19 dic. 2010

DE LA INDEFENSIÓN A LA INSEGURIDAD

DE LA INDEFENSIÓN A LA INSEGURIDAD

El gobierno kirchnerista, que ya transita su octavo año, basándose en que los derechos humanos son política de estado de su gestión, viene destruyendo sistemáticamente a las instituciones de la República.

Mientras se usa el dinero del erario público para premiar con subsidios millonarios a todo lo que tenga olor a terrorismo setentista, el mismo le es negado a las organizaciones del orden, históricas, que nacieron con el país.

Por su parte, la dirigencia política, oficialista y de oposición, está dedicada a aplaudir los bautismos de calles, avenidas, plazas, rutas, etc. con el nombre del ex presidente, “santo súbito” después de su fallecimiento, al tiempo que desde Olivos se sigue tejiendo frenéticamente una política de destrucción de valores.

A cargo del ministerio de defensa se ubicó a una ex montonera, como cachetazo a las fuerzas armadas, y con la complicidad de algunos que hoy llevan un uniforme que jamás merecieron vestir. De esta forma, Nilda Garré desmanteló con toda frialdad a nuestras fuerzas armadas, reduciéndolas a poco menos que un puñado de boy scouts con un guijarro en la mano.

Nuestra Armada tiene prácticamente la totalidad de sus barcos inactivos, además de obsoletos. La Fuerza Aérea está sufriendo el éxodo de sus oficiales, ya que no hay aviones en condiciones de volar, y, si hay alguno, los pilotos corren el riesgo de no volver con vida una vez que despegaron. Algo similar se verifica en el Ejército: sueldos bajos, humillaciones permanentes al personal uniformado (ascensos cuestionados), nula renovación de equipamiento, falta de entrenamiento y capacitación, presupuesto cada año más reducido.

Imaginamos la carcajada de los británicos cuando la presidente declaró que no iba a ordenar una invasión armada a Malvinas, cuando en las islas se comenzó recientemente con las exploraciones petroleras. En 1982 Argentina estaba muy bien equipada militarmente y era líder en Latinoamérica. Aún así, y habiendo dado dura batalla reconocida por el mismo enemigo, no pudimos ante la superioridad militar de una potencia mundial.

Gracias a la señora Garré hoy estamos a la cola del cono sur, superados por todos nuestros vecinos que antes nos miraban con admiración. Hay que hacer notar que casi todos esos vecinos tienen gobiernos de izquierda, cuando no lisa y llanamente marxistas.

No hay gobierno en el mundo, sea de derecha o de izquierda que no prestigie, capacite, remunere y equipe a sus fuerzas armadas, de manera especial los que se autodenominan “socialistas”. En este punto conviene recordar que el presidente venezolano Hugo Chávez se ha armado hasta los dientes, incluso pretendiendo desarrollar tecnología nuclear. En comparación, Argentina es un caso para psiquiatra.

Desde Olivos -donde hoy las decisiones que afectan a la Nación son tomadas por conspicuos representantes de las organizaciones terroristas del pasado-, se resolvió hace unos días crear un nuevo ministerio, el de seguridad, para entregárselo a Nilda Garré, cuya efectividad destructiva ya ha sido probada. Ahora tenemos a esta ¿ex? terrorista manipulando y disponiendo sobre las fuerzas de seguridad, es decir la policía federal, la gendarmería y la prefectura naval.

Comenzó descabezando la cúpula policial, aunque el paso siguiente ha sido verdaderamente hilarante: ha prohibido la portación de armas por parte de sus efectivos. En adelante, los uniformados sólo podrán llevar casco, escudo y gas pimienta para enfrentar las protestas y manifestaciones sociales de los violentos armados con piedras, cócteles molotov y armas y proyectiles de todo tipo.

Nos preguntamos cuántos voluntarios conseguirá la Policía para armar la primera fila de esta “fuerza de choque disuasivo”. Sin embargo, lo preocupante es que el Estado está dejando de lado su obligación de velar por la seguridad pública y apostando a la ley de la calle, que desde el comienzo de la gestión k es la ley de la selva. Si quienes deben ejercer el monopolio de la fuerza y de la autoridad con las armas que les brinda la ley, no lo hacen, entonces la democracia y la gobernabilidad del país están en serio riesgo.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz