23 sep. 2011

66ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas - ONU - Nueva York, septiembre de 2011










KAGAME

No amigos. No hemos perdido la compostura habitual, ni tenemos la intención de ser soeces. Se trata del apellido del presidente de Ruanda, probablemente el país más pobre de Africa, ex colonia belga situada en el corazón del continente negro. La República de Ruanda limita con cuatro países tan pobres como ella: Uganda, Burundi, Tanzania y el Congo. Está poblada por unos nueve millones de habitantes, que apenas subsisten en una tierra de muy escasos recursos naturales y cuya renta anual per cápita apenas alcanza los mil dólares.
Paul Kagame asistió a la reunión de la ONU en Nueva York, alojándose en el mismo hotel que la presidente argentina, el Mandarin Oriental, con vista al Río Hudson, el Central Park y Manhattan. Cristina se alojó en una habitación de 12 mil dólares la noche. Kagame eligió una de 16 mil, es decir que por cada jornada de su estadía el mandatario ruandés consumió el ingreso anual (esto hay que recalcarlo) de 15 compatriotas, que, idealmente, ganarían un promedio de 85 dólares al mes, es decir entre 320 y 350 pesos argentinos, de acuerdo a la fluctuación de la moneda norteamericana en nuestro país. 
Sin embargo, la presidenta argentina no se quedó atrás, ya que la semana anterior había estado en París y, según la misma fuente, no se privó de adquirir una buena cantidad de carteras y zapatos de alta gama –su especialidad al momento del shopping–, por una suma que se aproximaría a los 100 mil dólares y que, al igual que el alegre desembolso del ruandés, ofende la dignidad de sus compatriotas.
En Argentina la cantidad de habitantes ronda los 40 millones y el ingreso per cápita es unas diez veces mayor que el del país africano. No obstante, ambos mandatarios asistieron a la 66ª asamblea de la organización internacional para parlotear sobre algunos de los temas que más los desvelan: la paz entre los pueblos y los derechos humanos de sus habitantes.
El presidente Kagame, que emergió inesperadamente al finalizar el genocidio iniciado en 1994 en su país entre las etnias hutu y tutsi (él pertenece a esta última) y que dejó más de un millón de muertos, gobierna “oficialmente” desde el año 2000, pero está acusado de múltiples violaciones a los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, actos terroristas, por fomentar la violencia y por ser el instigador de terribles persecuciones y matanzas contra sus adversarios políticos.
Ambos mandatarios, Cristina y Kagame, tienen algo en común: el cargo les otorga inmunidad y por lo tanto no pueden ser juzgados mientras ejerzan la más alta magistratura del país, a la que, por otra parte, a ningún juez se le ocurriría siquiera rozar, pero tienen también en común, uno más y otra menos, que son gobernantes de países plagados de necesidades y sus despilfarros y ostentaciones resultan impúdicos para sus gobernados. 
Llenarse la boca con parlamentos de paz, justicia y equidad, tan extensos como vacuos, resulta francamente insoportable y hasta repugnante, cuando quienes manosean el atril carecen de la mínima autoridad moral para pontificar ante el resto de la humanidad. Tanto la mandataria argentina como el presidente ruandés, así como los de países semejantes, que no recibieron ninguna condena por parte de sus pares en la asamblea mundial, deberían dar un ejemplo de austeridad y mostrar con su conducta cotidiana que los problemas y penurias de sus compatriotas les importan como si fueran propios.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

14 sep. 2011


VIAJE IDEOLÓGICO, COSTO PÚBLICO




Cristina Fernández de Kirchner resolvió ir a París. No quería faltar a la entrega del premio que recibía Estela de Carlotto, del que nos ocuparemos más abajo.

Como estaba en París pidió audiencia privada con Nicolás Sarkozy, quien no podía negarse por tratarse de un jefe de Estado. Sin embargo, el presidente francés le concedió apenas 50 minutos de su tiempo, al que, si le quitamos los saludos protocolares y descontamos lo que lleva la traducción -ya que nuestra presidente no habla otra lengua más que el español platense-, la “vital” conversación no duró más de 20 minutos.

Ese día la agenda de Sarkozy estaba cargadísima. Después de Cristina debía reunirse con la canciller alemana Angela Merkel y el presidente Georges Papandreou, buscando una solución a la crisis que afecta al país griego y a toda la comunidad europea. Digamos que tenía cosas más importantes que hacer que escuchar los consejos de cómo debe aplicar el plan económico-social de Néstor, que ya está estudiando Obama en los Estados Unidos.

Sólo dos actos que no habrán insumido más de dos horas en total y una estada de sólo tres días en París en hotelería de lujo y movilizando el Tango 01 con varios privilegiados como comitiva, más los que viajaron por líneas privadas. No hubo acuerdos bilaterales, ni pactos, ni nada. Puro turismo y fotos, sin olvidar los escaparates parisinos que tanto atraen a la señora, que habrá sumado varias carteras Hermès y Louis Vuitton a su ya famosa colección.

La Unesco, presidida hoy por la militante comunista búlgara Irina Bokova, le otorgaba a Estela de Carlotto un premio -tan luego a la paz- que lleva el nombre de Felix Houphouet-Boigny. La Unesco, organización de las Naciones Unidas que ya tiene una larga serie de historiales de retiro de Estados Unidos como socio por razones de “malversación y corrupción”, ha instituido esta curiosa distinción para premiar a aquellas personas que se han dedicado a buscar intensamente la paz en sus respectivos países.

Confesando nuestra ignorancia, debimos investigar quién había sido el personaje que daba el nombre al galardón, y nos encontramos con la sorpresa de que se trata del ex dictador de Costa de Marfil, que gobernó con mano de hierro a ese pueblo africano hambriento entre 1960 y 1993.  Es decir, 33 años, a lo que debemos agregar que en 1993 no se retiró ni renunció. Simplemente, falleció. De allí que el nombre de la distinción, que encierra además una importante remuneración económica, es una incógnita absoluta, que queda a la imaginación de los lectores.

Como es habitual, cuando una de las protegidas de la presidente, Hebe o Estela, cae en desgracia, todo el aparato presidencial busca desesperadamente hacerle conceder un galardón de no importa qué, con tal de reflotar el “prestigio” perdido. Es sólo que esta vez el premio quedaba un poco lejos y los escandalosos gastos superfluos fueron afrontados, como siempre, por todos (y todas) los argentinos, aun los que en este momento afrontan duras penurias económicas gracias al exitoso “modelo K”.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

5 sep. 2011

PUNTO DE ENCUENTRO

 

Esta tarde por Radio Cultura


Esta tarde, como todos los lunes, entre las 18 y las 19 hs.
por Radio Cultura,
en el programa Enfoques Positivos de Carlos Cabana Cal, 
nuestro micro Punto de Encuentro,
con las reflexiones de la semana.