21 jul 2011

HAY QUE PASAR EL INVIERNO

HAY QUE PASAR EL INVIERNO

Fue una famosa frase pronunciada en junio de 1959 por Álvaro Alzogaray, ministro de economía del entonces presidente Arturo Frondizi, al anunciar un severo plan de ajuste para tratar de estabilizar la economía nacional luego de más de diez años de desastrosas políticas populistas.

El invierno ruso derrotó a dos grandes militares que, con su proverbial arrogancia, intentaron enfrentarlo y vencerlo. El primero de ellos fue Napoleón Bonaparte, quien en 1812 fue “aplastado” por el “general invierno” en su retirada de la ciudad de los zares, perdiendo cientos de miles de hombres. Otro tanto sucedió con Adolf Hitler, obsesionado con expandir el imperio alemán hacia el este, pero cuyos planes fracasaron ante el durísimo invierno (-50º C) que detuvo al poderoso ejército nazi a las puertas de Moscú en diciembre de 1941.

A comienzos de junio pasado, pocas semanas antes de la llegada de la estación fría al hemisferio sur, el estallido del caso Schoklender-Bonafini y sus impensadas ramificaciones significó un grave llamado de atención para el gobierno nacional y fue el preanuncio de la cruda temporada que se avecina. Inmediatamente después de la formidable estafa de las casas populares se produjeron las primeras manifestaciones de escasez de gas y combustible, la crisis en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), la derrota del candidato oficialista a la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el resultado negativo del ADN a los hermanos Noble-Herrera y, finalmente, la eliminación del seleccionado nacional de la Copa América que se juega en nuestro país. A esto hay que sumar el fino desaire que sufrió la presidenta en el acto por un nuevo aniversario del atentado a la Amia, la inflación galopante y la irrefrenable corrupción que se expande por todos los ámbitos de la política kirchnerista.

Mientras el dólar se dispara y la economía se descalabra, el invierno 2011 se presenta complicado para Cristina Kirchner, ocupada en su campaña por la re-elección presidencial. Los enfrentamientos entre distintos sectores sociales, motorizados a partir de la gestión de su marido, se agudizan permanentemente y no parecen tener una solución a corto plazo. Docentes, militares, curia, campo, jubilados, policías, han sido objeto de las políticas de subestimación, humillación y despojo de la demagogia K. A esto se suman los diferentes gremios en conflicto y hasta los trabajadores de la constructora de las viviendas "de los sueños", que cortan calles y protestan a lo largo y ancho del país.

Ya no bastan los desafortunados planes “para todos” lanzados por Cristina. Los argentinos queremos el país “en serio” del que se ufanaban los Kirchner, sin demagogia, sin inflación, sin corrupción, con trabajo, salud, educación, seguridad y justicia para todos los habitantes del país y no solamente para los obsecuentes y para la propia tropa.

El “general invierno” se presenta ríspido e intransigente en sus demandas a la comandante en jefe, quien, de no modificar en breve sus estrategias, será ampliamente derrotada en todos los campos de batalla de la vida nacional.  

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz





6 jul 2011

¡FELIZ CUMPLEAÑOS CÓRDOBA!

6 de julio de 1573 - 6 de julio de 2011
438º Aniversario de la Fundación de la ciudad de Córdoba, Argentina,
por Jerónimo Luis de Cabrera.





Escudo ideado por Jerónimo Luis de Cabrera
para la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía

25 jun 2011






EL ABUSO DE LA CADENA

En Argentina una cadena nacional es una transmisión que se realiza en forma conjunta y obligatoria con todas las emisoras que integran la Cadena Nacional de Radiodifusión y Televisión, y RAE, Radiodifusión Argentina al Exterior, con el objetivo de hacer llegar un cierto mensaje del gobierno a la mayor audiencia posible.

En una democracia donde rige el estado de derecho el uso de este tipo de transmisiones está generalmente limitado a casos de crisis nacionales, como las constituidas por una guerra o bien por cualquier tipo de desastre natural (terremotos, tornados, inundaciones). En los sistemas autoritarios o totalitarios, por el contrario, los gobernantes se valen de las transmisiones en cadena nacional para fines propagandísticos o bien para adoctrinar, someter o amedrentar a la población.

Esta práctica de transmisión conjunta provoca serias pérdidas económicas a las emisoras privadas, que ven su programación baldada con la consecuente pérdida de la publicidad ya pautada.

El presidente Richard Nixon usó la cadena nacional de su país para anunciar su renuncia a la presidencia tras el escándalo de Watergate, en agosto de 1974. El emperador japonés Akihito, que sucedió a su padre Hirohito en 1989, dirigió un mensaje en cadena nacional en marzo pasado, por primera vez en 22 años, para expresar su emoción por la calma con la que su pueblo actuó frente al terrible terremoto seguido del tsunami que causó miles de víctimas, y su agradecimiento a las naciones del mundo que se solidarizaron con su país.

Durante la primera mitad del siglo XX y con los progresos tecnológicos disponibles, el comunismo ruso, el fachismo de Mussolini y la Alemania nazi usaron las respectivas cadenas nacionales en forma indiscriminada y permanente para perseguir a los disidentes e instalar no solamente el terror, sino también los respectivos “paraísos” concebidos por Stalin, il Duce y Adolf Hitler.

En diciembre de 1961, a casi tres años del triunfo de la revolución que lideró y en un recordado mensaje transmitido por cadena nacional, Fidel Castro confesó "con entera satisfacción y con entera confianza soy marxista-leninista y seré marxista-leninista hasta el último día de mi vida". A partir de ese momento, el dictador cubano hizo de las transmisiones en cadena un hábito nacional, llegando a parlar durante doce horas seguidas, mientras su juventud se lo permitía.

Por su parte, su admirador y discípulo bolivariano Hugo Chávez ha usado y abusado de la cadena nacional a su antojo, especialmente para eliminar a los disidentes y para convencer al mundo de las bondades de su “modelo”, lo que incluye también su programa semanal “Aló presidente”, donde supuestamente “escucha” y se interesa por sus gobernados. Un reciente estudio realizado por una ONG con sede en Nueva York y publicado en distintos medios digitales y gráficos del mundo –entre ellos El Universal de Venezuela– ha concluido que Chávez ha hablado alrededor de 1.300 horas por cadena nacional, emitiendo unos dos mil discursos por radio y televisión durante los diez años de gobierno que van desde 1999 hasta enero de 2010.

Desde que la Argentina retomara el rumbo democrático en diciembre de 1983, los sucesivos presidentes hicieron uso de este recurso del Estado en ocasiones relativamente escasas y que, en general, lo ameritaban. Raúl Alfonsín lo hizo en varias oportunidades, aunque no fueron excesivas, Menem prácticamente la descartó y Néstor Kirchner usó la cadena nacional solamente en dos oportunidades.

Sin embargo, su viuda, Cristina Fernández, después de convencerse de las maravillas de los decretos de necesidad y urgencia, descubrió casi por azar los beneficios que le reportaba el uso de la cadena nacional para fines proselitistas. Su primera aparición fue en mayo de 2008. Desde entonces, la presidenta de todos los argentinos no solamente ha usado y abusado de las transmisiones en cadena por motivos intrascendentes, sino que ha instaurado una manera particular de llevarlas a cabo.

Digitando prolijamente sus estudiados parlamentos, CFK usa frecuentemente el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, presidido por la imponente imagen del Che Guevara, haciendo que las cámaras de televisión la tomen de frente y perfil ante el atril (no sentada frente a un escritorio), alternando las tomas entre "Ella" y la concurrencia y registrando minuciosamente todo el campo visual, mientras la presidenta se dirige a un auditorio colmado mayoritariamente por personas de sexo masculino (gobernadores y gente de la farándula), la claque incondicional, que asiente, sonríe y aplaude, festejando el más mínimo de sus mohines circenses o expresiones vacuas. Hasta hace poco se detectaban también en el recinto -y eran enfocadas con insistencia- algunas presencias femeninas con sus cabezas tocadas por pañuelos blancos, que ahora, curiosamente, brillan por su ausencia.

Es cierto que no se puede achacar solamente a la gestión K, iniciada en mayo de 2003, el uso exagerado de los recursos del Estado, pero sí es verdad que tal vez pase a los anales de la historia nacional como la administración más corrupta -lo cual no es poco decir-, y que jamás rindió cuentas de los siderales fondos desaparecidos en distintos agujeros negros ni de la flota de aeronaves que los Kirchner han usado para trasladar desde muebles y objetos para sus propiedades en Calafate, hasta para hacerse llevar los diarios del día o trasladar a la “nena” a una fiestita de cumpleaños.

El uso de los recursos del Estado, entre ellos la cadena nacional de radio y televisión, debe ser realizado con prudencia y mesura por parte de quienes detentan transitoriamente el poder, y exige, además, el monitoreo permanente no sólo por parte de los organismos e instituciones competentes, sino de la ciudadanía a partir de la cual ese poder ha emanado.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

19 jun 2011

20 de Junio - DÍA DE LA BANDERA ARGENTINA EN HOMENAJE AL FALLECIMIENTO DE SU CREADOR, MANUEL BELGRANO




"Juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores,
y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad".

Palabras de Manuel Belgrano, al presentar la bandera de su creación
y hacerla jurar a sus tropas el 27 de febrero de 1812.

El 1 de marzo de ese año, este abogado devenido en militar
por las circunstancias históricas,
parte al Alto Perú para hacerse cargo del Ejército del Norte,
donde obtiene los resonantes triunfos de
Tucumán (24 de septiembre de 1812, festividad de la Virgen de la Merced
a quien entrega su bastón de mando) y Salta (20 de febrero de 1813).

La Asamblea Constituyente dispuso premiarlo con 40.000 pesos
y un sable con guarnición de oro,
pero este insigne compatriota declinó el ofrecimiento y prefirió que
con ese dinero se construyeran cuatro escuelas
en Tarija, Jujuy, Tucumán y Salta, porque "renunciar es poseer".

El 20 de enero de 1814 se encuentra por primera vez con
José de San Martín en la Posta de Yatasto, monumento histórico nacional,
y le hace entrega del mando del Ejército del Norte.

Murió en la más absoluta pobreza el 20 de junio de 1820.

Recibamos con honor el legado de sus últimas palabras,
con las que rendimos nuestro homenaje a uno de los
más extraordinarios hombres que ha dado nuestra Patria:

"Pensaba en la eternidad donde voy y en la tierra querida que dejo.
Espero que los buenos ciudadanos trabajarán para remediar sus desgracias."


15 jun 2011

LOS INTOCABLES

LOS INTOCABLES

Así llamó la prensa de Chicago al grupo de agentes federales capitaneados por Eliot Ness, que entre 1927 y 1931 se dedicaron con especial ahínco a perseguir y capturar al mafioso Alphonse "Al" Capone. Batallando contra funcionarios, policías, empresarios, legisladores, ciudadanos y jueces amenazados y coimeados por el gángster más famoso en la historia de los Estados Unidos, los insobornables –de ahí el apodo de “intocables”– federales consiguieron que “Scarface” (cara cortada) fuera llevado a juicio y condenado a once años de prisión por evasión de impuestos, ya que no lograron que se lo sentenciara por contrabando de alcohol ni por los innumerables crímenes cometidos.

En la Argentina del tercer milenio, en cambio, los intocables son aquellos personajes íntimamente ligados al poder político y sindical que, a diferencia de Ness y sus hombres, demuestran una conducta venal, reprochable y frecuentemente asociada a hechos de corrupción, que quedan impunes gracias al manto de protección tendido desde las más altas esferas.

Entre esos intocables se encuentran desde hace mucho tiempo, y muy especialmente desde la llegada de los Kirchner a la presidencia en 2003, los supuestos defensores de los “derechos humanos”: Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Eduardo Luis Duhalde, Horacio Verbitsky, Esteban Righi y una larga fila de seguidores.

Tras la salida a la luz de los negociados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y su plan de viviendas populares, diversos funcionarios se han acercado a los medios de comunicación para defender lo indefendible y sostener a la titular de Madres a cualquier costo.

La delantera más repudiable la lleva el canciller Héctor Timerman, quien acusó de “malparidos” a los argentinos que se atreven a dudar de la honestidad de Hebe de Bonafini. Por su parte, el ministro de obras públicas Julio De Vido, desde cuya oficina se giraron las millonarias cifras a la constructora Meldorek obviando cualquier control, ratificó su “plena confianza” en la cuestionada señora y confirmó que el ministerio a su cargo seguirá sosteniendo el proyecto habitacional de ensueño. 

Tal vez una de las voces más sorprendentes que se alzaron en defensa de Bonafini ha sido la del sacerdote jesuita Rafael Velasco, rector de la Universidad Católica de Córdoba que en su columna de los jueves (el mismo día que las Madres hacen su ronda en la plaza), en el matutino más importante de La Docta, se despachó la semana pasada con una cerrada  apología de Hebe Pastor y su organización de pañuelos blancos. Velasco culpó “a algunos medios de comunicación” y a “sectores recalcitrantes” que persiguen “intereses no siempre democráticos” de los ataques a las Madres, insistiendo en que no hay que perseguirlas por este escándalo de corrupción porque ellas llevaron a la cárcel a los militares genocidas que vencieron al terrorismo de los años 70.

Es decir que desde los propios círculos del poder se estimula la idea de que hay ciudadanos que están por encima de cualquier norma, en clara contradicción al espíritu de nuestra sabia Constitución Nacional, que en su artículo 16 establece que todos los habitantes de la República somos iguales ante la ley.

Estas voces, como todas las que han tratado de despegar al gobierno nacional y a los directamente implicados en esta monumental estafa a la buena fe y al bolsillo de los argentinos, adquieren así diversas figuras penales, tales como cómplices, partícipes necesarios y encubridores de este delito de corrupción que no debe quedar impune.

Y, a diferencia de lo sucedido con el juez y los integrantes del jurado que condenaron a Capone y cuyos nombres no quedaron salvados por el bronce, la sociedad debe exigir que la justicia de nuestro país actúe en forma rápida y eficiente, de modo que pueda salvar en el mármol los nombres de aquellos valientes que impidieron que, de ahora en adelante, en la Argentina haya ciudadanos intocables. 

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

12 jun 2011

INMOBILIARIA K

El 31 de enero pasado la presidente argentina recibió la visita oficial de su par de Brasil, Dilma Rousseff. Era la primera salida al exterior de Dilma en su calidad de primera magistrada y eligió nuestro país porque Argentina es un socio estratégico en el cono sur.

La presidente Rousseff traía una agenda muy apretada que contemplaba sólo tres horas en suelo argentino, dos horas para reuniones y firma de convenios con Cristina y diversos funcionarios y una hora para el obligado banquete protocolar. Luego, Aeroparque y Brasilia.

El encuentro -“cumbre” como los llaman ahora- entre ambas mandatarias no fue muy amable. Dilma expresó claramente que ella “no es Lula”, y que las relaciones de intercambio comercial debían guiarse de acuerdo a nuevos y estrictos parámetros. La no observancia de los mismos, gracias a personajes de caricatura con poder para frenar el voluminoso comercio bilateral, provocó hace unas semanas una tensa situación con el país vecino. Para destrabar el espinoso asunto fueron necesarias muchas reuniones de la ministra de industria, Débora Giorgi, con su par brasilero, así como con diplomáticos y funcionarios.

Cristina Kirchner aprovechó la visita de Dilma para un capricho personal y forzó a su colega a retrasar su regreso a Brasilia. La primera mandataria argentina llevó a la brasilera a la Casa Rosada para presentarle a la flor y nata de los “derechos humanos” locales: Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto de Abuelas, Eduardo Luis Duhalde, miembros del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) y otros personajes de menor relevancia. 




Sin embargo, el verdadero motivo de la reunión era una cuestión de marketing: Cristina se había propuesto venderle a Dilma las casas que construyen las Madres a fin de paliar los daños causados por las recientes inundaciones en el vecino país. Para ello hizo trasladar hasta la Plaza de Mayo una casa y un aula armadas sobre un camión semiremolque y entonces desde el “balcón de Perón” la alentó a que comprara esos modelos para la recontrucción de algunas barriadas de Río de Janeiro destruidas por un alud. La presidente Rousseff recibió carpetas con planos, descripciones del sistema constructivo y varios etcéteras, además de dos modelos terminados de regalo para llevarse a casa. Dilma respondió que estudiaría la propuesta.

Del mismo modo, la fundación Madres de Plaza de Mayo envió 15 casas terminadas a Uruguay, a fin de convencer al presidente Mujica de adquirir la oferta habitacional argentina. Según trascendidos, el presidente Chávez también habría girado fondos para adquirir un lote de casitas prefabricadas marca “Bonafini-Schoklender” y estaría ahora siendo cuestionado por legisladores de la oposición.

Esto es así, porque tres semanas antes de la llegada de Rousseff, el 6 de enero de 2011, el canciller Héctor Timerman firmó un convenio con la fundación presidida por Hebe de Bonafini para extender el plan de viviendas populares concebido por Cristina Fernández a otros países de la región. La "Misión Sueños Compartidos" se llevaría a cabo a través de las correspondientes embajadas argentinas.


Al destaparse el "affaire" Schoklender, Hebe de Bonafini vociferó a los cuatro vientos que no tiene nada que ver con su hijo adoptivo y que no sabía lo que estaba haciendo el ejemplar muchacho. Desde la Casa Rosada sucede otro tanto: se motoriza una operación para despegar a Cristina, Timerman y De Vido del escándalo, pero ya es un poco tarde: hasta en la página de la presidencia los documentos gráficos mandan al frente a la dirigencia nacional al completo.

El negociado inmobiliario de Cristina Fernández y su troupe de buenos muchachos, que implica una increíble red de un entramado casi perfecto en lo financiero, ha quedado al descubierto. Y aunque siempre resulta doloroso enterarse cómo el Estado lucra cruelmente con la necesidad de los más pobres, que no le quepa duda a ningún compatriota que desde hace unos días en lo primero -y lo único- que piensa nuestra presidenta es en el “techo” de todos y cada uno de los argentinos.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

10 jun 2011

Desde el archivo: UN IMPERDIBLE ARTÍCULO DEL PERIODISTA ESPAÑOL ALFONSO USSÍA

Hebe de Bonafini: La gorda rica
Alfonso Ussía

Hebe de Bonafini es una mujer detestable. Vive del cuento y del dolor ajeno. Es la más conocida de las «Madres de la Plaza de Mayo». La diferencia entre la Bonafini y el resto de sus compañeras es que a la gorda no le desapareció hijo alguno durante la dictadura militar en Argentina. Los hijos de la foca porteña y batasunera viven en París con su padre, y su desaparición de Argentina nada tuvo que ver con la tortura o la muerte. Se fueron porque no podían soportar a su madre, sencillamente.

La gorda se anudó en la cabeza el pañuelo blanco reivindicativo y ha recorrido el mundo de gorra y en asientos de primera clase recibiendo toda suerte de homenajes y cortesías. En España se reconoció simpatizante de la ETA y de su entorno. Ha escupido palabras insufribles: "Las «madres» nos hemos solidarizado con la lucha valiente del pueblo vasco contra un Estado criminal y asesino, el español".

No todas «las madres», como ella dice, porque un amplio sector de auténticas madres de hijos desaparecidos se escindieron del grupo radical de la gorda por graves y profundos desacuerdos con el proceder y el buen vivir de la impostora y nauseabunda porcina.

Pero en todas partes hay tontos, o desmemoriados, o demagogos, o resentidos dispuestos a colaborar con gentuza como Hebe de Bonafini. Se sabía que en Batasuna es tratada como una militante distinguida, y que probablemente algún pico del dinero recaudado con los secuestros y chantajes de la ETA ha terminado en los bolsillos de la vociferante puerca. Pero nadie imaginaba que un gobierno autonómico, como el del Principado de Asturias, se prestaría a subvencionar a una inductora del odio y la violencia.

Y así es. El gobierno socialista presidido por Vicente Álvarez Areces ha regalado a Hebe de Bonafini, la defensora de la ETA, ciento ochenta mil euros, supuestamente destinados a una inexistente «universidad de las madres», que es el último señuelo inventado por la gorda para estafar a los ingenuos y los tontos. El señor Álvarez Areces premia a una ardiente partidaria del terrorismo en España con treinta millones de las antiguas pesetas provenientes de los impuestos de los españoles. El señor Álvarez Areces es pues, un pésimo administrador del dinero público y un defraudador de la ética. Si le sobran a las arcas del gobierno de Asturias ciento ochenta mil euros, que les sean entregados a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, y no a quien apoya a los asesinos desde su perversidad invencible.

Cuando se derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York, Hebe de Bonafini lo celebró con pública alegría. Cuando la banda terrorista ETA comete un atentado, Hebe de Bonafini no oculta su satisfacción. A esta cerda le regala el socialista Álvarez Areces ciento ochenta mil euros, en nombre del «progresismo». Eso no es progresismo. Es una simple, llana, incívica e indignante gilipollez.

La Razón, España (04/05/04, 18.59 horas)

7 jun 2011

7 DE JUNIO

DÍA DEL PERIODISTA
en Argentina

Un cordial saludo a todos los colegas del país.

El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno funda La Gazeta de Buenos Ayres,
primer periódico surgido en las Provincias Unidas a partir del primer gobierno patrio,
y que representaba las nuevas ideas de los habitantes de esta tierra.

Fue establecido por el Primer Congreso Nacional de Periodistas,
realizado en Córdoba en 1938.

6 jun 2011

EL DESINFORMANTE

EL DESINFORMANTE

En aquellos países en los cuales el sistema democrático está más afianzado que en el nuestro, la posibilidad de acceder a la información pública por parte de la ciudadanía se ha convertido en un derecho a través de leyes que lo consagran. 

Algunos países latinoamericanos, entre ellos México y nuestros vecinos Chile y Uruguay, cuentan con normas en ese sentido, algo que en nuestro país sigue siendo una asignatura pendiente, ya que los diferentes proyectos han sido “cajoneados” varias veces en las Cámaras, una de ellas gracias a las gestiones de la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner.

En Argentina es tan difícil saber por qué todos los juicios que rozan al poder político recaen siempre en un determinado juzgado, como pretender enterarse de la forma en que se gastan los fondos públicos.

En tiempos de Carlos Menem (1989-1999) las demandas contra el gobierno iban a parar indefectiblemente a la oficina capitaneada por María Romilda Servini de Cubría, mientras que las valijas con dólares eran transportadas por Amira Yoma y el tráfico más importante era el de armas de la mano de Monzer Al Kassar.

Durante la gestión K, iniciada en 2003, los juicios resonantes terminan inexplicablemente en Norberto Oyarbide, las valijas las acarrea Antonini Wilson (lacayo de Hugo Chávez) y el tráfico de ocasión es la droga, que sale tranquilamente de cualquier aeropuerto del país, por ejemplo desde Morón a Barcelona.

Por su parte, el Estado, encarnado por los funcionarios, legisladores y jueces funcionales a Cristina Fernández, se encarga de cerrar filas en torno a la presidenta, obstaculizando, impidiendo y negando a la ciudadanía el derecho a conocer cómo y en qué se gastan los fondos públicos, es decir el dinero que pertenece a todos los argentinos.

Un caso paradigmático en ese sentido lo constituye el de “la reparación histórica” a las víctimas del terrorismo de Estado encarado por la administración kirchnerista. Cada una de las supuestas víctimas –o sus familiares– fue indemnizada con 250 mil dólares, pero resulta imposible conocer cuántos y quiénes fueron los beneficiados. Cualquier gestión en ese sentido ante el Ministerio Público termina en una olímpica negativa, que deja profundas sospechas en la opinión pública.

La única excepción en este tema son los 700 mil dólares cobrados por el padre de la joven Dagmar Hagelin, como resultado de un juicio contra el Estado y gracias a la intervención del ex presidente Fernando de la Rúa, aunque Hagelin no conocía a su hija ni jamás se interesó por su suerte.

El Estado argentino indemnizó también a miles de subversivos “desaparecidos”, que un día, curiosamente, aparecieron en México gozando de buena salud luego de un fuerte terremoto. Otro “reparado” resultó ser un ex juez de Morón protagonista de un sonado caso que involucró al sacerdote Julio César Grassi, y que declaró públicamente y sin ningún empacho que no pidió su baja de la lista de desaparecidos de la Conadep porque para él era un honor estar entre ellos. Así llegamos finalmente al emblemático caso de la jueza de la actual Suprema Corte de Justicia de la Nación que, acosada por el periodismo, reconoció haber cobrado pero afirmó que lo iba a devolver, hecho que hasta ahora no parece haber sucedido.

En tiempos del matrimonio K, los desaparecidos fondos de la Provincia de Santa Cruz, el misterioso incremento del patrimonio de Néstor y Cristina, la “bolsita” de Felisa Miceli, el escándalo del ex secretario de transporte Ricardo Jaime y el más reciente de Sergio Schoklender, ex apoderado de las Madres de Plaza de Mayo, entre otros casos, no solamente apuntan claramente a la oficina presidencial, sino que desnudan la realidad del país en lo que hace al manejo discrecional de los fondos públicos. Demás está decir que cualquier averiguación en este sentido está indefectiblemente condenada al fracaso.

Es imperativo por eso la sanción de una ley que permita conocer con certeza el destino de los dineros públicos –además de su inmediata aplicación por parte de las instituciones correspondientes–, debido a que en Argentina, mientras el gobierno se comporta como el gran desinformante, escondiendo o reteniendo datos como secreto de estado y la justicia cómplice se hace la distraída, a la ciudadanía sólo le queda recurrir al periodismo honesto para intentar gozar de un derecho que debería estar vigente desde hace años en el país “en serio” que prometieron los Kirchner.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

1 jun 2011

LOS ENFERMOS MENTALES NO VOTAN, HEBE SÍ


LOS ENFERMOS MENTALES NO VOTAN, HEBE SÍ

Desde el hospital nacional para enfermos mentales José Tiburcio Borda, más conocido como “el Borda” a secas, y del contiguo símil para mujeres Braulio Moyano, han llegado dos angustiantes noticias casi simultáneas. La primera es que hace casi dos meses que no tienen gas. La segunda es que murieron dos internos en un incendio que se verificó en la unidad carcelaria del Borda.

No es la primera vez que este complejo neuropsiquiátrico es noticia, ya que lo ha sido con cierta frecuencia por su estado de abandono, tanto en lo que hace a lo edilicio como a los pacientes allí internados. Según trascendidos, la falta de gas se intentó paliar con reemplazos eléctricos, pero éstos se quemaron. Resultado: los internos tienen frío, comen los alimentos sin calentar, no se cambian la ropa porque las lavadoras no funcionan y no se bañan porque los calefones son a gas.  

Al parecer, para la dirigencia política los internos -y también los empleados de estos lugares- son la escoria de la sociedad. Claro, los enfermos mentales no votan, y por lo tanto no existen. En cambio, sí vota la desagradable presidente de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe Pastor de Bonafini, que además “administra” y manipula varios miles de votos de los argentinos que mantiene como rehenes con los planes de vivienda que regentea. Desde 2003 es la beneficiaria de más de 300 millones de pesos provenientes de los impuestos de todos los compatriotas, y que doña Cristina le pasa graciosamente y sin ningún control ni rendición de cuentas a través del ministro Julio De Vido. 

En el caso de su famoso plan de viviendas populares denominado pomposamente “Sueños compartidos” no se le exigen ni siquiera los certificados de avance de obra. Por si fuera poco, está saliendo a la luz que hay muchas menos casas ejecutadas que las declaradas, que el costo unitario es el doble de otros planes similares y que se facturan pequeñas viviendas de madera, aluminio, poliestireno expandido (telgopor) y piso de tierra como si fueran mansiones en los countries más lujosos del país. 

Hace un tiempo fue noticia que la señora del pañuelo blanco había librado, en nombre de la fundación que preside, más de un centenar de cheques sin fondos por un total cercano a los 2 millones de pesos. Cualquier mortal de a pie que ose emitir tres cheques sin respaldo en el lapso del año calendario encontrará su cuenta cerrada por el Banco Central, excepto, por supuesto, la inefable madre de las Madres.

Por su parte, el doble parricida Sergio Schoklender, hijo adoptivo del personaje de la gran boca, amenaza ahora con hablar. Apenas se difundió la trifulca con su súper madre, se despachó con una serie de mentiras, como es habitual en la gente de extrema izquierda. Afirmó haber ganado tanto dinero con su profesión de abogado y con el desarrollo de unas ignotas “patentes” como para justificar su mansión en José C. Paz (más grande que la quinta de Olivos: 19 habitaciones y 14 baños, y que milagrosamente comprara por la exigua cifra de 98 mil dólares), como así también el yate de medio millón de dólares y los dos aviones biturbohélice en los que se mueve, entre otros lujitos. Además, se ufanó de poder adquirir “una Ferrari” si se le daba la gana. Lo cierto es que sus declaraciones en la Afip como monotributista revelan exactamente lo opuesto.

Obviamente, Schoklender no vive en las taperas que construye para los pobres, a los que además explota, ya que muchos de los trabajadores que emplea en la construcción de las viviendas cobran magros sueldos y “en negro”, como han denunciado varios de sus ex empleados. 

Un querido amigo solía afirmar en su programa radial que había que separar la culpa de la responsabilidad. Ante los hechos recientes en el caso de la constructora “soñada”, primero deben aparecer los responsables y luego se juzgará al culpable. Sin embargo, es imperativo que se investigue, se encuentre a los responsables y se castigue a los culpables, caiga quien caiga y sea quien sea, Hebe de Bonafini, Cristina Fernández, Julio De Vido o Sergio Schoklender.

Será tal vez una forma de sanear la política corrupta en la que estamos inmersos y de “blanquear” a los eternos postergados (jubilados, docentes, presos, aborígenes, enfermos mentales, entre otros) que lo son solamente por su incapacidad para “parar” el país en lo que hace a la actividad económica. En el caso de los presos y los enfermos mentales el panorama es aún más grave: estos argentinos indefensos no cuentan como ciudadanos, ya que al no votar no son objeto de ningún programa especial para ellos (al estilo “libertad para todos y todas” o “salud para todos y todas”).

Por el contrario, tanto el camionero Moyano (o el sindicalista de turno) como la madre putativa de los argentinos (y también la abuela correspondiente) son personajes de cuidado, no solamente por sus frecuentes alteraciones al orden social y el permanente saqueo a las arcas del estado, sino por tener cautivos de sus caprichos a los sucesivos gobiernos y a la comunidad toda, especialmente en los años electorales como el que estamos transitando.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz




27 may 2011

UNA NUEVA Y GLORIOSA NACIÓN

UNA NUEVA Y GLORIOSA NACIÓN

No nos habíamos dado cuenta. La Primera Junta, la Declaración de la Independencia, San Martín, Belgrano, Yrigoyen, Perón, la dictadura militar, no existieron. Para qué nos habremos pelado las pestañas estudiando historia, si todos estos hechos fueron una fantasía, un espejismo, una ilusión.

La patria nació el 25 de Mayo... de 2003. Antes de que "Él" asumiera la presidencia, la nada. Argentina era tierra yerma.

Alguien de nuestro entorno nos señala que estamos equivocados, que la presidente viajó expresamente a Resistencia a festejar el 201º aniversario del primer gobierno patrio. Repasamos entonces muy cuidadosamente su discurso un par de veces más, pero no. No encontramos ninguna referencia a un hecho anterior a 2003, tampoco a 1810, que sería la fecha correspondiente si éste era el aniversario 201.  

Como los canales de televisión siguen reponiendo imágenes del acto, pudimos apreciar como una multitud “espontánea” la aplaudía a rabiar, blandiendo carteles en los que se leía “Cristina 2011”, mientras ella ratificaba, enfundada en su ridículo luto y con sus elipsis características, que será candidata. Entonces pensamos que habrá que creer nomás.

Hasta aquí el tema tomado para la risa, por no llorar. La gravedad del asunto no permite concesiones, ya que se trata de algo inédito en la política argentina. Los K han secuestrado para sí mismos una celebración que nos pertenece a la totalidad de los argentinos y que aquí reclamamos: 25 de mayo para todos y para todas, porque los revolucionarios de entonces no pensaron en sí mismos. Fogonearon una revolución en nombre de todos los habitantes de este suelo, para liberarnos del yugo español.

Comentario aparte merecen las palabras del obispo de Resistencia, monseñor Fabriciano Sigampa, que en el tedeum no dejó de adular a la señora, agradeciendo con inusitada obsecuencia en nombre de los locales, “chaqueñitos y chaqueñitas”, todo lo que les ha dado la gran benefactora, en especial la asignación universal por hijo, que los sigue condenando a la esclavitud de la pobreza, el asistencialismo y el clientelismo. No sabemos si los tobas o los wichis se enteraron de la presencia de la presidenta, de las palabras del obispo y de las dádivas que les estaban destinadas. 

Suponemos que los Qom, cruzando el Bermejo, experimentaron una situación similar. Lamentablemente Rosa Molina, chaqueña que vivió en la periferia de Resistencia y murió por un agudo cuadro de desnutrición en septiembre de 2007, no se enteró que vivía en esta jovencísima Argentina que era el paraíso terrenal, y que Néstor y Cristina ya estaban perpetrando la continuidad sine die del modelo. Doña Rosa Molina, nuestra compatriota que tenía la misma edad que la presidente, murió pesando 24 kgs. Murió de hambre.

En cambio, en Buenos Aires, las palabras del cardenal Jorge Bergoglio se destacaron, como siempre, por su dureza hacia los políticos. Tal vez por ello el gabinete nacional, también como siempre, lo evita.

Ni hablar de la claque ubicada en el palco oficial de la capital chaqueña. Muchos gobernadores además del anfitrión. Y en primera fila, por cierto, el que ocupa la más alta magistratura de la mayor provincia argentina. Nos preguntamos entonces si esos gobernadores no tenían que estar presidiendo los tedeums en sus respectivas provincias. Será que Dios no es federal.

Lo cierto es que en todo el ámbito nacional el 25 de mayo pasó desapercibido como fecha patria. Pocas casas embanderadas, poca referencia a la Patria, poco sentimiento de argentinidad. Sólo festejos con música de rock y distracciones para recordar este día como “un feriado K para todos y para todas” y para olvidar, intencionadamente, la celebración que nos debe convocar. Y ésta es, como quedó plasmado en nuestro himno nacional por la pluma de Vicente López y Planes en 1812, que desde el 25 de mayo de 1810 se levanta a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación.
  
© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

20 may 2011

ÉTICA PERIODÍSTICA

ÉTICA PERIODÍSTICA

Sin pretender elaborar un manual de Deontología, el escritor y Premio Nobel de Literatura (1989) Camilo José Cela diseñó hace algunos años un Decálogo del Periodista que puede servir de guía a quienes ejercemos la profesión de comunicar. En él se refiere en particular a la conducta de los periodistas profesionales, que deben anteponer la búsqueda de la verdad por sobre la subjetividad del individuo, transmitir la información sin deformarla y mantener la independencia de criterio sin doblegarse ante presiones de cualquier tipo.

Sin embargo, el pensamiento de Cela, fallecido en 2002, no contempló en su real dimensión el acelerado desarrollo tecnológico en el área de las comunicaciones y la indiscriminada difusión de las ideas. La “aldea global” de McLuhan se ha convertido ahora, irónicamente, en una inmensa comunidad de “sujetos comunicantes” en la que el intercambio de información es instantáneo abarcando toda la superficie del planeta en cuestión de segundos, en múltiples lenguas y en cualquier momento del día.

El salto cuantitativo ha superado cualquier cálculo y parece no detenerse. La poderosa herramienta que constituye internet –y sus posibilidades de editar mensajes– suele ser también una tentación para difundir y manipular información, sobre todo la impactante, burlando los más elementales códigos de ética. Cualquiera puede convertirse en “periodista” con un solo clic, ya que hoy en día el grueso del trabajo periodístico se realiza a través de los medios digitales, en los que las denominadas “redes sociales” juegan un importante papel.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha elaborado un interesante Código Deontológico para orientar el ejercicio de la profesión en un momento histórico en el que resulta sumamente difícil tanto la práctica periodística independiente como el acceso a la información pública y su difusión. Estos principios se refieren principalmente, por un lado, al derecho a la información y por otro, a la libertad de pensamiento y de expresión, con el límite de la responsabilidad en el tratamiento de la noticia, la honestidad en la conducta periodística y el compromiso de la comunicación veraz a la sociedad.

El Estatuto propuesto por FAPE dedica varios puntos a la fuente de información, hecho que en el uso cotidiano de internet pasa muchas veces desapercibido y otras ignorado voluntariamente. Es frecuente que los usuarios de la red, devenidos en ocasionales periodistas, se atribuyan como propios escritos que son de un tercero, que mutilen o alteren mensajes o bien que recurran a la muy deleznable práctica de cortar y pegar fragmentos para armar un todo “diferente” y poner debajo la propia firma.

Lo lamentable es que internet no cuenta aún con una legislación específica, que debería ser universal a los fines de proteger la fragilidad de la propiedad intelectual. En Argentina hay sitios llamados “diarios electrónicos”, muy bien presentados y con apariencia de serios, cuyos contenidos han sido plagiados. Además, cualquiera puede inventar una noticia y desparramarla sin ningún escrúpulo.

En el código de ética del buen periodista debería existir un artículo que suprima el potencial. Cuando se habla de que fulano “habría”, o que mengano “diría”, no se está haciendo más que propagar un rumor. Se debe ir a la fuente y confirmar la noticia y mientras no se confirma, se guarda. Últimamente han proliferado los potenciales, incluso provenientes de prestigiosos periodistas, cuando se refieren, por ejemplo, al futuro de la presidente argentina, pero claro... el tema vende. Los periodistas somos los historiadores del presente en tiempo real, no futurólogos.

Tampoco es ético revolver el dolor ajeno, como ha sucedido en estos días con el tratamiento realizado por los canales de televisión del país ante el accidente de la aerolínea Sol, poniendo en cámara el llanto descarnado de los familiares de las víctimas. En este sentido, Camilo José Cela sostiene que el periodista debe “ser tan objetivo como un espejo plano; la manipulación y aun la mera visión espectacular y deliberadamente monstruosa de la imagen o de la idea expresada con la palabra cabe no más que a la literatura y jamás al periodismo”, y agrega que es preferible “callar antes que deformar; el periodismo no es ni el carnaval, ni la cámara de los horrores, ni museo de figuras de cera.”

El colega colombiano Javier Darío Restrepo, reconocido por sus investigaciones en el tema, destaca en su obra Ética para Periodistas, escrita en colaboración con la doctora María Teresa Herrán, que la marca distintiva de un buen periodista es, por sobre todas las cosas, su responsabilidad ante el hecho noticioso. Somos los propios periodistas quienes debemos insistir en la honestidad, la buena fe y el respeto por el otro y por su dignidad. Libertad y responsabilidad son las dos caras de la misma moneda y los profesionales del Periodismo debemos entender que el pilar en el que se asienta el inestimable valor de la credibilidad radica precisamente en la propia conducta.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

15 may 2011

SEDE VACANTE

SEDE VACANTE

Desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia el 25 de mayo de 2003 hasta la actualidad, es decir ocho años después, cuando su viuda está terminando su gestión al frente de la primera magistratura del país, Argentina ha tenido seis ministros de Economía: Roberto Lavagna, Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Carlos Fernández y Amado Boudou, ninguno de los cuales ha descollado en el cargo debido a que el kirchnerato ha impuesto su propia “politica económica” por sobre los técnicos en la materia.

Néstor “heredó” a Lavagna –tal vez el único capaz de conducir la economía nacional– de la presidencia interina de Eduardo Duhalde y lo conservó hasta fines de 2005, cuando decidió “profundizar el modelo de matriz diversificada”, que nadie sabe exactamente en qué consiste y que el entonces ministro no apoyaba, por lo cual huyó despavorido. Kirchner lo sustituyó por una ex alumna de Lavagna, la inefable Felisa Miceli, que terminó renunciando un año y medio después envuelta en un escándalo de proporciones y acusaciones de corrupción. Los seis meses siguientes y hasta la asunción de Cristina, los destinos del ministerio más importante del país –y de cualquier país– estuvieron en las manos de un joven economista, Miguel Gustavo Peirano, que en ese momento tenía 39 años y había trabajado en la multinacional Techint, el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y la Unión Industrial Argentina (UIA).

Sin embargo, es durante la presidencia de su ahora viuda, Cristina Fernández, cuando el ministerio de economía adquiere las peculiares características de una sede vacante, un sitio vacío, en el que los titulares del mismo son meras marionetas manipuladas por y desde el poder ejecutivo a fin de llevar a cabo las descabelladas elucubraciones (ya que no se puede hablar de políticas) kirchneristas sobre una economía “nacional y popular”, que incluye, entre otros disparates, inventar las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), distribuir entre algunos sectores sociales carenciados y no tanto, todo tipo de planes “para todos”, despilfarrar los fondos de los jubilados para financiar la demagogia cotidiana, y poner al frente de las distintas secretarías a personal ignorante, inoperante o simplemente patoteril, como es el caso de Guillermo Moreno, a cargo de Comercio Interior.

El primer ministro de economía de la gestión cristinista, Martín Lousteau, respondía a la apuesta de la presidenta “por los jóvenes”, ya que al asumir el cargo contaba solamente con 37 años y, a pesar de su supuesta capacidad, obviamente carecía de experiencia política. Digitado por el matrimonio presidencial, divulgó el esquema K de retenciones móviles a las exportaciones del sector agropecuario, que provocó un inmenso descontento popular en un país cuya economía está ampliamente basada en el campo, y precipitó su caída en abril de 2008. Fue rápidamente reemplazado por Carlos Rafael Fernández, un desconocido economista que permaneció un año y tres meses en el cargo, sin que nadie sepa a ciencia cierta qué fue lo que hizo mientras duró su gestión.

Si el ministerio de economía había sido hasta entonces una dependencia inoperante de la Casa Rosada, con la llegada de Amado Boudou en julio de 2009 la “mufa” desapareció de los despachos oficiales. El motoquero, guitarrero y cantor se encargó de generar sonrisas en medio del aburrimiento y la confusión generalizada del gabinete de Cristina. Mientras conduce su Harley-Davidson hacia los recitales de rock, acompañado de su pelirroja novia, el encargado del Palacio de Hacienda de la Nación nos ilustra cada día más sobre su absoluta carencia de conocimientos en materia económica y, lo que es peor, su total despreocupación por el tema.

Sin embargo, la desfachatez de este inquilino transitorio de la todavía sede vacante no tiene límites. Amado Boudou ha presentado su candidatura a jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin que nadie conozca su plataforma de gobierno ni cuáles serán las medidas prioritas en caso de ser electo y cómo las implementará. Su campaña está basada exclusivamente en insultos y descalificaciones a los oponentes, en particular a Mauricio Macri, lo cual, con sus antecedentes como ministro nacional, hablan a las claras de cómo sería su gestión si resultara ganador. En el despacho del ministerio nadie lo ve hace meses.

Una de las figuras que lo escoltan en su campaña proselitista, aunque nadie sabe en calidad de qué, es Patricia Vaca Narvaja, titular de la Embajada Argentina en México, que se ha convertido en otra sede vacante, esta vez en el exterior. Eso sí, ambos siguen cobrando sus magníficos sueldos mientras no cumplen la función para la que han sido nombrados. En el caso de Vaca Narvaja hasta puede ser beneficioso, ya que suponemos que a cargo de la sede diplomática está un segundo idóneo y de carrera.

En lo que hace a Boudou, sin embargo, el ministerio ha quedado en manos de un personaje muy peligroso: Roberto Feletti, de origen izquierdoso. Recientemente, un largo editorial del diario La Nación transcribe párrafos de una entrevista que el viceministro Feletti concedió al semanario Debate. Feletti afirmó entonces, entre otras cosas inaceptables para una economía del tercer milenio, que “el populismo debe radicalizarse” debido a que “antes no era sustentable ya que no podía apoderarse de factores de renta importantes”. Según lo publicado por La Nación, para el viceministro la única industria que debe quedar es la manufacturera, ignorando por completo a la industria financiera, de la que vive exitosamente Suiza hace años, y la de los servicios, tanto y tan bien desarrollada en nuestro país. Su tesis es que la economía debe quedar absolutamente en manos del estado, es decir, “profundizar” el sector público, lo cual es sencillamente inquietante ya que significa un fabuloso retroceso en la inversión de capitales y en la generación de empleo, algo que es propio del sector privado y que Argentina necesita con urgencia. No hay que dar más vueltas. Si parece un perro, tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra, es un perro. Marxismo-leninismo en estado puro, aunque con un siglo de atraso.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

11 may 2011

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Bin Laden ha muerto. Fue el titular de los noticieros de todo el mundo en la madrugada del 1 de mayo de 2011. El terrorista más buscado del mundo había sido finalmente ubicado por las fuerzas de élite de Estados Unidos y eliminado, para alivio de amplios sectores sociales atemorizados desde que hiciera pública su condena al capitalismo occidental y a cierto segmento del islam, entre otras amenazas.

La muerte de Bin Laden era algo inminente, previsible, esperable. A partir de ese instante el mundo volvió a partirse en dos entre sus defensores, que conciben su muerte como un asesinato, y sus detractores que la consideran un acto de mera justicia. Aunque hubiera muerto en combate, Osama será siempre –como el Che Guevara– una víctima de su propia causa: la lucha contra las ideologías políticas y religiosas que se oponían a su peculiar concepto del mundo.

Para el terrorismo el enemigo no es un pueblo, nación o Estado determinado, sino una cosmovisión “errada” que debe ser destruida a cualquier costo por medio de la violencia. A diferencia de un patriota, que se levanta en armas para defender los derechos civiles a la vida, la libertad y la propiedad dentro de las fronteras de su terruño natal, el terrorista no tiene patria, es un mercenario de diversos fanatismos tanto políticos como religiosos.

Horrorizarse por la muerte de Bin Laden, ultimado en un preciso operativo en el que la pérdida de vidas y los daños fueron mínimos, pero no hacerlo por las atrocidades cometidas en los atentados que él motorizó, masacrando a miles y causando cuantiosos estragos entre la población civil es, por lo menos, llamativo.

Toda muerte debe ser lamentada, ya que no hay nada para alegrarse en la pérdida de una vida humana, violenta o no. Quienes se rasgan las vestiduras por algunas muertes pero no por otras, demuestran una concepción ideológica perversa que justifica la eliminación selectiva de seres humanos: los que se consideran “los malos” de la película.

Al cundir la noticia sobre la muerte de Osama, Argentina emitió un tibio comunicado a través del canciller Timerman –despreciado aun por la misma comunidad israelita argentina–, en el que se afirma que en el país se produjeron “solamente dos atentados terroristas”: los consumados contra la embajada de Israel y la mutual Amia, ambas en Buenos Aires, olvidando, en un particular acto de amnesia, el terrorismo que sufriera el país en los años 70 con su saldo de incontables atentados, secuestros y muertes.

En los últimos años el mundo fue testigo de los atentados en Tokio (1995, 12 muertos y miles de afectados por el gas sarín), Atocha (2004, 192 muertos), Londres (2005, 56 muertos y más de 700 heridos), Pakistán (2007, 50 heridos y 38 muertos, entre ellos la ex primera ministra Benazir Bhutto que había sobrevivido dos meses antes a otro que causó 124 muertos), por citar sólo algunos. Bin Laden y la organización Al-Quaeda, por su parte, se atribuyeron varios crímenes sangrientos en distintas partes del mundo, siendo el más resonante el del 11 de septiembre de 2001, en el que murieron más de tres mil personas.

Quien vive fuera de la ley, no puede invocar para sí el imperio de la misma, es decir, el que a hierro mata, a hierro muere. De no haber sido los "imperialistas yankis", alguna otra de sus víctimas se hubiera encargado de perseguirlo hasta eliminarlo. Por eso, la muerte de Bin Laden era un hecho previsible, porque como en el cuento La espera de Jorge Luis Borges, todo asesino sabe que en el preciso instante de cometer un crimen ha firmado su propia sentencia de muerte.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

6 may 2011

LA ARGENTINA SUBSIDIADA

A finales de 2009 las facturas de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) comenzaron a llegar con una leyenda que cruza el papel y que reza: “con subsidio del estado nacional”, a partir de lo cual aumentaron sideralmente.

Tal vez fue para compensar a los ciudadanos del interior por no recibir las prometidas lamparitas de bajo consumo, que en cantidad de cinco millones se compraron a Cuba, que, supuestamente, a su vez, las había adquirido a China e iban a ser distribuidas en forma gratuita a todos (hay que resaltar el “todos”) los hogares por la presidenta de todos los argentinos, con el objeto de disminuir el consumo y concientizar a la ciudadanía sobre el ahorro energético y el cuidado del medio ambiente. La población total de Argentina ronda los 40 millones de habitantes, por lo que el plan de ahorro implicaba, por lo menos, la entrega de una lamparita de bajo consumo cada dos habitantes. Los cordobeses todavía estamos esperando que la presidenta cumpla su promesa de “alumbrar” un nuevo país.

Después de las lamparitas, a la presidenta se le “encendió” otra idea genial: los “planes canje”, aunque los mismos, que incluían el soñado recambio de autos, bicicletas, heladeras, termo-tanques, cocinas, lavarropas y maquinarias agrícolas no alcanzaron el objetivo propuesto de “reactivar la economía” y se redujeron, como siempre, a los amigos del poder y a la población de La Matanza, el distrito que injustamente decide las elecciones presidenciales en el país a partir del siniestro Pacto de Olivos entre Alfonsín y Menem.

Según Roberto Cachanosky, un reconocido economista argentino, solamente en el primer trimestre de 2011 se llevan gastados 12.300 millones de pesos en subsidios, con lo que se puede calcular el desembolso para el resto del año en este rubro, porque si hacemos una lista somera debemos incluir la energía (luz, gas), los combustibles, el transporte, algunos alimentos (harina para pan, carne para todos, milanesas para todos, carne de cerdo, merluza, pollos), algunos medicamentos, las vacunas contra la meningitis y las tres millones de netbooks para alumnos secundarios y docentes de todo el país, de las cuales no se ha llegado a entregar ni el 20%.

A esto debemos agregar los 600 millones para el fútbol, la compra de Aerolíneas Argentinas, las jubilaciones sin aportes, las asignaciones por hijo y por embarazo, los incentivos a los jóvenes y la enorme masa de los empleados públicos (universidades, escuelas, hospitales, fuerzas armadas, policía) mantenidos con fondos del erario común. En el caso de la re-estatizada línea de bandera, su actual presidente-niño acaba de declarar alegremente que tendrá una pérdida de 400 millones en 2011.

Nos preguntamos entonces a quiénes benefician realmente estos subsidios, y, sobre todo, de dónde provienen los fondos para hacer frente a tan escalofriante cifra que debe proveer el Estado, y la respuesta es obvia: de la estatización de los fondos de los jubilados que estaban en las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP), de las retenciones al campo y de cualquier otra maniobra dudosa que, a través de los organismos “de control” del Estado, se pueda perpetrar en contra de los escasísimos particulares que trabajan, invierten y todavía apuestan por el país. En un reciente viaje por aire a Buenos Aires hemos observando a nuestros pies millones de hectáreas sembradas, la mitad de las cuales son para la corona.

Eso parece dejar afuera a Cristina Fernández como candidata para las próximas elecciones presidenciales, ya que, al haber negado a los jubilados el 82% móvil y vaciado las arcas del Estado, no tendría con qué hacer frente a las ingentes dádivas de los próximos años que le serán exigidas por el electorado cautivo y por los poderosos gremialistas que ella ha contribuido a cebar.

Lo realmente triste de la patria subsidiada es que las generaciones de nuestros abuelos vieron un país próspero surgido de la cultura del trabajo, mientras que las generaciones posteriores vieron crecer, no solamente la injerencia del sector público en el ámbito privado, sino la holgazanería y la comodidad de quienes se habituaron a vivir y a esperarlo todo del Estado, factor que está fomentando en los jóvenes del tercer milenio una actitud de especulación e indiferencia en la formación personal y de profundo desaliento en lo que hace al trabajo, el esfuerzo y el mérito.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz