGENTINA EN HOMENAJE AL FALLECIMIENTO DE SU CREADOR, MANUEL BELGRANO




"Juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores,
y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad".

Palabras de Manuel Belgrano, al presentar la bandera de su creación
y hacerla jurar a sus tropas el 27 de febrero de 1812.

El 1 de marzo de ese año, este abogado devenido en militar
por las circunstancias históricas,
parte al Alto Perú para hacerse cargo del Ejército del Norte,
donde obtiene los resonantes triunfos de
Tucumán (24 de septiembre de 1812, festividad de la Virgen de la Merced
a quien entrega su bastón de mando) y Salta (20 de febrero de 1813).

La Asamblea Constituyente dispuso premiarlo con 40.000 pesos
y un sable con guarnición de oro,
pero este insigne compatriota declinó el ofrecimiento y prefirió que
con ese dinero se construyeran cuatro escuelas
en Tarija, Jujuy, Tucumán y Salta, porque "renunciar es poseer".

El 20 de enero de 1814 se encuentra por primera vez con
José de San Martín en la Posta de Yatasto, monumento histórico nacional,
y le hace entrega del mando del Ejército del Norte.

Murió en la más absoluta pobreza el 20 de junio de 1820.

Recibamos con honor el legado de sus últimas palabras,
con las que rendimos nuestro homenaje a uno de los
más extraordinarios hombres que ha dado nuestra Patria:

"Pensaba en la eternidad donde voy y en la tierra querida que dejo.
Espero que los buenos ciudadanos trabajarán para remediar sus desgracias."


15 jun. 2011

LOS INTOCABLES

LOS INTOCABLES

Así llamó la prensa de Chicago al grupo de agentes federales capitaneados por Eliot Ness, que entre 1927 y 1931 se dedicaron con especial ahínco a perseguir y capturar al mafioso Alphonse "Al" Capone. Batallando contra funcionarios, policías, empresarios, legisladores, ciudadanos y jueces amenazados y coimeados por el gángster más famoso en la historia de los Estados Unidos, los insobornables –de ahí el apodo de “intocables”– federales consiguieron que “Scarface” (cara cortada) fuera llevado a juicio y condenado a once años de prisión por evasión de impuestos, ya que no lograron que se lo sentenciara por contrabando de alcohol ni por los innumerables crímenes cometidos.

En la Argentina del tercer milenio, en cambio, los intocables son aquellos personajes íntimamente ligados al poder político y sindical que, a diferencia de Ness y sus hombres, demuestran una conducta venal, reprochable y frecuentemente asociada a hechos de corrupción, que quedan impunes gracias al manto de protección tendido desde las más altas esferas.

Entre esos intocables se encuentran desde hace mucho tiempo, y muy especialmente desde la llegada de los Kirchner a la presidencia en 2003, los supuestos defensores de los “derechos humanos”: Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Eduardo Luis Duhalde, Horacio Verbitsky, Esteban Righi y una larga fila de seguidores.

Tras la salida a la luz de los negociados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y su plan de viviendas populares, diversos funcionarios se han acercado a los medios de comunicación para defender lo indefendible y sostener a la titular de Madres a cualquier costo.

La delantera más repudiable la lleva el canciller Héctor Timerman, quien acusó de “malparidos” a los argentinos que se atreven a dudar de la honestidad de Hebe de Bonafini. Por su parte, el ministro de obras públicas Julio De Vido, desde cuya oficina se giraron las millonarias cifras a la constructora Meldorek obviando cualquier control, ratificó su “plena confianza” en la cuestionada señora y confirmó que el ministerio a su cargo seguirá sosteniendo el proyecto habitacional de ensueño. 

Tal vez una de las voces más sorprendentes que se alzaron en defensa de Bonafini ha sido la del sacerdote jesuita Rafael Velasco, rector de la Universidad Católica de Córdoba que en su columna de los jueves (el mismo día que las Madres hacen su ronda en la plaza), en el matutino más importante de La Docta, se despachó la semana pasada con una cerrada  apología de Hebe Pastor y su organización de pañuelos blancos. Velasco culpó “a algunos medios de comunicación” y a “sectores recalcitrantes” que persiguen “intereses no siempre democráticos” de los ataques a las Madres, insistiendo en que no hay que perseguirlas por este escándalo de corrupción porque ellas llevaron a la cárcel a los militares genocidas que vencieron al terrorismo de los años 70.

Es decir que desde los propios círculos del poder se estimula la idea de que hay ciudadanos que están por encima de cualquier norma, en clara contradicción al espíritu de nuestra sabia Constitución Nacional, que en su artículo 16 establece que todos los habitantes de la República somos iguales ante la ley.

Estas voces, como todas las que han tratado de despegar al gobierno nacional y a los directamente implicados en esta monumental estafa a la buena fe y al bolsillo de los argentinos, adquieren así diversas figuras penales, tales como cómplices, partícipes necesarios y encubridores de este delito de corrupción que no debe quedar impune.

Y, a diferencia de lo sucedido con el juez y los integrantes del jurado que condenaron a Capone y cuyos nombres no quedaron salvados por el bronce, la sociedad debe exigir que la justicia de nuestro país actúe en forma rápida y eficiente, de modo que pueda salvar en el mármol los nombres de aquellos valientes que impidieron que, de ahora en adelante, en la Argentina haya ciudadanos intocables. 

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

12 jun. 2011

INMOBILIARIA K

El 31 de enero pasado la presidente argentina recibió la visita oficial de su par de Brasil, Dilma Rousseff. Era la primera salida al exterior de Dilma en su calidad de primera magistrada y eligió nuestro país porque Argentina es un socio estratégico en el cono sur.

La presidente Rousseff traía una agenda muy apretada que contemplaba sólo tres horas en suelo argentino, dos horas para reuniones y firma de convenios con Cristina y diversos funcionarios y una hora para el obligado banquete protocolar. Luego, Aeroparque y Brasilia.

El encuentro -“cumbre” como los llaman ahora- entre ambas mandatarias no fue muy amable. Dilma expresó claramente que ella “no es Lula”, y que las relaciones de intercambio comercial debían guiarse de acuerdo a nuevos y estrictos parámetros. La no observancia de los mismos, gracias a personajes de caricatura con poder para frenar el voluminoso comercio bilateral, provocó hace unas semanas una tensa situación con el país vecino. Para destrabar el espinoso asunto fueron necesarias muchas reuniones de la ministra de industria, Débora Giorgi, con su par brasilero, así como con diplomáticos y funcionarios.

Cristina Kirchner aprovechó la visita de Dilma para un capricho personal y forzó a su colega a retrasar su regreso a Brasilia. La primera mandataria argentina llevó a la brasilera a la Casa Rosada para presentarle a la flor y nata de los “derechos humanos” locales: Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto de Abuelas, Eduardo Luis Duhalde, miembros del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) y otros personajes de menor relevancia. 




Sin embargo, el verdadero motivo de la reunión era una cuestión de marketing: Cristina se había propuesto venderle a Dilma las casas que construyen las Madres a fin de paliar los daños causados por las recientes inundaciones en el vecino país. Para ello hizo trasladar hasta la Plaza de Mayo una casa y un aula armadas sobre un camión semiremolque y entonces desde el “balcón de Perón” la alentó a que comprara esos modelos para la recontrucción de algunas barriadas de Río de Janeiro destruidas por un alud. La presidente Rousseff recibió carpetas con planos, descripciones del sistema constructivo y varios etcéteras, además de dos modelos terminados de regalo para llevarse a casa. Dilma respondió que estudiaría la propuesta.

Del mismo modo, la fundación Madres de Plaza de Mayo envió 15 casas terminadas a Uruguay, a fin de convencer al presidente Mujica de adquirir la oferta habitacional argentina. Según trascendidos, el presidente Chávez también habría girado fondos para adquirir un lote de casitas prefabricadas marca “Bonafini-Schoklender” y estaría ahora siendo cuestionado por legisladores de la oposición.

Esto es así, porque tres semanas antes de la llegada de Rousseff, el 6 de enero de 2011, el canciller Héctor Timerman firmó un convenio con la fundación presidida por Hebe de Bonafini para extender el plan de viviendas populares concebido por Cristina Fernández a otros países de la región. La "Misión Sueños Compartidos" se llevaría a cabo a través de las correspondientes embajadas argentinas.


Al destaparse el "affaire" Schoklender, Hebe de Bonafini vociferó a los cuatro vientos que no tiene nada que ver con su hijo adoptivo y que no sabía lo que estaba haciendo el ejemplar muchacho. Desde la Casa Rosada sucede otro tanto: se motoriza una operación para despegar a Cristina, Timerman y De Vido del escándalo, pero ya es un poco tarde: hasta en la página de la presidencia los documentos gráficos mandan al frente a la dirigencia nacional al completo.

El negociado inmobiliario de Cristina Fernández y su troupe de buenos muchachos, que implica una increíble red de un entramado casi perfecto en lo financiero, ha quedado al descubierto. Y aunque siempre resulta doloroso enterarse cómo el Estado lucra cruelmente con la necesidad de los más pobres, que no le quepa duda a ningún compatriota que desde hace unos días en lo primero -y lo único- que piensa nuestra presidenta es en el “techo” de todos y cada uno de los argentinos.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

10 jun. 2011

Desde el archivo: UN IMPERDIBLE ARTÍCULO DEL PERIODISTA ESPAÑOL ALFONSO USSÍA

Hebe de Bonafini: La gorda rica
Alfonso Ussía

Hebe de Bonafini es una mujer detestable. Vive del cuento y del dolor ajeno. Es la más conocida de las «Madres de la Plaza de Mayo». La diferencia entre la Bonafini y el resto de sus compañeras es que a la gorda no le desapareció hijo alguno durante la dictadura militar en Argentina. Los hijos de la foca porteña y batasunera viven en París con su padre, y su desaparición de Argentina nada tuvo que ver con la tortura o la muerte. Se fueron porque no podían soportar a su madre, sencillamente.

La gorda se anudó en la cabeza el pañuelo blanco reivindicativo y ha recorrido el mundo de gorra y en asientos de primera clase recibiendo toda suerte de homenajes y cortesías. En España se reconoció simpatizante de la ETA y de su entorno. Ha escupido palabras insufribles: "Las «madres» nos hemos solidarizado con la lucha valiente del pueblo vasco contra un Estado criminal y asesino, el español".

No todas «las madres», como ella dice, porque un amplio sector de auténticas madres de hijos desaparecidos se escindieron del grupo radical de la gorda por graves y profundos desacuerdos con el proceder y el buen vivir de la impostora y nauseabunda porcina.

Pero en todas partes hay tontos, o desmemoriados, o demagogos, o resentidos dispuestos a colaborar con gentuza como Hebe de Bonafini. Se sabía que en Batasuna es tratada como una militante distinguida, y que probablemente algún pico del dinero recaudado con los secuestros y chantajes de la ETA ha terminado en los bolsillos de la vociferante puerca. Pero nadie imaginaba que un gobierno autonómico, como el del Principado de Asturias, se prestaría a subvencionar a una inductora del odio y la violencia.

Y así es. El gobierno socialista presidido por Vicente Álvarez Areces ha regalado a Hebe de Bonafini, la defensora de la ETA, ciento ochenta mil euros, supuestamente destinados a una inexistente «universidad de las madres», que es el último señuelo inventado por la gorda para estafar a los ingenuos y los tontos. El señor Álvarez Areces premia a una ardiente partidaria del terrorismo en España con treinta millones de las antiguas pesetas provenientes de los impuestos de los españoles. El señor Álvarez Areces es pues, un pésimo administrador del dinero público y un defraudador de la ética. Si le sobran a las arcas del gobierno de Asturias ciento ochenta mil euros, que les sean entregados a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, y no a quien apoya a los asesinos desde su perversidad invencible.

Cuando se derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York, Hebe de Bonafini lo celebró con pública alegría. Cuando la banda terrorista ETA comete un atentado, Hebe de Bonafini no oculta su satisfacción. A esta cerda le regala el socialista Álvarez Areces ciento ochenta mil euros, en nombre del «progresismo». Eso no es progresismo. Es una simple, llana, incívica e indignante gilipollez.

La Razón, España (04/05/04, 18.59 horas)

7 jun. 2011

7 DE JUNIO

DÍA DEL PERIODISTA
en Argentina

Un cordial saludo a todos los colegas del país.

El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno funda La Gazeta de Buenos Ayres,
primer periódico surgido en las Provincias Unidas a partir del primer gobierno patrio,
y que representaba las nuevas ideas de los habitantes de esta tierra.

Fue establecido por el Primer Congreso Nacional de Periodistas,
realizado en Córdoba en 1938.

6 jun. 2011

EL DESINFORMANTE

EL DESINFORMANTE

En aquellos países en los cuales el sistema democrático está más afianzado que en el nuestro, la posibilidad de acceder a la información pública por parte de la ciudadanía se ha convertido en un derecho a través de leyes que lo consagran. 

Algunos países latinoamericanos, entre ellos México y nuestros vecinos Chile y Uruguay, cuentan con normas en ese sentido, algo que en nuestro país sigue siendo una asignatura pendiente, ya que los diferentes proyectos han sido “cajoneados” varias veces en las Cámaras, una de ellas gracias a las gestiones de la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner.

En Argentina es tan difícil saber por qué todos los juicios que rozan al poder político recaen siempre en un determinado juzgado, como pretender enterarse de la forma en que se gastan los fondos públicos.

En tiempos de Carlos Menem (1989-1999) las demandas contra el gobierno iban a parar indefectiblemente a la oficina capitaneada por María Romilda Servini de Cubría, mientras que las valijas con dólares eran transportadas por Amira Yoma y el tráfico más importante era el de armas de la mano de Monzer Al Kassar.

Durante la gestión K, iniciada en 2003, los juicios resonantes terminan inexplicablemente en Norberto Oyarbide, las valijas las acarrea Antonini Wilson (lacayo de Hugo Chávez) y el tráfico de ocasión es la droga, que sale tranquilamente de cualquier aeropuerto del país, por ejemplo desde Morón a Barcelona.

Por su parte, el Estado, encarnado por los funcionarios, legisladores y jueces funcionales a Cristina Fernández, se encarga de cerrar filas en torno a la presidenta, obstaculizando, impidiendo y negando a la ciudadanía el derecho a conocer cómo y en qué se gastan los fondos públicos, es decir el dinero que pertenece a todos los argentinos.

Un caso paradigmático en ese sentido lo constituye el de “la reparación histórica” a las víctimas del terrorismo de Estado encarado por la administración kirchnerista. Cada una de las supuestas víctimas –o sus familiares– fue indemnizada con 250 mil dólares, pero resulta imposible conocer cuántos y quiénes fueron los beneficiados. Cualquier gestión en ese sentido ante el Ministerio Público termina en una olímpica negativa, que deja profundas sospechas en la opinión pública.

La única excepción en este tema son los 700 mil dólares cobrados por el padre de la joven Dagmar Hagelin, como resultado de un juicio contra el Estado y gracias a la intervención del ex presidente Fernando de la Rúa, aunque Hagelin no conocía a su hija ni jamás se interesó por su suerte.

El Estado argentino indemnizó también a miles de subversivos “desaparecidos”, que un día, curiosamente, aparecieron en México gozando de buena salud luego de un fuerte terremoto. Otro “reparado” resultó ser un ex juez de Morón protagonista de un sonado caso que involucró al sacerdote Julio César Grassi, y que declaró públicamente y sin ningún empacho que no pidió su baja de la lista de desaparecidos de la Conadep porque para él era un honor estar entre ellos. Así llegamos finalmente al emblemático caso de la jueza de la actual Suprema Corte de Justicia de la Nación que, acosada por el periodismo, reconoció haber cobrado pero afirmó que lo iba a devolver, hecho que hasta ahora no parece haber sucedido.

En tiempos del matrimonio K, los desaparecidos fondos de la Provincia de Santa Cruz, el misterioso incremento del patrimonio de Néstor y Cristina, la “bolsita” de Felisa Miceli, el escándalo del ex secretario de transporte Ricardo Jaime y el más reciente de Sergio Schoklender, ex apoderado de las Madres de Plaza de Mayo, entre otros casos, no solamente apuntan claramente a la oficina presidencial, sino que desnudan la realidad del país en lo que hace al manejo discrecional de los fondos públicos. Demás está decir que cualquier averiguación en este sentido está indefectiblemente condenada al fracaso.

Es imperativo por eso la sanción de una ley que permita conocer con certeza el destino de los dineros públicos –además de su inmediata aplicación por parte de las instituciones correspondientes–, debido a que en Argentina, mientras el gobierno se comporta como el gran desinformante, escondiendo o reteniendo datos como secreto de estado y la justicia cómplice se hace la distraída, a la ciudadanía sólo le queda recurrir al periodismo honesto para intentar gozar de un derecho que debería estar vigente desde hace años en el país “en serio” que prometieron los Kirchner.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

1 jun. 2011

LOS ENFERMOS MENTALES NO VOTAN, HEBE SÍ


LOS ENFERMOS MENTALES NO VOTAN, HEBE SÍ

Desde el hospital nacional para enfermos mentales José Tiburcio Borda, más conocido como “el Borda” a secas, y del contiguo símil para mujeres Braulio Moyano, han llegado dos angustiantes noticias casi simultáneas. La primera es que hace casi dos meses que no tienen gas. La segunda es que murieron dos internos en un incendio que se verificó en la unidad carcelaria del Borda.

No es la primera vez que este complejo neuropsiquiátrico es noticia, ya que lo ha sido con cierta frecuencia por su estado de abandono, tanto en lo que hace a lo edilicio como a los pacientes allí internados. Según trascendidos, la falta de gas se intentó paliar con reemplazos eléctricos, pero éstos se quemaron. Resultado: los internos tienen frío, comen los alimentos sin calentar, no se cambian la ropa porque las lavadoras no funcionan y no se bañan porque los calefones son a gas.  

Al parecer, para la dirigencia política los internos -y también los empleados de estos lugares- son la escoria de la sociedad. Claro, los enfermos mentales no votan, y por lo tanto no existen. En cambio, sí vota la desagradable presidente de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe Pastor de Bonafini, que además “administra” y manipula varios miles de votos de los argentinos que mantiene como rehenes con los planes de vivienda que regentea. Desde 2003 es la beneficiaria de más de 300 millones de pesos provenientes de los impuestos de todos los compatriotas, y que doña Cristina le pasa graciosamente y sin ningún control ni rendición de cuentas a través del ministro Julio De Vido. 

En el caso de su famoso plan de viviendas populares denominado pomposamente “Sueños compartidos” no se le exigen ni siquiera los certificados de avance de obra. Por si fuera poco, está saliendo a la luz que hay muchas menos casas ejecutadas que las declaradas, que el costo unitario es el doble de otros planes similares y que se facturan pequeñas viviendas de madera, aluminio, poliestireno expandido (telgopor) y piso de tierra como si fueran mansiones en los countries más lujosos del país. 

Hace un tiempo fue noticia que la señora del pañuelo blanco había librado, en nombre de la fundación que preside, más de un centenar de cheques sin fondos por un total cercano a los 2 millones de pesos. Cualquier mortal de a pie que ose emitir tres cheques sin respaldo en el lapso del año calendario encontrará su cuenta cerrada por el Banco Central, excepto, por supuesto, la inefable madre de las Madres.

Por su parte, el doble parricida Sergio Schoklender, hijo adoptivo del personaje de la gran boca, amenaza ahora con hablar. Apenas se difundió la trifulca con su súper madre, se despachó con una serie de mentiras, como es habitual en la gente de extrema izquierda. Afirmó haber ganado tanto dinero con su profesión de abogado y con el desarrollo de unas ignotas “patentes” como para justificar su mansión en José C. Paz (más grande que la quinta de Olivos: 19 habitaciones y 14 baños, y que milagrosamente comprara por la exigua cifra de 98 mil dólares), como así también el yate de medio millón de dólares y los dos aviones biturbohélice en los que se mueve, entre otros lujitos. Además, se ufanó de poder adquirir “una Ferrari” si se le daba la gana. Lo cierto es que sus declaraciones en la Afip como monotributista revelan exactamente lo opuesto.

Obviamente, Schoklender no vive en las taperas que construye para los pobres, a los que además explota, ya que muchos de los trabajadores que emplea en la construcción de las viviendas cobran magros sueldos y “en negro”, como han denunciado varios de sus ex empleados. 

Un querido amigo solía afirmar en su programa radial que había que separar la culpa de la responsabilidad. Ante los hechos recientes en el caso de la constructora “soñada”, primero deben aparecer los responsables y luego se juzgará al culpable. Sin embargo, es imperativo que se investigue, se encuentre a los responsables y se castigue a los culpables, caiga quien caiga y sea quien sea, Hebe de Bonafini, Cristina Fernández, Julio De Vido o Sergio Schoklender.

Será tal vez una forma de sanear la política corrupta en la que estamos inmersos y de “blanquear” a los eternos postergados (jubilados, docentes, presos, aborígenes, enfermos mentales, entre otros) que lo son solamente por su incapacidad para “parar” el país en lo que hace a la actividad económica. En el caso de los presos y los enfermos mentales el panorama es aún más grave: estos argentinos indefensos no cuentan como ciudadanos, ya que al no votar no son objeto de ningún programa especial para ellos (al estilo “libertad para todos y todas” o “salud para todos y todas”).

Por el contrario, tanto el camionero Moyano (o el sindicalista de turno) como la madre putativa de los argentinos (y también la abuela correspondiente) son personajes de cuidado, no solamente por sus frecuentes alteraciones al orden social y el permanente saqueo a las arcas del estado, sino por tener cautivos de sus caprichos a los sucesivos gobiernos y a la comunidad toda, especialmente en los años electorales como el que estamos transitando.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz