5 ene. 2009

Al inicio de la semana

Roberto Cachanosky

Mi deseo de mínima para el 2009

En momentos en que la crisis externa no es otra cosa que la frutilla del postre que adorna el destrozo económico del kirchnerismo, es hora de brindar por un año mejor y soñar con país más racional.

Si fuera posible tener al instante la evolución de PBI, seguramente el dato sería que la economía ya ha entrado en recesión. Para que el INDEC reconozca que en noviembre la industria de la construcción cayó un 4,2% contra octubre, mostrando el cuarto mes consecutivo de baja, es de imaginar lo que deben ser los números reales.

La actividad industrial y las compras en los shoppings también muestran bajas según el INDEC. Tomemos el caso de la actividad automotriz. Un diario de gran circulación publica los sábados cantidad de avisos ofreciendo vender autos con el plan nacional del Gobierno. Cuando uno lee de qué se trata (yo lo hice entrando en el sitio de una de las concesionarias más grandes), con lo que se encuentra es que el famoso plan no es otra cosa que un plan de ahorro de los tradicionales. Las cuotas son variables de acuerdo al valor del auto al momento del pago de la cuota. Se sortean 10 autos por mes entre grupos de 120.

En síntesis, el famoso financiamiento sale de la plata de los que pagan las cuotas. Los que no salen sorteados financian la compra del que sale sorteado. Otra de las mentiras K de un largo listado de anuncios truchos, presentando como novedad el viejo sistema de ahorro previo.

Me tomé el trabajo de recorrer concesionarias de autos. Muy pocas toman el auto usado como forma de pago. Como no venden usados, no quieren tomarlos o si los toman ofrecen precios muy bajos. Como pocos son los que están dispuestos a malvender su auto, se traba la operación y no se venden ni usados ni cero kilómetro.

Si la construcción y la industria están colapsadas, los comercios cierran por docenas (basta con ver los locales vacíos al transitar las calles) y el campo ya no sabe qué hacer para subsistir. Dada la incapacidad de Néstor para gobernar, mientras Cristina cumple funciones ceremoniales, me parece que el 2009 tendrá una crisis económica de proporciones bíblicas al juntarse los disparates de política económica de Néstor y Moreno, junto con la crisis internacional.

En rigor, la crisis externa no es otra cosa que la frutilla del postre que adorna el destrozo económico del ex presidente. Todo parece indicar que el post kirchnerismo no está muy lejos. Tal vez el 2009 no muestre otro rumbo económico. Ahora bien, más allá de la fecha en que comience el post kirchnerismo, lo que observo es una fuerte embestida por volver al 2002.

Esto significa devaluar, cerrar la economía al comercio exterior e impulsar el consumo y el crédito. El problema es que, al margen de no estar de acuerdo con esta política, no veo cómo van a hacer para lograr esos objetivos.

Como lo he dicho en infinidad de oportunidades, para que el tipo de cambio nominal suba, la nueva política debería permitir una importante fuga de capitales, algo que se contradice con la demanda de más crédito y consumo.

Cuando se habla de incrementar el gasto público para reactivar la economía, tampoco se sabe de dónde saldrán los recursos para financiar ese aumento ya que la recaudación viene en picada y no hay acceso al mercado voluntario de deuda. Solo quedaría una importante emisión monetaria que impulsaría la suba del tipo de cambio mucho más de los $ 4,40 que vienen reclamando algunos sectores.

Volveríamos a la crisis del 2002, agravada por la corrección en los precios relativos que esconde una inflación reprimida. Si bien ya se han producido “mini-rodrigazos” en las tarifas eléctricas y los peajes, y el combustible ha estado aumentando sistemáticamente, todavía queda mucho por corregir.

Frente a esta propuesta de volver a la fórmula del 2002, la alternativa consistiría en cambiar por completo las reglas de juego, en vez de utilizar el tipo de cambio como mecanismo para esconder las ineficiencias de la economía. Esto significa que se lleven a cabo importantes reformas estructurales en el campo laboral, impositivo, nivel y calidad del gasto público, apertura al comercio internacional, reforma al régimen de coparticipación federal y demás medidas que vienen postergándose.

Tres incertidumbres tenemos hoy: 1) cuánto durará la destrucción económica que viene aplicando el Néstor, 2) cuál será la magnitud de la destrucción que va a dejar y 3) qué vendrá luego de la destrucción. Todo esto junto presenta un horizonte muy complicado para los próximos meses a la hora de tomar decisiones. Lo único que puede hacer la gente es atesorar lo más que pueda parte de sus ahorros poniéndolos fuera del alcance de las políticas confiscatorias de Néstor y con Cristina explicando desde el atril las bondades de avasallar la propiedad privada.

Atesorar significa postergar la mayor cantidad de consumo posible para aguantar la tormenta que ya comenzó y promete intensificarse. El sector productivo solo puede atinar a sostenerse como pueda, archivando el más mínimo proyecto de expansión.

En síntesis, sabemos cómo va a terminar el proyecto Kirchner. Lo que no sabemos es cómo será el período post Néstor. Lo único que da algo de ánimo es esperar el momento en que llegue el día en que, al menos, no nos levantemos por la mañana con algún discurso destemplado desde el oficialismo. Que se acaben las diatribas, las agresiones, la confrontación entre argentinos, las persecuciones, los aprietes y, en lo personal, este insoportable discurso de presentar a los terroristas de los 70 como chicos buenos que asesinaban sin piedad bajo el argumento de la justicia social.

En fin, me imagino un post kirchnerismo que, al menos, nos quite de encima este continuo estado de irritación, tergiversación de la historia y destrucción de las instituciones republicanas. Tal vez, sin tantos gritos, insultos y reivindicaciones del terrorismo asesino que nos tiene a todos mirando el pasado en vez del futuro, el tema económico pueda debatirse con más tranquilidad. Éste es mi deseo de mínima para el 2009. © http://www.economiaparatodos.com.ar/