LA NACIÓN - EDITORIAL I
28/07/09
El Mercosur faltó a su propia cumbre
La última reunión del bloque regional, en Asunción,
lo mostró más cerca de América Central que del Río de la Plata
De un tiempo a esta parte, el Mercosur despierta pocas expectativas fuera de su área de influencia y muchas críticas en sus propios miembros. A 18 años de su creación, el bloque regional dejó de ser, por lo menos en el ideario popular, la semilla del símil de la Unión Europea con la cual pretendió ser concebido. Las asimetrías denunciadas en forma cada vez más frecuente por los socios menores, Uruguay y Paraguay, todavía no encontraron solución ni, en principio, desvelan a Brasil y la Argentina, más concentrados en sus diferencias que en las cuestiones regionales.
Excepto acuerdos bilaterales de envergadura que se trataron al margen, como la renegociación de Paraguay con Brasil de los beneficios de la central hidroeléctrica Itaipú, poco y nada dejó la XXXVII Cumbre del Mercosur, realizada en Asunción.
En lo único en que se pusieron de acuerdo los presidentes, una vez que Cristina Kirchner se dignó a sumarse a ellos media hora después de lo previsto fue en expresar por enésima vez su "enérgica" condena al golpe de Estado perpetrado en Honduras.
En eso, más allá de la importancia de abogar por la democracia en América latina con la cual nadie disiente, los presidentes invirtieron un tiempo precioso. Después de los pronunciamientos de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas, el Mercosur pudo haber emitido una declaración conjunta de apoyo al presidente depuesto, Manuel Zelaya, y abocarse a sus propios asuntos.
Para otra ocasión quedaron, sin embargo, las trabas económicas que advirtió el presidente Tabaré Vázquez, pronto a terminar su gobierno. Uruguay asumió la presidencia pro témpore del Mercosur con la premisa de impulsar propuestas vinculadas con el comercio interno, la circulación de bienes de otras zonas, las asimetrías entre los países miembros, la negociación externa y los proyectos estratégicos.
Es difícil que, en plan de lucirse, un presidente sobresalga por plantear en un foro de este tipo la eliminación del doble cobro del arancel externo común. De no convencer a los otros miembros, entre los cuales el más perjudicado sería Paraguay por no tener puertos marítimos, Uruguay rubricaría un acuerdo con Brasil.
El tema no llegó a tratarse de ese modo. ¿Dónde queda el Mercosur, entonces? Más cerca de América Central que del Río de la Plata, al parecer. En los últimos años, cada país actuó por su cuenta y, en cierto modo, prescindió del bloque. Influyó en ello la falta de instituciones capaces de coordinar políticas comunes. Influyó, también, el sesgo político de los gobiernos: Luiz Inacio Lula da Silva y Tabaré Vázquez no tuvieron inconveniente en recibir la visita de George W. Bush mientras Néstor Kirchner le facilitaba un estadio a Hugo Chávez para denostarla.
Venezuela espera que el Senado de Brasil, al cual Chávez ha insultado, y el Congreso de Paraguay, en el cual el presidente Fernando Lugo no tiene mayoría, aprueben su ingreso en el bloque, lo cual guarda más relación con los intereses coyunturales que con la cercanía cultural y política.
En casi dos décadas de existencia, el Mercosur tuvo algunos aciertos: sirvió para atemperar las disputas entre la Argentina y Brasil. En la costumbre de arroparse en él está el dilema: lo bilateral no tiene por qué ser un asunto regional.
De los cuatro países que fundaron el Mercosur, Brasil siempre ofreció resistencia a la creación de organismos regionales. Lula, cuyo mandato terminará el 1° de enero de 2011, no tendrá el honor de haber consolidado el bloque, porque, en cierto modo, se ha valido de él, sin boicotearlo, para proyectar a su país con una posición de líder regional que, hasta ahora, no había asumido.
Esa posición le permitió ser un actor global de primer orden, al punto de sentarse a la mesa de los grandes líderes. Su socio principal en el bloque, la Argentina, optó por recluirse en su territorio, envuelto en infinitas disputas domésticas, y asomar la nariz sólo para las causas en las cuales hubo interés de Chávez, como la liberación de rehenes de las FARC, a la cual acudió Néstor Kirchner, y el retorno de Zelaya a Honduras, al cual acudió Cristina Kirchner. Lamentablemente, las buenas intenciones no se concretaron en los hechos.
No conformes con el Mercosur y su hasta ahora poco eficaz parlamento, el Parlasur, así como con otro bloque regional en apuros, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), los países sudamericanos abrazaron la creación de la Unasur. Otra superestructura de función incierta, excepto incorporar en las agendas presidenciales cumbres y más cumbres, luego capitalizadas por asuntos que, como el preocupante golpe de Estado en Honduras, tienen su tratamiento en los ámbitos que corresponde y vacían de contenido foros que deberían ocuparse de sí mismos. En Asunción, como sucedió en otras capitales, el gran ausente terminó siendo el propio bloque convocante.
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28 jul 2009
23 jul 2009
¡AMNISTÍA!
A los descendientes, ascendientes, parientes y amigos de las personas asesinadas por los terroristas se les revuelven las entrañas cuando se habla de amnistiar esos crímenes. A los parientes y amigos de guerrilleros muertos les pasa lo mismo. En la década del 90, el Presidente decretó la amnistía y bajó las tensiones. Se reabrieron las heridas y se avivó el resentimiento cuando el actual gobierno la anuló e inició la caza de brujas y los encarcelamientos.
El diputado electo Gil Lavedra sostiene que las autoridades constitucionales y las posteriores que reprimieron la guerra subversiva deben ser castigadas, pero que los asesinatos de los terroristas no son delito. Es un desatino, que va contra la imparcialidad de la justicia y el sentido común. No puede justificarse con interpretaciones mañosas de las leyes.
Políticos marginales como ese diputado insisten en la venganza, pero la ciudadanía no quiere revolverse en el pasado. Quiere la paz interior y para ello debe legalizarse la amnistía que fuera ilegítimamente anulada.
El nuevo Congreso debe impulsar el tema. Un mecanismo constitucional es someter a consulta popular un proyecto de ley de amnistía. Si el voto del pueblo es afirmativo, se convierte en ley y su promulgación es automática.
Alentar el rencor impide la paz interior y la vida en armonía social.
Dr. Marcelo Castro Corbat
segundarepublica@fibertel.com.ar
http://segundarepublica.blogspot.com
A los descendientes, ascendientes, parientes y amigos de las personas asesinadas por los terroristas se les revuelven las entrañas cuando se habla de amnistiar esos crímenes. A los parientes y amigos de guerrilleros muertos les pasa lo mismo. En la década del 90, el Presidente decretó la amnistía y bajó las tensiones. Se reabrieron las heridas y se avivó el resentimiento cuando el actual gobierno la anuló e inició la caza de brujas y los encarcelamientos.
El diputado electo Gil Lavedra sostiene que las autoridades constitucionales y las posteriores que reprimieron la guerra subversiva deben ser castigadas, pero que los asesinatos de los terroristas no son delito. Es un desatino, que va contra la imparcialidad de la justicia y el sentido común. No puede justificarse con interpretaciones mañosas de las leyes.
Políticos marginales como ese diputado insisten en la venganza, pero la ciudadanía no quiere revolverse en el pasado. Quiere la paz interior y para ello debe legalizarse la amnistía que fuera ilegítimamente anulada.
El nuevo Congreso debe impulsar el tema. Un mecanismo constitucional es someter a consulta popular un proyecto de ley de amnistía. Si el voto del pueblo es afirmativo, se convierte en ley y su promulgación es automática.
Alentar el rencor impide la paz interior y la vida en armonía social.
Dr. Marcelo Castro Corbat
segundarepublica@fibertel.com.ar
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20 jul 2009
¿EXISTE EL PERONISMO?
Perón en su primera presidencia basó su mensaje en la justicia social y arrasó electoralmente. El poder del peronismo trastornó la política nacional y en seis décadas se produjo el empobrecimiento de los trabajadores. Se designan herederos del peronismo:- Kirchner, que trató de eliminarlo con la transversalidad; como fracasó, ahora canta la marcha peronista;- Terroristas ahora en el poder, que combatieron y quisieron matar a Perón;- La poderosa y corrupta corporación sindical, apoyando a cualquier gobierno que la compense e impida la libertad de asociación;- Disidentes seguidores del Perón de la tercera presidencia, sin los abusos de la primera;- Gobernadores fuertes que hacen alianzas electorales enigmáticas;- Piqueteros y barones del conurbano que buscan sus propios beneficios;- Empresarios asociados al Poder.
Todos se consideran herederos legítimos de Perón, pero entre ellos se desconfían, se denigran o se odian, llegando a matarse. El peronismo o justicialismo es una masa electoral en disgregación, que terminará siendo recuerdo de sentimentales, como pasó con el radicalismo yrigoyenista que se dividió en dos partidos enfrentados, después se ideologizó con una social- democracia confusa y terminó sin significación política. Líderes y herederos.
Los justicialistas aportarán un fuerte apoyo a la prosperidad del pueblo cuando los herederos se fragmenten con sus irreconciliables diferencias.
Dr. Marcelo Castro Corbat
segundarepublica@fibertel.com.ar
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Perón en su primera presidencia basó su mensaje en la justicia social y arrasó electoralmente. El poder del peronismo trastornó la política nacional y en seis décadas se produjo el empobrecimiento de los trabajadores. Se designan herederos del peronismo:- Kirchner, que trató de eliminarlo con la transversalidad; como fracasó, ahora canta la marcha peronista;- Terroristas ahora en el poder, que combatieron y quisieron matar a Perón;- La poderosa y corrupta corporación sindical, apoyando a cualquier gobierno que la compense e impida la libertad de asociación;- Disidentes seguidores del Perón de la tercera presidencia, sin los abusos de la primera;- Gobernadores fuertes que hacen alianzas electorales enigmáticas;- Piqueteros y barones del conurbano que buscan sus propios beneficios;- Empresarios asociados al Poder.
Todos se consideran herederos legítimos de Perón, pero entre ellos se desconfían, se denigran o se odian, llegando a matarse. El peronismo o justicialismo es una masa electoral en disgregación, que terminará siendo recuerdo de sentimentales, como pasó con el radicalismo yrigoyenista que se dividió en dos partidos enfrentados, después se ideologizó con una social- democracia confusa y terminó sin significación política. Líderes y herederos.
Los justicialistas aportarán un fuerte apoyo a la prosperidad del pueblo cuando los herederos se fragmenten con sus irreconciliables diferencias.
Dr. Marcelo Castro Corbat
segundarepublica@fibertel.com.ar
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14 jul 2009
LA PEOR HORA DE K
Marcos Aguinis
No es bueno hacer leña del tronco caído, suelen decir los sabios. Pero en la Argentina hierve esa tentación. Néstor Kirchner se ha obstinado en provocar tanto daño a nuestra institucionalidad para mantener su hegemonía, que resulta difícil contener la catarata de fobia que ya suscita su sola presencia. Ahora es necesario mantenerse atentos contra los embates ciegos que nazcan de su rabia. La Argentina necesita gobernabilidad, paz interior y medidas consensuadas para hacer frente a los monumentales problemas que se alzarán en el futuro próximo.
Para ordenar el cúmulo de temas que inspira la severa derrota sufrida por el oficialismo y las consecuencias que colorean el horizonte, empezaré por el protagonista central de la batalla que tuvo lugar en el reciente comicio: Kirchner.
Es un hombre que apareció en la política pocos años después de haberse recuperado la democracia. Antes había tenido una pálida e irrelevante participación en los movimientos de la izquierda comandada por Montoneros y luego se escondió en la remota Santa Cruz con su reciente título de abogado para hacer fortuna mediante la ejecución de hipotecas. Como es sabido, la ejecución de hipotecas suele terminar con el arrebato de heladeras, muebles y hasta casas de quienes no pueden pagar sus deudas. Ahí no funcionan los principios de la clemencia ni de la justicia social. Lo acompañó en este trabajo su esposa Cristina Fernández. Para evitar cualquier riesgo -o quizás por oportunismo- jamás firmó él ni ella un solo habeas corpus para defender a alguien perseguido por la dictadura, y esto marca una notable diferencia con numerosos profesionales que en aquel tiempo se jugaron la vida en favor de sus semejantes. Además, cultivó buenas relaciones con los oficiales destacados en Río Gallegos, lo cual no implica delito, sino un asombroso contraste con el odio que luego lo invadió contra todos los uniformados y hasta la misma institución nacional de las Fuerzas Armadas.
Se convirtió en un hombre muy rico. Le importaba aumentar de forma contínua su patrimonio. Se le arraigó la cultura de la especulación y nunca entendió la cultura de la producción. Para él uno acumula cuando quita algo a otro, no cuando invierte, pierde, vuelve a invertir, suda, persevera y obtiene finalmente una ganancia. Se le consolidó una incomprensión ciega hacia el campo -que no conoce- y todo tipo de producción vinculada con el riesgo y la limpia competencia -que jamás practicó.
Fue intendente y más adelante gobernador. Como gobernador desarrolló todos los males que reproduciría en mayor escala como Presidente. Recuerdo que antes de asumir fue publicado un artículo de investigación periódística sobre "El feudo de Santa Cruz". Ahí se denunciaba el autoritarismo desembozado de Kirchner y su voracidad por el poder absoluto. Había modificado la Constitución provincial para llegar a ocupar el sitial de gobernador durante tres períodos seguidos. Cuando le entregó el mando a su sucesor, porque debía partir hacia la Capital Federal como Presidente, dijo que "le prestaba" la provincia. Es un chiste y, como todo chiste -lo sabemos desde Freud- carece de inocencia. Modificó el Tribunal Supremo para que no le condicionara sus caprichos. Manipuló a la prensa. Hizo difícil la vida de los opositores. Convirtió a su esposa en senadora de la Nación. Y zalameó a Carlos Menem como "el mejor Presidente argentino" para obtener sus favores. Hacia el ocaso de Menem empezó a manifestar, junto con Cristina, cierto aire diferencial, con la vista puesta en los nuevos y aún inciertos tiempos que se venían. Ese artículo de investigación molestó mucho al matrimonio, que no estaba acostumbrado a recibir críticas y jamás se había mirado en el espejo.
Como Presidente aumentó su tendencia a la crueldad y el arrebato. Abofeteó a diestra y siniestra. No hubo casi sector que no recibiese sus agravios: inversores extranjeros, Fuerzas Armadas, jueces, periodistas y medios de comunicación, empresarios nacionales, políticos opositores. Sólo se cuidó con los sindicatos. Y pretendió convertirse en el adalid de los Derechos Humanos mediante la alianza con figuras lamentables como Hebe de Bonafini y la persecución excluyente de militares, sin ocuparse de los delitos de lesa humanidad realizados por organizaciones terroristas, como determina la Corte Penal Internacional. En síntesis, creció exacerbando el odio entre los argentinos, un mal de larga tradición que había comenzado a ceder a partir del Preámbulo constitucional que recitó Alfonsín en su campaña y los esfuerzos por ajusticiar sólo a los principales responsables de la tragedia vivida por nuestro país, con el deseo de llegar a un nuevo Acuerdo de San Nicolás (que se adelantó en un siglo a los Pactos de la Moncloa). El objetivo era poner las máximas energías en el futuro, no en el pasado. Kirchner, a la inversa, procuró que vivamos en el pasado, cargándonos de resentimiento e insatisfacción, para mandarnos con su omnipotente voluntad. Y mantenernos ciegos ante el futuro. Por eso jamás expresó un sueño sobre la Argentina ni puso en marcha ninguna política de Estado.
Consiguió transformarse en la figura central del país. Llegó a ser casi un rey absolutista, para quien no hay diferencias entre su persona, el Estado y el gobierno. Jamás reunió al gabinete, ni respondió a preguntas de la prensa, ni dialogó distendido con nadie que pensara de otra forma. Manipuló directa e indirectamente a la prensa, que quedó prisionera de la pauta publicitaria oficial; logró que amigos obsecuentes se adueñasen de diarios, revistas, radios y canales de TV. Creó el "capitalismo de amigos" mediante privilegios a quienes estaban dispuestos a ser sus socios, o cómplices, o testaferros, o donantes. Compró diputados, como el sonado asunto de la "borocotización". Marginó al peronismo para ensayar la transversalidad y luego, al percibir su fracaso, se apoderó del partido, aunque ya no era el partido de otros tiempos. Tuvo la desfachatez de designar su sucesor en la Presidencia de la Nación como si viviésemos en una monarquía, sin siquiera simular algo parecido a una elección interna. Y esa designación traía el pecado del más arcaico nepotismo. Convirtió a la Argentina en un país desconfiable y oscilante. Que en la Cumbre de las Américas ayudó a la fabricación de una Anti-cumbre comandada por el monigote de Hugo Chávez. Se rodeó de funcionarios corruptos. Transformó al Consejo de la Magistratura en el patíbulo donde se degollaría a jueces y fiscales que se atreviesen a juzgar los desaguisados del gobierno. Hubo escándalos en cadena que no se esclarecen: los cientos de millones de los fondos de Santa Cruz aún sumidos en el misterio, el caso Skanska, los maletines de Antonini Wilson para la campaña de Cristina, el bolso de la ministra de Economía, los negocios de Jaime, los negocios de De Vido, los negocios del juego, las irregulares compras de tierra en el Calafate, y otros numerosos asuntos que deberían ser motivo de serias investigaciones y sanción.
Por fin, llegamos a los recientes comicios parlamentarios. Insisto: parlamentarios. Pero Kirchner quiso hacer de ellos un plebiscito que le inyectara más fuerza a su autoritarismo insaciable. Con el propósito de saltearse la atmósfera negativa que reinará en el segundo semestre de este año por el aumento de la inflación y el descalabro financiero que padecerán todas la provincias, él decidió efectuarlas seis meses antes. Pero, además, se le ocurrió una idea que será incorporada al Libro Guinness de los hechos extraordinarios: las candidaturas testimoniales. Asombroso. Es un agravio no sólo a la Constitución, sino el principio más antiguo del acto comicial. Se trata de un absurdo irrefutable que alguien se presente como candidato para un cargo público, que deberá ser refrendado por el pueblo, con el propósito de no asumirlo. Cosa semejante no se ha visto en el mundo. Es propio de un sainete. El sainete en que Kirchner convirtió a estas elecciones para ganar a toda costa. Inclusive obligó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país, a violar un artículo de su misma constitución, cosa que en un país serio alguna vez deberá ser debidamente castigada. Si Kirchner pudo cometer semejante mamarracho con el gobernador, no iba de dejar de exigirle la misma desvergüenza a los intendentes, forzándolos a ser también candidatos testimoniales.
Pese al "clientelismo" que llevó a su pináculo con regalos, inauguraciones y re-inauguraciones, besos a cualquier humano o cosa que se le pusiera delante, forzar su risa, sonrisa y tono de voz sereno tan lejanos de su carácter, ¡perdió en todas partes! No sólo en la provincia de Buenos Aires, el único reducto que le permitiría presentarse como ganador aunque se le esfumase la mayoría en el Congreso, sino en su natal Santa Cruz. Pero una ofensa mayor se la abofetearon los intendentes a quienes había exigido presentarse como testimoniales, porque hubo demasiados cortes de boleta en la que los ciudadanos perdonaban el pecado de los intendentes, pero no quisieron votar por Kirchner. Ya corren rumores de que en el mismo Hotel donde esperaba los resultados, su mentalidad paranoide comenzó a calificarlos de traidores. Gritaba enfurecido y ordenó apagar el aire acondicionado para que se fuese la prensa, porque no quería hablar. Lograron ranquilizarlo un poco y hacerle entender que debía hablar, aunque ya eran más de las 2 de la madrugada. Su discurso amargo fue aceptable. Y prometió ayudar a la gobernabilidad. No dijo, claro, que esa gobernabilidad dependerá de un cambio de estilo: respeto, diálogo y consenso.
Pese a su derrota, Néstor Kirchner será diputado de la Nación. Si aún queda un poco de racionalidad en la filas del peronismo (ahora más dividido que nunca), es difícil que lo conviertan en jefe del bloque oficialista. Seguro que habrá tironeos y muchos sobornos en danza para conseguirlo. Pero quizás esa primera minoría, pese a maniobras de todo color, sufra pronto numerosas deserciones. La lealtad peronista sólo dura mientras dura el poder de un determinado jefe. Cuando ese jefe es cambiado por otro, se produce un acelerado reacomodamiento. ¿Acaso en los ´90 no eran todos menemistas? ¿Acaso después no fueron duhaldistas?
La ciudadanía debe contribuir a la paz interior. No dejarse seducir por llamados a la violencia, vengan de donde vengan. Es necesario que enfrentemos los problemas que nos deja la gestión kichnerista con la esperanza de poder superarlos. La nueva composicion del Congreso tiene el deber moral de reencauzar la República hacia los caminos que la hicieron grande. Con estímulos a la productividad, con ideas oxigenadas, con verdadero patriotismo.
http://www.aguinis.net/articulos_plantilla.php?v=197
Marcos Aguinis
No es bueno hacer leña del tronco caído, suelen decir los sabios. Pero en la Argentina hierve esa tentación. Néstor Kirchner se ha obstinado en provocar tanto daño a nuestra institucionalidad para mantener su hegemonía, que resulta difícil contener la catarata de fobia que ya suscita su sola presencia. Ahora es necesario mantenerse atentos contra los embates ciegos que nazcan de su rabia. La Argentina necesita gobernabilidad, paz interior y medidas consensuadas para hacer frente a los monumentales problemas que se alzarán en el futuro próximo.
Para ordenar el cúmulo de temas que inspira la severa derrota sufrida por el oficialismo y las consecuencias que colorean el horizonte, empezaré por el protagonista central de la batalla que tuvo lugar en el reciente comicio: Kirchner.
Es un hombre que apareció en la política pocos años después de haberse recuperado la democracia. Antes había tenido una pálida e irrelevante participación en los movimientos de la izquierda comandada por Montoneros y luego se escondió en la remota Santa Cruz con su reciente título de abogado para hacer fortuna mediante la ejecución de hipotecas. Como es sabido, la ejecución de hipotecas suele terminar con el arrebato de heladeras, muebles y hasta casas de quienes no pueden pagar sus deudas. Ahí no funcionan los principios de la clemencia ni de la justicia social. Lo acompañó en este trabajo su esposa Cristina Fernández. Para evitar cualquier riesgo -o quizás por oportunismo- jamás firmó él ni ella un solo habeas corpus para defender a alguien perseguido por la dictadura, y esto marca una notable diferencia con numerosos profesionales que en aquel tiempo se jugaron la vida en favor de sus semejantes. Además, cultivó buenas relaciones con los oficiales destacados en Río Gallegos, lo cual no implica delito, sino un asombroso contraste con el odio que luego lo invadió contra todos los uniformados y hasta la misma institución nacional de las Fuerzas Armadas.
Se convirtió en un hombre muy rico. Le importaba aumentar de forma contínua su patrimonio. Se le arraigó la cultura de la especulación y nunca entendió la cultura de la producción. Para él uno acumula cuando quita algo a otro, no cuando invierte, pierde, vuelve a invertir, suda, persevera y obtiene finalmente una ganancia. Se le consolidó una incomprensión ciega hacia el campo -que no conoce- y todo tipo de producción vinculada con el riesgo y la limpia competencia -que jamás practicó.
Fue intendente y más adelante gobernador. Como gobernador desarrolló todos los males que reproduciría en mayor escala como Presidente. Recuerdo que antes de asumir fue publicado un artículo de investigación periódística sobre "El feudo de Santa Cruz". Ahí se denunciaba el autoritarismo desembozado de Kirchner y su voracidad por el poder absoluto. Había modificado la Constitución provincial para llegar a ocupar el sitial de gobernador durante tres períodos seguidos. Cuando le entregó el mando a su sucesor, porque debía partir hacia la Capital Federal como Presidente, dijo que "le prestaba" la provincia. Es un chiste y, como todo chiste -lo sabemos desde Freud- carece de inocencia. Modificó el Tribunal Supremo para que no le condicionara sus caprichos. Manipuló a la prensa. Hizo difícil la vida de los opositores. Convirtió a su esposa en senadora de la Nación. Y zalameó a Carlos Menem como "el mejor Presidente argentino" para obtener sus favores. Hacia el ocaso de Menem empezó a manifestar, junto con Cristina, cierto aire diferencial, con la vista puesta en los nuevos y aún inciertos tiempos que se venían. Ese artículo de investigación molestó mucho al matrimonio, que no estaba acostumbrado a recibir críticas y jamás se había mirado en el espejo.
Como Presidente aumentó su tendencia a la crueldad y el arrebato. Abofeteó a diestra y siniestra. No hubo casi sector que no recibiese sus agravios: inversores extranjeros, Fuerzas Armadas, jueces, periodistas y medios de comunicación, empresarios nacionales, políticos opositores. Sólo se cuidó con los sindicatos. Y pretendió convertirse en el adalid de los Derechos Humanos mediante la alianza con figuras lamentables como Hebe de Bonafini y la persecución excluyente de militares, sin ocuparse de los delitos de lesa humanidad realizados por organizaciones terroristas, como determina la Corte Penal Internacional. En síntesis, creció exacerbando el odio entre los argentinos, un mal de larga tradición que había comenzado a ceder a partir del Preámbulo constitucional que recitó Alfonsín en su campaña y los esfuerzos por ajusticiar sólo a los principales responsables de la tragedia vivida por nuestro país, con el deseo de llegar a un nuevo Acuerdo de San Nicolás (que se adelantó en un siglo a los Pactos de la Moncloa). El objetivo era poner las máximas energías en el futuro, no en el pasado. Kirchner, a la inversa, procuró que vivamos en el pasado, cargándonos de resentimiento e insatisfacción, para mandarnos con su omnipotente voluntad. Y mantenernos ciegos ante el futuro. Por eso jamás expresó un sueño sobre la Argentina ni puso en marcha ninguna política de Estado.
Consiguió transformarse en la figura central del país. Llegó a ser casi un rey absolutista, para quien no hay diferencias entre su persona, el Estado y el gobierno. Jamás reunió al gabinete, ni respondió a preguntas de la prensa, ni dialogó distendido con nadie que pensara de otra forma. Manipuló directa e indirectamente a la prensa, que quedó prisionera de la pauta publicitaria oficial; logró que amigos obsecuentes se adueñasen de diarios, revistas, radios y canales de TV. Creó el "capitalismo de amigos" mediante privilegios a quienes estaban dispuestos a ser sus socios, o cómplices, o testaferros, o donantes. Compró diputados, como el sonado asunto de la "borocotización". Marginó al peronismo para ensayar la transversalidad y luego, al percibir su fracaso, se apoderó del partido, aunque ya no era el partido de otros tiempos. Tuvo la desfachatez de designar su sucesor en la Presidencia de la Nación como si viviésemos en una monarquía, sin siquiera simular algo parecido a una elección interna. Y esa designación traía el pecado del más arcaico nepotismo. Convirtió a la Argentina en un país desconfiable y oscilante. Que en la Cumbre de las Américas ayudó a la fabricación de una Anti-cumbre comandada por el monigote de Hugo Chávez. Se rodeó de funcionarios corruptos. Transformó al Consejo de la Magistratura en el patíbulo donde se degollaría a jueces y fiscales que se atreviesen a juzgar los desaguisados del gobierno. Hubo escándalos en cadena que no se esclarecen: los cientos de millones de los fondos de Santa Cruz aún sumidos en el misterio, el caso Skanska, los maletines de Antonini Wilson para la campaña de Cristina, el bolso de la ministra de Economía, los negocios de Jaime, los negocios de De Vido, los negocios del juego, las irregulares compras de tierra en el Calafate, y otros numerosos asuntos que deberían ser motivo de serias investigaciones y sanción.
Por fin, llegamos a los recientes comicios parlamentarios. Insisto: parlamentarios. Pero Kirchner quiso hacer de ellos un plebiscito que le inyectara más fuerza a su autoritarismo insaciable. Con el propósito de saltearse la atmósfera negativa que reinará en el segundo semestre de este año por el aumento de la inflación y el descalabro financiero que padecerán todas la provincias, él decidió efectuarlas seis meses antes. Pero, además, se le ocurrió una idea que será incorporada al Libro Guinness de los hechos extraordinarios: las candidaturas testimoniales. Asombroso. Es un agravio no sólo a la Constitución, sino el principio más antiguo del acto comicial. Se trata de un absurdo irrefutable que alguien se presente como candidato para un cargo público, que deberá ser refrendado por el pueblo, con el propósito de no asumirlo. Cosa semejante no se ha visto en el mundo. Es propio de un sainete. El sainete en que Kirchner convirtió a estas elecciones para ganar a toda costa. Inclusive obligó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país, a violar un artículo de su misma constitución, cosa que en un país serio alguna vez deberá ser debidamente castigada. Si Kirchner pudo cometer semejante mamarracho con el gobernador, no iba de dejar de exigirle la misma desvergüenza a los intendentes, forzándolos a ser también candidatos testimoniales.
Pese al "clientelismo" que llevó a su pináculo con regalos, inauguraciones y re-inauguraciones, besos a cualquier humano o cosa que se le pusiera delante, forzar su risa, sonrisa y tono de voz sereno tan lejanos de su carácter, ¡perdió en todas partes! No sólo en la provincia de Buenos Aires, el único reducto que le permitiría presentarse como ganador aunque se le esfumase la mayoría en el Congreso, sino en su natal Santa Cruz. Pero una ofensa mayor se la abofetearon los intendentes a quienes había exigido presentarse como testimoniales, porque hubo demasiados cortes de boleta en la que los ciudadanos perdonaban el pecado de los intendentes, pero no quisieron votar por Kirchner. Ya corren rumores de que en el mismo Hotel donde esperaba los resultados, su mentalidad paranoide comenzó a calificarlos de traidores. Gritaba enfurecido y ordenó apagar el aire acondicionado para que se fuese la prensa, porque no quería hablar. Lograron ranquilizarlo un poco y hacerle entender que debía hablar, aunque ya eran más de las 2 de la madrugada. Su discurso amargo fue aceptable. Y prometió ayudar a la gobernabilidad. No dijo, claro, que esa gobernabilidad dependerá de un cambio de estilo: respeto, diálogo y consenso.
Pese a su derrota, Néstor Kirchner será diputado de la Nación. Si aún queda un poco de racionalidad en la filas del peronismo (ahora más dividido que nunca), es difícil que lo conviertan en jefe del bloque oficialista. Seguro que habrá tironeos y muchos sobornos en danza para conseguirlo. Pero quizás esa primera minoría, pese a maniobras de todo color, sufra pronto numerosas deserciones. La lealtad peronista sólo dura mientras dura el poder de un determinado jefe. Cuando ese jefe es cambiado por otro, se produce un acelerado reacomodamiento. ¿Acaso en los ´90 no eran todos menemistas? ¿Acaso después no fueron duhaldistas?
La ciudadanía debe contribuir a la paz interior. No dejarse seducir por llamados a la violencia, vengan de donde vengan. Es necesario que enfrentemos los problemas que nos deja la gestión kichnerista con la esperanza de poder superarlos. La nueva composicion del Congreso tiene el deber moral de reencauzar la República hacia los caminos que la hicieron grande. Con estímulos a la productividad, con ideas oxigenadas, con verdadero patriotismo.
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7 jul 2009
EL MERCURIO, Santiago de Chile
Lunes 6 de julio de 2009
LA HUMILLACIÓN DE LOS KIRCHNER
Perdieron por lejos en las más pobladas provincias y en varias otras, incluso en Santa Cruz, que gobernaron por años. El oficialismo quedó en minoría en ambas cámaras del Congreso y el ex Mandatario se vio forzado a renunciar a la presidencia del justicialismo. Dejaron el gabinete sólo el ministro de Transportes, por inminente procesamiento en un caso de corrupción, y la antes renunciada ministra de Salud, que había solicitado más recursos para combatir el dengue y reconocer la emergencia nacional por influenza humana (hasta antes de la elección, se admitían oficialmente algo menos de mil 600 casos; tras ella, el nuevo ministro anunció que eran más de 100 mil; ante la molestia de la Presidenta, prontamente matizó esa cifra).
Muchos estiman que la principal causa de este rechazo generalizado es el autoritarismo del matrimonio gobernante y de su círculo íntimo. Otros agregan su resistencia para relacionarse con otras corrientes del justicialismo, la inseguridad pública, la corrupción, inepcia para controlar la crisis económica y de salud, el despilfarro de oportunidades, los enfrentamientos con el agro, el despojo del patrimonio del sistema de pensiones, la inflación, el aislamiento externo, las inequidades y trabas a los inversionistas extranjeros y otra serie de desaciertos.
Pero también les salieron al frente decididos opositores al kirchnerismo y mejores candidatos, como Felipe Solá, ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires; Carlos Reutemann, ex gobernador de Santa Fe y hoy senador, y Mauricio Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, todos aspirantes a la Presidencia. Destacable es el caso de De Narváez, que tiene el límite constitucional a la Presidencia por haber nacido en Colombia, pero que será decisivo para garantizar la gobernabilidad y determinar al candidato del peronismo en 2011, a menos que se adelante la convocatoria presidencial. El Vicepresidente Julio Cobos, ex radical y que antes rompió con la Presidenta, es otro favorecido con los resultados y también postulante con posibilidades a la primera magistratura.
El balance de los Kirchner parece ser distinto: dicen haber triunfado en la mayoría de las provincias y que la suma de los votos obtenidos por el Frente para la Victoria supera individualmente a las alianzas opositoras. Pero el paso de los días va demostrando que, como antes, la lealtad de los caudillos peronistas, de los gobernadores e intendentes de esa tendencia, se traspasa fácilmente a los vencedores. Kirchner ha perdido la imagen de invencible, y tanto más ahora, con menos recursos para asegurar la dependencia de los barones provinciales y de su reducto en la Provincia de Buenos Aires.
Tras el desconcierto inicial por la inesperada derrota, la Mandataria y su cónyuge hicieron declaraciones conciliadoras, pero sus actitudes posteriores y la ausencia de cambios efectivos en el gabinete hacen pensar que creen continuar contando con capacidad para imponerse.
A mediano plazo, muchos esperan que la conciencia de los graves problemas que padece Argentina y el espíritu constructivo de los principales vencedores -Reutemann, De Narváez, Macri, Solá y el Vicepresidente Cobos- conducirán a un gobierno de algún consenso nacional y menos fundado en el populismo y en la peligrosa división entre incondicionales y enemigos -bases de la política kirchnerista.
No obstante, existe el temor de que la actual legislatura, de ensombrecida legitimidad, ignore los resultados y sus consecuencias políticas y siga procediendo como antes, delegando facultades extraordinarias en la Jefa de Estado. Entretanto prevalecen la incertidumbre y un vacío de poder que pueden traer negativas consecuencias a un país estancado por la crisis económica, bajo un liderazgo derrotado.
Honduras: del ultimátum a las negociaciones
El ultimátum planteado a Honduras derivó en fracasadas negociaciones del secretario general de la OEA: el gobierno provisional no aceptó la reposición en el poder del destituido Presidente Manuel Zelaya, tras lo cual se declaró la suspensión de ese país. Ayer, en un avión facilitado por el Presidente de Venezuela, Zelaya intentó reingresar a Honduras, pese a que la Iglesia de ese país lo había instado en contrario, para evitar un eventual derramamiento de sangre en una crisis que hasta ahora era incruenta. Su intento (frustrado por la negativa del gobierno provisional a permitir su aterrizaje) provocó disturbios cuando decenas de partidarios de Zelaya se congregaron en las afueras del aeropuerto y se enfrentaron a las fuerzas policiales. Versiones al cierre de esta edición señalaban que habría al menos un muerto.
Tras el inicial respaldo internacional a Zelaya, surgieron temores de que el real beneficiario y protagonista mediato de los acontecimientos resulte ser Hugo Chávez. La destitución de aquél sin juicio político es reprochable, pero también lo fueron sus desacatos para llevar adelante un referéndum inconstitucional, que le habría permitido perpetuarse en el poder como lo han hecho Chávez, Morales y Correa, sus aliados junto con el Presidente cubano. También cabía considerar la impopularidad y la agenda del Presidente depuesto, lo incruento de su destitución, el respaldo popular a la asunción de un gobierno civil que cumplió ciertas formalidades constitucionales, y la desproporcionada reacción externa.
Una negociación discreta por EE.UU., que no podía compartir una solución con visos de hecho por el Congreso de Honduras, pero tampoco un retorno de Zelaya para eternizarse, según la agenda chavista, puede haber influido para que el Presidente provisional diera a entender que podrían abrirse a fórmulas para resolver la situación -aparentemente sin Zelaya.
Lunes 6 de julio de 2009
LA HUMILLACIÓN DE LOS KIRCHNER
Perdieron por lejos en las más pobladas provincias y en varias otras, incluso en Santa Cruz, que gobernaron por años. El oficialismo quedó en minoría en ambas cámaras del Congreso y el ex Mandatario se vio forzado a renunciar a la presidencia del justicialismo. Dejaron el gabinete sólo el ministro de Transportes, por inminente procesamiento en un caso de corrupción, y la antes renunciada ministra de Salud, que había solicitado más recursos para combatir el dengue y reconocer la emergencia nacional por influenza humana (hasta antes de la elección, se admitían oficialmente algo menos de mil 600 casos; tras ella, el nuevo ministro anunció que eran más de 100 mil; ante la molestia de la Presidenta, prontamente matizó esa cifra).
Muchos estiman que la principal causa de este rechazo generalizado es el autoritarismo del matrimonio gobernante y de su círculo íntimo. Otros agregan su resistencia para relacionarse con otras corrientes del justicialismo, la inseguridad pública, la corrupción, inepcia para controlar la crisis económica y de salud, el despilfarro de oportunidades, los enfrentamientos con el agro, el despojo del patrimonio del sistema de pensiones, la inflación, el aislamiento externo, las inequidades y trabas a los inversionistas extranjeros y otra serie de desaciertos.
Pero también les salieron al frente decididos opositores al kirchnerismo y mejores candidatos, como Felipe Solá, ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires; Carlos Reutemann, ex gobernador de Santa Fe y hoy senador, y Mauricio Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, todos aspirantes a la Presidencia. Destacable es el caso de De Narváez, que tiene el límite constitucional a la Presidencia por haber nacido en Colombia, pero que será decisivo para garantizar la gobernabilidad y determinar al candidato del peronismo en 2011, a menos que se adelante la convocatoria presidencial. El Vicepresidente Julio Cobos, ex radical y que antes rompió con la Presidenta, es otro favorecido con los resultados y también postulante con posibilidades a la primera magistratura.
El balance de los Kirchner parece ser distinto: dicen haber triunfado en la mayoría de las provincias y que la suma de los votos obtenidos por el Frente para la Victoria supera individualmente a las alianzas opositoras. Pero el paso de los días va demostrando que, como antes, la lealtad de los caudillos peronistas, de los gobernadores e intendentes de esa tendencia, se traspasa fácilmente a los vencedores. Kirchner ha perdido la imagen de invencible, y tanto más ahora, con menos recursos para asegurar la dependencia de los barones provinciales y de su reducto en la Provincia de Buenos Aires.
Tras el desconcierto inicial por la inesperada derrota, la Mandataria y su cónyuge hicieron declaraciones conciliadoras, pero sus actitudes posteriores y la ausencia de cambios efectivos en el gabinete hacen pensar que creen continuar contando con capacidad para imponerse.
A mediano plazo, muchos esperan que la conciencia de los graves problemas que padece Argentina y el espíritu constructivo de los principales vencedores -Reutemann, De Narváez, Macri, Solá y el Vicepresidente Cobos- conducirán a un gobierno de algún consenso nacional y menos fundado en el populismo y en la peligrosa división entre incondicionales y enemigos -bases de la política kirchnerista.
No obstante, existe el temor de que la actual legislatura, de ensombrecida legitimidad, ignore los resultados y sus consecuencias políticas y siga procediendo como antes, delegando facultades extraordinarias en la Jefa de Estado. Entretanto prevalecen la incertidumbre y un vacío de poder que pueden traer negativas consecuencias a un país estancado por la crisis económica, bajo un liderazgo derrotado.
Honduras: del ultimátum a las negociaciones
El ultimátum planteado a Honduras derivó en fracasadas negociaciones del secretario general de la OEA: el gobierno provisional no aceptó la reposición en el poder del destituido Presidente Manuel Zelaya, tras lo cual se declaró la suspensión de ese país. Ayer, en un avión facilitado por el Presidente de Venezuela, Zelaya intentó reingresar a Honduras, pese a que la Iglesia de ese país lo había instado en contrario, para evitar un eventual derramamiento de sangre en una crisis que hasta ahora era incruenta. Su intento (frustrado por la negativa del gobierno provisional a permitir su aterrizaje) provocó disturbios cuando decenas de partidarios de Zelaya se congregaron en las afueras del aeropuerto y se enfrentaron a las fuerzas policiales. Versiones al cierre de esta edición señalaban que habría al menos un muerto.
Tras el inicial respaldo internacional a Zelaya, surgieron temores de que el real beneficiario y protagonista mediato de los acontecimientos resulte ser Hugo Chávez. La destitución de aquél sin juicio político es reprochable, pero también lo fueron sus desacatos para llevar adelante un referéndum inconstitucional, que le habría permitido perpetuarse en el poder como lo han hecho Chávez, Morales y Correa, sus aliados junto con el Presidente cubano. También cabía considerar la impopularidad y la agenda del Presidente depuesto, lo incruento de su destitución, el respaldo popular a la asunción de un gobierno civil que cumplió ciertas formalidades constitucionales, y la desproporcionada reacción externa.
Una negociación discreta por EE.UU., que no podía compartir una solución con visos de hecho por el Congreso de Honduras, pero tampoco un retorno de Zelaya para eternizarse, según la agenda chavista, puede haber influido para que el Presidente provisional diera a entender que podrían abrirse a fórmulas para resolver la situación -aparentemente sin Zelaya.
6 jul 2009
ROBERTO CACHANOSKY
El modelo está tan agotado, como Kirchner lo está políticamente
La crisis actual de la Argentina no es resultado de que el kirchnerismo se apartó del modelo económico o no supo profundizarlo. Más bien, es consecuencia de una concepción del mercado destinada al eterno fracaso.
Ante la estrepitosa derrota electoral de Kirchner en las elecciones del 28 de junio, he leído dos posiciones sobre el famoso modelo. El oficialismo dice que hay que profundizarlo, por otro lado, hay varios economistas que fueron defensores del modelo y hoy critican al matrimonio diciendo que hay que volver al modelo original del que se desvió Néstor Kirchner. La pregunta es: ¿qué es el modelo? ¿En qué consiste el famoso modelo?
Desde mi punto de vista, para Kirchner y su esposa, el modelo es un instrumento económico que se subordinaba a tener la suficiente caja que les permitiera disciplinar a gobernadores e intendentes. Para eso necesitaba dos cosas: a) un tipo de cambio real alto que le permitiera incrementar la recaudación vía los derechos de exportación y b) matar con impuestos a la porción de la población que trabaja en blanco, marginando a amplios sectores de la población del mercado formal.
El tipo de cambio real alto exigía tener el suficiente superávit fiscal para comprar divisas y sostener el dólar en el nivel deseado por el gobierno. Ese superávit nunca existió por varias razones, pero, fundamentalmente, porque el disparatado incremento del gasto público hacía inviable financiar el tipo de cambio alto con recursos genuinos. Y ese disparatado aumento del gasto público tuvo que ver con el proyecto hegemónico del kirchnerismo. Por lo tanto, el modelo se transformó en un creciente impuesto inflacionario para comprar dólares, inflación que intentó disimularse con subsidios (más gasto público), aprietes de Moreno (desincentivando la inversión) y dibujando los índices de precios (escondiendo la pobreza, la indigencia y defaulteando parte de la deuda pública ajustada por el CER), además de otras calamidades.
¿Qué significaría, entonces, profundizar el modelo según el matrimonio? ¿Establecer más controles de precios? ¿Estatizar el comercio exterior? ¿Seguir emitiendo para generar inflación y esconderla detrás de índices falsos? ¿Otorgar más subsidios para no aumentar las tarifas de los servicios públicos haciendo más infinanciable el gasto? ¿Confiscar más ahorros como los de las AFJP? ¿Anunciar planes de créditos para inquilinos que nunca se concretaron? ¿Anunciar planes para la compra de autos, camiones, bicicletas y calefones que no movieron el amperímetro? ¿Arremeter contra el campo hasta destruirlo, al igual que lo que se hizo con el sistema energético y avanzar sobre otros sectores productivos? Si la profundización del modelo es todo esto más otras barbaridades económicas y ausencia de respeto por los derechos de propiedad, la economía argentina se deslizaría hacia una desinversión más profunda. Y como el salario real depende de la tasa de inversión, la profundización del modelo solo generaría más pobreza, inflación y fuga de capitales. Profundizar el modelo kirchnerista es llevar al país a un caos social y niveles impensados de pobreza e indigencia. Aún superiores a los que hasta ahora consiguió el modelo.
La realidad es que el modelo de Kirchner que supuestamente quiere profundizar, tiene dos graves problemas. En primer lugar es intrínsecamente inconsistente porque exige de niveles de gasto público cada vez más altos que son infinanciables para sostener su proyecto de poder. Por lo tanto, requiere de emisión monetaria que se come el tipo de cambio real, matando el modelo en su parte del eufemismo de tipo de cambio competitivo. En definitiva, el famoso modelo se basa en salarios bajos.
El segundo problema es que, para aplicarlo, Kirchner necesita adoptar medidas arbitrarias que producen incertidumbre e inseguridad jurídica, espantando la inversión. El famoso modelo es la anti inversión por definición y la anti producción por definición. En resumen, es anti prosperidad.
Veamos ahora a los economistas que impulsaron este modelo y rápidamente pretenden despegarse del fracaso argumentando que fue Kirchner el que se desvió del modelo original. ¿Qué los diferenciaría de Kirchner? Este grupo de economistas quiere un dólar caro, pero saben que necesitan un superávit fiscal alto para comprar con recursos genuinos las divisas necesarias que sostengan el tipo de cambio por encima del nivel de mercado. Aceptando que estos economistas no tienen aspiraciones hegemónicas como Kirchner, la pregunta es: aún sin esa desmedida ambición de poder de Kirchner, ¿es viable el modelo del dólar caro?
La respuesta es muy amplia, pero voy a tratar de resumirla. Por definición un modelo de dólar caro va a tener superávit de comercio exterior, por lo tanto, el superávit fiscal tiene que ser, por lo menos, equivalente al superávit de balance comercial para disponer de recursos genuinos que sostengan el tipo de cambio sin necesidad de aplicar el impuesto inflacionario. De por sí, el modelo requiere de un fabuloso esfuerzo fiscal, con un gasto público muy controlado y una presión impositiva elevada. Pero, además, si ingresaran capitales, el esfuerzo fiscal debería ser mayor, porque todo ingreso de capitales, que incentivara las inversiones, haría bajar el tipo de cambio. Para ello el gobierno tendría que neutralizar esa tendencia a la baja con más superávit fiscal, o sea, menos gasto, más impuestos o una combinación de ambos. El ingreso de capitales conspira contra el modelo. La fuga de capitales ayuda al modelo. Una burrada económica monumental.
Al mismo tiempo, un dólar caro cierra la economía a la competencia externa porque hace caro los productos importados, desincentivando la inversión y los aumentos de productividad. Es un modelo que, aún cerrando por el lado fiscal para sostener el dólar competitivo, es claramente anti competitivo.
Ante la falta de inversiones, la productividad es baja, esto quiere decir que los costos fijos por unidad producida son más elevados que en una economía abierta con inversiones. No es lo mismo repartir los costos fijos entre 1000 unidades producidas que entre 10.000. En consecuencia, el modelo, aún sin proyecto hegemónico, no atrae inversiones en escala, no crea abundantes puestos de trabajo, no mejora los ingresos reales y no asegura un crecimiento sostenido en el tiempo. Por el contrario, es claramente un modelo regresivo en términos de distribución del ingreso porque el dólar caro requiere de impuestos altos para financiar un dólar caro. Y esos impuestos altos los terminan pagando los sectores asalariados en forma directa o indirecta. ¿Cómo? Si se financia con el IVA lo pagan directamente los asalariados, si se financia con el impuesto a las ganancias, las inversiones se van a otro país impositivamente más atractivo, baja la productividad de la economía y afecta el salario real. Siempre, en el modelo del dólar caro el que paga los costos del modelo es el sector de ingresos fijos.
Por otro lado, el escaso ingreso de capitales que genera un modelo de dólar caro hace que el ahorro sea bajo y la tasa de interés alta. El resultado es que el modelo se basa, nuevamente, en salarios bajos. Por ejemplo, para los defensores del modelo de dólar caro es preferible tener legiones de personas tejiendo a mano que maquinarias de última generación que hagan las telas. La idea de ellos es tener insumo mano de obra barato y costo de capital caro. En castellano básico es un modelo de muy baja productividad, la contracara del ingreso real de la población.
Es evidente que el kirchnerismo está agotado en su modelo político y económico. Es cierto que Kirchner le agregó al modelo medidas tan insensatas que el problema ya no es solamente el modelo, sino su capacidad para destruir la economía y, sobre todo, la seguridad jurídica que es la madre del crecimiento económico. Pero, atención, no es cuestión de reemplazar los delirios hegemónicos de Kirchner por un gobernante bueno pero con una política económica inconsistente como pregonan algunos economistas que ahora tratan de salvar su honor profesional diciendo que hay que volver al modelo original. Que fue Kirchner el que se desvió.
Lo que ha fracasado acá es el modelo original. Kirchner se encargó, solamente, de pulverizarlo más rápidamente y dejar tierra arrasada.
Por favor, no caigamos en el delirio de empezar a buscar un Kirchner sensato que lleve a cabo un modelo inconsistente porque el día que se vaya el matrimonio, a poco de andar, nos vamos a pegar otro porrazo.
© www.economiaparatodos.com.ar
El modelo está tan agotado, como Kirchner lo está políticamente
La crisis actual de la Argentina no es resultado de que el kirchnerismo se apartó del modelo económico o no supo profundizarlo. Más bien, es consecuencia de una concepción del mercado destinada al eterno fracaso.
Ante la estrepitosa derrota electoral de Kirchner en las elecciones del 28 de junio, he leído dos posiciones sobre el famoso modelo. El oficialismo dice que hay que profundizarlo, por otro lado, hay varios economistas que fueron defensores del modelo y hoy critican al matrimonio diciendo que hay que volver al modelo original del que se desvió Néstor Kirchner. La pregunta es: ¿qué es el modelo? ¿En qué consiste el famoso modelo?
Desde mi punto de vista, para Kirchner y su esposa, el modelo es un instrumento económico que se subordinaba a tener la suficiente caja que les permitiera disciplinar a gobernadores e intendentes. Para eso necesitaba dos cosas: a) un tipo de cambio real alto que le permitiera incrementar la recaudación vía los derechos de exportación y b) matar con impuestos a la porción de la población que trabaja en blanco, marginando a amplios sectores de la población del mercado formal.
El tipo de cambio real alto exigía tener el suficiente superávit fiscal para comprar divisas y sostener el dólar en el nivel deseado por el gobierno. Ese superávit nunca existió por varias razones, pero, fundamentalmente, porque el disparatado incremento del gasto público hacía inviable financiar el tipo de cambio alto con recursos genuinos. Y ese disparatado aumento del gasto público tuvo que ver con el proyecto hegemónico del kirchnerismo. Por lo tanto, el modelo se transformó en un creciente impuesto inflacionario para comprar dólares, inflación que intentó disimularse con subsidios (más gasto público), aprietes de Moreno (desincentivando la inversión) y dibujando los índices de precios (escondiendo la pobreza, la indigencia y defaulteando parte de la deuda pública ajustada por el CER), además de otras calamidades.
¿Qué significaría, entonces, profundizar el modelo según el matrimonio? ¿Establecer más controles de precios? ¿Estatizar el comercio exterior? ¿Seguir emitiendo para generar inflación y esconderla detrás de índices falsos? ¿Otorgar más subsidios para no aumentar las tarifas de los servicios públicos haciendo más infinanciable el gasto? ¿Confiscar más ahorros como los de las AFJP? ¿Anunciar planes de créditos para inquilinos que nunca se concretaron? ¿Anunciar planes para la compra de autos, camiones, bicicletas y calefones que no movieron el amperímetro? ¿Arremeter contra el campo hasta destruirlo, al igual que lo que se hizo con el sistema energético y avanzar sobre otros sectores productivos? Si la profundización del modelo es todo esto más otras barbaridades económicas y ausencia de respeto por los derechos de propiedad, la economía argentina se deslizaría hacia una desinversión más profunda. Y como el salario real depende de la tasa de inversión, la profundización del modelo solo generaría más pobreza, inflación y fuga de capitales. Profundizar el modelo kirchnerista es llevar al país a un caos social y niveles impensados de pobreza e indigencia. Aún superiores a los que hasta ahora consiguió el modelo.
La realidad es que el modelo de Kirchner que supuestamente quiere profundizar, tiene dos graves problemas. En primer lugar es intrínsecamente inconsistente porque exige de niveles de gasto público cada vez más altos que son infinanciables para sostener su proyecto de poder. Por lo tanto, requiere de emisión monetaria que se come el tipo de cambio real, matando el modelo en su parte del eufemismo de tipo de cambio competitivo. En definitiva, el famoso modelo se basa en salarios bajos.
El segundo problema es que, para aplicarlo, Kirchner necesita adoptar medidas arbitrarias que producen incertidumbre e inseguridad jurídica, espantando la inversión. El famoso modelo es la anti inversión por definición y la anti producción por definición. En resumen, es anti prosperidad.
Veamos ahora a los economistas que impulsaron este modelo y rápidamente pretenden despegarse del fracaso argumentando que fue Kirchner el que se desvió del modelo original. ¿Qué los diferenciaría de Kirchner? Este grupo de economistas quiere un dólar caro, pero saben que necesitan un superávit fiscal alto para comprar con recursos genuinos las divisas necesarias que sostengan el tipo de cambio por encima del nivel de mercado. Aceptando que estos economistas no tienen aspiraciones hegemónicas como Kirchner, la pregunta es: aún sin esa desmedida ambición de poder de Kirchner, ¿es viable el modelo del dólar caro?
La respuesta es muy amplia, pero voy a tratar de resumirla. Por definición un modelo de dólar caro va a tener superávit de comercio exterior, por lo tanto, el superávit fiscal tiene que ser, por lo menos, equivalente al superávit de balance comercial para disponer de recursos genuinos que sostengan el tipo de cambio sin necesidad de aplicar el impuesto inflacionario. De por sí, el modelo requiere de un fabuloso esfuerzo fiscal, con un gasto público muy controlado y una presión impositiva elevada. Pero, además, si ingresaran capitales, el esfuerzo fiscal debería ser mayor, porque todo ingreso de capitales, que incentivara las inversiones, haría bajar el tipo de cambio. Para ello el gobierno tendría que neutralizar esa tendencia a la baja con más superávit fiscal, o sea, menos gasto, más impuestos o una combinación de ambos. El ingreso de capitales conspira contra el modelo. La fuga de capitales ayuda al modelo. Una burrada económica monumental.
Al mismo tiempo, un dólar caro cierra la economía a la competencia externa porque hace caro los productos importados, desincentivando la inversión y los aumentos de productividad. Es un modelo que, aún cerrando por el lado fiscal para sostener el dólar competitivo, es claramente anti competitivo.
Ante la falta de inversiones, la productividad es baja, esto quiere decir que los costos fijos por unidad producida son más elevados que en una economía abierta con inversiones. No es lo mismo repartir los costos fijos entre 1000 unidades producidas que entre 10.000. En consecuencia, el modelo, aún sin proyecto hegemónico, no atrae inversiones en escala, no crea abundantes puestos de trabajo, no mejora los ingresos reales y no asegura un crecimiento sostenido en el tiempo. Por el contrario, es claramente un modelo regresivo en términos de distribución del ingreso porque el dólar caro requiere de impuestos altos para financiar un dólar caro. Y esos impuestos altos los terminan pagando los sectores asalariados en forma directa o indirecta. ¿Cómo? Si se financia con el IVA lo pagan directamente los asalariados, si se financia con el impuesto a las ganancias, las inversiones se van a otro país impositivamente más atractivo, baja la productividad de la economía y afecta el salario real. Siempre, en el modelo del dólar caro el que paga los costos del modelo es el sector de ingresos fijos.
Por otro lado, el escaso ingreso de capitales que genera un modelo de dólar caro hace que el ahorro sea bajo y la tasa de interés alta. El resultado es que el modelo se basa, nuevamente, en salarios bajos. Por ejemplo, para los defensores del modelo de dólar caro es preferible tener legiones de personas tejiendo a mano que maquinarias de última generación que hagan las telas. La idea de ellos es tener insumo mano de obra barato y costo de capital caro. En castellano básico es un modelo de muy baja productividad, la contracara del ingreso real de la población.
Es evidente que el kirchnerismo está agotado en su modelo político y económico. Es cierto que Kirchner le agregó al modelo medidas tan insensatas que el problema ya no es solamente el modelo, sino su capacidad para destruir la economía y, sobre todo, la seguridad jurídica que es la madre del crecimiento económico. Pero, atención, no es cuestión de reemplazar los delirios hegemónicos de Kirchner por un gobernante bueno pero con una política económica inconsistente como pregonan algunos economistas que ahora tratan de salvar su honor profesional diciendo que hay que volver al modelo original. Que fue Kirchner el que se desvió.
Lo que ha fracasado acá es el modelo original. Kirchner se encargó, solamente, de pulverizarlo más rápidamente y dejar tierra arrasada.
Por favor, no caigamos en el delirio de empezar a buscar un Kirchner sensato que lleve a cabo un modelo inconsistente porque el día que se vaya el matrimonio, a poco de andar, nos vamos a pegar otro porrazo.
© www.economiaparatodos.com.ar
26 jun 2009
CARTA DE LECTORES - LA NACIÓN, 26/06/09
"Nunca fui peronista"
Señor Director:
"La carta publicada el 14/6 en la que el señor Diógenes Vázquez le escribe a su padre, ya fallecido, para explicar por qué ha dejado de ser peronista me dio la idea de escribirle a mi padre, fallecido en 1974, para explicar una de las razones por las que nunca fui ni seré peronista.
"Mi padre fue juez del crimen y, como tal, tuvo en su juzgado una antigua causa contra Juan Domingo Perón en la cual estaba acusado de violación de una menor, y era ésta una de las razones por las que no podía volver al país.
"El expediente fue hurtado del juzgado, pero mi padre consiguió una copia procedente del primer juez de la causa, que la había conservado para él.
"Al poco tiempo, mi padre, que había dedicado toda su vida a la Justicia, tuvo que dejar los Tribunales y retirarse a gozar de su jubilación.
"Perón, en cambio, volvió a la Argentina y fue elegido presidente de la Nación, por tercera vez. Así, mi padre, como el del señor Vázquez, muy triste, falleció al poco tiempo de un ataque al corazón.
"Por otra parte, querido papá, viendo el resultado de más de 50 años de peronismo, que ha convertido la política en un sistema para beneficiar económicamente a unos pocos, contrariamente a la justicia social que propone, y usando a los más humildes sólo para obtener sus votos, me despido, asegurándote que nunca fui ni seré peronista."
Jorge Casabal Marcó del Pont
DNI 8.589.973
"Nunca fui peronista"
Señor Director:
"La carta publicada el 14/6 en la que el señor Diógenes Vázquez le escribe a su padre, ya fallecido, para explicar por qué ha dejado de ser peronista me dio la idea de escribirle a mi padre, fallecido en 1974, para explicar una de las razones por las que nunca fui ni seré peronista.
"Mi padre fue juez del crimen y, como tal, tuvo en su juzgado una antigua causa contra Juan Domingo Perón en la cual estaba acusado de violación de una menor, y era ésta una de las razones por las que no podía volver al país.
"El expediente fue hurtado del juzgado, pero mi padre consiguió una copia procedente del primer juez de la causa, que la había conservado para él.
"Al poco tiempo, mi padre, que había dedicado toda su vida a la Justicia, tuvo que dejar los Tribunales y retirarse a gozar de su jubilación.
"Perón, en cambio, volvió a la Argentina y fue elegido presidente de la Nación, por tercera vez. Así, mi padre, como el del señor Vázquez, muy triste, falleció al poco tiempo de un ataque al corazón.
"Por otra parte, querido papá, viendo el resultado de más de 50 años de peronismo, que ha convertido la política en un sistema para beneficiar económicamente a unos pocos, contrariamente a la justicia social que propone, y usando a los más humildes sólo para obtener sus votos, me despido, asegurándote que nunca fui ni seré peronista."
Jorge Casabal Marcó del Pont
DNI 8.589.973
CORRUPCIÓN Y DECADENCIA
La historia relata procesos de ascenso material, intelectual y espiritual de las naciones y de su posterior declinación. En el ascenso, la sociedad está imbuida de principios rectores, como el cumplimiento del deber ciudadano, el reconocimiento de la capacidad de los dirigentes, el acatamiento a la estructura institucional, el respeto a los compatriotas y el orgullo nacional.
La decadencia de las naciones se inicia con la corrupción, delito que destruye los principios rectores; la aprovechan dirigentes perversos en el poder y el mal ejemplo se expande a toda la sociedad.
En nuestro país, la mega corrupción se desató hace sesenta años y en el año 2009, está superando la capacidad de asombro y de vergüenza de los ciudadanos argentinos y se ha convertido en crónica periodística mundial.
Desde entonces, Argentina inició su decadencia, pasando de estar entre los países más adelantados del mundo a ubicarse entre las sociedades acosadas por la pobreza y el deterioro de su población.
La primera víctima ha sido el Estado Nacional, convertido en una estructura deforme ingobernable y una máquina arbitraria de impedir el progreso. La segunda gran víctima es el pueblo, enterrado en la indigencia.
La ciudadanía debe atacar la corrupción, denunciándola y penalizándola para revertir la decadencia nacional. Inevitablemente será un largo combate.
Dr. Marcelo Castro Corbat
segundarepublica@fibertel.com.ar
La historia relata procesos de ascenso material, intelectual y espiritual de las naciones y de su posterior declinación. En el ascenso, la sociedad está imbuida de principios rectores, como el cumplimiento del deber ciudadano, el reconocimiento de la capacidad de los dirigentes, el acatamiento a la estructura institucional, el respeto a los compatriotas y el orgullo nacional.
La decadencia de las naciones se inicia con la corrupción, delito que destruye los principios rectores; la aprovechan dirigentes perversos en el poder y el mal ejemplo se expande a toda la sociedad.
En nuestro país, la mega corrupción se desató hace sesenta años y en el año 2009, está superando la capacidad de asombro y de vergüenza de los ciudadanos argentinos y se ha convertido en crónica periodística mundial.
Desde entonces, Argentina inició su decadencia, pasando de estar entre los países más adelantados del mundo a ubicarse entre las sociedades acosadas por la pobreza y el deterioro de su población.
La primera víctima ha sido el Estado Nacional, convertido en una estructura deforme ingobernable y una máquina arbitraria de impedir el progreso. La segunda gran víctima es el pueblo, enterrado en la indigencia.
La ciudadanía debe atacar la corrupción, denunciándola y penalizándola para revertir la decadencia nacional. Inevitablemente será un largo combate.
Dr. Marcelo Castro Corbat
segundarepublica@fibertel.com.ar
20 jun 2009
11 jun 2009
DERECHA E IZQUIERDA
Antojadiza e ideologizada manera de separar a las sociedades, nacida de la simple ubicación que ocupaban los representantes con respecto a la presidencia en la Asamblea Constituyente que siguió a la Revolución Francesa. Desde aquella instancia hemos llegado hasta la confusión actual en la que los ciudadanos que se manifiestan “de derecha” son caratulados como “fascistas”, mientras que los que dicen ser “de izquierda” se convierten automáticamente en “comunistas”.
La realidad es que fascismo y comunismo son prácticamente la misma cosa: la anulación del individuo y sus libertades, que son reemplazados por la supremacía del Estado. Si bien el marxismo nace en el siglo XIX con Marx y Engels (Manifiesto Comunista, 1848) y el fascismo en el XX con la Carta del Lavoro (1927) de Benito Mussolini, ambas teorías promueven un estado totalitario, autoritario, omnipotente y opresor, donde los seres humanos son meros números masificados, al tiempo que rechazan de plano el cristianismo y se proclaman ateas. Mussolini, al igual que Marx, llega a decir “Dios no existe”, mientras exalta al socialismo. El marxismo, por su parte, promueve la lucha de clases, la violencia y el terror, como herramientas necesarias para enfrentar al proletariado (la clase oprimida) contra la burguesía (la clase explotadora) y terminar con el estado, protector de la clase explotadora. Además, ambas teorías coinciden en que la lucha económica es también la lucha por el poder político.
Los titulares de los diarios del mundo hablan actualmente de un triunfo electoral generalizado de la derecha en Europa y, sobre todo, del avance de la "ultra derecha" en el parlamento europeo. La izquierda, obviamente, no dio soluciones a la gente en los últimos años, por lo que los ciudadanos del mundo libre buscan alternativas entre las otras propuestas, poniendo sus bazas en los individuos más que en los partidos.
En este sentido, la Unión Europea acaba de dar una lección en las urnas, donde, invariablemente, se ha verificado la ley del péndulo. Europa, izquierdizada por muchos años, ha rotado hacia la derecha. Un marino experto nos diría que el barco pasó muchos años virando a babor hasta que, de golpe, alguien cambió el rumbo a estribor. También hubo muchos años de viraje a estribor que no redundaron en nada positivo. Sencillamente, porque cuando se sujeta el timón en una sola dirección torcida, la nave termina siempre al garete, dando vueltas sobre sí misma, sin posibilidad de poner rumbo a un puerto seguro. Alguna vez escribimos que la ley del péndulo es tan inexorable como la ley de la gravedad. No ha habido parlamento en el mundo que pudiera derogarlas, y quien pueda leer la historia con mente abierta, así lo descubrirá.
Los integrantes de la izquierda argentina, salvo honrosas excepciones, están convencidos de que Barack Obama es comunista y los apoyará, al igual que Lula, Michelle Bachelet o Ángela Merkel. Curiosamente, la "derecha" nacional piensa lo mismo. Siempre se equivocan estrepitosamente, porque el mundo actual pasa tremendamente lejos de Argentina y sus ideólogos de turno, sumergidos en inútiles diatribas y enfrentados unos contra otros, tratando de probar las bondades de teorías totalitarias, que tuvieron su impacto en el pasado con la consecuencia de las dos horrorosas guerras que asolaron el siglo XX y tras las cuales el mundo debería haber escarmentado
En nuestro país necesitamos una izquierda y una derecha auténticas, que se hagan dignas de respeto por su propio respeto a los individuos que depositan en ellas su confianza y su esperanza, integradas por ciudadanos honestos y responsables que terminen con los discursos anacrónicos del comunismo y el fascismo, superados hoy por la realidad del tercer milenio, una realidad que debe apuntar a la lucha por la unidad de la raza humana y por un Estado solidario y responsable, comprometido profundamente con el bienestar de todos y cada uno de los seres humanos que pueblan el planeta.
Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz
Antojadiza e ideologizada manera de separar a las sociedades, nacida de la simple ubicación que ocupaban los representantes con respecto a la presidencia en la Asamblea Constituyente que siguió a la Revolución Francesa. Desde aquella instancia hemos llegado hasta la confusión actual en la que los ciudadanos que se manifiestan “de derecha” son caratulados como “fascistas”, mientras que los que dicen ser “de izquierda” se convierten automáticamente en “comunistas”.
La realidad es que fascismo y comunismo son prácticamente la misma cosa: la anulación del individuo y sus libertades, que son reemplazados por la supremacía del Estado. Si bien el marxismo nace en el siglo XIX con Marx y Engels (Manifiesto Comunista, 1848) y el fascismo en el XX con la Carta del Lavoro (1927) de Benito Mussolini, ambas teorías promueven un estado totalitario, autoritario, omnipotente y opresor, donde los seres humanos son meros números masificados, al tiempo que rechazan de plano el cristianismo y se proclaman ateas. Mussolini, al igual que Marx, llega a decir “Dios no existe”, mientras exalta al socialismo. El marxismo, por su parte, promueve la lucha de clases, la violencia y el terror, como herramientas necesarias para enfrentar al proletariado (la clase oprimida) contra la burguesía (la clase explotadora) y terminar con el estado, protector de la clase explotadora. Además, ambas teorías coinciden en que la lucha económica es también la lucha por el poder político.
Los titulares de los diarios del mundo hablan actualmente de un triunfo electoral generalizado de la derecha en Europa y, sobre todo, del avance de la "ultra derecha" en el parlamento europeo. La izquierda, obviamente, no dio soluciones a la gente en los últimos años, por lo que los ciudadanos del mundo libre buscan alternativas entre las otras propuestas, poniendo sus bazas en los individuos más que en los partidos.
En este sentido, la Unión Europea acaba de dar una lección en las urnas, donde, invariablemente, se ha verificado la ley del péndulo. Europa, izquierdizada por muchos años, ha rotado hacia la derecha. Un marino experto nos diría que el barco pasó muchos años virando a babor hasta que, de golpe, alguien cambió el rumbo a estribor. También hubo muchos años de viraje a estribor que no redundaron en nada positivo. Sencillamente, porque cuando se sujeta el timón en una sola dirección torcida, la nave termina siempre al garete, dando vueltas sobre sí misma, sin posibilidad de poner rumbo a un puerto seguro. Alguna vez escribimos que la ley del péndulo es tan inexorable como la ley de la gravedad. No ha habido parlamento en el mundo que pudiera derogarlas, y quien pueda leer la historia con mente abierta, así lo descubrirá.
Los integrantes de la izquierda argentina, salvo honrosas excepciones, están convencidos de que Barack Obama es comunista y los apoyará, al igual que Lula, Michelle Bachelet o Ángela Merkel. Curiosamente, la "derecha" nacional piensa lo mismo. Siempre se equivocan estrepitosamente, porque el mundo actual pasa tremendamente lejos de Argentina y sus ideólogos de turno, sumergidos en inútiles diatribas y enfrentados unos contra otros, tratando de probar las bondades de teorías totalitarias, que tuvieron su impacto en el pasado con la consecuencia de las dos horrorosas guerras que asolaron el siglo XX y tras las cuales el mundo debería haber escarmentado
En nuestro país necesitamos una izquierda y una derecha auténticas, que se hagan dignas de respeto por su propio respeto a los individuos que depositan en ellas su confianza y su esperanza, integradas por ciudadanos honestos y responsables que terminen con los discursos anacrónicos del comunismo y el fascismo, superados hoy por la realidad del tercer milenio, una realidad que debe apuntar a la lucha por la unidad de la raza humana y por un Estado solidario y responsable, comprometido profundamente con el bienestar de todos y cada uno de los seres humanos que pueblan el planeta.
Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz
3 jun 2009
LA NACIÓN - 3/06/09 -
Editorial
El mamarracho electoral
Resulta lamentable que, menos de un mes antes de los comicios legislativos, estemos inmersos en una discusión sobre sus reglas
Por si alguna duda quedaba de nuestra evidente falta de calidad institucional, debe lamentarse que, menos de un mes antes de una simple elección nacional legislativa, la ciudadanía y su dirigencia estén inmersas en una discusión sobre reglas de un proceso electoral que no debería provocar duda alguna.
La Cámara Nacional Electoral, al fallar en favor de las llamadas candidaturas testimoniales a diputado nacional del gobernador Daniel Scioli y del jefe de Gabinete e intendente de Tigre, Sergio Massa, perdió una excelente oportunidad para contribuir a sentar las bases de un sistema con reglas claras y estables.
La materia electoral es el primer peldaño que debe transitarse hacia una democracia plena. En la Argentina creíamos superada esta prueba ya que desde 1983, salvo episodios aislados, los comicios no fueron objeto de graves cuestionamientos. Sin embargo, desde las últimas elecciones generales de 2007 esta impresión ha cambiado de manera abrupta debido a las serias irregularidades que las caracterizaron. El robo generalizado de boletas en el marco de un proceso electoral mal organizado, con ausencia de autoridades de mesa e interminables colas en los lugares de votación, llevaron a plantear serias dudas sobre la transparencia del acto.
El proceso electoral que estamos transitando ha comenzado con una seria violación del principio de seguridad jurídica, luego de la innecesaria e interesada anticipación de los comicios a instancias del oficialismo, dejando de lado la disposición que en 2005, y también desde el impulso oficial, había establecido con muy buen criterio que las elecciones generales tendrían lugar en lo sucesivo el último domingo de octubre, cada dos años. Esta desafortunada decisión precipitó la puesta en marcha de las elecciones, con dificultades para las autoridades electorales y con la confección de las listas por la mera decisión del dedo de los caudillos partidarios, sin que hubiera tiempo para la celebración de comicios internos o de algún procedimiento de consulta a los electores.
Pero los dislates continuaron y, a instancias del presidente del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, se creó una nueva modalidad de candidaturas, las denominadas "testimoniales". Se trata de un engendro que viola las reglas más esenciales de la buena fe y enfrenta al electorado con candidatos que se postulan a bancas que no están dispuestos a asumir en caso de resultar elegidos. Así un gobernador, un vicegobernador, ministros y decenas de intendentes del conurbano bonaerense se lanzan a la carrera bajo esta absurda especie, que no es otra cosa que una estafa al electorado.
La impugnación ante la Justicia de las candidaturas de Scioli y de Massa, y el cuestionamiento de la residencia del ex presidente Kirchner arrojaron un resultado por demás desconcertante. En primera instancia, el juez Manuel Blanco, a través de una sentencia calificada de arbitraria y superficial por la mayor parte de la doctrina constitucional, avaló la modalidad. Esta posición se repitió en el dictamen del fiscal ante la Cámara Nacional Electoral, que, entre otros argumentos, consideró que, frente al debilitamiento de los partidos, la presencia de importantes referentes al frente de las listas le facilita al elector identificar el sentido que le quiere dar a su voto. Un nutrido conjunto de constitucionalistas de todo el país, de diversos orígenes ideológicos y de universidades públicas y privadas, en una actitud sin precedente, presentó dos amici curiae en los que les ofreció a los camaristas una base argumental sustentada en la doctrina más autorizada, encaminada al rechazo de las postulaciones "testimoniales" y de la candidatura del ex presidente de la Nación.
Finalmente, la Cámara, en un fallo dividido, confirmó la sentencia de primera instancia. En su argumentación la mayoría supuso la buena fe de las declaraciones presentadas por los candidatos Scioli y Massa, pese a que éstos expresan que sólo "eventualmente" asumirían los cargos. Resulta curioso el sentido que se le da a esta última expresión, ya que se considera que la asunción de las bancas de diputado a las cuales se postulan dependerá del éxito que logren en los comicios. Sin embargo, el término "eventual" es definido en el diccionario de la Real Academia como "incierto o casual", y debió haber sido otra la decisión si los jueces se hubieran atenido al significado que surge de la obra más autorizada de la lengua española.
La mayoría de la Cámara abundó en fundamentos destinados a evitar la función de control que le cabe a la máxima instancia electoral de la Nación. Su interpretación de las disposiciones constitucionales fue meramente literal y pareció desentenderse tanto del espíritu de la Constitución como de los motivos que llevaron a su inclusión en la ley fundamental.
Frente a este estado de cosas el voto minoritario del camarista Alberto Dalla Vía aportó una bocanada de aire puro. Su mirada apuntó en la dirección opuesta a la de la mayoría y, a través de una exposición minuciosa que se apoya en autores de relevancia como Ronald Dworkin, Maurice Duverger, Giovanni Sartori, Carlos Nino, Germán Bidart Campos y Segundo Linares Quintana, puso de manifiesto el papel fundamental que les cabe a los jueces en el control de los actos de gobierno, en este caso de las cuestiones electorales. Fueron reveladores sus conceptos en relación con el "sentido común de las cosas y de su apreciación por parte de los jueces". Cuando la Justicia pierde esa brújula, de alguna manera, está desconociendo la realidad detrás de meras especulaciones dogmáticas.
Cabe destacar una de las precisiones determinantes a las que acudió el doctor Dalla Vía, para hacer lugar a la impugnación de las candidaturas testimoniales. Se trata de una cita al politicólogo italiano Sartori, quien ha señalado: "No puede existir representación mientras el representante no sienta la expectativa de aquellos a los que representa, y no la siente como una expectativa vinculante. Por lo tanto, no sólo la representación es una idea, sino que es también necesariamente un deber. (...) El medio (elecciones) no puede sustituir al animus (la intención representativa)". Ahora cabe esperar a la Corte Suprema, ultimo intérprete de la Constitución, la que debería pronunciarse a la mayor brevedad, de manera de despejar toda duda y eliminar un precedente que, con seguridad, pone piedras en el difícil camino por el que transita nuestro país hacia la consolidación democrática. Lo que resulta claro es que este mamarrachesco proceso electoral y las discusiones que de él se derivan distan de ser propias de un país normal.
Editorial
El mamarracho electoral
Resulta lamentable que, menos de un mes antes de los comicios legislativos, estemos inmersos en una discusión sobre sus reglas
Por si alguna duda quedaba de nuestra evidente falta de calidad institucional, debe lamentarse que, menos de un mes antes de una simple elección nacional legislativa, la ciudadanía y su dirigencia estén inmersas en una discusión sobre reglas de un proceso electoral que no debería provocar duda alguna.
La Cámara Nacional Electoral, al fallar en favor de las llamadas candidaturas testimoniales a diputado nacional del gobernador Daniel Scioli y del jefe de Gabinete e intendente de Tigre, Sergio Massa, perdió una excelente oportunidad para contribuir a sentar las bases de un sistema con reglas claras y estables.
La materia electoral es el primer peldaño que debe transitarse hacia una democracia plena. En la Argentina creíamos superada esta prueba ya que desde 1983, salvo episodios aislados, los comicios no fueron objeto de graves cuestionamientos. Sin embargo, desde las últimas elecciones generales de 2007 esta impresión ha cambiado de manera abrupta debido a las serias irregularidades que las caracterizaron. El robo generalizado de boletas en el marco de un proceso electoral mal organizado, con ausencia de autoridades de mesa e interminables colas en los lugares de votación, llevaron a plantear serias dudas sobre la transparencia del acto.
El proceso electoral que estamos transitando ha comenzado con una seria violación del principio de seguridad jurídica, luego de la innecesaria e interesada anticipación de los comicios a instancias del oficialismo, dejando de lado la disposición que en 2005, y también desde el impulso oficial, había establecido con muy buen criterio que las elecciones generales tendrían lugar en lo sucesivo el último domingo de octubre, cada dos años. Esta desafortunada decisión precipitó la puesta en marcha de las elecciones, con dificultades para las autoridades electorales y con la confección de las listas por la mera decisión del dedo de los caudillos partidarios, sin que hubiera tiempo para la celebración de comicios internos o de algún procedimiento de consulta a los electores.
Pero los dislates continuaron y, a instancias del presidente del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, se creó una nueva modalidad de candidaturas, las denominadas "testimoniales". Se trata de un engendro que viola las reglas más esenciales de la buena fe y enfrenta al electorado con candidatos que se postulan a bancas que no están dispuestos a asumir en caso de resultar elegidos. Así un gobernador, un vicegobernador, ministros y decenas de intendentes del conurbano bonaerense se lanzan a la carrera bajo esta absurda especie, que no es otra cosa que una estafa al electorado.
La impugnación ante la Justicia de las candidaturas de Scioli y de Massa, y el cuestionamiento de la residencia del ex presidente Kirchner arrojaron un resultado por demás desconcertante. En primera instancia, el juez Manuel Blanco, a través de una sentencia calificada de arbitraria y superficial por la mayor parte de la doctrina constitucional, avaló la modalidad. Esta posición se repitió en el dictamen del fiscal ante la Cámara Nacional Electoral, que, entre otros argumentos, consideró que, frente al debilitamiento de los partidos, la presencia de importantes referentes al frente de las listas le facilita al elector identificar el sentido que le quiere dar a su voto. Un nutrido conjunto de constitucionalistas de todo el país, de diversos orígenes ideológicos y de universidades públicas y privadas, en una actitud sin precedente, presentó dos amici curiae en los que les ofreció a los camaristas una base argumental sustentada en la doctrina más autorizada, encaminada al rechazo de las postulaciones "testimoniales" y de la candidatura del ex presidente de la Nación.
Finalmente, la Cámara, en un fallo dividido, confirmó la sentencia de primera instancia. En su argumentación la mayoría supuso la buena fe de las declaraciones presentadas por los candidatos Scioli y Massa, pese a que éstos expresan que sólo "eventualmente" asumirían los cargos. Resulta curioso el sentido que se le da a esta última expresión, ya que se considera que la asunción de las bancas de diputado a las cuales se postulan dependerá del éxito que logren en los comicios. Sin embargo, el término "eventual" es definido en el diccionario de la Real Academia como "incierto o casual", y debió haber sido otra la decisión si los jueces se hubieran atenido al significado que surge de la obra más autorizada de la lengua española.
La mayoría de la Cámara abundó en fundamentos destinados a evitar la función de control que le cabe a la máxima instancia electoral de la Nación. Su interpretación de las disposiciones constitucionales fue meramente literal y pareció desentenderse tanto del espíritu de la Constitución como de los motivos que llevaron a su inclusión en la ley fundamental.
Frente a este estado de cosas el voto minoritario del camarista Alberto Dalla Vía aportó una bocanada de aire puro. Su mirada apuntó en la dirección opuesta a la de la mayoría y, a través de una exposición minuciosa que se apoya en autores de relevancia como Ronald Dworkin, Maurice Duverger, Giovanni Sartori, Carlos Nino, Germán Bidart Campos y Segundo Linares Quintana, puso de manifiesto el papel fundamental que les cabe a los jueces en el control de los actos de gobierno, en este caso de las cuestiones electorales. Fueron reveladores sus conceptos en relación con el "sentido común de las cosas y de su apreciación por parte de los jueces". Cuando la Justicia pierde esa brújula, de alguna manera, está desconociendo la realidad detrás de meras especulaciones dogmáticas.
Cabe destacar una de las precisiones determinantes a las que acudió el doctor Dalla Vía, para hacer lugar a la impugnación de las candidaturas testimoniales. Se trata de una cita al politicólogo italiano Sartori, quien ha señalado: "No puede existir representación mientras el representante no sienta la expectativa de aquellos a los que representa, y no la siente como una expectativa vinculante. Por lo tanto, no sólo la representación es una idea, sino que es también necesariamente un deber. (...) El medio (elecciones) no puede sustituir al animus (la intención representativa)". Ahora cabe esperar a la Corte Suprema, ultimo intérprete de la Constitución, la que debería pronunciarse a la mayor brevedad, de manera de despejar toda duda y eliminar un precedente que, con seguridad, pone piedras en el difícil camino por el que transita nuestro país hacia la consolidación democrática. Lo que resulta claro es que este mamarrachesco proceso electoral y las discusiones que de él se derivan distan de ser propias de un país normal.
2 jun 2009
HISTORIADORES O CUENTISTAS
Desde Córdoba, vivimos este 29 de mayo de 2009, fecha en la que había, entre otros, tres recordatorios. El más antiguo nos llevaba a celebrar al Ejército Argentino en su día. El más moderno nos imponía conmemorar el secuestro del Gral. Pedro Eugenio Aramburu, finalmente asesinado por montoneros. En el medio, se conmemoraba el cordobazo.
En la ciudad de Córdoba no hubo ningún espacio para conmemorar al Ejército, y mucho menos a Aramburu, a pesar de que era cordobés. Todo el órdago, con absoluto colapso de la ciudad fue para conmemorar el cordobazo, más el costoso aparato -que pagamos todos nosotros- para recibir a la reina Kristina que aterrizó en Pajas Blancas para trasladarse en helicóptero hacia Río Tercero, que está a cien kilómetros de la capital cordobesa. Por cierto, para decir nada. Menos hacer, y siempre con un enorme despliegue de fuerzas de seguridad, que le "aseguraban" a ella no sufrir el escrache que le tenían preparado.
Pero fue la mas rancia izquierda cordobesa la que dio la espalda a los festejos del cordobazo. No se sintieron representados con el orador enviado por el gobierno, el camionero, gordo, empresario y millonario Hugo Moyano. Obvio, ya que nada tenía que ver el personaje con lo que se conmemoraba, y lo único que dijo, más o menos en limpio, es que había que votar por los Kirchner.
Al día siguiente llamó la atención un reportaje producido por la agencia DYN que publicó La Voz del Interior. El entrevistado era Felipe Pigna, hoy transformado en "historiador de los progres", aunque no pase de ser un cuentista, que casi podría competir con los clásicos contadores de cuentos cordobeses.
"El historiador Felipe Pigna reflexionó hoy sobre el legado del Cordobazo, a cuatro décadas de las protestas que abrieron un nuevo tiempo político en la Argentina, y consideró que fue "un ejemplo de unidad de todo un pueblo, que le dio una lección al histórico autoritarismo, aliado de la derecha reaccionaria", rezaba el artículo en el matutino cordobés.
Luego hace consideraciones tales como que significó el fin de la dictadura de Onganía, y abrió un nuevo tiempo político en Argentina. El historiador, no el cuentista, debe basarse en el rigor documental, y tiene la doble posibilidad, de acuerdo a la distancia más corta o más larga en el tiempo, de actuar "periodísticamente" narrando lo vivido personalmente.
Felipe Pigna cumplió 50 años exactamente el mismo día de los festejos de 40 aniversario del cordobazo. Por lo tanto, al momento de los hechos, tenía 10 años. Además nació, vivió, y vive a 700 kilómetros de Córdoba. Como historiador, le queda el recurso de la documentación de la época, pero él lee la historia intencionadamente reescrita, rechazando lo demás.
Pigna comete un grave error, histórico y conceptual, cuando dice que el cordobazo derroca a Onganía. A Onganía lo derroca, más de un año más tarde, un ambicioso camarada: Alejandro Agustín Lanusse, que -sólo por disimular su ambición- opta por el breve interregno de Roberto Marcelo Levingston, para asumir él la presidencia. Finalmente, ante los desaguisados cometidos, debe llamar a elecciones en un país más harto de él y sus toreadas a Perón que el recuerdo que quedaba de Onganía. Pigna, que se dice historiador, debería saber que el cordobazo se produjo en mayo del 69, que Onganía es derrocado en junio del 70 y que Cámpora asumió en 1973.
Finaliza Pigna: "Creo que fue uno de los hechos más importantes del siglo XX en Argentina y dejó en claro que los dictadores trasnochados, tarde o temprano terminan estrellándose contra la realidad. Fue un ejemplo de solidaridad y unidad de todo un pueblo que le dio una lección al histórico autoritarismo militar, aliado de los sectores autodenominados liberales, en realidad la derecha reaccionaria argentina cómplice y beneficiaria de todos los golpes de Estado en Argentina".
Se le pasan a este "historiador" muchos hechos verdaderamente trascendentes del siglo XX, y confunde los verdaderos hechos del cordobazo. A las pocas horas de iniciada la manifestación no quedaba ni un sindicalista ni un estudiante en la calle. La protesta fue copada por las incipientes agrupaciones guerrilleras, que mantuvieron bajo el terror a toda la ciudad durante tres días, logrando así hacer su primer "ensayo general". La represión llegó mal y tarde, en manos de quien vio la oportunidad de desplazar a Onganía: Alejandro Agustín Lanusse.
En Córdoba sobran humoristas y cuentistas. En el país faltan historiadores.
Sobre todo, historiadores serios y honestos, comprometidos con la verdadera
Historia nacional y dispuestos a cronicarla sin mezcla de ideología.
Es una asignatura pendiente que los argentinos debemos reclamar sin descanso.
Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz
Desde Córdoba, vivimos este 29 de mayo de 2009, fecha en la que había, entre otros, tres recordatorios. El más antiguo nos llevaba a celebrar al Ejército Argentino en su día. El más moderno nos imponía conmemorar el secuestro del Gral. Pedro Eugenio Aramburu, finalmente asesinado por montoneros. En el medio, se conmemoraba el cordobazo.
En la ciudad de Córdoba no hubo ningún espacio para conmemorar al Ejército, y mucho menos a Aramburu, a pesar de que era cordobés. Todo el órdago, con absoluto colapso de la ciudad fue para conmemorar el cordobazo, más el costoso aparato -que pagamos todos nosotros- para recibir a la reina Kristina que aterrizó en Pajas Blancas para trasladarse en helicóptero hacia Río Tercero, que está a cien kilómetros de la capital cordobesa. Por cierto, para decir nada. Menos hacer, y siempre con un enorme despliegue de fuerzas de seguridad, que le "aseguraban" a ella no sufrir el escrache que le tenían preparado.
Pero fue la mas rancia izquierda cordobesa la que dio la espalda a los festejos del cordobazo. No se sintieron representados con el orador enviado por el gobierno, el camionero, gordo, empresario y millonario Hugo Moyano. Obvio, ya que nada tenía que ver el personaje con lo que se conmemoraba, y lo único que dijo, más o menos en limpio, es que había que votar por los Kirchner.
Al día siguiente llamó la atención un reportaje producido por la agencia DYN que publicó La Voz del Interior. El entrevistado era Felipe Pigna, hoy transformado en "historiador de los progres", aunque no pase de ser un cuentista, que casi podría competir con los clásicos contadores de cuentos cordobeses.
"El historiador Felipe Pigna reflexionó hoy sobre el legado del Cordobazo, a cuatro décadas de las protestas que abrieron un nuevo tiempo político en la Argentina, y consideró que fue "un ejemplo de unidad de todo un pueblo, que le dio una lección al histórico autoritarismo, aliado de la derecha reaccionaria", rezaba el artículo en el matutino cordobés.
Luego hace consideraciones tales como que significó el fin de la dictadura de Onganía, y abrió un nuevo tiempo político en Argentina. El historiador, no el cuentista, debe basarse en el rigor documental, y tiene la doble posibilidad, de acuerdo a la distancia más corta o más larga en el tiempo, de actuar "periodísticamente" narrando lo vivido personalmente.
Felipe Pigna cumplió 50 años exactamente el mismo día de los festejos de 40 aniversario del cordobazo. Por lo tanto, al momento de los hechos, tenía 10 años. Además nació, vivió, y vive a 700 kilómetros de Córdoba. Como historiador, le queda el recurso de la documentación de la época, pero él lee la historia intencionadamente reescrita, rechazando lo demás.
Pigna comete un grave error, histórico y conceptual, cuando dice que el cordobazo derroca a Onganía. A Onganía lo derroca, más de un año más tarde, un ambicioso camarada: Alejandro Agustín Lanusse, que -sólo por disimular su ambición- opta por el breve interregno de Roberto Marcelo Levingston, para asumir él la presidencia. Finalmente, ante los desaguisados cometidos, debe llamar a elecciones en un país más harto de él y sus toreadas a Perón que el recuerdo que quedaba de Onganía. Pigna, que se dice historiador, debería saber que el cordobazo se produjo en mayo del 69, que Onganía es derrocado en junio del 70 y que Cámpora asumió en 1973.
Finaliza Pigna: "Creo que fue uno de los hechos más importantes del siglo XX en Argentina y dejó en claro que los dictadores trasnochados, tarde o temprano terminan estrellándose contra la realidad. Fue un ejemplo de solidaridad y unidad de todo un pueblo que le dio una lección al histórico autoritarismo militar, aliado de los sectores autodenominados liberales, en realidad la derecha reaccionaria argentina cómplice y beneficiaria de todos los golpes de Estado en Argentina".
Se le pasan a este "historiador" muchos hechos verdaderamente trascendentes del siglo XX, y confunde los verdaderos hechos del cordobazo. A las pocas horas de iniciada la manifestación no quedaba ni un sindicalista ni un estudiante en la calle. La protesta fue copada por las incipientes agrupaciones guerrilleras, que mantuvieron bajo el terror a toda la ciudad durante tres días, logrando así hacer su primer "ensayo general". La represión llegó mal y tarde, en manos de quien vio la oportunidad de desplazar a Onganía: Alejandro Agustín Lanusse.
En Córdoba sobran humoristas y cuentistas. En el país faltan historiadores.
Sobre todo, historiadores serios y honestos, comprometidos con la verdadera
Historia nacional y dispuestos a cronicarla sin mezcla de ideología.
Es una asignatura pendiente que los argentinos debemos reclamar sin descanso.
Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz
PERFIL.COM, 2/06/09
LA SISTEMÁTICA BURLA A LA LEY... por parte de ¡¡los jueces de la nación!!
El fallo de la vergüenza
La Cámara Nacional Electoral avaló las candidaturas testimoniales y rechazó una de Unión-PRO
Los jueces Santiago Corcuera Rodolfo Munné votaron a favor y Alberto Dalla Via lo hizo en contra. El fallo fue apelado y deberá resolver la Corte Suprema.
La Cámara Electoral avaló, en una votación dividida, las candidaturas de Néstor Kirchner, y las denominadas "testimoniales" de Daniel Scioli y Sergio Massa, que habían sido impugnadas por la oposición. La Cámara decidió por mayoría, con los votos de Santiago Corcuera y Rodolfo Munné, y la disidencia de Alberto Dalla Vía.
La Cámara Electoral decidió avalar las postulaciones del oficialismo y rechazar el reclamo opositor, en sintonía con el fallo del juez electoral Manuel Blanco y la Fiscalía Electoral que también rechazaron las impugnaciones exigidas por la oposición. Así quedaron avaladas las candidaturas del gobernador bonaerense Scioli; del jefe de Gabinete, Sergio Massa, y de las postulaciones del ex presidente Kirchner. El fallo también avaló las candidaturas de las dirigentes de Unión PRO que había objetado el juez Blanco, con la excepción de la postulante Silvia Lospennato.
La Cámara afirmó que los documentos presentados por la postulante de la lista que encabeza De Narváez "no superan el más mínimo examen crítico que permita tener por probado el requisito". De esta manera, Claudia Rucci, Silvia Majdalani y Natalia Gambaro podrán presentarse el 28 de junio en las elecciones legislativas.
El máximo Tribunal Electoral entendió que el ex presidente Kirchner "convive con su cónyuge, la señora Presidente de la Nación (Cristina Fernández)" en la quinta de Olivos "ubicada en territorio bonaerense". Además, señaló que para verificar el cumplimiento del requisito constitucional "no interesan las razones que pudo haber tenido un ciudadano para establecerse en una provincia determinada" sino "el conocimiento y compromiso con los intereses del pueblo que la habita".
En cuanto a las candidaturas de Scioli y Massa, la Cámara consideró la "voluntad" de los candidatos de asumir sus bancas, por lo que aseguró que "no puede exigírsele a la justicia desentrañar las intenciones, propósitos o planes íntimos de quienes se presentan al electorado requiriéndoles el voto". "Tal especie de 'control preventivo' de las conductas futuras de quienes puedan resultar electos es inimaginable en un Estado de Derecho", se puntualizó en la resolución.
En tanto, se aclaró que en caso de resultar electo el gobernador y el jefe de Gabinete deberían "renunciar" a sus cargos para asumir como legislador nacional. Para la Cámara Electoral, las candidaturas testimoniales "no podrían ser oficializadas" como tales porque "escapa a las atribuciones del Poder Judicial resolver sobre la base de hipótesis o conjeturas".
LA SISTEMÁTICA BURLA A LA LEY... por parte de ¡¡los jueces de la nación!!
El fallo de la vergüenza
La Cámara Nacional Electoral avaló las candidaturas testimoniales y rechazó una de Unión-PRO
Los jueces Santiago Corcuera Rodolfo Munné votaron a favor y Alberto Dalla Via lo hizo en contra. El fallo fue apelado y deberá resolver la Corte Suprema.
La Cámara Electoral avaló, en una votación dividida, las candidaturas de Néstor Kirchner, y las denominadas "testimoniales" de Daniel Scioli y Sergio Massa, que habían sido impugnadas por la oposición. La Cámara decidió por mayoría, con los votos de Santiago Corcuera y Rodolfo Munné, y la disidencia de Alberto Dalla Vía.
La Cámara Electoral decidió avalar las postulaciones del oficialismo y rechazar el reclamo opositor, en sintonía con el fallo del juez electoral Manuel Blanco y la Fiscalía Electoral que también rechazaron las impugnaciones exigidas por la oposición. Así quedaron avaladas las candidaturas del gobernador bonaerense Scioli; del jefe de Gabinete, Sergio Massa, y de las postulaciones del ex presidente Kirchner. El fallo también avaló las candidaturas de las dirigentes de Unión PRO que había objetado el juez Blanco, con la excepción de la postulante Silvia Lospennato.
La Cámara afirmó que los documentos presentados por la postulante de la lista que encabeza De Narváez "no superan el más mínimo examen crítico que permita tener por probado el requisito". De esta manera, Claudia Rucci, Silvia Majdalani y Natalia Gambaro podrán presentarse el 28 de junio en las elecciones legislativas.
El máximo Tribunal Electoral entendió que el ex presidente Kirchner "convive con su cónyuge, la señora Presidente de la Nación (Cristina Fernández)" en la quinta de Olivos "ubicada en territorio bonaerense". Además, señaló que para verificar el cumplimiento del requisito constitucional "no interesan las razones que pudo haber tenido un ciudadano para establecerse en una provincia determinada" sino "el conocimiento y compromiso con los intereses del pueblo que la habita".
En cuanto a las candidaturas de Scioli y Massa, la Cámara consideró la "voluntad" de los candidatos de asumir sus bancas, por lo que aseguró que "no puede exigírsele a la justicia desentrañar las intenciones, propósitos o planes íntimos de quienes se presentan al electorado requiriéndoles el voto". "Tal especie de 'control preventivo' de las conductas futuras de quienes puedan resultar electos es inimaginable en un Estado de Derecho", se puntualizó en la resolución.
En tanto, se aclaró que en caso de resultar electo el gobernador y el jefe de Gabinete deberían "renunciar" a sus cargos para asumir como legislador nacional. Para la Cámara Electoral, las candidaturas testimoniales "no podrían ser oficializadas" como tales porque "escapa a las atribuciones del Poder Judicial resolver sobre la base de hipótesis o conjeturas".
LA NACIÓN - Cartas de lectores, 2/06/09
Lesa humanidad
Señor Director:
"La reforma de 1994 incorporó los tratados internacionales a la Constitución nacional. Uno de ellos, el Tratado de Roma, define el delito de lesa humanidad. En la Argentina tomaron parcialmente esa definición y comenzaron a aplicar esta figura a algunos de los que participaron en la guerra de los ´70. ¿No saben que están aplicando un tratado de manera retroactiva (el de Roma tiene vigencia desde su suscripción), lo cual no está permitido por nuestra ley penal?
"Mi padre, Alejandro G. Duret, es militar. En ese momento de la historia tenía 23 años. Cumplía órdenes legítimas emanadas del poder público para la defensa del orden institucional amenazado. Hizo una carrera impecable en el Ejército y hoy se siente abandonado por esa institución a la que dedicó su vida.
"Está preso desde hace tres años y medio. El martes 26 de mayo empezó el juicio oral en Mar del Plata. Mi viejo es un tipo recto y de moral intachable. Lo metieron en una causa de un desaparecido a partir de testimonios falsos e interesados. Lo peor es que ese desaparecido era amigo de un importante hombre del Gobierno, según sus propios dichos. El juicio comenzó ¡aunque hay un juez recusado! El pedido de recusación está aceptado.
"A mi padre no lo dejaron venir a mi casamiento. Los jueces sí lo autorizaron, pero Aníbal Fernández, ignorándolos, no autorizó el traslado a la iglesia. El juicio iba a finalizar el 2 de julio, pero ahora anuncian que la sentencia estará la semana anterior a las elecciones del 28 de junio. ¿Qué pasó? ¿Cierre de campaña?
"Los jueces deberían ser imparciales y no sentirse amenazados ni permitir irregularidades. Espero que sean dignos. Si no lo son, el círculo sigue girando y será injusticia."
Lía V. Duret
lipitoria@hotmail.com
Lesa humanidad
Señor Director:
"La reforma de 1994 incorporó los tratados internacionales a la Constitución nacional. Uno de ellos, el Tratado de Roma, define el delito de lesa humanidad. En la Argentina tomaron parcialmente esa definición y comenzaron a aplicar esta figura a algunos de los que participaron en la guerra de los ´70. ¿No saben que están aplicando un tratado de manera retroactiva (el de Roma tiene vigencia desde su suscripción), lo cual no está permitido por nuestra ley penal?
"Mi padre, Alejandro G. Duret, es militar. En ese momento de la historia tenía 23 años. Cumplía órdenes legítimas emanadas del poder público para la defensa del orden institucional amenazado. Hizo una carrera impecable en el Ejército y hoy se siente abandonado por esa institución a la que dedicó su vida.
"Está preso desde hace tres años y medio. El martes 26 de mayo empezó el juicio oral en Mar del Plata. Mi viejo es un tipo recto y de moral intachable. Lo metieron en una causa de un desaparecido a partir de testimonios falsos e interesados. Lo peor es que ese desaparecido era amigo de un importante hombre del Gobierno, según sus propios dichos. El juicio comenzó ¡aunque hay un juez recusado! El pedido de recusación está aceptado.
"A mi padre no lo dejaron venir a mi casamiento. Los jueces sí lo autorizaron, pero Aníbal Fernández, ignorándolos, no autorizó el traslado a la iglesia. El juicio iba a finalizar el 2 de julio, pero ahora anuncian que la sentencia estará la semana anterior a las elecciones del 28 de junio. ¿Qué pasó? ¿Cierre de campaña?
"Los jueces deberían ser imparciales y no sentirse amenazados ni permitir irregularidades. Espero que sean dignos. Si no lo son, el círculo sigue girando y será injusticia."
Lía V. Duret
lipitoria@hotmail.com
30 may 2009
COMENTARIO DE UN LECTOR
Señores Periodistas RAQUEL y HORACIO, lei con mucha Atencion sus Articulos Publicados en su Blog y les digo que me llenaron de Satisfacion por lo reflejado en los mismos, yo tambien Publico cosas, aunque No Soy Periodista ni mucho menos. Pero lo hago con Sentimiento, Un Saludo Cordial y los Invito a Visitar lo mio. GRACIAS
http://rodillasnegras.blogspot.com/
Mario Omar Fernandez
Señores Periodistas RAQUEL y HORACIO, lei con mucha Atencion sus Articulos Publicados en su Blog y les digo que me llenaron de Satisfacion por lo reflejado en los mismos, yo tambien Publico cosas, aunque No Soy Periodista ni mucho menos. Pero lo hago con Sentimiento, Un Saludo Cordial y los Invito a Visitar lo mio. GRACIAS
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Mario Omar Fernandez
29 may 2009
LAS KÁRCELES DEL PUEBLO
Con este nombre denominaban los integrantes de la "juventud idealista" a los indignos pozos bajo tierra donde eran encerrados en condiciones infrahumanas los prisioneros de estas hordas salvajes que ensangrentaron el país en los años 70.
Una víctima paradigmática de estas "cárceles del pueblo" fue Argentino del Valle Larrabure, preso durante más de un año en una de estas mazmorras -de la que no salió vivo-, que desnudan la naturaleza satánica de los hoy defensores de los "derechos humanos".
Más de tres décadas después de aquellos sangrientos años, ahora en la "demokracia demokrátika" de los K, las kárceles del pueblo son una realidad más real que nunca, con dos ejemplos para resaltar: Marcos Paz en la provincia de Buenos Aires y, más atenuado, el penal de Bouwer, en Córdoba, donde los detenidos por causas de "lesa humanidad" viven en las condiciones infrahumanas impuestas por el socialismo del siglo XXI -aun los que no tienen sentencia firme-, muchos de los cuales han excedido con creces el período legal en el que un ciudadano puede estar en prisión preventiva.
Uno de los castigos más llamativos impuestos a los presuntos violadores de los derechos humanos es la incomunicación, que va desde la imposibilidad de tener un teléfono móvil, beneficio del que gozan los más peligrosos presos comunes, hasta la incontable cantidad de vejaciones a las que deben someterse quienes intenten visitarlos, sean éstos familiares o amigos.
En el caso del penal de Marcos Paz, sólo hay dos días semanales en que se autorizan las visitas, pero divididos por sexo. Si fiestas tradicionales de unión familiar como Navidad, Año Nuevo o Pascua no coindiden con esos días, pasarán la fiesta en la soledad de su encierro. Un día pueden ir familiares y amigos varones, el otro mujeres. Así es que, por ejemplo una esposa de recluso no puede concurrir de visita el mismo día que sus hijos varones. Y esa esposa puede acceder a visitar a su ser querido luego de una vejatoria y vergonzante requisa, que suele incluír desnudo total.
Muchos de los reclusos son ancianos, y muchos también padecen enfermedades que se ven agravadas por las condiciones insalubres en la que se encuentran. Frío extremo o calor extremo, de acuerdo a la estación del año. El acceso a la buena medicina les está prácticamente vedado.
El artículo 18 de la Constitución Nacional dice textualmente: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice.” Recordemos que nuestra Carta Magna, que data de 1853, fue reformada en varias oportunidades, la más reciente en 1994, en plena democracia, y este artículo no sufrió cambios.
Las cárceles del pueblo kakista, en los comienzos del siglo XXI, erigidas para castigar cruelmente a quienes osaron enfrentarse al terrorismo de los años 70, aún cumpliendo órdenes emanadas de un gobierno legítimo y constitucional, alojan por igual a civiles y militares sospechados de alguna conexión con la violación de los derechos elementales.
Como la historia de los pueblos es la sucesión indefinida de movimientos pendulares hacia uno y otro de los extremos, es de esperar que los carceleros de hoy sean los presos de mañana, víctimas de su propia venganza, intransigencia y crueldad. Los funcionarios y jueces que juran con la fórmula "si así no lo hiciere, que Dios y la Patria me lo demanden", enfrentarán ineludiblemente el juicio divino. Pero, ¿qué espera la Patria para demandarlos?
Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz
Con este nombre denominaban los integrantes de la "juventud idealista" a los indignos pozos bajo tierra donde eran encerrados en condiciones infrahumanas los prisioneros de estas hordas salvajes que ensangrentaron el país en los años 70.
Una víctima paradigmática de estas "cárceles del pueblo" fue Argentino del Valle Larrabure, preso durante más de un año en una de estas mazmorras -de la que no salió vivo-, que desnudan la naturaleza satánica de los hoy defensores de los "derechos humanos".
Más de tres décadas después de aquellos sangrientos años, ahora en la "demokracia demokrátika" de los K, las kárceles del pueblo son una realidad más real que nunca, con dos ejemplos para resaltar: Marcos Paz en la provincia de Buenos Aires y, más atenuado, el penal de Bouwer, en Córdoba, donde los detenidos por causas de "lesa humanidad" viven en las condiciones infrahumanas impuestas por el socialismo del siglo XXI -aun los que no tienen sentencia firme-, muchos de los cuales han excedido con creces el período legal en el que un ciudadano puede estar en prisión preventiva.
Uno de los castigos más llamativos impuestos a los presuntos violadores de los derechos humanos es la incomunicación, que va desde la imposibilidad de tener un teléfono móvil, beneficio del que gozan los más peligrosos presos comunes, hasta la incontable cantidad de vejaciones a las que deben someterse quienes intenten visitarlos, sean éstos familiares o amigos.
En el caso del penal de Marcos Paz, sólo hay dos días semanales en que se autorizan las visitas, pero divididos por sexo. Si fiestas tradicionales de unión familiar como Navidad, Año Nuevo o Pascua no coindiden con esos días, pasarán la fiesta en la soledad de su encierro. Un día pueden ir familiares y amigos varones, el otro mujeres. Así es que, por ejemplo una esposa de recluso no puede concurrir de visita el mismo día que sus hijos varones. Y esa esposa puede acceder a visitar a su ser querido luego de una vejatoria y vergonzante requisa, que suele incluír desnudo total.
Muchos de los reclusos son ancianos, y muchos también padecen enfermedades que se ven agravadas por las condiciones insalubres en la que se encuentran. Frío extremo o calor extremo, de acuerdo a la estación del año. El acceso a la buena medicina les está prácticamente vedado.
El artículo 18 de la Constitución Nacional dice textualmente: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice.” Recordemos que nuestra Carta Magna, que data de 1853, fue reformada en varias oportunidades, la más reciente en 1994, en plena democracia, y este artículo no sufrió cambios.
Las cárceles del pueblo kakista, en los comienzos del siglo XXI, erigidas para castigar cruelmente a quienes osaron enfrentarse al terrorismo de los años 70, aún cumpliendo órdenes emanadas de un gobierno legítimo y constitucional, alojan por igual a civiles y militares sospechados de alguna conexión con la violación de los derechos elementales.
Como la historia de los pueblos es la sucesión indefinida de movimientos pendulares hacia uno y otro de los extremos, es de esperar que los carceleros de hoy sean los presos de mañana, víctimas de su propia venganza, intransigencia y crueldad. Los funcionarios y jueces que juran con la fórmula "si así no lo hiciere, que Dios y la Patria me lo demanden", enfrentarán ineludiblemente el juicio divino. Pero, ¿qué espera la Patria para demandarlos?
Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz
26 may 2009
LO QUE PONE NERVIOSOS A LOS KK
http://www.perfil.com/contenidos/2009/05/22/noticia_0030.html
La prensa extranjera refleja el miedo de los políticos argentinos al fenómeno de "Gran Cuñado"
Medios de varios países analizan la polémica generada en torno al "reality" de Tinelli. En Brasil, llegaron a comparar a Cristina con Onganía.
La "realidad paralela" que atemoriza a la política argentina ya es comidilla mundial.
Desde que irrumpiera nuevamente en la pantalla chica el lunes 11 de mayo pasado, el "Gran Cuñado" de ShowMatch no para de despertar comentarios. Inclusive, en el extranjero, donde distintos medios se han hecho eco no sólo de las alternativas que viven dentro de "La Casa" los alter egos de los principales personajes de la política nacional, sino también -y principalmente- de lo obsesionados que parecen estar esos políticos y su círculo áulico con lo que "ocurre" allí.
Así sucedió por ejemplo en España, donde El País (sin dudas el diario ibérico más importante) publicó una nota con el título “Presidenta Kirchner, fuera de 'la casa'”, en la que comenta entre otras cosas que “los jefes de campaña analizan, segundo a segundo, lo que ocurre en Gran Cuñado y la imagen, ganadora o perdedora, que transmiten sus patrocinados”.
Por su parte, el también español portal Telemadrid.es contó: “Una parodia de Gran Hermano en Argentina lleva de cabeza a los jefes de campaña de los políticos argentinos. En el programa Gran Cuñado, que bate récords de audiencia, las parodias a los políticos y su expulsión de la casa preocupan más que los sondeos de cara a las decisivas elecciones legislativas”.
En Brasil, la red O GLOBO dio a conocer las impresiones de su corresponsal en Argentina, Gisele Texeira, que aseguró que Gran Cuñado es “un programa de televisión convertido en espina dorsal del debate nacional”, y que “para algunos analistas, el espectáculo de Tinelli puede ser el único contacto con la política para una sociedad que no está muy interesada en las elecciones”.
En su publicación escrita, el mismo matutino tituló “Kirchner amenaza con expulsar a su doble de la TV” , como encabezado de una nota que hizo foco en el pedido de Aníbal Fernández de dejar a un costado la figura de la presidente Cristina Fernández de Kirchner de la parodia. También hizo un paralelismo con una censura practicada por el gobierno de Onganía a la revista Tía Vicenta en 1967.
También en Brasil, el diario Estado de Hoje advirtió que “Los políticos de Argentina están en estado de alerta”, mientras que Hora Zero tituló: “Parodia en la TV irrita a Cristina”. En tanto, la cadena BBC Brasil señaló: “Parodia política provoca polémica en Argentina”.
Del otro lado del Río de La Plata, El País de Montevideo opinó que “Gran cuñado ha sido el tema político de la última semana, y promete continuar así”. El portal Observa.com.uy, por su parte, repasó las amenazas que sufrieron los guionistas de Gran Cuñado en el artículo “No todo es risa en Gran Cuñado”.
http://www.perfil.com/contenidos/2009/05/22/noticia_0030.html
La prensa extranjera refleja el miedo de los políticos argentinos al fenómeno de "Gran Cuñado"
Medios de varios países analizan la polémica generada en torno al "reality" de Tinelli. En Brasil, llegaron a comparar a Cristina con Onganía.
La "realidad paralela" que atemoriza a la política argentina ya es comidilla mundial.
Desde que irrumpiera nuevamente en la pantalla chica el lunes 11 de mayo pasado, el "Gran Cuñado" de ShowMatch no para de despertar comentarios. Inclusive, en el extranjero, donde distintos medios se han hecho eco no sólo de las alternativas que viven dentro de "La Casa" los alter egos de los principales personajes de la política nacional, sino también -y principalmente- de lo obsesionados que parecen estar esos políticos y su círculo áulico con lo que "ocurre" allí.
Así sucedió por ejemplo en España, donde El País (sin dudas el diario ibérico más importante) publicó una nota con el título “Presidenta Kirchner, fuera de 'la casa'”, en la que comenta entre otras cosas que “los jefes de campaña analizan, segundo a segundo, lo que ocurre en Gran Cuñado y la imagen, ganadora o perdedora, que transmiten sus patrocinados”.
Por su parte, el también español portal Telemadrid.es contó: “Una parodia de Gran Hermano en Argentina lleva de cabeza a los jefes de campaña de los políticos argentinos. En el programa Gran Cuñado, que bate récords de audiencia, las parodias a los políticos y su expulsión de la casa preocupan más que los sondeos de cara a las decisivas elecciones legislativas”.
En Brasil, la red O GLOBO dio a conocer las impresiones de su corresponsal en Argentina, Gisele Texeira, que aseguró que Gran Cuñado es “un programa de televisión convertido en espina dorsal del debate nacional”, y que “para algunos analistas, el espectáculo de Tinelli puede ser el único contacto con la política para una sociedad que no está muy interesada en las elecciones”.
En su publicación escrita, el mismo matutino tituló “Kirchner amenaza con expulsar a su doble de la TV” , como encabezado de una nota que hizo foco en el pedido de Aníbal Fernández de dejar a un costado la figura de la presidente Cristina Fernández de Kirchner de la parodia. También hizo un paralelismo con una censura practicada por el gobierno de Onganía a la revista Tía Vicenta en 1967.
También en Brasil, el diario Estado de Hoje advirtió que “Los políticos de Argentina están en estado de alerta”, mientras que Hora Zero tituló: “Parodia en la TV irrita a Cristina”. En tanto, la cadena BBC Brasil señaló: “Parodia política provoca polémica en Argentina”.
Del otro lado del Río de La Plata, El País de Montevideo opinó que “Gran cuñado ha sido el tema político de la última semana, y promete continuar así”. El portal Observa.com.uy, por su parte, repasó las amenazas que sufrieron los guionistas de Gran Cuñado en el artículo “No todo es risa en Gran Cuñado”.
23 may 2009
LA NACIÓN - 22/05/09
ELECCIONES Y FARSA
Santiago Kovadloff
Si algún rasgo patético llegara a guardar la memoria colectiva de la marcha hacia las elecciones legislativas que se avecinan, seguramente ése será el de lo grotesco. Una atmósfera circense y burda se ha adueñado del curso, seguido por un proceso político en el que parecen predominar un sentimentalismo pringoso y una elocuencia barata, acomodaticia y divorciada de toda responsabilidad conceptual.
Cuando falta poco más de un mes para el 28 de junio, las cloacas de la descalificación del adversario ya están saturadas. Los planteos apocalípticos, la autoponderación llevada a las alturas de lo patológico, un romanticismo barato que no vacila en recurrir al llanto, el besuqueo, las referencias a diputados y senadores propios concebidos como leones y a los hombres y mujeres de las propias filas como hijos destetados que empiezan a caminar por su cuenta, conforman la trama de los procedimientos dominantes, que ponen en juego quienes se disputan los cargos por cubrir. A todo ello se suma un periodismo verborrágico que, con muy contadas y notables excepciones, convoca a los candidatos tanto a las pantallas televisivas como a los micrófonos radiales para someterlos a entrevistas sin sustancia cívica en las que los postulantes despliegan, casi siempre, un repertorio de ideas anémicas y lugares comunes destinados a operar como sucedáneos de una cultura política tan indispensable como faltante. No aspiran a orientar a la ciudadanía, sino a justificarse ante ella.
Un proyecto serio de país no es exclusivamente un proyecto de poder. Es muy posible que las próximas elecciones contribuyan a acotar la suficiencia de quienes han reducido el ejercicio de la democracia a la instrumentación arbitraria de las instituciones de la República. Pero a ese primer paso deberá seguirle una inteligente y sólida articulación, por parte de la oposición, tanto dentro como fuera del Parlamento, entre la coyuntura y el mediano y largo plazo. Si el Estado no llega a ser reconstruido, el país seguirá estando más cerca de un conglomerado que de una nación consistente.
Es preciso advertirlo: la apatía colectiva ante el discurso político no fue revertida. Lo circense busca esa reversión desesperadamente. Quiere capitalizar como sea la desorientación pública. Para ello, renueva sus recursos sin cesar. Hasta los furibundos de hace unas horas ensayan modulaciones serenas, susurrantes, mesuradas. Los sondeos de opinión aconsejan explorar los medios tonos, simular equilibrio, refrenar las explosiones temperamentales.
¿Hasta cuándo perdurará esta disociación entre política y conocimiento? ¿Quiénes los reconciliarán en una sociedad atenazada por la pobreza, el delito, la mala educación, la explotación prostibularia de la ley? Es así: tenemos un Estado omnipresente y, a la vez, totalmente desdibujado. Activísimo donde no debería serlo y replegado donde más se lo necesita. Es el juego del revés. El juego del revés en una Argentina que, a medida que el tiempo pasa, pareciera retroceder, con fervor carnavalesco, hacia lo peor del siglo XIX. Como si el porvenir quedara en el pasado.
Pongámonos de acuerdo: no hay destino, hay historia. Nada ha sido escrito de una vez para siempre. Pero, para probarlo, es preciso que la pluma que escribe la historia empiece a estar en manos decididas a devolverle la palabra a la Constitución.
ELECCIONES Y FARSA
Santiago Kovadloff
Si algún rasgo patético llegara a guardar la memoria colectiva de la marcha hacia las elecciones legislativas que se avecinan, seguramente ése será el de lo grotesco. Una atmósfera circense y burda se ha adueñado del curso, seguido por un proceso político en el que parecen predominar un sentimentalismo pringoso y una elocuencia barata, acomodaticia y divorciada de toda responsabilidad conceptual.
Cuando falta poco más de un mes para el 28 de junio, las cloacas de la descalificación del adversario ya están saturadas. Los planteos apocalípticos, la autoponderación llevada a las alturas de lo patológico, un romanticismo barato que no vacila en recurrir al llanto, el besuqueo, las referencias a diputados y senadores propios concebidos como leones y a los hombres y mujeres de las propias filas como hijos destetados que empiezan a caminar por su cuenta, conforman la trama de los procedimientos dominantes, que ponen en juego quienes se disputan los cargos por cubrir. A todo ello se suma un periodismo verborrágico que, con muy contadas y notables excepciones, convoca a los candidatos tanto a las pantallas televisivas como a los micrófonos radiales para someterlos a entrevistas sin sustancia cívica en las que los postulantes despliegan, casi siempre, un repertorio de ideas anémicas y lugares comunes destinados a operar como sucedáneos de una cultura política tan indispensable como faltante. No aspiran a orientar a la ciudadanía, sino a justificarse ante ella.
Un proyecto serio de país no es exclusivamente un proyecto de poder. Es muy posible que las próximas elecciones contribuyan a acotar la suficiencia de quienes han reducido el ejercicio de la democracia a la instrumentación arbitraria de las instituciones de la República. Pero a ese primer paso deberá seguirle una inteligente y sólida articulación, por parte de la oposición, tanto dentro como fuera del Parlamento, entre la coyuntura y el mediano y largo plazo. Si el Estado no llega a ser reconstruido, el país seguirá estando más cerca de un conglomerado que de una nación consistente.
Es preciso advertirlo: la apatía colectiva ante el discurso político no fue revertida. Lo circense busca esa reversión desesperadamente. Quiere capitalizar como sea la desorientación pública. Para ello, renueva sus recursos sin cesar. Hasta los furibundos de hace unas horas ensayan modulaciones serenas, susurrantes, mesuradas. Los sondeos de opinión aconsejan explorar los medios tonos, simular equilibrio, refrenar las explosiones temperamentales.
¿Hasta cuándo perdurará esta disociación entre política y conocimiento? ¿Quiénes los reconciliarán en una sociedad atenazada por la pobreza, el delito, la mala educación, la explotación prostibularia de la ley? Es así: tenemos un Estado omnipresente y, a la vez, totalmente desdibujado. Activísimo donde no debería serlo y replegado donde más se lo necesita. Es el juego del revés. El juego del revés en una Argentina que, a medida que el tiempo pasa, pareciera retroceder, con fervor carnavalesco, hacia lo peor del siglo XIX. Como si el porvenir quedara en el pasado.
Pongámonos de acuerdo: no hay destino, hay historia. Nada ha sido escrito de una vez para siempre. Pero, para probarlo, es preciso que la pluma que escribe la historia empiece a estar en manos decididas a devolverle la palabra a la Constitución.
20 may 2009
LA NACIÓN, miércoles 20 de mayo de 2009
Editorial I
Otra aberrante expresión antisemita
Es imperioso que el Gobierno explique las motivaciones del grupo de bárbaros que empañó el acto por el aniversario de Israel
Insatisfactoria ha sido hasta ahora la respuesta del Gobierno tras los hechos de violencia que empañaron el domingo el acto de celebración del 61° aniversario de la creación del Estado de Israel. Al parecer, no puede esperarse mucho más de funcionarios que, en lugar de indagar a fondo sobre las causas de semejante agresión en un país que se jacta de la convivencia entre colectividades de distintos orígenes y credos, remiten todo a la esfera policial, como si los encapuchados que irrumpieron con palos y cuchillos sólo hubieran estropeado una fiesta.
Todo indica que este minúsculo y marginal grupo de inadaptados identificado con una presunta "izquierda antisionista y propalestina" tenía intenciones de dejar un mensaje estridente y turbador en un acto realizado en las adyacencias de la Plaza de Mayo, a metros de la Casa de Gobierno y la Jefatura de Gobierno porteña. A nadie cabe en la cabeza que, de pronto, una banda ignota llamada Frente de Acción Revolucionaria (FAR) pueda atentar de ese modo, sin respeto a ninguna ley, contra centenares de personas que querían recordar una fecha cara a sus sentimientos. Vienen al caso los atentados irresueltos contra la embajada de Israel, en 1992, y contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en 1994. Más frescas aún son las patéticas imágenes de dirigentes cercanos al Gobierno, como Luis D´Elía, honrando al gobierno de Irán y defenestrando a Israel en las puertas mismas de su embajada a comienzos de este año.
La Argentina, como cualquier país democrático, tiene canales diplomáticos para discrepar o coincidir con la política exterior ajena. No necesita piqueteros que perjudican a los mismos argentinos para expresar su posición acerca de asuntos que no deben ser sometidos al juicio de la pasión ni, menos aún, de la discriminación, como si se tratara de negar la existencia del otro. Eso engendró una de las peores atrocidades de la humanidad: el Holocausto. En un país serio, libre y democrático, cualquiera puede expresarse sobre éste y otros temas, pero existe un delicado límite que nadie debe trasponer: el del respeto a los demás.
D´Elía no tuvo nada que ver esta vez, pero ya se había pasado de la raya durante el conflicto con el campo. En ese momento, con el guiño del oficialismo, quiso dejar sentado que la Plaza de Mayo era algo así como propiedad del Gobierno, acaso como un tributo póstumo a Perón o como un tributo exagerado a los Kirchner.
En ese caso, los Kirchner debieron ser mucho más cuidadosos en garantizar la seguridad en ese mismo sitio durante el acto del domingo. De nada vale ahora que un ministro se contente con tildar al FAR de "grupo de inadaptados que por suerte son muy pocos". Es de esperar que sean pocos y que no sea cierto que, como dijo uno de sus miembros, tienen una cooperativa que fabrica guardapolvos para el Estado Nacional. De confirmarse esa afirmación, desmentida por el Gobierno, sería el propio Estado Nacional el sostén de un grupo delictivo. El problema, empero, va más allá del atentado a la autoridad, los daños, las lesiones y la asociación ilícita calificada. Ha sido violada la ley antidiscriminatoria, lo cual pudo haber llevado al gobierno de Israel a tomar medidas diplomáticas.
Hace unos días, la Presidenta y su marido se florearon con Hugo Chávez en Buenos Aires y El Calafate. Casualmente, Venezuela no se caracteriza por su simpatía hacia Israel y ha atado lazos estrechos con el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, dispuesto a "borrar del mapa" a ese país. El gobierno iraní, a su vez, se ha negado a colaborar con la justicia argentina en el esclarecimiento de los atentados de los noventa. Es hora de aclarar dónde está parado el gobierno argentino respecto de esta cuestión en lugar de sostener un discurso externo y otro interno.
Ni el antisemitismo ni la causa de los palestinos, abrazada por los encapuchados, debe ser el detonante de la violencia en la Argentina. Le cabe al Gobierno la responsabilidad de repeler toda expresión que dañe al otro, al que piensa distinto, de modo de evitar que las pintadas antisemitas que han aparecido últimamente se trasladen a un acto público cuyo desenlace avergüenza al país.
No se decidirá en Buenos Aires el destino de Medio Oriente ni le hace bien a un país ensimismado como el nuestro, a raíz de su política exterior, que surjan de la noche a la mañana grupos facciosos. Si el blanco no era el gobierno nacional sino el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, peor aún: la seguridad está en manos del gobierno nacional. La facilidad de las autoridades nacionales para mentir en forma descarada, como en las mediciones del Indec, deja poco margen para creerles en esta ocasión. ¿Quién puede aceptar, por ejemplo, que "un loquito", como fue definido uno de los cabecillas del FAN, se exponga a ser detenido por dejar sentado su odio a Israel? El servicio de inteligencia debería hacer algo más que "pinchar" teléfonos de periodistas y personas no gratas para el poder.
Decían los griegos que los políticos deben tener las manos limpias, pero, también, los ojos limpios. Ver más allá. Vislumbrar que determinadas actitudes pueden desembocar como ríos en un océano de contradicciones. En él, si hechos de esta magnitud no son aclarados, un país tolerante y pacífico como el nuestro corre el riesgo de convertirse en algo que detestaría ser.
Editorial I
Otra aberrante expresión antisemita
Es imperioso que el Gobierno explique las motivaciones del grupo de bárbaros que empañó el acto por el aniversario de Israel
Insatisfactoria ha sido hasta ahora la respuesta del Gobierno tras los hechos de violencia que empañaron el domingo el acto de celebración del 61° aniversario de la creación del Estado de Israel. Al parecer, no puede esperarse mucho más de funcionarios que, en lugar de indagar a fondo sobre las causas de semejante agresión en un país que se jacta de la convivencia entre colectividades de distintos orígenes y credos, remiten todo a la esfera policial, como si los encapuchados que irrumpieron con palos y cuchillos sólo hubieran estropeado una fiesta.
Todo indica que este minúsculo y marginal grupo de inadaptados identificado con una presunta "izquierda antisionista y propalestina" tenía intenciones de dejar un mensaje estridente y turbador en un acto realizado en las adyacencias de la Plaza de Mayo, a metros de la Casa de Gobierno y la Jefatura de Gobierno porteña. A nadie cabe en la cabeza que, de pronto, una banda ignota llamada Frente de Acción Revolucionaria (FAR) pueda atentar de ese modo, sin respeto a ninguna ley, contra centenares de personas que querían recordar una fecha cara a sus sentimientos. Vienen al caso los atentados irresueltos contra la embajada de Israel, en 1992, y contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en 1994. Más frescas aún son las patéticas imágenes de dirigentes cercanos al Gobierno, como Luis D´Elía, honrando al gobierno de Irán y defenestrando a Israel en las puertas mismas de su embajada a comienzos de este año.
La Argentina, como cualquier país democrático, tiene canales diplomáticos para discrepar o coincidir con la política exterior ajena. No necesita piqueteros que perjudican a los mismos argentinos para expresar su posición acerca de asuntos que no deben ser sometidos al juicio de la pasión ni, menos aún, de la discriminación, como si se tratara de negar la existencia del otro. Eso engendró una de las peores atrocidades de la humanidad: el Holocausto. En un país serio, libre y democrático, cualquiera puede expresarse sobre éste y otros temas, pero existe un delicado límite que nadie debe trasponer: el del respeto a los demás.
D´Elía no tuvo nada que ver esta vez, pero ya se había pasado de la raya durante el conflicto con el campo. En ese momento, con el guiño del oficialismo, quiso dejar sentado que la Plaza de Mayo era algo así como propiedad del Gobierno, acaso como un tributo póstumo a Perón o como un tributo exagerado a los Kirchner.
En ese caso, los Kirchner debieron ser mucho más cuidadosos en garantizar la seguridad en ese mismo sitio durante el acto del domingo. De nada vale ahora que un ministro se contente con tildar al FAR de "grupo de inadaptados que por suerte son muy pocos". Es de esperar que sean pocos y que no sea cierto que, como dijo uno de sus miembros, tienen una cooperativa que fabrica guardapolvos para el Estado Nacional. De confirmarse esa afirmación, desmentida por el Gobierno, sería el propio Estado Nacional el sostén de un grupo delictivo. El problema, empero, va más allá del atentado a la autoridad, los daños, las lesiones y la asociación ilícita calificada. Ha sido violada la ley antidiscriminatoria, lo cual pudo haber llevado al gobierno de Israel a tomar medidas diplomáticas.
Hace unos días, la Presidenta y su marido se florearon con Hugo Chávez en Buenos Aires y El Calafate. Casualmente, Venezuela no se caracteriza por su simpatía hacia Israel y ha atado lazos estrechos con el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, dispuesto a "borrar del mapa" a ese país. El gobierno iraní, a su vez, se ha negado a colaborar con la justicia argentina en el esclarecimiento de los atentados de los noventa. Es hora de aclarar dónde está parado el gobierno argentino respecto de esta cuestión en lugar de sostener un discurso externo y otro interno.
Ni el antisemitismo ni la causa de los palestinos, abrazada por los encapuchados, debe ser el detonante de la violencia en la Argentina. Le cabe al Gobierno la responsabilidad de repeler toda expresión que dañe al otro, al que piensa distinto, de modo de evitar que las pintadas antisemitas que han aparecido últimamente se trasladen a un acto público cuyo desenlace avergüenza al país.
No se decidirá en Buenos Aires el destino de Medio Oriente ni le hace bien a un país ensimismado como el nuestro, a raíz de su política exterior, que surjan de la noche a la mañana grupos facciosos. Si el blanco no era el gobierno nacional sino el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, peor aún: la seguridad está en manos del gobierno nacional. La facilidad de las autoridades nacionales para mentir en forma descarada, como en las mediciones del Indec, deja poco margen para creerles en esta ocasión. ¿Quién puede aceptar, por ejemplo, que "un loquito", como fue definido uno de los cabecillas del FAN, se exponga a ser detenido por dejar sentado su odio a Israel? El servicio de inteligencia debería hacer algo más que "pinchar" teléfonos de periodistas y personas no gratas para el poder.
Decían los griegos que los políticos deben tener las manos limpias, pero, también, los ojos limpios. Ver más allá. Vislumbrar que determinadas actitudes pueden desembocar como ríos en un océano de contradicciones. En él, si hechos de esta magnitud no son aclarados, un país tolerante y pacífico como el nuestro corre el riesgo de convertirse en algo que detestaría ser.
15 may 2009
EL DESEMPLEO
La crisis está en el país afectando a las empresas, producirá
despido de miles de empleados y las tensiones sociales se agravarán.
Las soluciones irracionales para evitar despidos van, desde prohibirlos,
lo que quebrará a las empresas, hasta expropiarlas, que las convertirán
en material de desecho y fuente de corrupción bajo la dirección de un
Estado incapaz y enfermo.
El camino para que la sociedad atraviese el momento es de
sentido común. La indemnización por despido debe pagarse al empleado
en la cantidad de meses que le corresponden por ley y, finalizados esos
pagos, el Estado debe pagarle un seguro de desempleo hasta que se
reincorpore al trabajo con un máximo de doce meses.
El empleado recibirá un mayor sueldo de bolsillo,
mantendrá sus ingresos por quince a veinte meses
y las empresas podrán reestructurarse para afrontar la crisis.
Es una solución transitoria. Para resolver el problema profundo,
la empresa privada debe invertir, crear puestos de trabajo, producir y
exportar.
Para impulsar el proceso, las inversiones productivas que
realice deben computarse como pago a cuenta del impuesto a las
ganancias y prohibir los impuestos y trabas a las exportaciones.
Insistir en seguir haciendo lo mismo que se hace, declarando
que se evitarán tensiones sociales, es de ignorantes, atrasados y
perversos.
Dr. Marcelo Castro Corbat
segundarepublica@fibertel.com.ar
La crisis está en el país afectando a las empresas, producirá
despido de miles de empleados y las tensiones sociales se agravarán.
Las soluciones irracionales para evitar despidos van, desde prohibirlos,
lo que quebrará a las empresas, hasta expropiarlas, que las convertirán
en material de desecho y fuente de corrupción bajo la dirección de un
Estado incapaz y enfermo.
El camino para que la sociedad atraviese el momento es de
sentido común. La indemnización por despido debe pagarse al empleado
en la cantidad de meses que le corresponden por ley y, finalizados esos
pagos, el Estado debe pagarle un seguro de desempleo hasta que se
reincorpore al trabajo con un máximo de doce meses.
El empleado recibirá un mayor sueldo de bolsillo,
mantendrá sus ingresos por quince a veinte meses
y las empresas podrán reestructurarse para afrontar la crisis.
Es una solución transitoria. Para resolver el problema profundo,
la empresa privada debe invertir, crear puestos de trabajo, producir y
exportar.
Para impulsar el proceso, las inversiones productivas que
realice deben computarse como pago a cuenta del impuesto a las
ganancias y prohibir los impuestos y trabas a las exportaciones.
Insistir en seguir haciendo lo mismo que se hace, declarando
que se evitarán tensiones sociales, es de ignorantes, atrasados y
perversos.
Dr. Marcelo Castro Corbat
segundarepublica@fibertel.com.ar
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