19 dic. 2007

Apostillas de una semana sabrosa


Para el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una apostilla es una acotación que comenta, interpreta o completa un texto. Podríamos decir que es una pequeña nota aclaratoria sobre un tema. La primera semana de Cristina Fernández en el sillón presidencial ha sido rica en sorpresas y anécdotas, repleta de bocadillos para intercambiar y hacer consideraciones, ya que nos involucran como ciudadanos.
Sin duda el tema del valijero mercenario se llevó todos los titulares de los diarios y los comentarios de noticieros y columnistas nacionales y extranjeros. Siendo tan complejo y rico en matices, el tema amerita algunas observaciones.

Ley pareja no es rigurosa

Dijo Aníbal Fernandez en declaraciones a Radio 10 por el escándalo de la valija: “las convenciones internacionales impiden que se revisen las aeronaves de los mandatarios” ¿Cómo? ¿Los mandatarios tienen coronita? Doña Cristina debería exigir inmediatamente, como lo hizo con los jueces y el impuesto a las ganancias, que el equipaje de los mandatarios sea revisado como el de cualquier ciudadano. Ella misma se proclamó alguna vez “la primera ciudadana”. Es hora de poner en práctica lo que tanto declama desde el atril: la igualdad ante la ley. Todos los argentinos, del primero al último, tenemos los mismos derechos que Chávez, Néstor Kirchner y Antonini Wilson. Que lea el art. 16 de la CN: en Argentina no hay prerrogativas de sangre, títulos de nobleza ni privilegios de ningún tipo.

Misterio de medianoche

De no haber sido detenidos en Ezeiza, ¿qué ruta hubieran seguido los petrodólares venezolanos? Es decir, ¿a quién le iba a pasar la valija el señor Antonini? ¿Con quién iba a entrevistarse ese día? Según informes periodísticos Antonini había realizado unos ocho viajes anteriores al viaje fatal. ¿Cuántas valijas trajo y qué había dentro de las mismas? ¿Libros y papelitos? La presidente debe tener una biblioteca y un escritorio totalmente atiborrados de material bibliográfico de fabricación venezolana, referidos a dos temas que la presidente domina: la filosofía de Hegel y la historia de Paraguay y el mariscal Solano López.

Felisa con la bolsita, Cristina con la valijita

Por razones obvias, los dólares venezolanos debían llegar en efectivo y no mediante una transferencia bancaria, que deja huellas. ¿El caso de la ex ministra Micheli no había sido suficiente? No. No es eso. Es que Cristina quería diferenciarse de Felisa. No es lo mismo esconder la plata en una “bolsita” en el baño, que hacerlo en un maletín ejecutivo que llega a un aeropuerto internacional. Es una diferencia de “clase”, de “sangre azul”.

Miente, miente que…

Las lastimosas explicaciones de la presidente para tratar de ocultar el chanchullo evidente:
1. “Más que países amigos quieren países empleados”, sostuvo en referencia a Estados Unidos. Tal vez. De lo que no hay duda es que la presidente también quiere funcionarios “empleados” que en un salón de la Rosada aplaudan cada vez que nombra al gurú Chávez o que vilipendia al “imperialismo” yanqui. En francés eso se denomina “la claque”: los pagados para aplaudir. En Argentina los llamamos de otra forma.
2. “Esta Presidenta es mujer, pero no se va a dejar presionar”. Apelar continuamente a su diferencia de género (“soy mujer”) para victimizarse, no hace más que levantar sospechas al repetirlo como si tratara de convencerse de que… Además resulta enojoso que intente homologar a todas las féminas argentinas con su inconducta.
3. “Uno nunca sabe cuánto es verdad y cuánto es mentira”. Es cierto. Pero al no haber proclamado en ningún momento su inocencia ni haber enfatizado su deseo de indagar el caso hasta el hueso y permitir que la Justicia (que acá no es independiente) se haga cargo, hace que lo cierto parezca muy, muy dudoso.

Las represalias

Según La Nación:
“Decenas de funcionarios pasaron por los despachos de Cristina, del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Desde allí partieron llamadas hacia gobernadores, intendentes y dirigentes kirchneristas para que “repudiaran” la acusación de la justicia norteamericana. La orden fue obedecida por todos (…).
“Anoche, luego de haberse reunido con la Presidenta, el canciller Jorge Taiana analizaba qué medida tomar respecto del embajador de Estados Unidos, Earl Anthony Wayne. Mientras lo evaluaba, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ya había instruido a los ministros que no recibieran en audiencia a Wayne –el diplomático es muy dado a estos encuentros protocolares– y que cualquier pedido que les haga de ahora en más lo canalizaran a través de Cancillería.”

Caritativo con lo ajeno

¿Qué hace el presidente Chávez repartiendo entre sus amigos ideológicos los petrodólares que le pertenecen al pueblo venezolano? ¿Todavía no se enteró de que él es un mero administrador de los recursos públicos? La ciudadanía se lo hizo notar el pasado 2 de diciembre, pero parece que se niega a darse por aludido. Si es así, que algún venezolano le recuerde que en su país hay hambre, pobreza y desabastecimiento y que a él le está vedado hacer caridad política con recursos ajenos.

Mostrando la hilacha (del vestido)

Para el acto de asunción, Cristina se hizo coser una copia exacta del vestido que usó Letizia Ortiz para el bautismo de su segunda hija. ¿Se le pasó el detalle de que el marido de Letizia, Felipe de Borbón, iba a estar presente en la ceremonia? Cómo se habrá reído el príncipe: su esposa es la musa inspiradora de nuestra presidente. Y no sólo el vestido, ya que los abanicos con que doña Cris aparece en público (quizás para calmar ciertos sofocones) también es una moda que ha tomado prestada de la princesa de Asturias.

Sede vacante

La embajada en Cuba está vacante. El actual embajador está empeñado en renunciar, pero nadie parece estar dispuesto a reemplazarlo. Los elegidos han sido varios: Bielsa, Solá, Obeid y el argentino mejor relacionado con Fidel: Miguel Bonasso. Todos han rechazado la generosa oferta. La excusa: aceptar el cargo equivale a “dejar libre la cancha política.” La realidad: no es un destino apetecible. Pero cómo, ¿no es que estos compatriotas admiran a Fidel y su paradísiaca isla, donde el bienestar, la libertad y los derechos humanos son los rasgos turísticos dominantes? Vamos, muchachos. A juntar coraje, que Fidel los va a tratar muuuuy bien. No se van a aburrir. Y de paso pueden interceder por la doctora Hilda Molina y apuntarse un poroto en la cuestión de los derechos humanos que tanto predica Cristina.

Cada piquetero con su canastita

Castells se suma al reclamo de la canasta navideña: doña Cris, ¡a cumplir las promesas electorales! El pobre hombre sólo está reclamando por sus elementales derechos humanos: un aguinaldo, un pan dulce y una sidra… para empezar.

Hogar, dulce hogar

Parece que el matrimonio presidencial, hermanita Alicia incluida, ya no vuelven a sus respectivos domicilios en Río Gallegos. Previsores de la ira de quienes los conocen bien, los Kirchner siguen viviendo en la provincia Santa Cruz, pero en su nueva residencia en la más ‘caté’ localidad de El Calafate, donde predomina el turismo internacional (hay otro “roce”) y un ambiente relajado, que permite distender los nervios hasta el comienzo de una nueva semana en la Rosada. Debe ser una casa con muchos ceniceros y donde la cristalería se renueva constantemente.