20 mar. 2009

Colaboración

DE LOCURAS, SIMULACIONES Y AUDACIAS

Hace un tiempo este cronista leyó, en algún rincón de su biblioteca, o en una cita de alguien más inteligente que también había sido conquistado por su interés, una de esas frases que encierran todo un mundo de sabiduría, capacidad de síntesis y un admirable potencial descriptivo. Seguramente, esa idea fue generada por una de esas mentes brillantes que cada tanto iluminan el arduo camino de la sufrida humanidad, en su recorrido hacia mejores realidades
Lo de la inteligencia de ese alguien que pudo mencionar esa cita, es porque tuvo la perspicacia de poner a buen recaudo esa muestra de buen razonamiento y aguda observación de la realidad, acción que el suscripto pasó por alto.

La idea general que expresaba la mencionada cita podría aproximarse a lo siguiente, salvo algún pequeño cambio de palabras, pero con una definida claridad que procuramos reproducir:
“Las ideas geniales, habitualmente fueron enunciadas por hombres considerados por sus contemporáneos, como irremediablemente LOCOS. Esas ideas enunciadas por estos hombres fueron luego, a menudo, clasificadas y maquilladas para ser presentables en sociedad y eventualmente aprovechadas en su beneficio, por los SIMULADORES. Por último, y luego de un histórico proceso de maduración de los conceptos y enunciados, esas ideas fueron llevadas a la práctica por los AUDACES.

Palabras más, palabras menos, ése era el concepto que consideramos oportuno traer a colación. Por supuesto, como toda actividad humana, nada es previsible y en general nunca se cumplen a rajatabla y en forma absoluta los más prolijos enunciados.

En algunas oportunidades, a lo largo de la historia, seguramente se ha alterado el orden de sucesión de los tres procesos. Es posible, seguramente, rescatar el hecho histórico en el cual un Audaz omitió los detalles intermedios y directamente cumplió su función en el proceso. O bien es admisible que un Simulador haya malogrado una genial idea, y allí se frustró quizá algún buen logro de la humanidad. También hay casos en la historia que geniales locuras no tuvieron ni la mínima atención de nadie y quedaron en el olvido.

Todo lo antedicho pretende cubrir el enorme escenario ecuménico en que se desenvuelve la totalidad de los hombres de este planeta.

Pero he aquí que cuando emprendemos la tarea de profundizar en cuestiones de realidades comparadas, empezamos a encontrar anomalías planetarias.

Nuestro querido País siempre tuvo ese extraño hado que lo impulsa a estar siempre en el momento inoportuno, pero al menos, afortunadamente, en el lugar más adecuado. (este último detalle, en realidad, no hace más que profundizar las incógnitas, pero será tema de otro momento). Pero, lamentablemente, encontramos que aquí la historia funciona al revez. Toda la historia, no solamente las enunciaciones teóricas que dan origen a esta nota. Ya estamos acostumbrados a contemplar que el bronce que evoca a ciertos “personajes históricos” es más bruñido y más expuesto que el de otros que SI FUERON PADRES DE LA PATRIA y vivieron para ella y por ella. Hasta aquí, solo una leve disquisición histórica.

El problema se presenta cuando queremos analizar la lógica de los hechos que se están desarrollando en el momento actual. Pareciera que es una tarea imposible encontrar una secuencia lógica que permita encontrar explicaciones.

Quien haya sido el enunciador de las ideas detalladas al principio de la nota, no tuvo en cuenta los aconteceres de estos tiempos de la Argentina. Por ello, si es que aún vive, tendrá que reformular todo su teorema conceptual.

No hace falta mucha perspicacia para darse cuenta que los términos del imaginativo concepto, son asumidos en las funciones del actual gobierno, al mismo tiempo y por la misma persona. Aún más grave es que por algún misterio esotérico, quizá, cuando la disposición de los términos del enunciado son exactamente colocados en orden inverso, como parece ser el actual estado de situación, el resultado es catastrófico. No es solo un ejercicio intelectual, es el resultado de la objetiva percepción de la realidad argentina.

Parece ser que hay todavía un agravante más: las características de los tres ejemplos fenomenológicos expuestos, también parecen perder cualquier cualidad positiva y derivan hacia su significado real y más pedestre.

En este momento, en nuestro País, todos los términos de esa ecuación se dan al mismo tiempo y del mismo lado del signo “igual” (hablando en términos matemáticos). Del otro lado de la ecuación colóquense todas las calamidades, dislates, demencias y absurdos que cualquier sufrido habitante padece en la actualidad.

Habitualmente haríamos un detalle de las tropelías de la semana; pero indudablemente el primero de los términos del enunciado está ejerciendo mayores influencias que los otros dos, en tal caso este artículo sería demasiado extenso. Basten dos perlitas: llamar a los embajadores para que se dediquen a vender, pero aquí se impide exportar. El caos que generarán los seis meses de acefalía entre las elecciones y el 10 de Diciembre es para alquilar balcones. (obsérvese que no hacemos bromas con la acefalía de seis años del Congreso hasta la fecha, en que parece empezar a moverse el piso).

En un tiempo se consideraba que había en el mundo tres tipos de países: a)Todas las repúblicas del mundo con sus mayores o menores recursos, y que hacían lo posible para avanzar; b) Japón, que no tiene recursos pero que con su esfuerzo iba al frente; y c) La Argentina, que tiene toda la riqueza en su enorme geografía pero que hace lo imposible para retroceder aceleradamente.

¿ Acaso será que el mundo está lleno de locos, simuladores y aventureros y nosotros somos los normales?

Alfredo Orlandoni