30 may. 2012

43 AÑOS DESPUÉS

CORDOBAZO

Los 29 de mayo de cada año la izquierda vernácula recuerda al cordobazo como una mayúscula epopeya popular, lo cual contiene una mentira y una traición.

El 29 de mayo de 1969 algunos obreros metalúrgicos se movilizaron al centro de la ciudad de Córdoba, uno de los polos industriales del país, por ciertos reclamos justos, aunque, sin que mediaran argumentos suficientes, aparecieron las armas y con ellas los montoneros. Ante esta situación, que muchos ocultan, los obreros se retiraron callados.

El brutal ataque a la sociedad y a la propiedad locales mantuvo en vilo a los cordobeses, ya que en cada techo y en cada terraza había francotiradores que disparaban a la menor incitación.

En aquellos momentos timoneaba el país el general Juan Carlos Onganía, presidente de facto que había destituido a Arturo Illia, ante su inoperancia y su incapacidad evidentes para manejar los destinos de la Nación. Por su parte, el general Alejandro Agustín Lanusse, que cultivaba su propio proyecto político, vislumbraba la oportunidad para, a su vez, derrocar a Onganía.

Y ese instante llegó. Lanusse, que era el comandante del tercer cuerpo de ejército, amenazó con bajar las tropas al centro de la ciudad mediterránea, hecho que se produjo cuando la barbarie ya estaba consumada.

Cuenta la historia que, al renunciar, Onganía, les dio la mano a los otros comandantes, pero, de pie ante Lanusse le espetó: "a usted, no. Usted es un traidor".

Es curioso que los gobiernos militares en este país cayeron como consecuencia de la ambición personal de otros militares, sus propios pares, que soñaban con alcanzar el sillón de Rivadavia, entre ellos Lanusse y Galtieri.

El cordobazo no fue otra cosa que el ensayo general de la guerrilla, que luego se desparramaría durante los años setenta por todo el territorio nacional con los horrores por todos conocidos.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

27 may. 2012

202 aniversario del 25 de mayo

LA PATRIA "RECOBRADA"


Cristina Fernández resolvió celebrar la fecha patria del 25 de mayo desde un atril en San Carlos de Bariloche. Los argentinos esperábamos que nos recordara las jornadas previas a esa fecha gloriosa, el primer grito de libertad, y a aquellos hombres que convocaron el Cabildo Abierto y que luego conformaron el primer gobierno patrio.

Sorpresa. Cristina se dirigió al público reunido en el teatro La Baita de esa ciudad patagónica para informarnos que la República Argentina fue fundada por Néstor Kirchner en 2003 -algo que ya había hecho el año pasado en Resistencia en compañía del gobernador del Chaco, Jorge Capitanich-, y que ella y su marido nos han devuelto la Patria que nos habían arrebatado.

Como presidente de la Nación debió encabezar el tedeum en la catedral porteña, pero tanto Cristina como Néstor siempre buscaron otros obispos más amables que el cardenal Jorge Bergoglio, que se ha mostrado habitualmente crítico a las graves fallas de la administración kirchnerista. Bergoglio las señaló también esta vez, a pesar de la ausencia de la primera magistrada.
  
El resto del discurso de Cristina consistió en autoalabanzas a su gestión y a la precedente de su fallecido compañero en la vida, que “con mucha humildad y mucha vocación de servicio a la patria” se dedicó a hacer realidad un proyecto, sin medir las consecuencias. Como de costumbre, dirigió los habituales “palos” a Clarín, a los periodistas díscolos y a todo aquel que no esté de acuerdo con el modelo.

Párrafo aparte merece la clase de historia sobre Angola, inexplicablemente incluida en una fecha patria nacional. Ésa fue la segunda sorpresa: que ambos países, Argentina y Angola se pueden enlazar históricamente en la gesta libertadora de América, ya que muchos integrantes de los ejércitos de aquella época eran de origen angoleño. Impactante novedad, aunque en realidad trató de justificar una vez más lo que a todas luces resulta un hecho delirante: el comercio bilateral sin trabas con ese país africano, mientras se cierran las puertas a mercados tradicionales, incluyendo los de la región, mucho más cercanos e interesantes.

Lo cierto es que si no fuera por el matrimonio Kirchner el país no existiría como tal, y que les debemos a ambos, a través de sus respectivas gestiones de gobierno, el orden, el progreso, la paz social, y los magníficos estándares científicos y de salud y educación que hoy experimentamos los argentinos. Todo gracias a esta patria nacida el 25 de mayo de 2003 y “recobrada” para siempre por Cristina y Néstor, para disfrute de los 40 millones de compatriotas.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

26 may. 2012

COMPARACIÓN IMPOSIBLE

Angola, y su relación con la gesta de libertadora
En su discurso, Cristina Fernández mencionó algunas cuestiones relacionadas con su reciente viaje a Angola: recordó que esa nación africana obtuvo su independencia el 11 de noviembre de 1975; que atravesó, desde ese año hasta 2002, 27 años de guerra civil y que, por lo tanto, es actualmente un país en reconstrucción; y que pudo ver en su pueblo "una energía que me emocionó hasta las lágrimas".
Tras señalar esto, recordó que la mayor parte de los ejércitos libertadores de la República Argentina se constituyeron con mestizos, mulatos, indios y negros. Y que de estos últimos, muchos eran de origen angoleño. "Eran los que iban al frente de batalla", expresó. Por eso, sostuvo que "no hay mejor manera de honrar la historia que contando la verdad". "Nadie tiene la verdad. Me equivocaré y lo seguiré haciendo. Pero cuando me equivoco, lo hago de buena fe, no lo hago para embromar a los que menos tienen", afirmó.
En ese sentido, la Jefa de Estado dijo querer "homenajear a esos seres anónimos a esos hombres y mujeres desconocidos, que fueron los que permitieron librar las grandes batallas" de nuestra historia.

Extracto del discurso de Cristina Fernández de Kirchner en Bariloche, el 25 de mayo de 2012.
Fuente: página oficial de la presidencia argentina, http://www.presidencia.gov.ar/

17 may. 2012

MISION K-ANGOLA


MISIÓN K-ANGOLA

El país está en manos de Beatriz Rojkés de Alperovich, presidente del Senado nacional, ya que Cristina Kirchner y su vice están anticonstitucionalmente en el exterior. Si bien ambos no deben viajar simultáneamente, y para salir del país tienen que pedir autorización al Congreso, pasaron por alto el trámite, dando por sentado que el poder, este poder, no rinde cuentas a nadie.

A la señora Rojkés no la recuerdan muy bien en su provincia, donde supuestamente es la primera dama. Los tucumanos no parecen respetarla, como tampoco el resto de los argentinos, ya que al sentarse en la presidencia de la cámara alta confesó que no tenía idea de lo que debía hacer en ese cargo.

El cuestionado vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, viajó a Suiza... ¿a controlar las cuentas bancarias, con algunas valijas estilo Antonini Wilson? Jamás lo sabremos. Es una misión secreta, aunque podemos sospechar que se trata de sacarlo del medio ante la abrumadora evidencia en su contra en las diversas causas que se sustancian en el juzgado de Ariel Lijo.

Cristina Kirchner, mientras tanto, partió de safari a Angola, uno de los países más pobres y corruptos de África, sometido desde hace 33 años por una cruel dictadura civil, de tipo “familiar”, como las que simpatizan con ella (Cuba y Venezuela) y que ella misma fomenta en nuestro país.

Con precisas indicaciones presidenciales, Guillermo Moreno mandó y acompañó hasta allí el arca de Noé, con vacas, ovejas, textiles y comestibles telúricos, para que el dictador angoleño haga demagogia con la miseria de sus compatriotas (más del 50% de la población vive bajo la línea de indigencia).

La generosidad argentina se remató con la oferta de un crédito por 100 millones de dólares al gobierno angoleño, que, curiosamente, es uno de los países con mayor reserva de petróleo y diamantes en el mundo. Parece que en Angola lo que falla es, como en Argentina, la distribución de la riqueza, que tanto predica la nueva Evita que tenemos por presidente.

Como en Argentina está todo bien, cualquier ciudadano tiene su economía resuelta, los jubilados cobran el 82% móvil, tenemos los mejores hospitales públicos, las escuelas son un primor, las carreteras, cloacas y conexiones de gas son óptimas, la energía y los combustibles están asegurados, los transportes funcionan maravillosamente, no hay inflación ni inseguridad y nadie se muere de hambre, la presidenta y su entorno decidieron mostrarse magnánimos, pero no con el pueblo angoleño, sino con el corrupto sistema de gobierno del país africano.

Es difícil pensar que 400 empresarios argentinos se prendieron a este safari económico, es decir a una experiencia de caza mayor en una ciudadanía con escasa instrucción y con un nivel de vida bajísimo, por vislumbrar allí oportunidades de negocios. Que los “emprendedores” de La Salada o los supermercados chinos hayan visto una posibilidad de intercambio entre iguales, parece verosímil.

Lo que no resulta creíble es que ejecutivos de empresas nacionales de primera línea que hoy operan en importantes mercados del mundo (Arcor o Aceitera General Deheza, por citar solamente a las de origen cordobés) consideren a Angola como un objetivo imprescindible para sus negocios.

Esto nos lleva a pensar en la corrupción mayúscula que corroe al país y que, permeando todas las áreas de gobierno, se desparrama generosamente por los círculos más cercanos al poder kirchnerista: el empresariado. La misión K-Angola es, sin duda, uno de los emprendimientos más corruptos de la gestión CFK, superando con creces a los negociados de De Vido, del vice Boudou y hasta a los Sueños Compartidos de Hebe de Bonafini y compañía.  

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz