12 nov. 2010

LOS AÑOS DE ONGANÍA

LOS AÑOS DE ONGANÍA

Así se llamó un libelo de Roberto Roth, que colaboró con el “régimen” en calidad de Secretario Técnico. No deja de denostar a nadie -excepto a él-, que haya participado del gobierno de Onganía.

Que el gobierno de 1966 a 1973 no fue democrático, nadie lo puede negar. Pero de ahí a llamarlo "dictadura" con la connotación que actualmente tiene ese término, hay un trecho muy grande. Trecho salvado hoy sólo por la hipocresía de quienes entonces aplaudieron.

Don Arturo Illia fue el más honesto, austero y humilde de los presidentes argentinos, y cae por inacción en aquel junio de 1966, cuando enormes sectores de la sociedad estaban pidiendo un cambio a gritos. No fue una asonada militar, ya que no se disparó un tiro. Don Arturo había asumido con poco más del 20% de los votos, y con el peronismo proscrito. Su legitimidad era, por lo menos, dudosa, así como no eran dudosas sus cualidades morales y personales, que hoy más que nunca, apreciamos vivamente.

Debemos decir a esta altura que nos comprenden las “generales de la ley” ya que sendos padres de los firmantes de esta nota fueron funcionarios del llamado "gobierno de la Revolución Argentina".

Juan Carlos Onganía no se cansó de decir que el proceso que encabezaba no tenía plazos sino objetivos. Y el objetivo, lo dijo hasta el hartazgo, era devolver al país una democracia plena. Es decir, que no tenía ni el más mínimo rasgo de dictador. Hasta que finalmente fue traicionado por su camarada Alejandro Agustín Lanusse, que facilita el Cordobazo para debilitarlo, y finalmente sin empacho alguno, lo desaloja de la presidencia, poniendo a un sustituto transitorio para finalmente ocupar él el sillón de Rivadavia.

Lanusse, en sus delirios oníricos, creía que iba a ser presidente constitucional. Luego no tuvo más remedio que llamar a elecciones y lo “toreó” a Juan Domingo Perón. Por supuesto que perdió por goleada la contienda.

Leyendo los diarios de la época, haremos un pequeño resumen de los años de Onganía.

- Teníamos excelentes relaciones con el gobierno democrático de Chile, en manos de Eduardo Frei (padre) y les vendíamos trenes.

- Se realizaron una gran cantidad de mega obras sin las cuales hoy no podríamos subsistir:
. los puentes internacionales con Uruguay.
. los puentes sobre el río Paraná, integrando al litoral.
. el complejo hidroeléctrico Chocón-Cerros Colorados, sin el cual Buenos Aires estaría alumbrada a velas.
. el túnel subfluvial entre Santa Fe y Paraná.
. se sentaron las bases de otra obra fundamental que se inaugurara casi una década después:
el puente ferrovial Zárate-Brazo Largo.
. Y varios etcéteras.

- Éramos acreedores del FMI.

- Rechazábamos ofertas de créditos del Banco Mundial.

- Otorgamos créditos millonarios a Perú.

- Se reequipó con buques nuevos a la Marina de Guerra y a la flota mercante.

- Se disminuyó la planta de empleados públicos en 45.000 agentes, que pasaron a la actividad privada.

- Se creó la escuela del servicio exterior de la nación, que durante muchos años entregó al país a diplomáticos profesionales altamente preparados.

- Se proveyó de nuevos aviones, tanto a las Fuerzas Armadas como a Aerolíneas Argentinas, mientras donábamos aviones a Paraguay.

- El PBI crecía a un 7% anual.

- El costo de vida estaba congelado, o disminuía.

- La desocupación era del 5%.

Cualquier parecido con la actual situación del país, sólo un mago podría encontrarlo.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz