19 jun 2011

20 de Junio - DÍA DE LA BANDERA ARGENTINA EN HOMENAJE AL FALLECIMIENTO DE SU CREADOR, MANUEL BELGRANO




"Juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores,
y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad".

Palabras de Manuel Belgrano, al presentar la bandera de su creación
y hacerla jurar a sus tropas el 27 de febrero de 1812.

El 1 de marzo de ese año, este abogado devenido en militar
por las circunstancias históricas,
parte al Alto Perú para hacerse cargo del Ejército del Norte,
donde obtiene los resonantes triunfos de
Tucumán (24 de septiembre de 1812, festividad de la Virgen de la Merced
a quien entrega su bastón de mando) y Salta (20 de febrero de 1813).

La Asamblea Constituyente dispuso premiarlo con 40.000 pesos
y un sable con guarnición de oro,
pero este insigne compatriota declinó el ofrecimiento y prefirió que
con ese dinero se construyeran cuatro escuelas
en Tarija, Jujuy, Tucumán y Salta, porque "renunciar es poseer".

El 20 de enero de 1814 se encuentra por primera vez con
José de San Martín en la Posta de Yatasto, monumento histórico nacional,
y le hace entrega del mando del Ejército del Norte.

Murió en la más absoluta pobreza el 20 de junio de 1820.

Recibamos con honor el legado de sus últimas palabras,
con las que rendimos nuestro homenaje a uno de los
más extraordinarios hombres que ha dado nuestra Patria:

"Pensaba en la eternidad donde voy y en la tierra querida que dejo.
Espero que los buenos ciudadanos trabajarán para remediar sus desgracias."


15 jun 2011

LOS INTOCABLES

LOS INTOCABLES

Así llamó la prensa de Chicago al grupo de agentes federales capitaneados por Eliot Ness, que entre 1927 y 1931 se dedicaron con especial ahínco a perseguir y capturar al mafioso Alphonse "Al" Capone. Batallando contra funcionarios, policías, empresarios, legisladores, ciudadanos y jueces amenazados y coimeados por el gángster más famoso en la historia de los Estados Unidos, los insobornables –de ahí el apodo de “intocables”– federales consiguieron que “Scarface” (cara cortada) fuera llevado a juicio y condenado a once años de prisión por evasión de impuestos, ya que no lograron que se lo sentenciara por contrabando de alcohol ni por los innumerables crímenes cometidos.

En la Argentina del tercer milenio, en cambio, los intocables son aquellos personajes íntimamente ligados al poder político y sindical que, a diferencia de Ness y sus hombres, demuestran una conducta venal, reprochable y frecuentemente asociada a hechos de corrupción, que quedan impunes gracias al manto de protección tendido desde las más altas esferas.

Entre esos intocables se encuentran desde hace mucho tiempo, y muy especialmente desde la llegada de los Kirchner a la presidencia en 2003, los supuestos defensores de los “derechos humanos”: Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Eduardo Luis Duhalde, Horacio Verbitsky, Esteban Righi y una larga fila de seguidores.

Tras la salida a la luz de los negociados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y su plan de viviendas populares, diversos funcionarios se han acercado a los medios de comunicación para defender lo indefendible y sostener a la titular de Madres a cualquier costo.

La delantera más repudiable la lleva el canciller Héctor Timerman, quien acusó de “malparidos” a los argentinos que se atreven a dudar de la honestidad de Hebe de Bonafini. Por su parte, el ministro de obras públicas Julio De Vido, desde cuya oficina se giraron las millonarias cifras a la constructora Meldorek obviando cualquier control, ratificó su “plena confianza” en la cuestionada señora y confirmó que el ministerio a su cargo seguirá sosteniendo el proyecto habitacional de ensueño. 

Tal vez una de las voces más sorprendentes que se alzaron en defensa de Bonafini ha sido la del sacerdote jesuita Rafael Velasco, rector de la Universidad Católica de Córdoba que en su columna de los jueves (el mismo día que las Madres hacen su ronda en la plaza), en el matutino más importante de La Docta, se despachó la semana pasada con una cerrada  apología de Hebe Pastor y su organización de pañuelos blancos. Velasco culpó “a algunos medios de comunicación” y a “sectores recalcitrantes” que persiguen “intereses no siempre democráticos” de los ataques a las Madres, insistiendo en que no hay que perseguirlas por este escándalo de corrupción porque ellas llevaron a la cárcel a los militares genocidas que vencieron al terrorismo de los años 70.

Es decir que desde los propios círculos del poder se estimula la idea de que hay ciudadanos que están por encima de cualquier norma, en clara contradicción al espíritu de nuestra sabia Constitución Nacional, que en su artículo 16 establece que todos los habitantes de la República somos iguales ante la ley.

Estas voces, como todas las que han tratado de despegar al gobierno nacional y a los directamente implicados en esta monumental estafa a la buena fe y al bolsillo de los argentinos, adquieren así diversas figuras penales, tales como cómplices, partícipes necesarios y encubridores de este delito de corrupción que no debe quedar impune.

Y, a diferencia de lo sucedido con el juez y los integrantes del jurado que condenaron a Capone y cuyos nombres no quedaron salvados por el bronce, la sociedad debe exigir que la justicia de nuestro país actúe en forma rápida y eficiente, de modo que pueda salvar en el mármol los nombres de aquellos valientes que impidieron que, de ahora en adelante, en la Argentina haya ciudadanos intocables. 

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

12 jun 2011

INMOBILIARIA K

El 31 de enero pasado la presidente argentina recibió la visita oficial de su par de Brasil, Dilma Rousseff. Era la primera salida al exterior de Dilma en su calidad de primera magistrada y eligió nuestro país porque Argentina es un socio estratégico en el cono sur.

La presidente Rousseff traía una agenda muy apretada que contemplaba sólo tres horas en suelo argentino, dos horas para reuniones y firma de convenios con Cristina y diversos funcionarios y una hora para el obligado banquete protocolar. Luego, Aeroparque y Brasilia.

El encuentro -“cumbre” como los llaman ahora- entre ambas mandatarias no fue muy amable. Dilma expresó claramente que ella “no es Lula”, y que las relaciones de intercambio comercial debían guiarse de acuerdo a nuevos y estrictos parámetros. La no observancia de los mismos, gracias a personajes de caricatura con poder para frenar el voluminoso comercio bilateral, provocó hace unas semanas una tensa situación con el país vecino. Para destrabar el espinoso asunto fueron necesarias muchas reuniones de la ministra de industria, Débora Giorgi, con su par brasilero, así como con diplomáticos y funcionarios.

Cristina Kirchner aprovechó la visita de Dilma para un capricho personal y forzó a su colega a retrasar su regreso a Brasilia. La primera mandataria argentina llevó a la brasilera a la Casa Rosada para presentarle a la flor y nata de los “derechos humanos” locales: Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto de Abuelas, Eduardo Luis Duhalde, miembros del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) y otros personajes de menor relevancia. 




Sin embargo, el verdadero motivo de la reunión era una cuestión de marketing: Cristina se había propuesto venderle a Dilma las casas que construyen las Madres a fin de paliar los daños causados por las recientes inundaciones en el vecino país. Para ello hizo trasladar hasta la Plaza de Mayo una casa y un aula armadas sobre un camión semiremolque y entonces desde el “balcón de Perón” la alentó a que comprara esos modelos para la recontrucción de algunas barriadas de Río de Janeiro destruidas por un alud. La presidente Rousseff recibió carpetas con planos, descripciones del sistema constructivo y varios etcéteras, además de dos modelos terminados de regalo para llevarse a casa. Dilma respondió que estudiaría la propuesta.

Del mismo modo, la fundación Madres de Plaza de Mayo envió 15 casas terminadas a Uruguay, a fin de convencer al presidente Mujica de adquirir la oferta habitacional argentina. Según trascendidos, el presidente Chávez también habría girado fondos para adquirir un lote de casitas prefabricadas marca “Bonafini-Schoklender” y estaría ahora siendo cuestionado por legisladores de la oposición.

Esto es así, porque tres semanas antes de la llegada de Rousseff, el 6 de enero de 2011, el canciller Héctor Timerman firmó un convenio con la fundación presidida por Hebe de Bonafini para extender el plan de viviendas populares concebido por Cristina Fernández a otros países de la región. La "Misión Sueños Compartidos" se llevaría a cabo a través de las correspondientes embajadas argentinas.


Al destaparse el "affaire" Schoklender, Hebe de Bonafini vociferó a los cuatro vientos que no tiene nada que ver con su hijo adoptivo y que no sabía lo que estaba haciendo el ejemplar muchacho. Desde la Casa Rosada sucede otro tanto: se motoriza una operación para despegar a Cristina, Timerman y De Vido del escándalo, pero ya es un poco tarde: hasta en la página de la presidencia los documentos gráficos mandan al frente a la dirigencia nacional al completo.

El negociado inmobiliario de Cristina Fernández y su troupe de buenos muchachos, que implica una increíble red de un entramado casi perfecto en lo financiero, ha quedado al descubierto. Y aunque siempre resulta doloroso enterarse cómo el Estado lucra cruelmente con la necesidad de los más pobres, que no le quepa duda a ningún compatriota que desde hace unos días en lo primero -y lo único- que piensa nuestra presidenta es en el “techo” de todos y cada uno de los argentinos.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

10 jun 2011

Desde el archivo: UN IMPERDIBLE ARTÍCULO DEL PERIODISTA ESPAÑOL ALFONSO USSÍA

Hebe de Bonafini: La gorda rica
Alfonso Ussía

Hebe de Bonafini es una mujer detestable. Vive del cuento y del dolor ajeno. Es la más conocida de las «Madres de la Plaza de Mayo». La diferencia entre la Bonafini y el resto de sus compañeras es que a la gorda no le desapareció hijo alguno durante la dictadura militar en Argentina. Los hijos de la foca porteña y batasunera viven en París con su padre, y su desaparición de Argentina nada tuvo que ver con la tortura o la muerte. Se fueron porque no podían soportar a su madre, sencillamente.

La gorda se anudó en la cabeza el pañuelo blanco reivindicativo y ha recorrido el mundo de gorra y en asientos de primera clase recibiendo toda suerte de homenajes y cortesías. En España se reconoció simpatizante de la ETA y de su entorno. Ha escupido palabras insufribles: "Las «madres» nos hemos solidarizado con la lucha valiente del pueblo vasco contra un Estado criminal y asesino, el español".

No todas «las madres», como ella dice, porque un amplio sector de auténticas madres de hijos desaparecidos se escindieron del grupo radical de la gorda por graves y profundos desacuerdos con el proceder y el buen vivir de la impostora y nauseabunda porcina.

Pero en todas partes hay tontos, o desmemoriados, o demagogos, o resentidos dispuestos a colaborar con gentuza como Hebe de Bonafini. Se sabía que en Batasuna es tratada como una militante distinguida, y que probablemente algún pico del dinero recaudado con los secuestros y chantajes de la ETA ha terminado en los bolsillos de la vociferante puerca. Pero nadie imaginaba que un gobierno autonómico, como el del Principado de Asturias, se prestaría a subvencionar a una inductora del odio y la violencia.

Y así es. El gobierno socialista presidido por Vicente Álvarez Areces ha regalado a Hebe de Bonafini, la defensora de la ETA, ciento ochenta mil euros, supuestamente destinados a una inexistente «universidad de las madres», que es el último señuelo inventado por la gorda para estafar a los ingenuos y los tontos. El señor Álvarez Areces premia a una ardiente partidaria del terrorismo en España con treinta millones de las antiguas pesetas provenientes de los impuestos de los españoles. El señor Álvarez Areces es pues, un pésimo administrador del dinero público y un defraudador de la ética. Si le sobran a las arcas del gobierno de Asturias ciento ochenta mil euros, que les sean entregados a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, y no a quien apoya a los asesinos desde su perversidad invencible.

Cuando se derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York, Hebe de Bonafini lo celebró con pública alegría. Cuando la banda terrorista ETA comete un atentado, Hebe de Bonafini no oculta su satisfacción. A esta cerda le regala el socialista Álvarez Areces ciento ochenta mil euros, en nombre del «progresismo». Eso no es progresismo. Es una simple, llana, incívica e indignante gilipollez.

La Razón, España (04/05/04, 18.59 horas)

7 jun 2011

7 DE JUNIO

DÍA DEL PERIODISTA
en Argentina

Un cordial saludo a todos los colegas del país.

El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno funda La Gazeta de Buenos Ayres,
primer periódico surgido en las Provincias Unidas a partir del primer gobierno patrio,
y que representaba las nuevas ideas de los habitantes de esta tierra.

Fue establecido por el Primer Congreso Nacional de Periodistas,
realizado en Córdoba en 1938.

6 jun 2011

EL DESINFORMANTE

EL DESINFORMANTE

En aquellos países en los cuales el sistema democrático está más afianzado que en el nuestro, la posibilidad de acceder a la información pública por parte de la ciudadanía se ha convertido en un derecho a través de leyes que lo consagran. 

Algunos países latinoamericanos, entre ellos México y nuestros vecinos Chile y Uruguay, cuentan con normas en ese sentido, algo que en nuestro país sigue siendo una asignatura pendiente, ya que los diferentes proyectos han sido “cajoneados” varias veces en las Cámaras, una de ellas gracias a las gestiones de la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner.

En Argentina es tan difícil saber por qué todos los juicios que rozan al poder político recaen siempre en un determinado juzgado, como pretender enterarse de la forma en que se gastan los fondos públicos.

En tiempos de Carlos Menem (1989-1999) las demandas contra el gobierno iban a parar indefectiblemente a la oficina capitaneada por María Romilda Servini de Cubría, mientras que las valijas con dólares eran transportadas por Amira Yoma y el tráfico más importante era el de armas de la mano de Monzer Al Kassar.

Durante la gestión K, iniciada en 2003, los juicios resonantes terminan inexplicablemente en Norberto Oyarbide, las valijas las acarrea Antonini Wilson (lacayo de Hugo Chávez) y el tráfico de ocasión es la droga, que sale tranquilamente de cualquier aeropuerto del país, por ejemplo desde Morón a Barcelona.

Por su parte, el Estado, encarnado por los funcionarios, legisladores y jueces funcionales a Cristina Fernández, se encarga de cerrar filas en torno a la presidenta, obstaculizando, impidiendo y negando a la ciudadanía el derecho a conocer cómo y en qué se gastan los fondos públicos, es decir el dinero que pertenece a todos los argentinos.

Un caso paradigmático en ese sentido lo constituye el de “la reparación histórica” a las víctimas del terrorismo de Estado encarado por la administración kirchnerista. Cada una de las supuestas víctimas –o sus familiares– fue indemnizada con 250 mil dólares, pero resulta imposible conocer cuántos y quiénes fueron los beneficiados. Cualquier gestión en ese sentido ante el Ministerio Público termina en una olímpica negativa, que deja profundas sospechas en la opinión pública.

La única excepción en este tema son los 700 mil dólares cobrados por el padre de la joven Dagmar Hagelin, como resultado de un juicio contra el Estado y gracias a la intervención del ex presidente Fernando de la Rúa, aunque Hagelin no conocía a su hija ni jamás se interesó por su suerte.

El Estado argentino indemnizó también a miles de subversivos “desaparecidos”, que un día, curiosamente, aparecieron en México gozando de buena salud luego de un fuerte terremoto. Otro “reparado” resultó ser un ex juez de Morón protagonista de un sonado caso que involucró al sacerdote Julio César Grassi, y que declaró públicamente y sin ningún empacho que no pidió su baja de la lista de desaparecidos de la Conadep porque para él era un honor estar entre ellos. Así llegamos finalmente al emblemático caso de la jueza de la actual Suprema Corte de Justicia de la Nación que, acosada por el periodismo, reconoció haber cobrado pero afirmó que lo iba a devolver, hecho que hasta ahora no parece haber sucedido.

En tiempos del matrimonio K, los desaparecidos fondos de la Provincia de Santa Cruz, el misterioso incremento del patrimonio de Néstor y Cristina, la “bolsita” de Felisa Miceli, el escándalo del ex secretario de transporte Ricardo Jaime y el más reciente de Sergio Schoklender, ex apoderado de las Madres de Plaza de Mayo, entre otros casos, no solamente apuntan claramente a la oficina presidencial, sino que desnudan la realidad del país en lo que hace al manejo discrecional de los fondos públicos. Demás está decir que cualquier averiguación en este sentido está indefectiblemente condenada al fracaso.

Es imperativo por eso la sanción de una ley que permita conocer con certeza el destino de los dineros públicos –además de su inmediata aplicación por parte de las instituciones correspondientes–, debido a que en Argentina, mientras el gobierno se comporta como el gran desinformante, escondiendo o reteniendo datos como secreto de estado y la justicia cómplice se hace la distraída, a la ciudadanía sólo le queda recurrir al periodismo honesto para intentar gozar de un derecho que debería estar vigente desde hace años en el país “en serio” que prometieron los Kirchner.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

1 jun 2011

LOS ENFERMOS MENTALES NO VOTAN, HEBE SÍ


LOS ENFERMOS MENTALES NO VOTAN, HEBE SÍ

Desde el hospital nacional para enfermos mentales José Tiburcio Borda, más conocido como “el Borda” a secas, y del contiguo símil para mujeres Braulio Moyano, han llegado dos angustiantes noticias casi simultáneas. La primera es que hace casi dos meses que no tienen gas. La segunda es que murieron dos internos en un incendio que se verificó en la unidad carcelaria del Borda.

No es la primera vez que este complejo neuropsiquiátrico es noticia, ya que lo ha sido con cierta frecuencia por su estado de abandono, tanto en lo que hace a lo edilicio como a los pacientes allí internados. Según trascendidos, la falta de gas se intentó paliar con reemplazos eléctricos, pero éstos se quemaron. Resultado: los internos tienen frío, comen los alimentos sin calentar, no se cambian la ropa porque las lavadoras no funcionan y no se bañan porque los calefones son a gas.  

Al parecer, para la dirigencia política los internos -y también los empleados de estos lugares- son la escoria de la sociedad. Claro, los enfermos mentales no votan, y por lo tanto no existen. En cambio, sí vota la desagradable presidente de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe Pastor de Bonafini, que además “administra” y manipula varios miles de votos de los argentinos que mantiene como rehenes con los planes de vivienda que regentea. Desde 2003 es la beneficiaria de más de 300 millones de pesos provenientes de los impuestos de todos los compatriotas, y que doña Cristina le pasa graciosamente y sin ningún control ni rendición de cuentas a través del ministro Julio De Vido. 

En el caso de su famoso plan de viviendas populares denominado pomposamente “Sueños compartidos” no se le exigen ni siquiera los certificados de avance de obra. Por si fuera poco, está saliendo a la luz que hay muchas menos casas ejecutadas que las declaradas, que el costo unitario es el doble de otros planes similares y que se facturan pequeñas viviendas de madera, aluminio, poliestireno expandido (telgopor) y piso de tierra como si fueran mansiones en los countries más lujosos del país. 

Hace un tiempo fue noticia que la señora del pañuelo blanco había librado, en nombre de la fundación que preside, más de un centenar de cheques sin fondos por un total cercano a los 2 millones de pesos. Cualquier mortal de a pie que ose emitir tres cheques sin respaldo en el lapso del año calendario encontrará su cuenta cerrada por el Banco Central, excepto, por supuesto, la inefable madre de las Madres.

Por su parte, el doble parricida Sergio Schoklender, hijo adoptivo del personaje de la gran boca, amenaza ahora con hablar. Apenas se difundió la trifulca con su súper madre, se despachó con una serie de mentiras, como es habitual en la gente de extrema izquierda. Afirmó haber ganado tanto dinero con su profesión de abogado y con el desarrollo de unas ignotas “patentes” como para justificar su mansión en José C. Paz (más grande que la quinta de Olivos: 19 habitaciones y 14 baños, y que milagrosamente comprara por la exigua cifra de 98 mil dólares), como así también el yate de medio millón de dólares y los dos aviones biturbohélice en los que se mueve, entre otros lujitos. Además, se ufanó de poder adquirir “una Ferrari” si se le daba la gana. Lo cierto es que sus declaraciones en la Afip como monotributista revelan exactamente lo opuesto.

Obviamente, Schoklender no vive en las taperas que construye para los pobres, a los que además explota, ya que muchos de los trabajadores que emplea en la construcción de las viviendas cobran magros sueldos y “en negro”, como han denunciado varios de sus ex empleados. 

Un querido amigo solía afirmar en su programa radial que había que separar la culpa de la responsabilidad. Ante los hechos recientes en el caso de la constructora “soñada”, primero deben aparecer los responsables y luego se juzgará al culpable. Sin embargo, es imperativo que se investigue, se encuentre a los responsables y se castigue a los culpables, caiga quien caiga y sea quien sea, Hebe de Bonafini, Cristina Fernández, Julio De Vido o Sergio Schoklender.

Será tal vez una forma de sanear la política corrupta en la que estamos inmersos y de “blanquear” a los eternos postergados (jubilados, docentes, presos, aborígenes, enfermos mentales, entre otros) que lo son solamente por su incapacidad para “parar” el país en lo que hace a la actividad económica. En el caso de los presos y los enfermos mentales el panorama es aún más grave: estos argentinos indefensos no cuentan como ciudadanos, ya que al no votar no son objeto de ningún programa especial para ellos (al estilo “libertad para todos y todas” o “salud para todos y todas”).

Por el contrario, tanto el camionero Moyano (o el sindicalista de turno) como la madre putativa de los argentinos (y también la abuela correspondiente) son personajes de cuidado, no solamente por sus frecuentes alteraciones al orden social y el permanente saqueo a las arcas del estado, sino por tener cautivos de sus caprichos a los sucesivos gobiernos y a la comunidad toda, especialmente en los años electorales como el que estamos transitando.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz




27 may 2011

UNA NUEVA Y GLORIOSA NACIÓN

UNA NUEVA Y GLORIOSA NACIÓN

No nos habíamos dado cuenta. La Primera Junta, la Declaración de la Independencia, San Martín, Belgrano, Yrigoyen, Perón, la dictadura militar, no existieron. Para qué nos habremos pelado las pestañas estudiando historia, si todos estos hechos fueron una fantasía, un espejismo, una ilusión.

La patria nació el 25 de Mayo... de 2003. Antes de que "Él" asumiera la presidencia, la nada. Argentina era tierra yerma.

Alguien de nuestro entorno nos señala que estamos equivocados, que la presidente viajó expresamente a Resistencia a festejar el 201º aniversario del primer gobierno patrio. Repasamos entonces muy cuidadosamente su discurso un par de veces más, pero no. No encontramos ninguna referencia a un hecho anterior a 2003, tampoco a 1810, que sería la fecha correspondiente si éste era el aniversario 201.  

Como los canales de televisión siguen reponiendo imágenes del acto, pudimos apreciar como una multitud “espontánea” la aplaudía a rabiar, blandiendo carteles en los que se leía “Cristina 2011”, mientras ella ratificaba, enfundada en su ridículo luto y con sus elipsis características, que será candidata. Entonces pensamos que habrá que creer nomás.

Hasta aquí el tema tomado para la risa, por no llorar. La gravedad del asunto no permite concesiones, ya que se trata de algo inédito en la política argentina. Los K han secuestrado para sí mismos una celebración que nos pertenece a la totalidad de los argentinos y que aquí reclamamos: 25 de mayo para todos y para todas, porque los revolucionarios de entonces no pensaron en sí mismos. Fogonearon una revolución en nombre de todos los habitantes de este suelo, para liberarnos del yugo español.

Comentario aparte merecen las palabras del obispo de Resistencia, monseñor Fabriciano Sigampa, que en el tedeum no dejó de adular a la señora, agradeciendo con inusitada obsecuencia en nombre de los locales, “chaqueñitos y chaqueñitas”, todo lo que les ha dado la gran benefactora, en especial la asignación universal por hijo, que los sigue condenando a la esclavitud de la pobreza, el asistencialismo y el clientelismo. No sabemos si los tobas o los wichis se enteraron de la presencia de la presidenta, de las palabras del obispo y de las dádivas que les estaban destinadas. 

Suponemos que los Qom, cruzando el Bermejo, experimentaron una situación similar. Lamentablemente Rosa Molina, chaqueña que vivió en la periferia de Resistencia y murió por un agudo cuadro de desnutrición en septiembre de 2007, no se enteró que vivía en esta jovencísima Argentina que era el paraíso terrenal, y que Néstor y Cristina ya estaban perpetrando la continuidad sine die del modelo. Doña Rosa Molina, nuestra compatriota que tenía la misma edad que la presidente, murió pesando 24 kgs. Murió de hambre.

En cambio, en Buenos Aires, las palabras del cardenal Jorge Bergoglio se destacaron, como siempre, por su dureza hacia los políticos. Tal vez por ello el gabinete nacional, también como siempre, lo evita.

Ni hablar de la claque ubicada en el palco oficial de la capital chaqueña. Muchos gobernadores además del anfitrión. Y en primera fila, por cierto, el que ocupa la más alta magistratura de la mayor provincia argentina. Nos preguntamos entonces si esos gobernadores no tenían que estar presidiendo los tedeums en sus respectivas provincias. Será que Dios no es federal.

Lo cierto es que en todo el ámbito nacional el 25 de mayo pasó desapercibido como fecha patria. Pocas casas embanderadas, poca referencia a la Patria, poco sentimiento de argentinidad. Sólo festejos con música de rock y distracciones para recordar este día como “un feriado K para todos y para todas” y para olvidar, intencionadamente, la celebración que nos debe convocar. Y ésta es, como quedó plasmado en nuestro himno nacional por la pluma de Vicente López y Planes en 1812, que desde el 25 de mayo de 1810 se levanta a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación.
  
© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

20 may 2011

ÉTICA PERIODÍSTICA

ÉTICA PERIODÍSTICA

Sin pretender elaborar un manual de Deontología, el escritor y Premio Nobel de Literatura (1989) Camilo José Cela diseñó hace algunos años un Decálogo del Periodista que puede servir de guía a quienes ejercemos la profesión de comunicar. En él se refiere en particular a la conducta de los periodistas profesionales, que deben anteponer la búsqueda de la verdad por sobre la subjetividad del individuo, transmitir la información sin deformarla y mantener la independencia de criterio sin doblegarse ante presiones de cualquier tipo.

Sin embargo, el pensamiento de Cela, fallecido en 2002, no contempló en su real dimensión el acelerado desarrollo tecnológico en el área de las comunicaciones y la indiscriminada difusión de las ideas. La “aldea global” de McLuhan se ha convertido ahora, irónicamente, en una inmensa comunidad de “sujetos comunicantes” en la que el intercambio de información es instantáneo abarcando toda la superficie del planeta en cuestión de segundos, en múltiples lenguas y en cualquier momento del día.

El salto cuantitativo ha superado cualquier cálculo y parece no detenerse. La poderosa herramienta que constituye internet –y sus posibilidades de editar mensajes– suele ser también una tentación para difundir y manipular información, sobre todo la impactante, burlando los más elementales códigos de ética. Cualquiera puede convertirse en “periodista” con un solo clic, ya que hoy en día el grueso del trabajo periodístico se realiza a través de los medios digitales, en los que las denominadas “redes sociales” juegan un importante papel.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha elaborado un interesante Código Deontológico para orientar el ejercicio de la profesión en un momento histórico en el que resulta sumamente difícil tanto la práctica periodística independiente como el acceso a la información pública y su difusión. Estos principios se refieren principalmente, por un lado, al derecho a la información y por otro, a la libertad de pensamiento y de expresión, con el límite de la responsabilidad en el tratamiento de la noticia, la honestidad en la conducta periodística y el compromiso de la comunicación veraz a la sociedad.

El Estatuto propuesto por FAPE dedica varios puntos a la fuente de información, hecho que en el uso cotidiano de internet pasa muchas veces desapercibido y otras ignorado voluntariamente. Es frecuente que los usuarios de la red, devenidos en ocasionales periodistas, se atribuyan como propios escritos que son de un tercero, que mutilen o alteren mensajes o bien que recurran a la muy deleznable práctica de cortar y pegar fragmentos para armar un todo “diferente” y poner debajo la propia firma.

Lo lamentable es que internet no cuenta aún con una legislación específica, que debería ser universal a los fines de proteger la fragilidad de la propiedad intelectual. En Argentina hay sitios llamados “diarios electrónicos”, muy bien presentados y con apariencia de serios, cuyos contenidos han sido plagiados. Además, cualquiera puede inventar una noticia y desparramarla sin ningún escrúpulo.

En el código de ética del buen periodista debería existir un artículo que suprima el potencial. Cuando se habla de que fulano “habría”, o que mengano “diría”, no se está haciendo más que propagar un rumor. Se debe ir a la fuente y confirmar la noticia y mientras no se confirma, se guarda. Últimamente han proliferado los potenciales, incluso provenientes de prestigiosos periodistas, cuando se refieren, por ejemplo, al futuro de la presidente argentina, pero claro... el tema vende. Los periodistas somos los historiadores del presente en tiempo real, no futurólogos.

Tampoco es ético revolver el dolor ajeno, como ha sucedido en estos días con el tratamiento realizado por los canales de televisión del país ante el accidente de la aerolínea Sol, poniendo en cámara el llanto descarnado de los familiares de las víctimas. En este sentido, Camilo José Cela sostiene que el periodista debe “ser tan objetivo como un espejo plano; la manipulación y aun la mera visión espectacular y deliberadamente monstruosa de la imagen o de la idea expresada con la palabra cabe no más que a la literatura y jamás al periodismo”, y agrega que es preferible “callar antes que deformar; el periodismo no es ni el carnaval, ni la cámara de los horrores, ni museo de figuras de cera.”

El colega colombiano Javier Darío Restrepo, reconocido por sus investigaciones en el tema, destaca en su obra Ética para Periodistas, escrita en colaboración con la doctora María Teresa Herrán, que la marca distintiva de un buen periodista es, por sobre todas las cosas, su responsabilidad ante el hecho noticioso. Somos los propios periodistas quienes debemos insistir en la honestidad, la buena fe y el respeto por el otro y por su dignidad. Libertad y responsabilidad son las dos caras de la misma moneda y los profesionales del Periodismo debemos entender que el pilar en el que se asienta el inestimable valor de la credibilidad radica precisamente en la propia conducta.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

15 may 2011

SEDE VACANTE

SEDE VACANTE

Desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia el 25 de mayo de 2003 hasta la actualidad, es decir ocho años después, cuando su viuda está terminando su gestión al frente de la primera magistratura del país, Argentina ha tenido seis ministros de Economía: Roberto Lavagna, Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Carlos Fernández y Amado Boudou, ninguno de los cuales ha descollado en el cargo debido a que el kirchnerato ha impuesto su propia “politica económica” por sobre los técnicos en la materia.

Néstor “heredó” a Lavagna –tal vez el único capaz de conducir la economía nacional– de la presidencia interina de Eduardo Duhalde y lo conservó hasta fines de 2005, cuando decidió “profundizar el modelo de matriz diversificada”, que nadie sabe exactamente en qué consiste y que el entonces ministro no apoyaba, por lo cual huyó despavorido. Kirchner lo sustituyó por una ex alumna de Lavagna, la inefable Felisa Miceli, que terminó renunciando un año y medio después envuelta en un escándalo de proporciones y acusaciones de corrupción. Los seis meses siguientes y hasta la asunción de Cristina, los destinos del ministerio más importante del país –y de cualquier país– estuvieron en las manos de un joven economista, Miguel Gustavo Peirano, que en ese momento tenía 39 años y había trabajado en la multinacional Techint, el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y la Unión Industrial Argentina (UIA).

Sin embargo, es durante la presidencia de su ahora viuda, Cristina Fernández, cuando el ministerio de economía adquiere las peculiares características de una sede vacante, un sitio vacío, en el que los titulares del mismo son meras marionetas manipuladas por y desde el poder ejecutivo a fin de llevar a cabo las descabelladas elucubraciones (ya que no se puede hablar de políticas) kirchneristas sobre una economía “nacional y popular”, que incluye, entre otros disparates, inventar las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), distribuir entre algunos sectores sociales carenciados y no tanto, todo tipo de planes “para todos”, despilfarrar los fondos de los jubilados para financiar la demagogia cotidiana, y poner al frente de las distintas secretarías a personal ignorante, inoperante o simplemente patoteril, como es el caso de Guillermo Moreno, a cargo de Comercio Interior.

El primer ministro de economía de la gestión cristinista, Martín Lousteau, respondía a la apuesta de la presidenta “por los jóvenes”, ya que al asumir el cargo contaba solamente con 37 años y, a pesar de su supuesta capacidad, obviamente carecía de experiencia política. Digitado por el matrimonio presidencial, divulgó el esquema K de retenciones móviles a las exportaciones del sector agropecuario, que provocó un inmenso descontento popular en un país cuya economía está ampliamente basada en el campo, y precipitó su caída en abril de 2008. Fue rápidamente reemplazado por Carlos Rafael Fernández, un desconocido economista que permaneció un año y tres meses en el cargo, sin que nadie sepa a ciencia cierta qué fue lo que hizo mientras duró su gestión.

Si el ministerio de economía había sido hasta entonces una dependencia inoperante de la Casa Rosada, con la llegada de Amado Boudou en julio de 2009 la “mufa” desapareció de los despachos oficiales. El motoquero, guitarrero y cantor se encargó de generar sonrisas en medio del aburrimiento y la confusión generalizada del gabinete de Cristina. Mientras conduce su Harley-Davidson hacia los recitales de rock, acompañado de su pelirroja novia, el encargado del Palacio de Hacienda de la Nación nos ilustra cada día más sobre su absoluta carencia de conocimientos en materia económica y, lo que es peor, su total despreocupación por el tema.

Sin embargo, la desfachatez de este inquilino transitorio de la todavía sede vacante no tiene límites. Amado Boudou ha presentado su candidatura a jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin que nadie conozca su plataforma de gobierno ni cuáles serán las medidas prioritas en caso de ser electo y cómo las implementará. Su campaña está basada exclusivamente en insultos y descalificaciones a los oponentes, en particular a Mauricio Macri, lo cual, con sus antecedentes como ministro nacional, hablan a las claras de cómo sería su gestión si resultara ganador. En el despacho del ministerio nadie lo ve hace meses.

Una de las figuras que lo escoltan en su campaña proselitista, aunque nadie sabe en calidad de qué, es Patricia Vaca Narvaja, titular de la Embajada Argentina en México, que se ha convertido en otra sede vacante, esta vez en el exterior. Eso sí, ambos siguen cobrando sus magníficos sueldos mientras no cumplen la función para la que han sido nombrados. En el caso de Vaca Narvaja hasta puede ser beneficioso, ya que suponemos que a cargo de la sede diplomática está un segundo idóneo y de carrera.

En lo que hace a Boudou, sin embargo, el ministerio ha quedado en manos de un personaje muy peligroso: Roberto Feletti, de origen izquierdoso. Recientemente, un largo editorial del diario La Nación transcribe párrafos de una entrevista que el viceministro Feletti concedió al semanario Debate. Feletti afirmó entonces, entre otras cosas inaceptables para una economía del tercer milenio, que “el populismo debe radicalizarse” debido a que “antes no era sustentable ya que no podía apoderarse de factores de renta importantes”. Según lo publicado por La Nación, para el viceministro la única industria que debe quedar es la manufacturera, ignorando por completo a la industria financiera, de la que vive exitosamente Suiza hace años, y la de los servicios, tanto y tan bien desarrollada en nuestro país. Su tesis es que la economía debe quedar absolutamente en manos del estado, es decir, “profundizar” el sector público, lo cual es sencillamente inquietante ya que significa un fabuloso retroceso en la inversión de capitales y en la generación de empleo, algo que es propio del sector privado y que Argentina necesita con urgencia. No hay que dar más vueltas. Si parece un perro, tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra, es un perro. Marxismo-leninismo en estado puro, aunque con un siglo de atraso.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

11 may 2011

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Bin Laden ha muerto. Fue el titular de los noticieros de todo el mundo en la madrugada del 1 de mayo de 2011. El terrorista más buscado del mundo había sido finalmente ubicado por las fuerzas de élite de Estados Unidos y eliminado, para alivio de amplios sectores sociales atemorizados desde que hiciera pública su condena al capitalismo occidental y a cierto segmento del islam, entre otras amenazas.

La muerte de Bin Laden era algo inminente, previsible, esperable. A partir de ese instante el mundo volvió a partirse en dos entre sus defensores, que conciben su muerte como un asesinato, y sus detractores que la consideran un acto de mera justicia. Aunque hubiera muerto en combate, Osama será siempre –como el Che Guevara– una víctima de su propia causa: la lucha contra las ideologías políticas y religiosas que se oponían a su peculiar concepto del mundo.

Para el terrorismo el enemigo no es un pueblo, nación o Estado determinado, sino una cosmovisión “errada” que debe ser destruida a cualquier costo por medio de la violencia. A diferencia de un patriota, que se levanta en armas para defender los derechos civiles a la vida, la libertad y la propiedad dentro de las fronteras de su terruño natal, el terrorista no tiene patria, es un mercenario de diversos fanatismos tanto políticos como religiosos.

Horrorizarse por la muerte de Bin Laden, ultimado en un preciso operativo en el que la pérdida de vidas y los daños fueron mínimos, pero no hacerlo por las atrocidades cometidas en los atentados que él motorizó, masacrando a miles y causando cuantiosos estragos entre la población civil es, por lo menos, llamativo.

Toda muerte debe ser lamentada, ya que no hay nada para alegrarse en la pérdida de una vida humana, violenta o no. Quienes se rasgan las vestiduras por algunas muertes pero no por otras, demuestran una concepción ideológica perversa que justifica la eliminación selectiva de seres humanos: los que se consideran “los malos” de la película.

Al cundir la noticia sobre la muerte de Osama, Argentina emitió un tibio comunicado a través del canciller Timerman –despreciado aun por la misma comunidad israelita argentina–, en el que se afirma que en el país se produjeron “solamente dos atentados terroristas”: los consumados contra la embajada de Israel y la mutual Amia, ambas en Buenos Aires, olvidando, en un particular acto de amnesia, el terrorismo que sufriera el país en los años 70 con su saldo de incontables atentados, secuestros y muertes.

En los últimos años el mundo fue testigo de los atentados en Tokio (1995, 12 muertos y miles de afectados por el gas sarín), Atocha (2004, 192 muertos), Londres (2005, 56 muertos y más de 700 heridos), Pakistán (2007, 50 heridos y 38 muertos, entre ellos la ex primera ministra Benazir Bhutto que había sobrevivido dos meses antes a otro que causó 124 muertos), por citar sólo algunos. Bin Laden y la organización Al-Quaeda, por su parte, se atribuyeron varios crímenes sangrientos en distintas partes del mundo, siendo el más resonante el del 11 de septiembre de 2001, en el que murieron más de tres mil personas.

Quien vive fuera de la ley, no puede invocar para sí el imperio de la misma, es decir, el que a hierro mata, a hierro muere. De no haber sido los "imperialistas yankis", alguna otra de sus víctimas se hubiera encargado de perseguirlo hasta eliminarlo. Por eso, la muerte de Bin Laden era un hecho previsible, porque como en el cuento La espera de Jorge Luis Borges, todo asesino sabe que en el preciso instante de cometer un crimen ha firmado su propia sentencia de muerte.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

6 may 2011

LA ARGENTINA SUBSIDIADA

A finales de 2009 las facturas de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) comenzaron a llegar con una leyenda que cruza el papel y que reza: “con subsidio del estado nacional”, a partir de lo cual aumentaron sideralmente.

Tal vez fue para compensar a los ciudadanos del interior por no recibir las prometidas lamparitas de bajo consumo, que en cantidad de cinco millones se compraron a Cuba, que, supuestamente, a su vez, las había adquirido a China e iban a ser distribuidas en forma gratuita a todos (hay que resaltar el “todos”) los hogares por la presidenta de todos los argentinos, con el objeto de disminuir el consumo y concientizar a la ciudadanía sobre el ahorro energético y el cuidado del medio ambiente. La población total de Argentina ronda los 40 millones de habitantes, por lo que el plan de ahorro implicaba, por lo menos, la entrega de una lamparita de bajo consumo cada dos habitantes. Los cordobeses todavía estamos esperando que la presidenta cumpla su promesa de “alumbrar” un nuevo país.

Después de las lamparitas, a la presidenta se le “encendió” otra idea genial: los “planes canje”, aunque los mismos, que incluían el soñado recambio de autos, bicicletas, heladeras, termo-tanques, cocinas, lavarropas y maquinarias agrícolas no alcanzaron el objetivo propuesto de “reactivar la economía” y se redujeron, como siempre, a los amigos del poder y a la población de La Matanza, el distrito que injustamente decide las elecciones presidenciales en el país a partir del siniestro Pacto de Olivos entre Alfonsín y Menem.

Según Roberto Cachanosky, un reconocido economista argentino, solamente en el primer trimestre de 2011 se llevan gastados 12.300 millones de pesos en subsidios, con lo que se puede calcular el desembolso para el resto del año en este rubro, porque si hacemos una lista somera debemos incluir la energía (luz, gas), los combustibles, el transporte, algunos alimentos (harina para pan, carne para todos, milanesas para todos, carne de cerdo, merluza, pollos), algunos medicamentos, las vacunas contra la meningitis y las tres millones de netbooks para alumnos secundarios y docentes de todo el país, de las cuales no se ha llegado a entregar ni el 20%.

A esto debemos agregar los 600 millones para el fútbol, la compra de Aerolíneas Argentinas, las jubilaciones sin aportes, las asignaciones por hijo y por embarazo, los incentivos a los jóvenes y la enorme masa de los empleados públicos (universidades, escuelas, hospitales, fuerzas armadas, policía) mantenidos con fondos del erario común. En el caso de la re-estatizada línea de bandera, su actual presidente-niño acaba de declarar alegremente que tendrá una pérdida de 400 millones en 2011.

Nos preguntamos entonces a quiénes benefician realmente estos subsidios, y, sobre todo, de dónde provienen los fondos para hacer frente a tan escalofriante cifra que debe proveer el Estado, y la respuesta es obvia: de la estatización de los fondos de los jubilados que estaban en las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP), de las retenciones al campo y de cualquier otra maniobra dudosa que, a través de los organismos “de control” del Estado, se pueda perpetrar en contra de los escasísimos particulares que trabajan, invierten y todavía apuestan por el país. En un reciente viaje por aire a Buenos Aires hemos observando a nuestros pies millones de hectáreas sembradas, la mitad de las cuales son para la corona.

Eso parece dejar afuera a Cristina Fernández como candidata para las próximas elecciones presidenciales, ya que, al haber negado a los jubilados el 82% móvil y vaciado las arcas del Estado, no tendría con qué hacer frente a las ingentes dádivas de los próximos años que le serán exigidas por el electorado cautivo y por los poderosos gremialistas que ella ha contribuido a cebar.

Lo realmente triste de la patria subsidiada es que las generaciones de nuestros abuelos vieron un país próspero surgido de la cultura del trabajo, mientras que las generaciones posteriores vieron crecer, no solamente la injerencia del sector público en el ámbito privado, sino la holgazanería y la comodidad de quienes se habituaron a vivir y a esperarlo todo del Estado, factor que está fomentando en los jóvenes del tercer milenio una actitud de especulación e indiferencia en la formación personal y de profundo desaliento en lo que hace al trabajo, el esfuerzo y el mérito.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

4 may 2011

Décimas pergaminenses

SON GRANDES LAS APETENCIAS
DEL POLÍTICO ARGENTINO
QUE ESTA PERDIENDO EL CAMINO
POR BUSCAR SU CONVENIENCIA,
ASÍ NO HABRÁ RESISTENCIA
QUE FRENE LA HORDA CRUEL,
LA QUE BUSCA OTRO LAUREL
PARA SEGUIR CASTIGANDO
A UN PUEBLO QUE ESTÁ PENSANDO
¡ DAR PELEA SIN CUARTEL !

VASCO

3 may 2011

APLASTANTE MEDIOCRIDAD

APLASTANTE MEDIOCRIDAD

En un singular e intenso año electoral en el país, debido a la cantidad de veces que deberemos sufragar (internas, intendentes, gobernadores, presidente), el escenario que se presenta a los votantes es de confusión e incertidumbre.

En el ámbito nacional, Cristina Fernández es la única que no se ha pronunciado sobre su “esperada” candidatura, mientras que decenas de figuras de varias fuerzas políticas desfilan por los medios de comunicación como la troupe de distintos circos, cada uno con su plantel completo de bailarines, trapecistas, equilibristas en la cuerda floja, payasos y domadores de fieras.

En lo que hace al radicalismo, Ricardo Alfonsín, sin ninguna ética, sorprendió a sus pares y se autoproclamó candidato a presidente, dejando en el camino a Gerardo Morales, Ernesto Sanz y al mismo vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, que se diferencian de él por su manifiesta capacidad de gestión y experiencia en cargos ejecutivos.

Este señor Alfonsín, portador de apellido y de rostro, que –evidentemente- contempla a diario al espejo y acomoda para parecerse a su padre, no ha dejado caer una sola idea de cuáles serán sus políticas de estado. Si para que lo voten pretende apelar a la imagen del ex presidente, probablemente se equivoque, ya que su mensaje, su apellido y su rostro huelen a rancio y traen recuerdos poco gratos.

Raúl Ricardo Alfonsín -proclamado a su muerte, el "padre de la democracia" con absoluta injusticia, ya que simplemente le tocó ser el primer presidente electo luego del último gobierno militar- nos desilusionó a los pocos meses de empezar su mandato. Fue el iniciador del “revisionismo histórico” y del mirar hacia atrás. Enjuició a centenares de militares, aunque después los indultara. Con él comenzó aquello de que cualquier moción de orden era autoritarismo y el tremendo desbarajuste en el sistema educativo (recordemos el “congreso pedagógico” de su autoría).

Con él llegó la "coordinadora" y sus negocios turbios (Coty Nosiglia, Jesús Rodríguez, Changui Cáceres, Leopoldo Moreau, y un largo etcétera). Con él llegó la represión a la prensa no adicta. En 1985 encarceló durante unos meses a los periodistas Rosendo Fraga, director de la revista La Avispa, y a Daniel Lupa, columnista del diario La Prensa. No había estado de sitio, ni orden judicial, pero él cumplió su capricho como emperador que ya se sentía.

Además hay que recordar su desastrosa política económica, que incluyó -entre otros disparates- los famosos “pollos de Mazzorín”, y una inflación que desembocó en una incontrolable hiperinflación, que quedará, no sólo como recuerdo imborrable para quienes la sufrimos, sino como el hito que lo obligó a abandonar la Casa Rosada seis meses antes de que terminara su mandato, debido al peligro de un estallido social de imprevisibles consecuencias.

Sería muy largo describir aquí su listado de errores, barbaridades y muestras de autoritarismo, aunque el resto de los actuales candidatos a la presidencia también tienen su propio “frondoso prontuario”.

Eduardo Duhalde, ex vicepresidente de Carlos Menem y presidente interino posterior a la caída de Fernando De la Rúa, se anota como candidato por el peronismo federal, es decir como fuerza opositora a la hegemonía K. De este abogado no olvidamos una de sus frases célebres: "el que depositó dólares, cobrará dólares", mentira histórica que terminó con la "pesificación asimétrica" y la gran estafa de la confiscación de los depósitos de los argentinos. Sin embargo, el peor de sus desaguisados fue, por su odio visceral a Menem, la imposición de un candidato de su paternidad: Néstor Carlos Kirchner, con las consecuencias por todos conocidas.

En lo que hace a las alternativas, Lilita Carrió -la eterna denunciante de corrupciones ajenas que jamás pudo probar, pero que le servían para estar permanentemente en los medios, y que nunca llegó al 5% de los votos- no quiere alianzas con nadie. Mientras tanto, Macri deshoja la margarita con su Pro: “que sí, que no, con éste no voy yo”.

Pino Solanas sube y baja de su Proyecto Sur, al igual que Stolbizer, Solá y el resto de los candidatos, que, a nivel local, provincial y nacional, se unen en una consigna común: "si va fulano, yo no voy", prueba de la mezquindad de nuestros políticos y de su cortedad de metas, ya que ignoran olímpicamente que a la ciudadanía no le importa en realidad quién se calce la banda presidencial, sino que se haga cargo de los graves problemas por los que atraviesa la República: inseguridad, inflación, desempleo, instituciones que no funcionan.

A menos de seis meses de las elecciones nacionales, ni siquiera sabemos con qué sistema vamos a votar (boletas múltiples, boleta única, voto electrónico), ya que todo es posible en medio del caos y el egoísmo que, desde la presidenta para abajo, impregnan la política argentina y sumen a la sociedad en un aplastante pesimismo y un desconcierto difícil de superar.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

25 abr 2011

LAS LECCIONES DE LA HISTORIA

LAS LECCIONES DE LA HISTORIA

Cuando una figura pública se va de este mundo, todos, incluso sus adversarios en caso de ser un político, descubren su aureola de santidad. Pero si ese político se va antes de la que hubiera sido “su hora”, deviene en una especie de “mártir” al que se le rinden múltiples homenajes, muchos de los cuales consisten en bautizar o rebautizar con su nombre alguna calle, monumento o construcción.

Esto es así porque el imaginario colectivo, al no poder evaluar en toda su extensión la trayectoria del individuo desaparecido, extiende un manto de piedad sobre su vida y da por sentado que hubiera sido una persona ejemplar, comenzando entonces un proceso de “canonización” del prematuro finado.

En Argentina tenemos casos diversos que van desde personajes bailanteros (Gilda, Rodrigo) o “históricos” (la difunta Correa), hasta el mayor mito en el ámbito artístico: Carlos Gardel, por citar sólo algunos.

La inesperada muerte de Néstor Kirchner en octubre pasado lo ha transformado en una especie de mártir político al que se le deben rendir todos los honores, aunque su vida pública y privada dejó incontables dudas sobre sus méritos personales en ambos campos.

Sin embargo, desde hace seis meses no pasa un día en que alguna comuna, provincia o distrito del país bautice o rebautice con el nombre del ex presidente un rincón local (avenida, monumento, dique, cine), tal vez para no ser considerados menos “devotos” del muerto y de esta manera perder presencia o prebendas mientras gobierne su viuda. A esto debemos agregar el faraónico mausoleo que Cristina Fernández le está levantando en Río Gallegos, a fin de que su memoria compita en igualdad de condiciones con la de otros personajes de la historia universal.

En forma concomitante, desde que Argentina arribara a la democracia gracias a su “padre” Raúl Alfonsín, muchos funcionarios se han desvivido por congraciarse con el progresismo y dejar su impronta en ese sentido. Recordemos los innumerables cambios de denominaciones de calles que se han producido desde 1983 a la fecha, en particular las que rendían homenaje a algún militar “no deseado”.

Mientras la ministra Garré ha puesto su granito de arena en ese sentido en los ámbitos policial y castrense a nivel nacional, en Córdoba, el teniente general Pablo Ricchieri (1859-1936), el modernizador del ejército y creador del servicio militar obligatorio (“la colimba”) fue degradado a civil, al punto que la arteria que lo recuerda ha perdido el grado militar. De la misma forma, se eliminaron en la Docta las calles que recordaban a la Revolución Libertadora que se enfrentó al déspota y lo venció en 1955, como así también a todos aquellos que estuvieron implicados en aquella gesta heroica: Eduardo Lonardi, Pedro Aramburu y un largo etcétera.

En 2003, al comenzar su gestión, Néstor Kirchner ordenó al entonces comandante en jefe del Estado Mayor del Ejército, Roberto Bendini, descolgar del Colegio Militar de la Nación los cuadros de algunos predecesores en el cargo, que no comulgaban con su ideología: Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone. Para no ser menos, el entonces intendente cordobés y hoy –y como siempre- inútilmente verborrágico candidato a gobernador, Luis Juez, hizo desaparecer del palacio municipal las fotos de los intendentes “de la dictadura”.

Resulta entonces muy rebatible esa frase que puso de moda en nuestro país y en el mundo la izquierda “caviar”, y que insiste en que “a la historia la escriben los vencedores”. En Argentina, los militares derrotaron en el campo de batalla al terrorismo marxista-leninista-castrista que nos asoló por largos años, pero, una vez instalados en el gobierno gracias a la democracia, estos personajes nefastos se encargaron de re-escribir a su antojo la historia nacional.

Esto nos lleva a terminar este escrito con una anécdota sorprendente y aleccionadora. En 1948, a pocos meses de asumir como Primer Ministro de la India, el discípulo y amigo de Mohandas Gandhi, Jawaharlal Nehru, recibe la visita del embajador de la URSS.

Por aquella época, el tirano Joseph Stalin eliminaba sin piedad a la oposición política mediante confinamientos o fusilamientos (las famosas “purgas”), al punto tal que al momento de su muerte (1953) se calcula que había asesinado a unos 20 millones de compatriotas.

Al pasar por la antesala que conducía al despacho de Nehru, el diplomático ruso manifiesta su asombro al ver los retratos de todos los virreyes ingleses, que con su crueldad imperial habían marcado para siempre el destino de la India y pregunta por qué los conservaban. Con la sabiduría que sólo tienen los grandes, el indio respondió al ruso: “porque no se puede cambiar la historia descolgando los retratos de la pared”.

Sin duda, el tiempo y la historia se encargarán de poner las cosas en su lugar en Argentina y en otras latitudes y, muy especialmente, se ocuparán de ubicar en el sitio que les corresponde a los cambiadores de nombres y a los “descolgadores de cuadros”.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

15 abr 2011

ÚLTIMAS IMÁGENES DEL KIRCHNERISMO

ÚLTIMAS IMÁGENES DEL KIRCHNERISMO

Desde la desaparición física de Néstor Kirchner el 27 de octubre de 2010, su viuda se quedó sin libretista, lo cual se asemeja notablemente a lo que sucedió el 1 de julio de 1974, cuando María Estela Martínez de Perón, Isabelita, debió hacer frente a la pérdida de su marido y asumir la primera magistratura del país.

Si bien Isabelita era la sucesora “natural” de Juan Domingo por ser la vicepresidenta electa, lo de Cristina Fernández se le parece en muchos aspectos. En aquellos lejanos años (1974) la sociedad vivía una situación de autoritarismo, de censura a la prensa libre, de escalada inflacionaria, de involución industrial, de desabastecimiento en todos los órdenes, de asistencialismo exagerado e intromisión del estado en el ámbito privado, de inseguridad y de terrorismo, que tiene demasiadas similitudes con esta gestión peronista.

La súbita ausencia del gran mentor de la acumulación de poder ha dejado a la presidenta, como sucedió hace 36 años, sin protagonismo, disparando al mismo tiempo la competencia feroz por “la sucesión al trono”. No obstante, sin capitán a la vista, sin timonel, sin contramaestre, el país se encuentra al garete, esperando el tsunami de las próximas elecciones que tienen sumida a la población en el desconcierto.

Cristina Fernández con su ridículo luto de seis meses es la viva imagen de la Argentina de hoy: un país sin rumbo en el que un superministro mitad al sol mitad en la sombra (De Vido) disputa los espacios políticos con un supersindicalista (Moyano), tironeando a la primera magistrada alternativamente hacia un lado y el otro del poder.

La presidenta no sabe qué debe hacer ni adónde ir. Sus parlamentos desde el atril resultan patéticos y explican sus recaídas en el tema de la salud, cada vez más frecuentes. Sus arengas ante la audiencia alquilada ya no convencen, tienen mínima fuerza y se dirigen principalmente a los grupúsculos patoteros, como “la Cámpora”, una entidad con fines poco claros, supuestamente al mando de su hijo Máximo.

La dama de negro sólo sabe repetir que hay que recordarlo a "Él", para luego caer en la apología de sí misma, insistiendo en el "modelo" que debe ser "profundizado", sin que gran parte de los argentinos sepamos a ciencia cierta cuál es el modelo ni cómo se “profundiza”.

Los aspirantes a suceder a Cristina no generan la confianza necesaria, como tampoco lo hacen sus acólitos. La fuerza de unos (sindicalistas, piqueteros) desequilibra a de otros (líderes partidarios, dirigentes barriales). En un año electoral, las políticas de estado brillan por su ausencia tanto en el oficialismo como en la oposición, mientras el caos se apodera de los distintos estamentos institucionales y los dineros públicos se despilfarran en múltiples subsidios, proyectos descabellados y compra de votos.

El kirchnerismo como fuerza política se viene a pique sin remedio. De no mediar un “rescate milagroso”, dentro de poco los argentinos seremos testigos del hundimiento de este “buque invencible” –que pensaba surcar los mares locales hasta el 2020 por lo menos– y al que, seguramente, las ratas serán las primeras en abandonar.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz

8 abr 2011

REINAUGURANDO CLOACAS

REINAUGURANDO CLOACAS


La señora presidente resolvió esta vez acariciar su ego con un atril en Córdoba. Excusa: inaugurar algunas cosas -sobre todo cloacas, en lo que es especialista-, varias de ellas a la distancia. Como siempre, con público de borregos arreados por alguna dádiva, además de la repartija de decodificadores de TV digital. Demagogia en estado puro.


En la mañana del acto, el movilero de una cadena radial local entrevistó a una mujer que había pasado la noche esperando el milagroso aparatito. Muy suelta de cuerpo la cordobesa le comentó que no venía al acto, sino que, como iban a dar solamente 300 números para los decodificadores, quería estar entre los primeros. Obviamente, no habrá recibido el dispositivo hasta después del acto, si es que lo recibió.


La obsecuencia se puso en marcha y gobernador e intendente pasaron por el besamanos, además del ex gobernador a través de teleconferencia. Curiosamente, tanto Juan Schiaretti como José Manuel De la Sota fueron abucheados por una parte importante del público reunido por los punteros K, que se despachó con una intensa silbatina.


El más entusiasta de los anfitriones ha sido el intendente Daniel Giacomino, que además declaró su amor por Néstor confesando: “me enamoré de Néstor...” (sic). Si mal no recordamos fue votado por los cordobeses en su calidad de candidato radical y antikirchrnerista, aunque en tres años y medio de gestión brilla por su ausencia en el sillón municipal.


Doña Cristina, por cierto, no pudo dejar de referirse a "Él", lagrimeando y evocando con nostalgia los años 70, al tiempo que se ventilaba con un abanico negro, a tono con su riguroso y ya ridículo luto. Tal vez el sofocón era producto del exceso de vestimenta, porque la temperatura en Córdoba era muy agradable y no justificaba la pantallita. Dijo que ella viene a unir y no a dividir, pero todo lo que dijo y dice siempre provoca divisiones.


Anunciaba dinero para Córdoba como si fuera propio y lo sacara de su cartera Louis Vuitton, pero resulta que los fondos son de Córdoba, perdidos en una perversa ley de coparticipación "federal" que habrá que revisar en una próxima administración. Exceptuando Buenos Aires, las provincias de Córdoba y Santa Fe son las que más aportan a la caja central, para que desde allí la emperatriz resuelva revolear algunas monedas, de acuerdo al grado de sumisión de los funcionarios locales.


Como es habitual en los actos oficiales, la capital mediterránea estuvo paralizada desde hora temprana con cortes de calles en el antiguo y neurálgico casco céntrico, torturando al millón y medio de los habitantes que para estudiar o trabajar necesitamos circular por la ciudad. Todo ello, para garantizar la “seguridad” de la turba, que gritaba y aplaudía blandiendo trapos multicolores con infinidad de consignas, excepto banderas argentinas, como lo mostraron los paneos de la TV pública, la única autorizada para cubrir el evento.


Finalmente, con atraso y cuando todo había pasado, el gobernador Schiaretti se mostró furioso porque la silbatina provino de la Cámpora, enviada por Kristina, y porque, en un "chispazo" repentino, "recordó" lo que todos sabemos: que el dinero con que se habían reinaugurado las espectaculares cloacas de la presidenta le pertenece a Córdoba y no a la Nación.


Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz