31 mar 2011

MACONDO

En su novela más famosa, Cien años de soledad, el premio Nobel Gabriel García Márquez ambienta la acción en un pueblo ficticio llamado Macondo, donde su fértil imaginación lo lleva a crear los personajes y situaciones más disparatadas, que podrían equipararse a lo que en arte (literatura y pintura) se denomina “surrealismo”.

Hugo Chávez ha convertido a su país, Venezuela, en un Macondo donde la realidad supera cualquier fantasía, valiéndose de la inmensa riqueza del petróleo nacional, que manipula como si fuera su propio patrimonio.

Contagiada por una valija llena de petrodólares venezolanos destinados a su campaña electoral, la reina K, continuando la obra de su difunto esposo, ha transformado a la Argentina en otro Macondo donde se verifican las situaciones más inverosímiles.

Tanto es así que Barack Obama sobrevoló el norte argentino sin aterrizar por estas tierras, debido al nulo interés que proporciona un país sin reglas de juego claras, ya que tanto el gobierno como la diplomacia y hasta la justicia kirchnerista simulan doblar hacia un lado, pero en realidad giran hacia el otro. El desaire del primer mandatario norteamericano fue vengado con el secuestro de un avión oficial de Estados Unidos.

Las actitudes absurdas e incoherentes de la administración argentina digitadas por el ministro De Vido, monitoreadas por el camionero Moyano, avaladas por la justicia y aceptadas por la presidente, han terminado por dividir a la oposición, decepcionar a sus propios compatriotas y aislar al país hasta de sus vecinos más cercanos.

Argentina promete investigar los atentados a las entidades judías en nuestro país, pero firma acuerdos secretos con Irán para no hacerlo, a cambio de intensificar el comercio bilateral a través del “embajador” Luis D’Elía, lo que provoca indignación con Israel que amenaza con romper relaciones con nuestro país.

Aliada y fotografiada con todos los dictadores más famosos del mundo, Fidel Castro, Muamar Kadhafi y Hugo Chávez, entre otros, la presidenta argentina no deja de hablar de democracia, libertad de prensa y derechos humanos, mientras manifiesta su admiración por los regímenes totalitarios más repudiables del planeta.

De la misma manera, el chimpancé bolivariano se pasea en este momento por aquellos países de América a los que extorsiona con el oro negro. Días atrás fue acogido jubilosamente por nuestro gobierno, que lo hizo acreedor a un premio a la “libertad de expresión”, por sus reconocidos “méritos” en ese ámbito.

El galardón, otorgado por la facultad de periodismo de la Universidad de la Plata, le fue entregado por la decana, Florencia Saintout, doctora por la FLACSO, una dudosa unidad académica que milita en la extrema izquierda y que hace honor al nombre del premio, “Rodolfo Walsh”, un sangriento terrorista de los años 70 que se hacía llamar “periodista”.

Como todo dictador que se precie, Chávez parloteó ininterrumpidamente durante por lo menos dos horas ante un auditorio alquilado y con público arreado, que agitaba trapos de todos los colores, excepto banderas argentinas o venezolanas. Y, como es de suponer, el único medio habilitado para transmitir el evento fue Canal 7, el obsecuente canal oficial.

Lo que convierte a nuestro país en otro Macondo es que el galardonado se ha dedicado desde hace un tiempo a eliminar a la oposición, persiguiendo con particular saña a los medios de prensa, como está sucediendo ahora en nuestro país. En los últimos años Chávez ha cerrado 34 radios, clausurando un canal de televisión y obligando al director del otro canal, el de mayor audiencia, a exiliarse en USA. Lo que se dice, todo un militante de la libertad de expresión.

A su vez, en Argentina, con el silencio cómplice del gobierno, el camionero millonario Hugo Moyano, que no manejó un camión en su vida y manipula todos los gremios, impidió recientemente la salida a la calle de los dos diarios nacionales de mayor tirada: Clarín y La Nación, que son manifiestamente críticos a la gestión kirchnerista.

Nuestra presidente, además, se hizo confeccionar una ley de medios a medida. Dicho instrumento, parcialmente bloqueado por la justicia, por ahora, es lisa y llanamente confiscatorio de diarios, radios, TV, y hasta de internet.

No hay duda de que Chávez y Kristina representan el paradigma universal de la “libertad de expresión” en los Macondos en los que han transformado a sus respectivos países y donde millones de compatriotas asistimos, también por ahora, impotentes a los arbitrios de dos formidables dictadores de la opinión pública.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

16 mar 2011

LA NETBOOK DE SARMIENTO

LA NETBOOK DE SARMIENTO

En abril del año pasado, Cristina Fernández lanzó el programa “conectar igualdad”, mediante el cual se proponía adquirir con fondos de la Anses 3 millones de computadoras a fin de ser distribuidas entre los alumnos secundarios de las escuelas públicas del país. “Me siento la Sarmiento del Bicentenario”, comentó jocosa en aquel momento la primera magistrada.

Días pasados, en una alocución ante empresarios patagónicos insistió con esta meta primordial de su gestión, ya que hoy en día ningún alumno secundario argentino puede aprender ni los palotes sino cuenta con una netbook.

Para quienes crecimos y nos educamos sin saber lo que era una computadora, hecho que seguramente incluye a la autora de la genial frase, la idea fija presidencial nos parece poco menos que un disparate.

Querer instalar la creencia de que sólo a través de una herramienta (lápiz, papel, tiza, pizarrón o, en este caso, computadoras) un maestro puede educar y un alumno aprender es fácilmente rebatible, ya que implicaría desacreditar a todos los seres que pueblan el planeta y que transitaron por las escuelas públicas antes del último cuarto del siglo 20.

En lo que hace a nuestro país, la época de oro de la educación argentina, más allá de las críticas de las que pueda ser objeto, se inicia cuando el presidente Domingo F. Sarmiento se aboca a desterrar el analfabetismo reinante con un verdadero plan de educación, financiado con fondos legítimos, que dejaría pasmado a cualquier político actual y que iniciara en su provincia natal, San Juan, cuando era gobernador.

Ese momento histórico que se extiende entre 1870 y 1945 aproximadamente (cuando se prefirieron las alpargatas a los libros), llevó al país a uno de los puestos de privilegio entre las naciones del mundo, con pensadores formados en la escuela pública de excelencia iniciada durante la presidencia de Sarmiento (1868-1874): las Escuelas Normales.

Ni los docentes ni los alumnos de aquellas instituciones conocieron las computadoras, pero sí entendieron que la educación es una cuestión de interacción entre seres humanos en la que, además de instruir, se forma a los individuos en principios y valores que los convertirán en seres útiles a la sociedad en la que están insertos y a la que volcarán luego sus conocimientos y experiencia.

Mucho más loable sería el programa de la presidenta, si se hubiera dedicado a equipar y sostener a la enorme cantidad de escuelas rurales, algunas verdaderas escuelas-rancho, que todavía subsisten en el país y en las que unos héroes silenciosos, docentes y alumnos, emprenden cada día la difícil tarea de enseñar y aprender, de educar y educarse, sin energía eléctrica, sin agua potable, sin materiales escolares, sin comunicación telefónica, y, por supuesto, sin netbooks ni wi-fi. Eso sí sería educar con “igualdad”.

Una netbook es sólo una herramienta que, de acuerdo a como se la emplee, podrá contribuir o no a la instrucción de los alumnos argentinos, aunque, como todo objeto, en algún momento se volverá obsoleto y caerá en desuso.

Pretender que sin una computadora un maestro no puede dictar clases ni un alumno aprender, es subestimar la capacidad de miles de compatriotas que se formaron y se forman en las aulas argentinas del pasado y del presente y que, muy probablemente, nunca vieron ni verán la netbook de Sarmiento.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

11 mar 2011

QUE SIGA EL BAILE

QUE SIGA EL BAILE

Mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 1584 firmado por la presidente en noviembre del año pasado, se establecieron los feriados que regirán en 2011 y que prácticamente abarcan a todos los meses del año salvo febrero y septiembre. A eso hay que sumarle los días no laborables que varían según diversos parámetros (las festividades de diferentes comunidades étnicas y religiosas).

Es así que, apenas empezado el ciclo lectivo, los alumnos gozan de dos minivacaciones de 4 días cada una. Con las primeras tuvieron la oportunidad de festejar al rey Momo el lunes y martes de carnaval, mientras que a través de las segundas, el 24 de marzo, aprenderán a conmemorar el “Día Nacional de la Memoria por la verdad y la justicia”. Como el día de la memoria es jueves, Cristina Fernández tuvo otra idea genial: importar los “feriados puente”, que son tradición en algunos países como España. De esta forma, el viernes 25 de marzo ha sido transformado en un día turístico, para beneficiar a ese sector de la economía, que ya goza de innumerables privilegios.

El segundo “puente turístico” tendrá lugar en una fecha insólita: el 9 de diciembre, también viernes, que sigue a una fiesta religiosa de los católicos, la Inmaculada Concepción de María, pero que también podrán festejar quienes no participan de esa confesión religiosa.

Para reivindicar el invento del nuevo “día de la soberanía” adjudicado ahora al 20 de noviembre, se cambió el nombre al 2 de abril. De ahora en adelante es el “Día del veterano y de los caídos en Malvinas”. Esa fecha de noviembre, en cambio, es un feriado “trasladable”, que en 2011 se festejará el lunes 28 de ese mes.

El 20 de junio, ex Día de la Bandera, será este año un feriado inamovible, ya que, al caer lunes, compone un conveniente fin de semana largo para homenajear, esta vez sí, “el paso a la inmortalidad del general Manuel Belgrano”. Por el contrario, el 17 de agosto (fallecimiento del general San Martín) será un feriado “trasladable”, que se celebrará el lunes 15, a fin de completar otras injustificables minivacaciones.

Eliminado para siempre por discriminatorio como "Día de la Raza" (establecido en 1917 por decreto del presidente Hipólito Yrigoyen), el 12 de octubre seguirá existiendo como feriado, a fin de que tengamos un fin de semana largo en octubre, claro que ahora será trasladable y se lo conocerá como el “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”. Este enunciado no tiene nada que ver con la gesta de Colón y el descubrimiento de América. Si se quiso suprimir lo de la "raza" por ser poco claro, podrían haberlo llamado como los españoles "día de la hispanidad", o los norteamericanos que celebran el "Columbus day".

Esta información sobre los feriados 2011, que se encuentra disponible en el sitio de internet del ministerio del interior, pone de manifiesto que el gobierno está empeñado sospechosamente en privilegiar al turismo y las industrias afines: hotelería y gastronomía. ¿Y el resto de los agentes económicos? ¿O es que en la dinámica económica nacional intervienen solamente la hotelería y el turismo?

Tanto las Pymes como las empresas de servicios, el almacenero de la esquina o cualquier cuentapropista están desesperados con estas medidas. Algunos necesitamos semanas de ocho días, y nos las imponen de cuatro o menos... Al parecer, este decreto, como todo lo que se perpetra desde la Casa Rosada, Olivos o El Calafate, tiene más que ver con cierta ideología que con los reales intereses de todos los habitantes del país, que tal vez también celebraremos en algún futuro el 27 de octubre como feriado inamovible para conmemorar el "paso a la inmortalidad" de Néstor Kirchner.

Este circo que vivimos y seguiremos viviendo, al menos hasta fin de año, y cuando los ecos del carnaval aún resuenan, nos recuerda a la inovidable milonga "Siga el baile, siga el baile", popularizada por el cantante y actor argentino Alberto Castillo, y que hace referencia, precisamente, al paso de las alegres comparsas de un carnaval interminable que, a partir de la gestión K, se ha vuelto una rutina cotidiana en Argentina.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

8 mar 2011

EL DISCURSO OFICIAL

EL DISCURSO OFICIAL

En tiempos electorales el discurso oficial se asemeja considerablemente a la estrategia comunicacional de los gobiernos en tiempos de guerra: se trata de un parlamento triunfalista, que no admite pormenores adversos.

La estrategia del círculo más allegado a Cristina Fernández es presentarla ya mismo, y sin que medie ninguna proyección seria en ese sentido, como la ganadora absoluta en las próximas elecciones presidenciales en Argentina.

En estos casos, el discurso oficial se parece demasiado a la “historia oficial”, que ese mismo entorno se ocupa de criticar puntillosamente en administraciones anteriores. Así por ejemplo, aunque el Club de París ha rechazado de plano la oferta del ministro de economía Amado Boudou en lo que hace a plazos y montos de refinanciación de la deuda, el gobierno ha anunciado que las negociaciones con este organismo están “muy avanzadas”.

El ciudadano común debe estar atento y familiarizado con la jerga política, a fin de entender que cuando algún funcionario afirma que hay “dispersión de precios”, lo que quiere decir en realidad es que no puede negar la inflación galopante que nos afecta, y que las “milanesas para todos” son un producto del imaginario colectivo que debemos sostener “de puertas afuera”, de modo que el resto del mundo no se imagine que el país se ha caído del G-20, del FMI, del Club tal o cual, o de algún engendro parecido que nos da cierta “seguridad” hacia adentro.

Lo mismo sucede cuando el gobierno se desvive por desmentir las cifras de consultoras privadas que no coinciden con las del Indec o cuando especula con la inseguridad reinante. Los discursos políticos en este delicado tema, si no fuera por la sensibilidad que revisten, suenan francamente hilarantes, como el de la ministra actual, ex “de Defensa”, que desconoce cotidianamente los penosos y aberrantes hechos que padecen miles de compatriotas. Al no reconocer su existencia, se niega a combatirla.

En lo que hace a la próxima Feria del Libro de Buenos Aires, para cuya apertura se invitó a Mario Vargas Llosa, premiado recientemente con el Nobel de Literatura, el discurso oficial tuvo marcha y contramarcha. Lo primero fue atacarlo por “derechoso” y “autoritario”, aunque luego los asesores presidenciales consideraron que no era conveniente que una jefa de estado y presunta candidata a eternizarse en el poder se despachara con un discurso contrario a la libertad de expresión, de modo que el escritor peruano fue luego reivindicado.

La duda que queda flotando es qué pasará en los próximos meses en este “país en serio”, ya que se trata de un año electoral en el que el discurso oficial de campaña debe estar acompañado por hechos que avalen en la cotidianeidad de los argentinos que se hace lo que se promete y se promete lo que realmente se piensa.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

2 mar 2011

EL FIN DE LAS DICTADURAS

EL FIN DE LAS DICTADURAS

Es muy probable que el siglo XXI sea testigo del fin de muchas dictaduras en Oriente y de las que todavía perduran en Occidente, entre ellas una de las más longevas del mundo: la cubana.

A partir de la revolución que derrocó a Fulgencio Batista en 1959, Fidel Castro y su hermano Raúl se adueñaron del poder en la “perla del Caribe” y después de más de medio siglo de oprimir al pueblo cubano y de establecer el ridículo “partido único” (una contradicción en sí mismo), no lo han abandonado.

Diez años antes, en 1949, Mao Tse Tung (o Mao Zedong) proclamó la “República Popular China”, instituyendo en el extremo oriente una de las dictaduras más duras y salvajes de que se tenga noticia y cuya “Revolución Cultural” (1966-1976) constituyó un rotundo fracaso en el ámbito económico, lo que condenó a la muerte a miles de compatriotas. En este caso, dado el número de habitantes actuales de ese país y su tremendo potencial económico, la caída de esta dictadura sería una de las explosiones más esperadas (recordemos la masacre de Tiananmen), pero tal vez con las consecuencias más graves para el planeta.

Entre enero y febrero de 2011 dos dictadores del norte de África debieron abandonar sus respectivos países, después de décadas de férreos gobiernos hereditarios. Agobiados por tantos años de privaciones, injustos e inexplicables sometimientos, el persistente cercenamiento de las libertades civiles y el hastío de escuchar durante décadas las mismas voces prometiendo el bienestar que nunca llega –mientras, por contraste, los miembros de la dirigencia política incrementan astronómicamente sus respectivas fortunas– los pueblos árabes de la “media luna” islámica parecen determinados a cambiar a sangre y fuego la historia de sus países, aunque no tengan bien en claro todavía como implementarán un orden más justo y solidario en el futuro cercano. La única certeza que parece guiarlos es la convicción de que para ellos ha llegado el fin de las dictaduras, las dinastías eternizadas en el poder que se transmiten los privilegios de generación en generación, ante la mirada impotente de sus súbditos, que no ciudadanos.

En el ámbito político, el péndulo de la Historia parece estar moviéndose hacia la sana alternancia de partidos políticos y personas en la administración de los gobiernos, la división de poderes, la libertad de pensamiento y expresión y el acceso de todos los ciudadanos a la salud, la educación, la seguridad y la justicia, entre otras características del nuevo orden mundial.

Sin embargo, mientras el planeta parece ir en el sentido de la apertura de los regímenes totalitarios, en algunos lugares se verifican situaciones insólitas: las de aquellos que pretenden ir a contrapelo, como sucede en algunos países de América. Si bien Brasil, Chile y Uruguay avanzan con el reloj de la Historia, en Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia la dirigencia política parece tener una idea fija: reformar las constituciones para permitir la reelección indefinida de ciertos candidatos, con el fin de que se perpetúen en el poder.

No olvidamos el intento de Mel Zelaya en Honduras, que fuera abortado por el propio sistema constitucional, aunque ciertos políticos, incluida nuestra presidente, insisten en denominar a este hecho como un “golpe de estado”, hasta el punto de persistir en el no reconocimiento al gobierno constitucional y legítimo que lo sucedió.

Hace unos días la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró que prefiere un millón de voces críticas a su gestión antes que “el silencio de las dictaduras”, dejando en claro la que será la impronta de su gobierno en este sentido: la más absoluta libertad de expresión, política propia de una estadista del nuevo siglo.

En Argentina, por el contrario, además de la persistente censura y persecución a la prensa libre, algunos diputados “ultra k”, como Diana Conti, han tirado al ruedo el tema de la reforma constitucional, con el fin de que Cristina se quede al timón del país hasta el 2020, como habían planeado con su difunto esposo.

En esta gestión de gobierno, el reloj de la Historia no sólo es anacrónico o extemporáneo sino que atrasa en forma alarmante. Es imperativo que en este año electoral, la ciudadanía le recuerde a la señora presidente que para nuestro país también ha llegado, desde hoy y para siempre, el fin de las dictaduras.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

21 feb 2011

UN ELEFANTE EN UN BAZAR

UN ELEFANTE EN UN BAZAR

Hace casi medio siglo se fundó en Buenos Aires el Instituto de Servicio Exterior de la Nación (ISEN), cuya función es formar y capacitar a los diplomáticos argentinos para cumplir la delicada tarea de representar al país en el exterior. Ellos le llaman "la escuelita" y para ingresar es obligatorio un título universitario y dos idiomas. Los cursos del instituto duran dos años. De allí egresan con el "grado" de agregados, y como tales se deben desempeñar dos años más en Buenos Aires. Finalizado ese período pueden salir al exterior con el nivel de secretarios (¿de tercera?). En definitiva, profesionales universitarios que tuvieron cuatro años de instrucción para pretender su primera salida al exterior.

Como en otras partes, no todos los embajadores argentinos son de carrera. La ley de servicio exterior contempla en su artículo 5 la posibilidad de nombrar embajadores políticos con un límite en el número, aunque nadie ha abusado más de ese artículo que este gobierno. Tanto el canciller como aquellos embajadores destinados a ciertas capitales del mundo, son generalmente designados directamente por el poder ejecutivo nacional, sin haber pisado el Isen, ya que se trata en su mayoría de “premios” o “favores” por ciertos servicios prestados.

En los últimos años, los diplomáticos argentinos han dejado mucho que desear. Jorge Taiana, ex canciller, fue un militante montonero acusado de haber puesto una bomba en un bar, hecho en el que murieron dos personas.

Carlos Bettini, ex embajador en España, revistó también en la organización montoneros con el nombre de guerra “soldado Emilio”, matando por la espalda al capitán Jorge Bigliardi, que era su amigo y estaba armado con unas cajas de ravioles y un pequeño hijo de la mano.

El ex embajador menemista ante la Santa Sede y actual senador por el partido de Silvio Berlusconi, Esteban Caselli, ha sido acusado recientemente de haber adulterado boletas para acceder a su banca en la cámara alta italiana. La justicia de ese país lo investiga por presunto fraude electoral.

Tal vez el caso más resonante de los últimos meses ha sido la “embajada paralela” en Venezuela, denunciada por el ex embajador -de carrera- Eduardo Sadous. Según el diplomático, el ministro de planificación argentino Julio De Vido capitaneaba las relaciones directas con el gobierno de Caracas, en las que imperaba el pago de altas coimas para comerciar con el país caribeño.

Durante la presidencia de Néstor Kirchner, la embajada argentina en México fue ocupada por Jorge Yoma, ex cuñado de Carlos Menem, quien no dejó un recuerdo afortunado de su paso por esa sede. A Yoma le sucedió Patricia Vaca Narvaja, actual embajadora en la capital azteca, a quien se la premió por su esforzada labor, en diversos ámbitos, en beneficio del matrimonio Kirchner.

Sin embargo, el que se lleva todos los aplausos es el actual titular del Palacio San Martín, Héctor Timerman. Fanático de los nuevos sistemas de comunicación, el canciller pasa parte de sus días comunicándose con su audiencia virtual vía “twitter”, mientras desafía, cual espadachín de película, a quien ose cuestionar su forma de entender las relaciones exteriores. Las torpezas del canciller, que se mueve como un elefante en un bazar, han sido objeto de frecuentes artículos periodísticos en medios nacionales y extranjeros. El caso del avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos –que hoy es objeto de cierta preocupación para el país del norte- es sólo uno de ellos.

Mientras Brasil, Chile y Uruguay se preparan para el futuro, habiendo comprendido lo que son las relaciones con los demás países del orbe, Argentina se encierra en su “dorado aislamiento”, en una posición intolerante y anacrónica, con decenas de elefantes (con perdón de los animales) tratando asuntos de extrema delicadeza, lo que revela el desconocimiento y la impronta egoísta y malintencionada de la gestión K que, irremediablemente, resultarán nefastos para la inconsulta ciudadanía argentina.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

15 feb 2011

PRESIDENTE DE LA MATANZA

PRESIDENTE DE LA MATANZA

Los candidatos a presidente de la Argentina –y también a gobernador de la provincia de Buenos Aires- tienen desde hace unos años una idea fija: asegurarse el distrito de La Matanza.

Ubicado en el conurbano bonaerense, La Matanza se ha constituido en el partido más extenso y más poblado de la provincia de Buenos Aires. Según el propio sitio web, tiene una extensión de 325 kilómetros cuadrados y una población que supera el millón y medio de habitantes. Aunque increíblemente ningún censo ha podido establecer con certeza ese dato, es suficiente para que pueda competir por la segunda ciudad del país con Córdoba y Rosario.

Su importancia radica en el hecho de que este municipio es el que define las elecciones presidenciales. De esta forma, quienes aspiran a la primera magistratura del país, pero también quienes ya están en el poder, se desviven por ganarse el favor de los matanceros, una inmensa población de asalariados –muchos desocupados-, habitantes de comunidades con precaria infraestructura urbana, escasos y deficientes servicios y altos índices de inseguridad.

Políticos de toda laya coquetean permanentemente con los habitantes de este municipio, a quienes hacen objeto de sus dádivas (electrodomésticos, planes sociales, y todo tipo de prebendas y privilegios) a cambio de obtener sus favores en los años electorales y su presencia en los actos políticos.

Cuando un ciudadano argentino asume el cargo y jura ser el presidente “de todos los argentinos”, lo que está queriendo decir en realidad es que su prioridad será la de tener contentos a los habitantes de este distrito electoral; si hay tiempo y recursos sobrantes serán destinados al resto de los argentinos. El presidente argentino es, en realidad y en primer lugar, el presidente de La Matanza.

Esto explica por qué no hay niños muertos por desnutrición en La Matanza y en cambio sí los hay en Chaco o Jujuy. El mercado central, donde se aplican las políticas económicas de las administraciones de turno, y muy especialmente de la gestión K, está situado en La Matanza y a miles de kilómetros del resto de los argentinos necesitados, ya que los pobres de las provincias son irrelevantes a los fines proselitistas.

Desde el retorno a la democracia en 1983, los sucesivos presidentes argentinos se han dedicado a favorecer a sus provincias de origen (La Rioja, Santa Cruz) o bien al distrito que les ha asegurado el triunfo y la consecuente “estabilidad” de sus gestiones: La Matanza.

La génesis de esta situación debemos buscarla en la reforma constitucional de 1994, perpetrada entre Raúl Alfonsín y Carlos Menem. La sabia Constitución de 1853/60 ordenaba una elección indirecta, con lo cual un voto de La Matanza tenía el mismo valor que uno de Formosa. Hoy el conurbano bonaerense decide quién gobernara a los argentinos, desde la Quiaca hasta Ushuaia.

En este año electoral, es conveniente recordarles a los candidatos a presidente que nuestra Carta Magna establece para la Argentina la forma de gobierno republicana representativa y federal, y que los provincianos estamos esperando que el Federalismo deje de ser una utópica declamación de atril y se convierta, de una vez y para siempre, en la realidad en la que todos los argentinos queremos vivir.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

10 feb 2011

LA VERDAD DE LA MILANESA

LA VERDAD DE LA MILANESA

Ya no fue el inefable motoquero ministro de economía, sino la mismísima presidente de la Nación quien, inaugurando alguna cosa por segunda o tercera vez, no importa, declaró que no hay inflación en Argentina. Recurrió al mismo eufemismo que el ministro diciendo que hay “dispersión de precios”. Por supuesto que la culpa de esta “dispersión” la tienen los industriales, los comerciantes y hasta el carrero que pasa cartoneando por aquí, pero jamás el gobierno.

En el mismo atril, como acostumbra, hizo un anuncio "explosivo": “la milanesa para todos”.
Eso sí, hay que llegarse hasta el mercado central, en el partido de La Matanza en la provincia de Buenos Aires, como hace Mercedes Marcó del Pont, presidente del Banco Central y amiga del ministro Boudou, que allí consigue paltas a un peso, alimento esencial en la dieta de los argentinos. La "milanesa social" estará desde el sábado a 21 pesos el kilo, milagro K, ya que el kilo de los distintos cortes aptos para rebozar, bola de lomo y cuadrada, supera los 40 pesos en cualquier carnicería del país. ¿No serán milanesas de osobuco?

Lamentablemente, los seis niños salteños que murieron por desnutrición en los últimos días no llegaron a aprovechar semejante regalo, aunque, inexplicablemente, tampoco aprovecharon el kilo de merluza a 12 pesos que rige desde hace tiempo, con lo que hubieran salvado la vida y el honor de la gestión K, y que se suma al fútbol para todos, a la televisión para todos, y a los cacareados “planes canje”, ya sea de electrodomésticos, de zapatillas o de bicicletas... que duraron un suspiro y alcanzaron solamente a unos pocos privilegiados.

Cristina Fernández padece de una seria enfermedad: hacer cotidianos anuncios rimbombantes, que quedan ahí nomás en la nada. Tal el caso de Tartagal. Un alud la destruyó hace unos años, mientras ella se encontraba de viaje en el exterior. Fue la primera y única vez que vimos a la primera magistrada meter los pies en el barro y dejar que la lluvia le arruinara el peinado. En ese momento prometió un colosal plan de viviendas -600 si no recordamos mal-, de las cuales sólo se concretaron diez. Del dinero supuestamente enviado por la Nación para tal fin, ni noticias.

La verdad de la milanesa es que en “el granero del mundo” que ya no puede ser visto como “el país de las vacas” (por expreso pedido de CFK a los jeques árabes, y gracias a las erradas políticas de su gestión para el sector agropecuario), los argentinos hacemos malabarismos para alimentarnos día a día y no morir en el intento.

La verdad de la milanesa es que los argentinos tenemos que estirar tanto nuestros magros ingresos, que muy probablemente terminemos comiendo milanesas de soja o de alfalfa, aunque nunca hayamos imaginado que podíamos incluir estos “manjares” en nuestra dieta cotidiana.

Lo que no nos ha dicho la presidenta es cómo hacemos los millones de compatriotas que no vivimos en Buenos Aires para acceder a los increíbles precios del mercado central ubicado en La Matanza. Esperamos que en los próximos días anuncie el “boleto social” en el tren bala, a fin de aprovechar las maravillosas ofertas para esta vida de ensueño que experimentamos hoy y la que nos aguarda si resulta reelecta.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

2 feb 2011

LA GRAN DIFERENCIA

LA GRAN DIFERENCIA

Más allá de su moderación en maquillaje, vestido y actitudes, la flamante presidente de Brasil, Dilma Rousseff, marca con Cristina Fernández un notable contraste: poco atril, mucha decisión y mucha más acción.

Despojada de mohines teatrales y cualquier atisbo de soberbia, Rousseff ha dejado en claro desde su discurso al asumir la presidencia que su mayor preocupación como gobernante es terminar con la miseria de su país e intentar sacar de la extrema pobreza a quince millones de compatriotas, pero, al mismo tiempo, evitar que los que ya salieron de ella durante la gestión de su predecesor vuelvan a caer.

Sólo este hecho establece la gran diferencia con el populista partido gobernante en Argentina, cuya razón de ser son, precisamente, los pobres. Si los pobres se terminan, se termina el peronismo, lo que explica las políticas sociales basadas en la distribución -no en la producción- llevadas a cabo en los siete años de la gestión kirchnerista.

Avalando las políticas interna y externa de Lula da Silva pero empeñada en imprimirles su propio sello, Dilma ha redoblado la apuesta por la industrialización, el desarrollo y el autoabastecimiento energético de su país, puntos claves para atraer inversiones y generar trabajo.

Como contrapartida, en Argentina el ministro más poderoso y hombre fuerte de la administración kirchnerista, Julio De Vido, a cargo de la Secretaría de Planificación, es un funcionario “de atril”, con mucho para ocultar (embajada paralela en Venezuela, desabastecimiento y desinversión energéticos, negociados varios) y casi nada para exhibir. El área de transportes es tal vez uno de los temas más escandalosos de su gestión.

De la misma manera, el ministerio de economía argentino está a cargo de un funcionario inepto, que haría mejor en dedicarse a la música o a conducir su motocicleta importada de alta cilindrada mientras seduce jovencitas, ya que de eso parece conocer más que de los datos falsos del Indec, de la creciente inflación que nos azota o del desmanejo del Banco Central, por no nombrar las cuestiones más elementales de las ciencias económicas, que parece desconocer totalmente.

La imagen de Dilma se acerca más a la de la ex presidente chilena Michelle Bachelet, ya que estas dos mujeres no solamente jamás se han pronunciado por la cuestión “de género” como una política de estado, sino que, a pesar de haber sufrido en carne propia los duros avatares de los turbulentos años 70, no han tenido intenciones de hacer un uso político de los derechos humanos, el único logro que parece atribuirse la presidenta argentina.

Rousseff, como Bachelet en Chile, parece dispuesta a demostrar que Brasil es un país en serio, sin necesidad de cacarearlo a los cuatros vientos como eslogan de gestión. Dilma se muestra además preocupada por la suerte de sus conciudadanos y con el compromiso asumido de transformar a su país en el líder de la región, respetado por sus importantes avances en todos los campos, político, económico, diplomático, social.

Ésa es, sin duda, la gran diferencia.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

11 ene 2011

MARÍA ELENA WALSH

NUESTRO HOMENAJE ANTE LA MUERTE DE MARÍA ELENA WALSH

Una lágrima y nuestro homenaje a una grande.

Pasará a la historia como un ícono indiscutible de nuestra cultura.

Pasará a la historia por sus excelentes cuentos infantiles que ya han disfrutado varias generaciones.

Pasará a la historia como compositora y como cantante de prístina voz.

Pasará a la historia por hacer pensar a chicos y a grandes.

Lamentablemente, la prensa ideologizada de izquierda quiere identificarla como propia.

Jamás María Elena estuvo ni cerca.

Jamás vivió en el exilio.

Jamás se enfrentó a la "dictadura", salvo para quejarse de la censura a ciertos temas, pero valorando lo demás.

Hasta pronto, María Elena.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

9 ene 2011

En LA NACIÓN de hoy, 9/01/11

CARTA DE LECTORES

Víctimas olvidadas

Se­ñor Di­rec­tor:

"Los idealistas que indigestados de resentimiento aún se aferran al concepto de que los crímenes de unos son de lesa humanidad y de los otros prescribieron deben estar preocupados, ya que hay indicios de cambio, como claramente comenta Mary Anastasia O'Grady en su artículo en el WSJ.

"Mi padre fue secuestrado, herido de dos balazos en el intento, y luego de una semana de tormentos difíciles de imaginar, fue ejecutado en un baldío de José C. Paz. Esto ocurre en agosto de 1974 en plena vigencia de un gobierno constitucional. ¿La razón? Era un capitán retirado que tomaba cursos en la Universidad de Luján, y, por ende, un blanco fácil para los fusileros de la organización terrorista Montoneros, esos humanos no tan derechos que por obra y gracia de un gobierno de turno afín, hoy asumen sin vergüenza y con total descaro el papel de jueces y jurados. Sólo falta que ahora soliciten el premio Nobel de la Paz.

"Mi padre era el capitán (RE) Carlos Eduardo Arteaga Paz."

Carlos Alejandro Arteaga
DNI 10.736.136
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28 dic 2010

PATRIMONIO INDEFENSO

PATRIMONIO INDEFENSO

A la hora de evaluar satisfactoriamente su gestión, los gobernantes de todos los partidos políticos la plantean habitualmente en términos de cantidad de obra pública ejecutada y con placa ad hoc que los inmortalice.

Los de nuestra provincia nunca han sido la excepción. Juan Schiaretti, que logró frenar un proyecto para demoler el ex Palacio Ferreyra, hoy convertido en un museo de arte, parece no obstante apoyar la moción de transformar la manzana que incluye a la casa madre del Banco de la Provincia de Córdoba, una joya arquitectónica situada en pleno centro de la ciudad, en un megaproyecto inmobiliario que incluye un centro comercial, un hotel y dos torres de 130 metros de altura.

Si bien el megaproyecto de reconversión de la manzana propone respetar el antiguo edificio del banco, no se entiende la obsesión de ciertos funcionarios por la construcción de torres en el centro histórico de la Docta, que debería ser preservado de este “progreso” entendido como la proliferación del cemento y los rascacielos.

Este descabellado proyecto sólo puede ser frenado por la Unesco, que ya advirtió que, de concretarse, la colindante manzana jesuítica y las estancias repartidas por toda nuestra provincia perderían la calidad de patrimonio de la humanidad.

En las sociedades modernas el concepto de “valor” parece entrar en conflicto con lo que se considera “viejo”. De esta forma, no solamente los objetos sino también los individuos son estimados en razón de su “juventud” y no de su importancia intrínseca. Todo aquello que supera cierta edad cronológica debe ser descartado o reciclado por oponerse al “progreso” y por haberse vuelto, por lo tanto, obsoleto, despreciable y reemplazable.

En Oriente, y más precisamente en Japón, por poner solamente un ejemplo, pasado y presente conviven armoniosamente, sin excluirse ni contradecirse. Lo mismo sucede en Europa y en algunas partes de América donde las reliquias del pasado son cuidadosamente atesoradas, aunque no impiden el avance de la ciencia y la técnica. En nuestro vecino Brasil una pequeña comuna, Ouro Preto, es patrimonio histórico de la humanidad, aportando su toque de pasado al gigante sudamericano cuya capital, Brasilia, es el emblema del modernismo.

El aspecto más grave de esta embestida “futurista” de las distintas administraciones de gobierno es que los interesados, los ciudadanos, que en mayor o menor medida sufrirán los costos económicos y las consecuencias no ponderadas de estas medidas, nunca son consultados. Una vez destruida, es imposible reconstruir la identidad de los pueblos, una de cuyas manifestaciones está constituida por las construcciones realizadas a lo largo de su historia.

El valor patrimonial de la sede central del Banco de la Provincia de Córdoba y su enclave en el centro histórico de una de las ciudades más antiguas de la Argentina ameritan, por lo menos, una reflexión por parte de la voracidad de los agentes inmobiliarios y de la urgencia de los políticos y una consulta permanente a la ciudadanía, que seguramente deseará preservar y custodiar para las generaciones futuras los vestigios significativos de un ayer no tan lejano.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

19 dic 2010

DE LA INDEFENSIÓN A LA INSEGURIDAD

DE LA INDEFENSIÓN A LA INSEGURIDAD

El gobierno kirchnerista, que ya transita su octavo año, basándose en que los derechos humanos son política de estado de su gestión, viene destruyendo sistemáticamente a las instituciones de la República.

Mientras se usa el dinero del erario público para premiar con subsidios millonarios a todo lo que tenga olor a terrorismo setentista, el mismo le es negado a las organizaciones del orden, históricas, que nacieron con el país.

Por su parte, la dirigencia política, oficialista y de oposición, está dedicada a aplaudir los bautismos de calles, avenidas, plazas, rutas, etc. con el nombre del ex presidente, “santo súbito” después de su fallecimiento, al tiempo que desde Olivos se sigue tejiendo frenéticamente una política de destrucción de valores.

A cargo del ministerio de defensa se ubicó a una ex montonera, como cachetazo a las fuerzas armadas, y con la complicidad de algunos que hoy llevan un uniforme que jamás merecieron vestir. De esta forma, Nilda Garré desmanteló con toda frialdad a nuestras fuerzas armadas, reduciéndolas a poco menos que un puñado de boy scouts con un guijarro en la mano.

Nuestra Armada tiene prácticamente la totalidad de sus barcos inactivos, además de obsoletos. La Fuerza Aérea está sufriendo el éxodo de sus oficiales, ya que no hay aviones en condiciones de volar, y, si hay alguno, los pilotos corren el riesgo de no volver con vida una vez que despegaron. Algo similar se verifica en el Ejército: sueldos bajos, humillaciones permanentes al personal uniformado (ascensos cuestionados), nula renovación de equipamiento, falta de entrenamiento y capacitación, presupuesto cada año más reducido.

Imaginamos la carcajada de los británicos cuando la presidente declaró que no iba a ordenar una invasión armada a Malvinas, cuando en las islas se comenzó recientemente con las exploraciones petroleras. En 1982 Argentina estaba muy bien equipada militarmente y era líder en Latinoamérica. Aún así, y habiendo dado dura batalla reconocida por el mismo enemigo, no pudimos ante la superioridad militar de una potencia mundial.

Gracias a la señora Garré hoy estamos a la cola del cono sur, superados por todos nuestros vecinos que antes nos miraban con admiración. Hay que hacer notar que casi todos esos vecinos tienen gobiernos de izquierda, cuando no lisa y llanamente marxistas.

No hay gobierno en el mundo, sea de derecha o de izquierda que no prestigie, capacite, remunere y equipe a sus fuerzas armadas, de manera especial los que se autodenominan “socialistas”. En este punto conviene recordar que el presidente venezolano Hugo Chávez se ha armado hasta los dientes, incluso pretendiendo desarrollar tecnología nuclear. En comparación, Argentina es un caso para psiquiatra.

Desde Olivos -donde hoy las decisiones que afectan a la Nación son tomadas por conspicuos representantes de las organizaciones terroristas del pasado-, se resolvió hace unos días crear un nuevo ministerio, el de seguridad, para entregárselo a Nilda Garré, cuya efectividad destructiva ya ha sido probada. Ahora tenemos a esta ¿ex? terrorista manipulando y disponiendo sobre las fuerzas de seguridad, es decir la policía federal, la gendarmería y la prefectura naval.

Comenzó descabezando la cúpula policial, aunque el paso siguiente ha sido verdaderamente hilarante: ha prohibido la portación de armas por parte de sus efectivos. En adelante, los uniformados sólo podrán llevar casco, escudo y gas pimienta para enfrentar las protestas y manifestaciones sociales de los violentos armados con piedras, cócteles molotov y armas y proyectiles de todo tipo.

Nos preguntamos cuántos voluntarios conseguirá la Policía para armar la primera fila de esta “fuerza de choque disuasivo”. Sin embargo, lo preocupante es que el Estado está dejando de lado su obligación de velar por la seguridad pública y apostando a la ley de la calle, que desde el comienzo de la gestión k es la ley de la selva. Si quienes deben ejercer el monopolio de la fuerza y de la autoridad con las armas que les brinda la ley, no lo hacen, entonces la democracia y la gobernabilidad del país están en serio riesgo.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

11 dic 2010

PERIODISTAS MILITANTES

En LA NACIÓN de hoy, 11/12/10

Editorial II

PERIODISTAS MILITANTES

El presidente de Télam pareció burlarse de la sociedad al decir que prefiere los militantes a los hombres de prensa


Es grave que el flamante presidente de Télam, Martín García, tenga una concepción del periodismo rayana en lo chabacano y, por ello, crea que esa agencia estatal de noticias deba ser un apéndice del peronismo o, acaso, una unidad básica.

El periodismo argentino sufre desde 2003 los embates de un gobierno que no informa -hasta se ha jactado de tener un "vocero mudo"- y que espera que toda la información le sea favorable, como si nadie más que sus propios "periodistas militantes" fueran capaces de analizar la realidad. Lamentablemente, esa corriente ha ganado espacios propios gracias a un Estado que no está a la altura de las circunstancias.

En pocos países, el periodismo machaca tanto sobre el periodismo como en la Argentina, donde los grandes diarios y sus periodistas son tildados de obscenidades que, en la mayoría de los casos, no concuerdan con los hechos. ¿Qué periodista que hoy orilla los 50 años de edad pudo haber colaborado con la mentada dictadura militar, por ejemplo? Ninguno y, sin embargo, algunos de esos "periodistas militantes" se jactan de una trayectoria que corrigen según la ocasión e intentan poner a unos contra otras en una cruzada que poco y nada tiene que ver con la función que deberían ejercer.

En boca de García se ha puesto que prefería a un militante antes que a un periodista. Lo desmintió, pero nada ha dicho sobre su peculiar descripción de los periodistas, tildados de "prostitutas", que "escriben mentiras en defensa de los intereses de los que les pagan", a diferencia de "los militantes", que escriben "la verdad al servicio del pueblo". Lo mismo pensaba Mussolini cuando dirigía su periódico y estaba por lanzarse a la política. Si el periodismo es esa suerte de trampolín, varios, si no la mayoría, nos hemos equivocado en nuestra vocación.

Por ser una empresa del Estado, así como lo son Canal 7 y Radio Nacional, Télam debería ser un ejemplo de pluralismo y diversidad, no una especie de trinchera desde la cual su propio presidente, designado por el gobierno nacional, se excusa en la gastada "defensa del modelo" para denigrar a todo aquel que disienta del parecer de sus jefes directos.

Los propios fundamentos del decreto fundacional de Télam señalan que "el pluralismo informativo debe ser asumido en su sentido más amplio y abarcativo", y que "el Estado debe promover el pluralismo en la información en tanto está entre sus obligaciones asegurar que todos los sectores puedan expresarse".

En la Argentina, con una publicidad oficial nunca bien distribuida, amenazas permanentes contra autoridades y periodistas de distintos medios de comunicación y hasta burlas de parte de las principales autoridades, se ha perdido el respeto por aquello que debe seguir siendo un pilar de la democracia. Es una falta de respeto que la mismísima presidenta de la República se sienta tentada a revisar la historia con la ligereza propia del fanático que no acepta grises, sino blancos y negros.

Pudieron haberse cometido errores, lo cual sería anormal si no hubiera ocurrido, pero jamás el periodismo sano, comprometido con sus valores, ha intentado embarcar a sus lectores, oyentes o televidentes en una cruzada tan destructiva como la encarada actualmente por presuntos periodistas que, en el fondo, han de sentirse orgullosamente militantes. Debería pensar García, antes de dejarse llevar por arrebatos, la responsabilidad que tiene y la dimensión de la empresa que dirige.

De hacerlo, y ser más sensato que con dichos tan desafortunados, quizá podría hacernos un gran favor a todos: dejar de pretender dictar cátedra de periodismo y dedicarse a sumar voluntades kirchneristas en los ámbitos que correspondan.

La crítica, cuando es acertada, nunca hiere tanto como la pretensión de subestimar a la gente y creer, a su vez, que el Estado es una fuente segura de empleos para familiares, amigos y afines a un gobierno en particular. Demasiados profesionales capaces y sin trabajo agradecerían no tener que enrolarse en una doctrina política, como en los años cincuenta, para obtener un empleo que, por si fuera poco, pagamos todos con nuestros impuestos.

9 dic 2010

LA NUEVA AGENCIA OFICIAL DE NOTICIAS

LA NUEVA AGENCIA OFICIAL DE NOTICIAS


El señor Martín García, ultrakircherista, ha asumido días atrás la presidencia de la agencia oficial de noticias Télam.

García inició su gestión afirmando que en el plantel de la Agencia no quería periodistas profesionales sino militantes comprometidos. Lamentable actitud de un personaje que jamás pasó por una universidad para capacitarse, ni tampoco cuenta en su haber con una trayectoria periodística profesional que lo avale, sino que se ha destacado por su fanatismo propagandístico.

Su "declaración liminar" lacera a la gran cantidad de periodistas argentinos que desde hace décadas nos levantamos todos los días para cumplir con nuestro deber de informar y nuestro deseo de opinar libremente, sin censuras de ningún tipo, como debe suceder en una democracia adulta. Sin embargo, parece que al señor García ambas actividades le provocan urticaria.

Como siempre en este país, las cosas que pertenecen al Estado –y son por lo tanto sostenidas con recursos del erario público-, terminan siendo patrimonio del gobierno y utilizadas para sus fines, ya que se confunden maliciosamente ambos conceptos, sin importar el signo de la autoridad de turno.

Pasando a los hechos, el nuevo presidente de Telam nombró como gerente periodístico a Gabriel Fernández, quien exhibe un currículum "de peso" para semejante cargo: fue director de la revista chavista Question Latinoamericana, columnista de la también chavista Telesur y director del diario de las Madres de Plaza de Mayo.

En cargos claves fueron designados Marcelo Cena y Héctor Sánchez, vocero de Luis D'Elía el primero y periodista de la radio de las Madres, el segundo. A partir de ahora ambos se desempeñarán como jefes de la sección política, repartidos en diferentes horarios.

Es decir que García está logrando su objetivo, lamentablemente perimido, setentista, regresivo y confrontativo y, lo más condenable, carente del más mínimo vestigio de profesionalismo.

Telam suma además su división publicitaria. Toda la publicidad oficial que distribuye según capricho cifras millonarias, pagadas a costa de todos los argentinos, a los distintos medios de comunicación, debe pasar por esta agencia.

Un rápido repaso por las grandes agencias del mundo civilizado nos lleva a concluir que sólo los gobiernos autoritarios, del signo que sean, tienen o han tenido una “agencia oficial de noticias”. Las agencias líderes en el mundo son privadas, incluidas algunas que nacieron como oficiales en Europa por excusa de la guerra.

Además, en muchos países del primer mundo no existe la "publicidad oficial", o bien ésta consume apenas un mínimo porcentaje respecto a la Argentina, como es el caso de Francia, donde el gobierno informa sobre sus acciones y lo hace a todos los medios por igual.

Si el gobierno está haciendo obras en favor de su pueblo, éste las sentirá en carne propia, sin necesidad de gigantografías con el rostro del presidente o gobernador de turno, como si ellos sacaran el dinero de sus bolsillos para dar a unos u otros. Ni hablar de carísimas páginas en los diarios, ni del permanente machacar en la "televisión pública".

La agencia oficial Télam tiene una inmensa estructura de 700 empleados con sueldos elevados. Y, a todas luces, no es una entidad periodística creíble para nadie en el mundo, sino más bien el hazmerreír del periodismo universal, un elefante blanco costosísimo que nada aporta, salvo a la vanidad de algunos políticos argentinos.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

6 dic 2010

En LA NACIÓN de hoy, 6/12/10

Una polémica histórica con ecos en el presente

LA OTRA VUELTA DE OBLIGADO
David Rock

Para LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/1331065-la-otra-vuelta-de-obligado


El prestigioso historiador británico David Rock, profesor de la Universidad de California, quiso intervenir en la polémica que en esta misma página sostuvieron Pacho O'Donnell y Luis Alberto Romero sobre la Vuelta de Obligado y la visión oficial del nacionalismo argentino.

Como inglés nativo, no veo la década que siguió a 1840, al decir de Churchill, como nuestra hora más gloriosa o " finest hour ". En el colegio, a esa década la llamábamos "los años cuarenta hambrientos", no sólo por la catastrófica hambruna irlandesa, sino por la prolongada recesión económica que perjudicó seriamente las vidas de los obreros británicos.

Las presiones económicas internas provocaron varias aventuras imperialistas en el exterior, entre otras, las guerras infames del opio contra el imperio chino y la intervención de 1845 en el Río de la Plata. Sólo cerca de 25 miembros de las tropas francesas e inglesas murieron en el conflicto de la Vuelta de Obligado, un acontecimiento casi olvidado en Francia y Gran Bretaña.

Las pérdidas argentinas fueron mucho mayores: posiblemente hubo hasta mil muertos. La "batalla" recuerda los episodios imperialistas típicos en la India o en Africa, en los cuales por cada muerto europeo perecieron cincuenta nativos. Pacho O'Donnell define el incidente como "una de las mayores epopeyas militares de nuestra historia". Si eso fuera verdad, la República Argentina habría tenido una existencia casi idílica. Ojalá la historia británica hubiera sido la misma. En Gran Bretaña, el lenguaje de O'Donnell se aplicaría a acontecimientos como el primer día de la Batalla del Somme, el 1° de julio de 1916, cuando sesenta mil soldados ingleses cayeron en los primeros treinta minutos del enfrentamiento, ante las ametralladoras alemanas.

A pesar de su lenguaje exagerado, el artículo de O'Donnell tiene un cierto contenido analítico. Enfatiza, correctamente, la importancia de los barcos de vapor en el conflicto de 1845. Lord Palmerston veía al río Paraná como un sitio ideal para probar los barcos de vapor como máquinas bélicas. Los constructores de este tipo de buques en Inglaterra querían aumentar su producción si aparecían los mercados compradores. Algunos comerciantes de Liverpool soñaron con convertir al gran río (que creían conectado directamente al río Amazonas, a través de las junglas brasileñas) en un segundo Mississippi.

Como señala O'Donnell, algunos comerciantes británicos concibieron el plan de redefinir el mapa político de la región del Plata, reduciendo el territorio de la Confederación Argentina y aumentando el de la República del Uruguay.

La batalla de la Vuelta de Obligado resultó una derrota para Rosas, aunque posteriormente él pudo reclamar una victoria estratégica, cuando los británicos abandonaron su acción bélica y volvieron a la diplomacia. Estos evitaron cualquier medida violenta en la construcción de su imperio de negocios en la Argentina. Aunque no discrepo totalmente con O'Donnell, comparto la crítica de Romero de su versión de romanticismo histórico. Nadie debe olvidarse del papel de la demagogia revisionista en la tragedia argentina de los años 70 del siglo pasado.

Romero resume bien las opiniones de muchos historiadores distinguidos y confiables. Sin embargo, tanto él como O'Donnell no mencionan varios aspectos de la intervención de 1845 que son cruciales para su mejor comprensión. Bien conocido, por ejemplo, es el largo esfuerzo de Rosas por controlar la Banda Oriental; estos conflictos marcaron la continuación de la competencia entre Buenos Aires y Montevideo para dominar el comercio del Río de la Plata, que había empezado en el período colonial. El conflicto tipificó esta época de la historia latinoamericana después de la independencia. Los caudillos y los Estados-ciudades luchaban por la hegemonía de una manera más parecida a las guerras de la Grecia Antigua o la Italia del Renacimiento que a las luchas nacionales-populares europeas durante las revoluciones de 1848.

Ni O'Donnell ni Romero enfrentan los antecedentes de la participación de Francia y Gran Bretaña en el conflicto de 1845. Los franceses estaban concentrados en Montevideo; se opusieron a Rosas porque él les aplicó políticas discriminatorias; pasaron todo el período de Luis Felipe (1830-1848) tratando de derrocarlo. Bien distinto de la invasión de México durante el régimen siguiente de Napoleón III, los orleanistas trabajaron contra Rosas a través de bloqueos y socios locales como el general Juan Galo Lavalle. Los franceses nunca quisieron lanzar una invasión en tierra con tropas europeas, pues temieron que esto resultara un desastre costoso.

A diferencia de los franceses, los británicos habían establecido una presencia en ambas bandas del Río de la Plata. Buenos Aires atrajo a los británicos porque ofrecía acceso a mayores mercados y a productos vacunos de exportación. Por su parte, Montevideo tenía un puerto más caudaloso que Buenos Aires, y más cerca del Atlántico; además, sus autoridades solían demostrar más voluntad de cooperar con los comerciantes británicos.

En 1845, los comerciantes británicos de Montevideo convencieron a sus socios en Liverpool de montar una campaña bélica contra Rosas. Argumentaron que Montevideo pronto podría convertirse en la base de un nuevo comercio muy apreciable hacia el interior sudamericano, a través del Paraná. Para cumplir este plan, era necesario eliminar la oposición de Rosas. Los propagandistas siempre escondieron su verdadera razón: una acción contra Rosas por un bloqueo a Buenos Aires les daría el monopolio sobre el comercio existente en el Río de la Plata. El conflicto de 1845 significó una lucha entre grupos de políticos y comerciantes en competencia por la hegemonía comercial. Marcó una nueva etapa en la larga pelea entre Buenos Aires y Montevideo por la supremacía en el Río de la Plata.

Samuel Lafone merece una mención destacada en los anales del imperialismo victoriano. El lanzó la visión del comercio a vapor entre Montevideo y el alto Paraná; concibió el plan de redefinir las fronteras entre la Argentina y Uruguay a beneficio del segundo; en los años 50, gestó el desarrollo de las islas Malvinas, desde Montevideo. En 1845, Lafone convenció a William Ouseley, el enviado diplomático de Aberdeen, de enviar la expedición naval, junto con los franceses, por el Paraná y emprender el ataque a las tropas rosistas en la Vuelta de Obligado. A pesar de su triunfo militar, los británicos sacaron escaso provecho de su agresiva aventura, porque las oportunidades comerciales de la región del Paraná y del Paraguay fueron casi nulas.

Aberdeen había ordenado a su enviado utilizar la fuerza como último resorte y pronto condenó la entrada forzada al Paraná. Rápidamente, la opinión pública inglesa se dio cuenta de que la intervención contra Rosas producía grandes ganancias para los comerciantes de Montevideo, pero provocaba el descenso del comercio británico. La oposición creció a tal punto que a principios de 1846 los británicos abandonaban toda su anterior estrategia. Como ocurrió repetidas veces en el siglo XIX, el imperialismo británico se formó menos como resultado de una política gestada en Londres que por las acciones de los agentes comerciales locales o " men on the spot ", en este caso, Lafone y Ouseley.

"No somos ni Argelia ni la India", declaró gallardamente Rosas, cuando las fuerzas británicas se habían retirado. A pesar de su oposición a la intervención, el gobernador aceptó plenamente la idea de una asociación comercial con los europeos. En 1847, el diario pro rosista escrito en inglés en Buenos Aires, The British Packet , publicó un manifiesto sosteniendo que una relación con Gran Bretaña que hoy llamaríamos "imperialismo informal" sería provechosa para ambas partes.

El diario llamó a los británicos a enviar obreros y granjeros a Buenos Aires, que se dedicarían al comercio y al sector rural. De haber venido, los británicos hubieran gozado, según el diario, de "todos los beneficios de una colonia sin costo ni responsabilidad". Los rosistas también proponían el tipo de relación con Gran Bretaña que de hecho se materializó hacia fines del siglo XIX. Lo que hoy los revisionistas condenan como "la oligarquía antinacional o entreguista" asociada con los británicos? ¡incluiría a Rosas mismo! Obviamente, lo propuesto por Rosas tuvo el apoyo de los británicos establecidos en Buenos Aires. Ellos peticionaron al Foreign Office que se abandonara la intervención militar y rehusaron el consejo de Ouseley de salir de Buenos Aires. Todos se mantuvieron leales a Rosas y defensores de la soberanía provincial.

Conozco a un solo entusiasta de una hipotética conquista militar británica de Buenos Aires. Irónicamente, un irlandés. En 1845-1847, Antonio Fahy, un cura empobrecido y recién llegado, pidió un subsidio del gobierno británico anunciando su voluntad de actuar como un líder colonial, sobre la base de su prestigio dentro de la comunidad irlandesa de Buenos Aires.
Una narrativa acertada de los sucesos de 1840 en el Río de la Plata subraya lo anacrónico de la terminología empleada por O'Donnell: "democracia popular", "soberanía nacional" y "nacionalismo", por ejemplo.

La batalla de la Vuelta de Obligado fue una masacre de "nativos" típica de su tiempo. Más que un arquetipo del nacionalismo popular, Rosas era un dictador de un Estado-ciudad que, a la vez que supo defender su propio territorio, también deseó siempre una relación cercana y provechosa con los países imperialistas.

Como nota Romero, aquellos años pertenecieron a la época prenacional y prenacionalista de la Argentina. Los intelectuales liberales preclaros, como Alberdi y Sarmiento, soñaban con una república consolidada que emulara la pujanza democrática y republicana de Estados Unidos. Pero en aquella época sus proyectos todavía se hallaban muy lejos del imaginario de la masa popular.

© La Nacion
El autor, historiador británico, es especialista en historia política argentina

20 nov 2010

LA SOBERANÍA NO ES UN FERIADO

En LA VOZ DEL INTERIOR DE HOY, 20/11/10

Editorial

LA SOBERANÍA NO ES UN FERIADO

El Día de la Soberanía Nacional merecía otra conmemoración, no la de un fin de semana largo y turístico y menos una ambigua reivindicación de un contrarrevolucionario del 25 de Mayo de 1810.


La alteración constante del almanaque y la creación de nuevos feriados nacionales, que por lo general son trasladados a los días lunes para dar lugar a fines de semana largos y favorecer al turismo, resulta sospechosa e incluso poco comprensible en muchos casos. No se sabe si se trata de celebrar un hecho histórico o de otorgarle a la gente un día de asueto y la posibilidad de salir a pasear a las sierras o a las playas, lo que para la inmensa mayoría de los argentinos constituye un lujo inaccesible, dado los incesantes aumentos de los precios de pasajes, estadía y comida.

Hoy se celebra el 165° aniversario del combate naval y terrestre de la Vuelta de Obligado –aunque algunos historiadores sitúan el inicio de ese hecho el 18 de noviembre de 1845–, un pasaje estrecho situado a la entrada del río Paraná, librado entre fuerzas militares de la Confederación Argentina y una escuadra anglo-francesa. Los argentinos perdieron ese combate, pero Inglaterra y Francia fracasaron en su intento de controlar los ríos Paraná y Uruguay y levantaron luego el bloqueo, evacuaron la isla Martín García y devolvieron los barcos tomados a Buenos Aires.

Con posterioridad, la mayor parte de la historiografía reconoció a la batalla como uno de los hitos en la lucha por la defensa de nuestro país y esa jornada fue establecida como Día de la Soberanía Nacional, aunque nunca fue declarado feriado nacional. Es que la mayoría de los países tiene unos pocos feriados civiles y religiosos, sin que ello signifique mengua algunas para todas las fechas históricas dignas de recordarse.

Desde tiempos inmemoriales, la Vuelta de Obligado figura en todos los manuales escolares, lo que no significa condescendencia generalizada para con Juan Manuel de Rosas, que para algunos fue “El restaurador de las leyes” y para otros, un tirano oprobioso que gobernó con la mazorca, el degüello, el cuchillo, la lanza y la conculcación de todos los derechos y libertades individuales, o sea contra los grandes principios de la Revolución del 25 de Mayo de 1810. Y si lo que se quiere hoy es reivindicarlo, es un camino equivocado.

A la historia hay que dejarla donde está, o sea en un lugar distante y ambiguo, en el que hay lugar para todos y cada uno. No se puede escudriñar en forma permanente el pasado, cambiando el nombre de plazas, avenidas o estatuas.

La ciudadanía debe reflexionar sobre el pasado con serenidad, respeto y objetividad, sin convertirlo en otro campo de violencia simbólica y odios simplistas. Y debe pensar, sobre todo, en el presente y el futuro, en un tiempo nuevo en el que van cambiando las realidades y los conceptos; entre éstos, el de la soberanía.

¿Qué significa hoy soberanía? Independencia política y económica en la toma de decisiones, alianzas multilaterales, respeto de las libertades y derechos de los habitantes y de los países extranjeros, entre otros modernos valores.

http://www.lavoz.com.ar/opinion/la-soberania-no-es-un-feriado%EF%BF%BD

19 nov 2010

La Vuelta de Obligado

En LA VOZ DEL INTERIOR DE HOY, 19/11/10

LA VUELTA DE OBLIGADO, ¿UN FERIADO FEDERAL?

A pocas horas del nuevo feriado instituido por el Gobierno nacional, nos preguntamos, como provincianos, cuál fue la incidencia del combate de la Vuelta de Obligado en la historia de la República Argentina.

Ese episodio, ahora reivindicado, aparece en los libros de historia fechado tanto el 18 como el 20 de noviembre de 1845 y se lo recuerda como una victoria “pírrica”; es decir, que el vencedor fue más dañado que el vencido. Esto es así porque, si bien trajo como consecuencia la renuncia de las pretensiones comerciales europeas sobre la región, la escuadra argentina fue ampliamente derrotada por la flota anglo-francesa –superior en número y con armamento de avanzada para la época–, la que logró abrirse paso y remontar el río Paraná, infligiendo numerosas víctimas y grandes daños al bando argentino.

Según se deduce de los documentos de la época, Juan Manuel de Rosas, exitoso y acaudalado empresario rural dedicado a los saladeros de carne y al procesamiento del cuero vacuno, era en aquel momento el gobernador de la provincia de Buenos Aires, en alianza con las provincias del Litoral y enfrentado con las del interior.

Rosas se oponía a que las provincias argentinas comerciaran directamente con países extranjeros y mantenía un duro monopolio comercial y aduanero del puerto hacia el interior, no reconocía la independencia de los vecinos Uruguay y Paraguay y se declaraba enemigo de Brasil.

En el complejo trasfondo que rodea este período poco feliz de nuestra historia, donde el interior permanecía sometido a la hegemonía rosista y la libertad de expresión era prácticamente inexistente, el país se desangraba entre unitarios (liberales) y federales (conservadores), que conformaban posturas políticas irreconciliables.

La derrota del combate de la Vuelta de Obligado inicia el debilitamiento del autoritarismo rosista y el surgimiento del caudillo que habría de señalar al país el camino hacia la libertad y la organización nacional: Justo José de Urquiza. La caída de Rosas y el posterior Congreso Constituyente de 1852, que nos lega nuestra Carta Magna, implican el consenso de la mayoría de las provincias hacia la paz y la unión nacionales.

Considerar el combate de la Vuelta de Obligado como el Día de la Soberanía Nacional parece algo caprichoso, circunscripto exclusivamente a los intereses políticos y económicos de la única provincia –Buenos Aires– que demoró hasta 1862 en aceptar la Constitución Nacional y que, además, en tiempos de la Confederación rosista (1835-1852) había rechazado la bandera celeste y blanca de Manuel Belgrano, adoptada por el Congreso de Tucumán en 1816, sustituyéndola por una propia, muy diferente de aquella.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

http://www.lavoz.com.ar/opinion/%C2%BFun-feriado-federal


Otras opiniones:

http://www.notiar.com.ar/contenido/opinion/opi_11525.htm#1


http://www.perfil.com/contenidos/2010/11/23/noticia_0029.html

15 nov 2010

EL PAÍS DE LA CONGA

EL PAÍS DE LA CONGA
www.laargentinaqueyoquiero.blogspot.com

Mientras la desenfrenada inflación golpea despiadadamente a la sufrida sociedad argentina, el desempleo crece, la corrupción serpea por doquier, el ciclo lectivo empieza en febrero y termina bien entrado diciembre, y las inversiones huyen despavoridas del país, la presidente se aboca, por decreto “de necesidad y urgencia”, a aumentar los feriados nacionales, que en 2011 alcanzarán la friolera de 17.

Consultando el sitio web del ministerio del interior, se encuentra el listado de los feriados, discriminados entre feriados nacionales inamovibles, feriados trasladables y días no laborables.

Entre los primeros, los que más llaman la atención son el 25 de marzo y el 9 de diciembre, ambos días viernes, a los que se denomina “feriado puente turístico”, para justificar lo injustificable: un fin de semana largo de cuatro días.

De la misma manera, para reivindicar el invento del nuevo “día de la soberanía” adjudicado ahora al 20 de noviembre, se cambió el nombre al 2 de abril. De ahora en adelante es el “Día del veterano y de los caídos en Malvinas”, con la evidente intención de homenajear a nuestros héroes, pero despojar a esa fecha de cualquier connotación de gesta motorizada por los odiados militares del último cuarto del siglo XX.

Asimismo, el 20 de junio, ex Día de la Bandera, será el año que viene un feriado inamovible, ya que, al caer lunes, compone un conveniente fin de semana largo para homenajear, esta vez sí, “el paso a la inmortalidad del general Manuel Belgrano”.

Eliminado para siempre por discriminatorio como "Día de la Raza"(establecido en 1917 por decreto del presidente Hipólito Yrigoyen), el 12 de octubre seguirá existiendo como feriado, a fin de que tengamos un fin de semana largo en octubre, claro que ahora será trasladable y se lo conocerá como el “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, si es que alguien puede entender a qué se quiere referir con eso.

Pocos gobernantes en la historia del país han estafado tanto a la ciudadanía argentina como los Kirchner, en todos los sentidos y connotaciones que puede adquirir el término estafar. De lo que no cabe duda, es de que han convertido a la Argentina en el país de la conga.

Sin querer desmerecer para nada a este popular baile cubano, que suena especialmente durante los carnavales, nuestro país se está asemejando cada vez más a un gran club de baile popular, donde todos se divierten gratis, a expensas del dueño del lugar, que, en nuestro caso, no es nadie más que nosotros mismos.

En la Argentina K, lo mejor que pueden hacer los ciudadanos es acogerse a algún plan del Estado (hay para elegir), fomentar los servicios públicos subsidiados, anotarse en todos los piquetes (especialmente si se trata de acampar en la calle, muy entretenido), subirse a los buses de campaña para aplaudir a cualquier político (es una forma de conocer el país sin gastar un peso, y encima recibir la “bolsita” de víveres y la paga) y sumarse a la actividad “turística” (la más rentable del país) con cualquier emprendimiento: desde un puestito de choripán hasta un quiosco de baratijas. Todo vale. Lo importante, lo único importante, es no trabajar y vivir del Estado proveedor.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

12 nov 2010

LOS AÑOS DE ONGANÍA

LOS AÑOS DE ONGANÍA

Así se llamó un libelo de Roberto Roth, que colaboró con el “régimen” en calidad de Secretario Técnico. No deja de denostar a nadie -excepto a él-, que haya participado del gobierno de Onganía.

Que el gobierno de 1966 a 1973 no fue democrático, nadie lo puede negar. Pero de ahí a llamarlo "dictadura" con la connotación que actualmente tiene ese término, hay un trecho muy grande. Trecho salvado hoy sólo por la hipocresía de quienes entonces aplaudieron.

Don Arturo Illia fue el más honesto, austero y humilde de los presidentes argentinos, y cae por inacción en aquel junio de 1966, cuando enormes sectores de la sociedad estaban pidiendo un cambio a gritos. No fue una asonada militar, ya que no se disparó un tiro. Don Arturo había asumido con poco más del 20% de los votos, y con el peronismo proscrito. Su legitimidad era, por lo menos, dudosa, así como no eran dudosas sus cualidades morales y personales, que hoy más que nunca, apreciamos vivamente.

Debemos decir a esta altura que nos comprenden las “generales de la ley” ya que sendos padres de los firmantes de esta nota fueron funcionarios del llamado "gobierno de la Revolución Argentina".

Juan Carlos Onganía no se cansó de decir que el proceso que encabezaba no tenía plazos sino objetivos. Y el objetivo, lo dijo hasta el hartazgo, era devolver al país una democracia plena. Es decir, que no tenía ni el más mínimo rasgo de dictador. Hasta que finalmente fue traicionado por su camarada Alejandro Agustín Lanusse, que facilita el Cordobazo para debilitarlo, y finalmente sin empacho alguno, lo desaloja de la presidencia, poniendo a un sustituto transitorio para finalmente ocupar él el sillón de Rivadavia.

Lanusse, en sus delirios oníricos, creía que iba a ser presidente constitucional. Luego no tuvo más remedio que llamar a elecciones y lo “toreó” a Juan Domingo Perón. Por supuesto que perdió por goleada la contienda.

Leyendo los diarios de la época, haremos un pequeño resumen de los años de Onganía.

- Teníamos excelentes relaciones con el gobierno democrático de Chile, en manos de Eduardo Frei (padre) y les vendíamos trenes.

- Se realizaron una gran cantidad de mega obras sin las cuales hoy no podríamos subsistir:
. los puentes internacionales con Uruguay.
. los puentes sobre el río Paraná, integrando al litoral.
. el complejo hidroeléctrico Chocón-Cerros Colorados, sin el cual Buenos Aires estaría alumbrada a velas.
. el túnel subfluvial entre Santa Fe y Paraná.
. se sentaron las bases de otra obra fundamental que se inaugurara casi una década después:
el puente ferrovial Zárate-Brazo Largo.
. Y varios etcéteras.

- Éramos acreedores del FMI.

- Rechazábamos ofertas de créditos del Banco Mundial.

- Otorgamos créditos millonarios a Perú.

- Se reequipó con buques nuevos a la Marina de Guerra y a la flota mercante.

- Se disminuyó la planta de empleados públicos en 45.000 agentes, que pasaron a la actividad privada.

- Se creó la escuela del servicio exterior de la nación, que durante muchos años entregó al país a diplomáticos profesionales altamente preparados.

- Se proveyó de nuevos aviones, tanto a las Fuerzas Armadas como a Aerolíneas Argentinas, mientras donábamos aviones a Paraguay.

- El PBI crecía a un 7% anual.

- El costo de vida estaba congelado, o disminuía.

- La desocupación era del 5%.

Cualquier parecido con la actual situación del país, sólo un mago podría encontrarlo.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz